29 octubre 2010

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Parece como si la ambición de los grandes culebrones venezolanos que inundaron años atrás las televisiones y que aún siguen coleando, hubieran hecho acto de presencia en Aguilar. De la bronca no se escapa nadie; de las crisis, tampoco. Y por más que nos preocupe e incomode, hay capítulos en los que no podemos mediar. Aunque las inyecciones públicas a esta empresa palentina nos da cierto derecho.

 

Cada cierto tiempo viene un huracán nuevo, llámese Fontaneda o llámese Gullón y vuelve la intriga, los temores, la incertidumbre…

Creo que también, la incredulidad. Sobre todo incredulidad porque, aunque madre e hijos se disputen la empresa y aunque Gabaldón sea uno de los artífices de su crecimiento, no se ha pensado en los trabajadores que contribuyeron también con sus manos a hacerlo posible. Y como de costumbre, los sindicatos hacen caer la voz tardíamente, con timidez, como que quieren, que no quieren…

Incredulidad porque, aunque el emprendimiento tenga mucho que ver con el entorno familiar, se le han inyectado importantes ayudas desde el gobierno regional, por lo que parece necesario y urgente una intervención de los poderes públicos que pongan freno a la ambición de quienes son capaces de perderlo todo para deshacerse de los servicios de un directivo o de la intervención molesta de su madre.

Ese mismo Consejo que decidió cesarle por “deslealtad”, por “incumplimiento de sus obligaciones” y “pérdida de confianza en su persona”, ¿de qué pecados me hablan…?, se ha hecho merecedor a pulso de la resolución judicial que ha supuesto la mayor indemnización a un directivo por relación laboral en España”, pero estoy con Alberto Llaneza que, a la vuelta de estas mismas páginas, se lamentaba hace unos días de lo mismo y concluía con esta máxima: “Este lío familiar, no empresarial, acaba con la empresa y, lo que es peor, con la economía y el trabajo de una zona”.

Y estos intempestivos huracanes bien puede detenerlos una intervención puntual de la Junta de Castrilla y León, que no podemos permitirnos a estas alturas tan ambiciosas y desenfrenadas riadas familiares.

@Diario Palentino, Nueva Época, 2010
Más información en nuestro blog "Curiosón"

22 octubre 2010

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Cuanto más avanzamos, supuestamente para mejorar, más contiendas y calamidades nos depara el mundo. Los estudios sobre la pobreza que señalan a menudo a Uganda, Zambia, Bangladesh y Malawi, se van metiendo como lava silenciosa y mortal en países considerados en vías de desarrollo.

 


Thomas Hertel, investigador de la Universidad de Purdue (EE.UU.) en un estudio que hizo público en 2009, viene a señalar que, "de acuerdo con los análisis realizados, las comunidades urbanas serán golpeadas por los efectos de los altos precios de los alimentos y potencialmente por una reducción en sus salarios a medida que se contrae el mercado laboral”.

Quizás ese miedo a que nos toque, es lo que empuja a tomar medidas a las autoridades de nuestras ciudades, tal es el caso que hoy llevo al blog y al diario. No es bueno, ni recomendable ser pobre y dentro de nada ni siquiera será lícito.

"La policía podrá echar a quienes ocupen las plazas". Ese era el titular de "20 minutos" el pasado 22 de septiembre. En la ciudad donde vivo, Bilbao, el ayuntamiento ha puesto en marcha una nueva ley que habla del "uso impropio" de la calle. ¿Se acuerdan de Fraga?¿La calle es mía? Pues se estudia para que la calle vaya siendo cada vez más de unos pocos y, sobre todo, se elimine de ella a quienes presenten síntomas de pobreza. Y es curioso, la propuesta parte de un colectivo, "Hauzokidean Indarra", molestos por los indigentes que ocupan la plaza de Arriquibar.

El ayuntamiento aceptó su petión y hace unos días se ha puesto en marcha una normativa que podrá extenderse al resto de barrios de la ciudad y que pronto, me imagino, servirá para que otras ciudades españolas aquejadas de lo mismo, lo promuevan y lo implanten en sus sitios.

Si es verdad que, a la par, otros colectivos se organizan para recordar que la calle es de todos, pero es el consabido cuento de la imposición y consiguiente protesta contra una maquinaria arrolladora, a quienes el pueblo sentó allí para luchar por otras causas, por ejemplo, buscar la fórmula para dar cobijo y atención a ese cada día más numeroso colectivo de marginados.

@Diario Palentino, Nueva Época, 2010
Imagen: Orígenes


21 octubre 2010

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Recado de nuestro amigo y colaborador 
José Luis Estalayo

Desde que pude abrir los ojos y mirar alrededor aparecía, en frente, el Picos Tres Mares. Aprendí su nombre cuando aprendía a caminar pero no me acerqué a él hasta que llegué a la adolescencia.

Siempre pensé que detrás del Pico Tres Mares estaba el mar, y que el sol ascendía desde las profundidades del océano hasta remontarse por encima de la cordillera del donde también campea Peña Labra.

Desde el pico Tres Mares se encauza el agua que termina desembocando en tres mares: mar Cantábrico, mar Mediterráneo y Océano Atlántico.

Pero mejor dejemos hablar al autor de "versos humanos" Gerardo Diego:

Pico Tres Mares
Ni una gasa de niebla
ni una lluvia o cellisca
ni una dádiva de nieve
ni un borbollar de fuente candorosa
dejó perderse.

Madre soy de Iberia
que incesante en mi seno, nace y dura.

A los tres mares que la ciñen corren
distintos y purísimas mis aguas.
Al Ebro, el Híjar, el Pisuerga al Duero
y el Nansa se despeña.

Tres destinos
Mediterráneo, Atlántico, Cantábrico.
Y mi cúspide eterna
bendiciendo, vientos de Dios,
España, toda en torno.
Prostérnate en mi altar si eres hispano.
Si de otras tierras, mira, admira y calla.

15 octubre 2010

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Para limar las asperezas se suscita, por lo general, algún antídoto que, en nuestro caso, no alcanza para generar la confianza suficiente. Aunque todos los ojos siguen puestos en esa "cuadrilla" de bisontes polacos que campean y se procrean por San Cebrián, sigue coleando fuerte el cierre del pantano de Ruesga que se repite por segundo año y lleva camino de enquistarse, condenando a un buen número de personas que optan por ese tipo de turismo, al obstracismo más imbécil.

 


Lo de Ruesga es otra vergüenza más que se hace patente en los peores meses, llevado a ese punto por las dos partes en conflicto: la pedanía de Ruesga y el Ayuntamiento de Cervera de Pisuerga. Porque, naturalmente, son ellos los responasables de este cierre, olvidándose los administradores de esa sensación de burla y desconcierto que llevan a los administrados. Y las preguntas están al borde de la calle: ¿Por qué se ha esperado tanto tiempo? ¿Por qué vuelve a repetirse otro verano más, justo cuando la zona comienza a recibir a los turistas? ¿Alguien se lucra con esto? ¿Cómo se ha podido mantener durante 20 años un acuerdo tan limitado para todos, con una renovación anual que como bien apuntaban, no ayuda a rehabilitarlo ni a realizar mejoras…?

Porque quienes no son culpables, y esto ha de quedar bien claro, son los turistas, los campistas, todos los que vienen, a veces desde puntos tan lejanos y llenan estos pueblos; puede que no todos sean respetuosos con todo, pero no se puede meter en un saco a todo el mundo y menos a quienes generan movimiento en el comercio y en las calles, lo que viene a ser, en alguna medida, el mantenimiento de muchos de ellos.

Es lógico que se llegue a un acuerdo y que las partes cumplan lo pactado. Nadie se apartará de un pago que no sea excesivo y que ayude al mantenimiento del entorno, que parece ser la verdadera causa de la negativa a ponerlo en marcha por parte de la Junta Vecinal de Ruesga.

Que no pueda evitarse la muerte de los pueblos, porque hay cambios que los va imponiendo el sentido común, no significa que deba paralizarse una mejora en este entorno privilegiado y frente a tanto pueblo "independiente" y tantos gobernantes limitados, haya siquiera uno que valore y resuelva.

@Diario Palentino. Nueva Época, 2010

08 octubre 2010

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Cuando alguien nos defrauda, por la razón que sea, aunque sea por una razón muy personal y en cierta medida justificada, tendemos a olvidar todas las cosas buenas que recibimos de ella. No importa que nos cayera bien, que nos cuidara divinamente durante años. Basta un día malo para mezclarlo todo y romper de una tirada todo aquello que nos mantenía unidos.

 

Buscando argumentos para esta entrada sobre la convivencia, planteada por dos blogueros inquietos y altruístas como José A. Senovilla y Angel Cabrera, me vienen a la memoria muchas escenas vividas en una residencia de ancianos en la que trabajé unos meses a mediados de este año. Allí se necesita, más que en ningún otro lugar, la comprensión y la ayuda de todos. Los ancianos entre sí; los asistentes entre ellos y hacia las personas a las que cuidan... Y en qué medida tan escueta nos entregamos todos, bien por la presión de nuestro trabajo, bien por la prisa que parece contagiarse en los ancianos, que todo lo quieren al momento... Uno aprovecha lo mejor de los demás, lo mejor de uno mismo, ya sea en los métodos de trabajo: cómo mover con más seguridad a una persona dependiente, cómo tranquilizar a otro, cómo mediar con tino en un conflicto, ya sea en la buena sintonía de los usuarios cuando relatan retazos de sus vidas, donde sienta mejor una conversación que un medicamento y cómo influye para su motivación.

Y es que los demás, con sus vidas distintas, están hechos a imagen y semejanza nuestra -o al revés-. Piensan diferente, pero hay muchas semejanzas ante el dolor, ante el amor.

La convivencia exige un equilibrio y suele ocurrir que recibimos según damos. A veces, el premio o la compensación se hacen de rogar, como si alguien tirase del otro lado de la cuerda para impedir que se manifieste, como si alguien fuera juez y parte de eso que se nos niega… Hay días que vemos enemigos por todas partes. Enemigos a los que no conocemos, que no han tenido la oportunidad de conocernos, salvo por referencia de terceros que se creyeron todo lo que dijeron de nosotros sin molestarse en deshacer cara a cara el entuerto.

Uno ha de abrir bien los ojos y el corazón. Tomar lo mejor de los demás.. Dar lo mejor de uno mismo.


@Diario Palentino, Nueva Época, 2010

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