viernes, 28 de marzo de 2014

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  • "Favorezca suerte más ventajosa -señalan- a los investigadores que nos sucedan, y tropiecen con datos o hallazgos aclaratorios."

DETALLE EN EL PÓRTICO DE LA IGLESIA DE REVILLA DE SANTULLÁN. IMAGEN: WIKIPEDIA

En este pequeño ensayo en el que gustoso me sumerjo, desconociendo muchas de las obras que se citan en aquel Pleno de la Institución Tello Téllez de Meneses a mediados del pasado siglo, hay una alabanza constante a las obras expuestas, tal es su fijación, por ejemplo, en los pórticos de Carrión, una de las mejores a su juicio, con una larga y detallada referencia  a las urnas sepulcrales y al variado capítulo de capiteles y pilas bautismales.

Sorprendidos así mismo ante los pórticos de la iglesia de San Cornelio en Revilla de Santullán y los de San Andrés de Arroyo en el valle de la Ojeda, haciendo mención del pésimo estado de conservación de las archivoltas de la de Villasirga. Hay una referencia también a las pinturas murales de cuatro templos: Santullán, Pisuerga, la Ojeda y Ordejón. Ordejón es el nombre del valle que comprende las localidades de Barrio de foldada, San Pedro, Barrio de Santa María y el despoblado barrio de Santa Olalla. En 1894 se cambia el nombre de Ordejón por Salinas de Pisuerga.
Se cita también la iglesia de Villanueva de Pisuerga, y como, al construirse el pantano y quedar sumergido el pueblo, se numeran sus piedras, se desmontan y se reconstruye en el parque de Palencia conocido como "La Huerta del Guadián".

En una referencia anterior, hacía alusión a los maestros canteros y avanzando en el estudio compruebo que no sólo se les recuerda como experimentados labradores de la piedra, sino que se les cita , encontrando referencias a nombres concretos, como un tal Petrus que se citaba en la desaparecida iglesia de San Justo, en Quintanaluengos; Ximeno, en el año 1063 en lo que fuera la abadía benedictina de San Salvador de Nucares; Joannes que en 1114 trabaja en la de Frontada, localidad que desaparece bajo las aguas del pantano de Aguilar en 1963, unos años después de aparecer la cita de los académicos; Pelagius en Perazancas; Gustius en 1185, en Lebanza; Fray Sebastián en el monasterio de Santa María la Real de Aguilar de Campóo. Y, desde 1090 hasta 1126, discípulos e imitadores de aquellos maestros que se citan como continuadores de su obra en la de San Isidoro (León), Santiago de Compostela y San Vicente de Ávila.

Rendimos gratitud, como sugieren en su escrito, y homenaje obligado a tantos maestros y aquitectos desconocidos que tan fructuosa labor ejecutaron en remotos tiempos, con escasos y sencillos instrumentos.

"Favorezca suerte más ventajosa -señalan- a los investigadores que nos sucedan, y tropiecen con datos o hallazgos aclaratorios."

viernes, 21 de marzo de 2014

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  • Los maestros canteros

Un servidor, que no es un especialista, ni un historiador, sino un mero observador de la historia, se sorprende cada vez más del trabajo llevado a término por los canteros de otras épocas.Uno es estudiante de historia toda la vida, porque cada ojo que se detiene en ella la interpreta de una manera distinta y en casi todos las miradas una honda impresión, una exclamación de asombro, un sobresaliente sin que asome una duda.

Eso pasa con el románico, que siempre cautiva a los de fuera, a quienes se quedan embelesados mirando una espadaña, o deducen por la perfecta sincronización de los cruceros y el minucioso labrado de portadas como la de San Andrés, en Cabria, más que la entrega, la pasión de aquellos talladores de antaño, que con recursos mucho mas limitados nos entregaron obras tan dignísimas.

Siempre se pontifica a los Reyes y Condes que ordenaron levantarlas o ayudaron a iglesias y monasterios para su reforma, pero quedan en el oscurantismo otra vez, antes como ahora, las personas que se implicaron de verdad para que no desentonara en ninguna época de la historia. Es más, los historiadores y los académicos se sienten deslumbrados por la obra, no por las exquisitas manos que dieron vida a un arte que deslumbró al mundo.

No es augurar un pasado ceniciento para quienes nos sobrevivan, y miren hacia quienes hoy inventan cosas o levantan edificios que rotan a gusto de las gentes.

Pero no hay comparación ni pretendo hacerla. Aquello era entrega, maestría, dedicación. Aquello era todo, porque suponía una dedicación plena y de por vida a pulir y redondear la piedra.

Aquello era arte, lo de hoy es otra cosa.

Para la sección "La Madeja", en Diario palentino y Globedia.
Imagen: La primitiva Colegiata de San Salvador.

viernes, 14 de marzo de 2014

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En medio de este tratado sobre la romanización, donde intento refrescar un tanto la memoria de nuestros ilustres académicos, recibo la carta de Carlos Camino, un seguidor que ha querido despejar la incógnita sobre los Capiteles vendidos por el dueño de la Abadía de Lebanza en 1927. Bajo el mandato de Alfonso VII (1158-1214), se conceden importantes donaciones a iglesias y monasterios, momento en el que resurgen nuevas formas arquitectónicas y escultóricas. Los capiteles fueron incorporados por Valzania al panteón de la iglesia, uno representando al Salvador y el otro a las tres Marías.


Los eruditos atribuyen la autoría de los capiteles a la misma mano que realizó la portada de la iglesia de Santiago en Carrión de los Condes y ya en el libro de "Cervera, Polentinos, Pernía y Castillería", menciono a Kingsley Porter, multimillonario americano, eminente profesor de Harvard de las bellas artes, viajero e investigador de la arquitectura medieval, que desapareció sin dejar rastro el 8 de Julio de 1933.

Porter, deslumbrado por la exquisitez de nuestro arte, estudia las piezas y por las inscripciones de los ábacos, afirma que está claro en qué año se hizo la obra (1185), bajo el mando de qué superior y quien fue el artista o mecenas del más linajudo abolengo castellano que hizo el arco. Como argumento decisivo de esta tesis expone que estos capiteles de Lebanza son anteriores a las más renombradas esculturas de los siglos XII y XIII. En el frente del uno aparece Cristo sedente, dentro de una nux, el otro representa al parecer la Adoración de los Reyes Magos y los Pastores. Son dos singulares piezas de escultura y epigrafía arcaicas que se encuentran en Harvard y que pueden encontrar los interesados en el apartado de Arte de mi página de Orígenes, en Facebook.

A propósito de aquella venta, ya Rafael Navarro García, en el Catálogo Monumental de la provincia de Palencia, publicado en 1939, lo define como un acto de inculta codicia, calificando a quien lo vende de "poco cristiano y poco español" y la Diputación de Palencia, en Mayo de 2005, habla del "expolio de diversos bienes patrimoniales de la provincia", si bien, discrepo un poco de tales observaciones porque el mundo de los sentimientos es muy extenso y no podemos descalificar un hecho sin situarnos convenientemente en el momento en que sucede y las circunstancias por las que atraviesa quien lo vive.

Lo que sucede con el arte, se refleja en otros muchos aspectos de la vida, que no valoramos lo que tenemos hasta que lo vemos luciendo con generosidad en otros sitios.

Para la sección "La Madeja", en Diario Palentino y Globedia.
Imagen indexada en Harvard y facilitada por Carlos Camino

viernes, 7 de marzo de 2014

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La provincia de Palencia es la zona más rica en monumentos románicos de Europa.
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Y quienes vienen buscando el arte,  encuentran, además,  el bucólico paisaje que lo complementa.
Hay menciones allí para las ermitas de San Justo de Quintanaluengos y San Pelayo de Perazancas, ermita ésta última, donde planificó su intervención la Junta de Castilla y León el pasado año, de cara a su restauración.

Así mismo, las de Salcedillo, Brañosera y Cordovilla, consagradas en 1118 por el obispo de Burgos; Barruelo, Cillamayor, Verbios, Villanueva de la Torre, Mudá, San Cebrián, Vergaño, Rueda; la ermita de Salinas de Pisuerga y las de Matalbaniega, Cabria, Villanueva del Río, Barrio de Santa María, Vallespinoso, Aguilar... La parroquia de Perazancas, Santa Eufemia de Cozuelos, Moarves, Zorita, Puebla de San Vicente, Nogales, Mave, y un largo rosario de pequeños pueblos desde la Valdavia hacia las Vegas del Carrión así como otros muchos puntos que se citan en los valles del Cerrato.

 Citan los estudiosos el eremitorio que fue en el 820 la iglesia de Santa María la Real, cuya mención recupero estos días, junto a una extensa e intensa visión de nuestra montaña de lo que podría convertirse pronto en un nuevo libro si el editor así lo estima.

Esa imaginería románica que tanto nos subyuga lo abarca todo en aquel tiempo y, de tal modo, que atrapa el alma como describen los académicos. De tal modo se concibe por los soñadores, que lo cubre todo, dejando en sus composiciones una puerta para la comprensión de la historia que fluye en aquel tiempo. No podemos obviar el inconmesurable canto que se alza ya entonces para tanta riqueza escultórica, lo que coloca a Palencia en la cima más alta de lo Románico durante los siglos medievales.

El recorrido no se queda en una lista inabarcable de pequeños pueblos, sino que aterriza también en el claustro del Monasterio cisterciense de San Andrés de Arroyo, sin olvidar en esa cita la Ermita de Santa Eulalia o la célebre de San Pelayo, en Perazancas.

Lo que de verdad emociona hoy al mundo y nos llena a los palentinos de orgullo, es la valoración que se hace y el ferviente quehacer que se viene desarrollando en la villa norteña a través de la Fundación Santa María la Real, cuya trayectoria ha sido ampliamente reconocida y premiada.

Concienciar a quienes observamos estos días la restauración que se ha venido efectuando sobre tantos pequeños templos, respondiendo así a la conservación del medio, una invitación para vivir de cerca y soñar como soñaron tantos grandes artistas de la piedra.

Para la sección "La Madeja", en Diario Palentino y Globedia
Imagen: Portada de la Iglesia de San Andrés, Cabria, en Wikipedia..

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