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15 febrero 2019

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¿Qué harías si te encuentras un tesoro? En alguna ocasión nos hemos hecho esta pregunta. Y nos la volvemos a plantear ahora que Palencia recupera el tesoro que los hermanos Roldán encontraron en 1937 en terrenos de Valsadornín: un caldero de cobre con más de 10.000 monedas romanas acuñadas en el siglo III, y custodiadas desde 1951 en el Museo Arqueológico Nacional. Según el boletín de la Real Academia de la Historia, existió en las cercanías una granja romana tardo imperial, cuyo linaje lleva por apellido el nombre del lugar, “los fijos de Diego Pérez de Valsadorni”, con un solo vasallo en el mismo que participa en su señorío y tributos...


La noticia ha ido rodando de puerto en puerto, donde se han aireado distintas cantidades. Algunas monedas se fueron perdiendo por el camino. El recuento que se hizo en su momento y que ahora recuperan los medios, era de 8000 monedas amalgamadas que se llevaron a Madrid y, otras 2.421 sueltas y peor conservadas que se depositaron en el Museo de Palencia. Parece que solo tres de aquellas monedas pudieron contemplarse en las vitrinas de numismática romana de nuestro museo, pero nadie se molestó en indicar que era parte del tesoro hallado en Valsadornín.

Las crónicas de la época registran que los hermanos Roldán "se quedaron con algunas monedas"; que algunos vecinos de Cervera, donde fue depositado por unos días el tesoro, tenían también ejemplares y que al gobernador de Valladolid, señor Villalobos, se le entregaron 23 de las mejor conservadas, de las que nunca más se supo".

A primeros de diciembre de 2018, cuando comienza a hacerse público la devolución del tesoro a Palencia Vicente G. Olaya recupera la historia en el Diario "El País" de aquel lluvioso mes de agosto de 1937, historia de una vasija con miles de piezas de plata y cobre, acuñadas durante los reinados de 18 emperadores romanos. Valentina Calleja explicó en su día que en los años en que fueron fechadas, la Hispania romana estaba sometida a fuertes convulsiones, lo que debió llevar al propietario a ocultarlo para poder recuperarlo cuando las aguas volvieran a su cauce.

LA MADEJA |  DIARIO PALENTINO


08 febrero 2019

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La editorial Aruz presentaba a finales de agosto un libro de mi paisano Eduardo Vielba Infante que nos recuerda aquellos años en los que estas especies protegidas de hoy eran las fieras a las que había que dar caza. Inicia la presentación con una foto a toda página de Piedad Isla, donde Jesús Juez se abraza a un lobo cazado en los montes de Cervera. Muy parecida a la que puede admirarse en un libro de Gonzalo Alcalde Crespo y donde aquel entrañable Felix Rodríguez, “el pajarero”, barruelano de nacimiento y cerverano de adopción, posa abrazado a un oso.


Un viaje, este, de Vielba, que nos devuelve la historia de estos pueblos, desde la Edad Media hasta nuestros días, con una sabrosa aportación oral en la que intervienen personajes como Mariano Sordo, de Polentinos; Adrián de la Hera, de Tremaya; Alejandro Diez Riol, de Cervera; gentes de Cillamayor, de Vergaño, de Resoba y hasta de otras provincias y comunidades, como las de Vega de Liébana, Pesaguero y la localidad leonesa de Prioro.

De qué modo fueron una pieza más para el consumo, junto a liebres, corzos y jabalíes, haciendo ropa y calzado de sus pieles. “Los tendones -dice en el capítulo que abre esta interesante obra de investigación- eran aprovechados como cordeles, mientras que los estómagos y los intestinos eran destinados a la confección de recipientes para líquidos”.

Se describe en el libro, entre otros episodios, el enfrentamiento del Concejo de Santa María de Redondo en 1549 con varios pueblos de Pernía y el Conde de Siruela, al negarse aquellos a dar de comer a los monteros encargados de cuidar las paradas “durante las monterías que el conde celebraba en sus términos para cazar osos”.

Los bosques donde se llevaban a cabo las batidas, los libros de Montería que describen los cazaderos de osos de nuestra montaña, la toponimia que ayuda a identificarlos, que da nombre a muchos lugares, todo en suma, hace de este libro otro viaje al conocimiento de nuestra historia tan rica en matices, tan rica en personajes, tan auténtica y sorprendente siempre.

LA MADEJA  |  DIARIO PALENTINO


01 febrero 2019

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La idea no era descabellada. ¿Por qué vamos a demonizarlo todo? Un Centro de Día en San Salvador era un buen planteamiento para una población perniana bastante envejecida, porque no dejaba de ser el lugar al que acudían cada tarde a tomar café y echar una partida de cartas todos los vecinos de los pueblos limítrofes.


Las boleras ya pasaron a la historia y aquella residencia serviría para juntar a los parroquianos y ayudarlos a sobrellevar el esfuerzo de vivir en estas latitudes con charlas y ejercicios. Hacer balance de su vida y que no les falte las atenciones de quienes se atrevieran a ponerlo en marcha.
Aquellos que trabajaron para hacerlo realidad, pensaron, con buen criterio, que el Centro podía dar servicio a otras zonas como La Castillería, Polentinos y algunos pueblos vecinos de Cantabria.

La respuesta a este proyecto fue inmediata, con la colaboración del Instituto para la Restructuración de la Minería y la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades de la Junta.

Las obras finalizaron en el año 2013 y ello supuso un desembolso de más de 1 millón de euros.  En marzo de 2016, el Boletín Oficial de la Provincia publicaba el anuncio para la adjudicación mediante procedimiento abierto del contrato de arrendamiento privado del inmueble. Pero nadie lo quiso.

Lo triste es que pareciera que estamos condenados a muerte, hagamos lo que hagamos. Me explico: el carbón, que en otro tiempo fue la fuente, una vez agotado, nos facilitó el dinero para levantar este edificio. Pero no parece suficiente. Y debiera servirnos el ejemplo de Cervera, una localidad quince veces más grande, donde tanto cuesta que funcione la residencia.
A veces, no es bastante poner la mejor intención. Hoy todos están a la espectativa para lanzar dardos ardiendo contra quien tuvo la buena idea de proponerlo y, al margen de lo que se consiga en un futuro próximo, no estaría mal que quienes están al frente del ayuntamiento, procuren que lo que hay hecho no se caiga.

LA MADEJA | DIARIO PALENTINO


04 enero 2019

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Me gustaría reconocer que, todo el esfuerzo puesto para que se conozca nuestra tierra, ha tenido su fruto, que lo que nos queda son pequeños pespuntes que terminarán por despejar ese camino de montaña, en ocasiones tan cerrado; desconocido, incluso, por los que viven allí mismo, por quienes alguna vez lo recorrieron. Me gustaría gritar por fin que nuestra voz llegó al Congreso y se tomó en consideración ese desgaste que acusamos. Me gustaría decir que hemos llegado, que se han puesto los medios para que todo funcione con unas garantías mínimas.


Hoy escribo pensando en los bisontes de San Cebrián de Mudá. Al margen de lo que otros quieran alegar, que ya sé que no hay unanimidad en nada, parece que el gobierno regional va a poner en la picota este Centro de Interpretación, por la obsesión de unos controles sanitarios periódicos que ponen en peligro la vida del bisonte. Como, “supuestamente”, ya lo hemos domesticado y lo hemos adaptado a nuestro clima, va a dejar de ser salvaje para convertirse en ganado corriente y moliente, con lo que dejará de tener ese reclamo turístico que ha hecho crecer en buena medida el turismo en nuestra montaña. Al equipararlos con las vacas los obliga a someterse a unos controles sanitarios periódicos para saber si son portadores de enfermedades como la tuberculosis o brucelosis, lo que conlleva un encierro que para estos animales, que sufren la denominada miopatía de captura, puede significar la muerte. Ya ocurrió hace algunos años en Extremadura, donde murieron los seis animales sometidos a las pruebas, y está ocurriendo ahora en la reserva segoviana de La Perla, donde varios animales están muriendo a raíz de las citadas pruebas.

Y no basta que vean el resultado que estos controles han dado en otros lugares, para que sigan erre que erre entorpeciendo y denigrando lo que por otro lado incentivaron. Si sabemos que eso les hace daño, y lo sabemos, no tiene justificación su control que tendrá que cambiar o adaptarse para evitar la muerte de esta especie.

O cambian de plan o, acabarán con esta reserva, que es acabar otro poco con lo que empezaba a ser nuestro medio de vida.

LA MADEJA |  DIARIO PALENTINO

23 noviembre 2018

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A mis sesenta años, es la primera vez que viajo a Támara de Campos, lo que, en principio, debiera avergonzarme, porque no estamos hablando de un pueblo más cualquiera.
Una vida entera metido en la montaña, me ha llevado a la conclusión de que no debemos obviar la vida de otros lugares donde se repite a estas alturas de la vida, como en los nuestros, esa imagen de decadencia que infiere el gusano de la despoblación. 


Me sorprende cada resto de muralla que encuentro, el adoquinado de sus calles; la limpieza de su entorno, en la que procuran esmerarse -según la voz de un camarero- sin que nadie se lo imponga, ni les convoque a ello un Concejo de los de antes.

Sus orígenes pudieran estar relacionados con la fundación del monasterio de San Miguel en 960. Támara era una de las Nueve Villas de Campos que compartían términos aunque se regía por ordenanzas propias. Ahora sabemos que aquel curioso gobierno federado se reunía en esta población una vez al año.

En una nave de las afueras asistimos al despalille de las uvas, invitados por Paz Medina-Castellanos, mujer que apostó por el turismo rural de calidad hace trece años, reformando una casona del siglo XVI. En la planta baja, el bar de la casa, donde se conservan los elementos utilizados en la elaboración del vino.

Al lado del hotel, la monumental iglesia de San Hipólito, único ejemplo del mundo que luce un órgano sustentado en una sola columna de madera, y donde llama la atención la reja castellana en la que trabajó Francisco Martínez, un herrero de Osorno.

Explica con mucho mimo Concha que en Támara tuvieron mucha suerte, ya que Alfonso XI nació el día de San Hipólito y aportó una importante suma de dinero para la construcción de su iglesia.
Sancho IV dio libertad para pedir limosnas por todo el territorio, y el pueblo y los pueblos limítrofes se juntaban y subían al páramo con sus borriquillos y sus alforjas, las llenaban de piedra y se lo ponían a pie de obra a los canteros. Así se construyó la llamada “catedral” de Támara, o lo que en voz muy familiar suele llamarse la Moza de Campos.

La Madeja, Diario Palentino

16 noviembre 2018

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Estos últimos años mi obsesión ha sido viajar, conocer lugares cercanos, pueblos rescatados por terceros en sus bitácoras, pueblos de los que otros me habían dado buenas referencias, pero a los que por ese ritmo de vida que llevamos no había podido visitar. Viajar, sobre todo, por el norte: Asturias, País Vasco, Cantabria, Navarra, La Rioja, sin olvidarme, claro está, de tantos lugares palentinos a los que seguiré conociendo en los próximos meses, subiendo mis impresiones cada viernes a este espacio.


En definitiva, viajando, sin fijarse como meta grandes distancias, tenemos la ocasión de conocer la vida de otros pueblos: su historia, que te han contado de mil formas; su toponimia, que a veces no coincide con la que describen quienes lo estudian tanto; su patrimonio, aquellas cosas por las que lucharon sus habitantes para que fueran reconocidos; sus gentes que, en buena medida, son las culpables de que aquella vida se conserve, de que se reparen sus calles y sus casas, de que se ponga en marcha un grupo de teatro.

Hace unos días recalamos en el pueblo cántabro de Bárcena de Pie de Concha, a pocos kilómetros de Torrelavega. Un pueblo encantador.

La idea es volver otro día para recorrer la histórica calzada romana, de la que se conservan más de cinco kilómetros, que unía las localidades de Herrera de Pisuerga y Suances. Se encuentra aquí también el conocido como Camino de las Harinas, que data de 1753 y que conectaba, inicialmente, Santander con Reinosa y, con posterioridad, Alar del Rey (década de 1790).

Otra de las interesantes rutas que proponen es la subida al Pico Jano, nombre que se repite en la zona de Liébana y que toca en la subida el bosque atlántico, extenso y muy compartido bosque de frondosas.

Mientras tanto, iba programando la continuación de nuestra serie de los domingos para este diario: la más bella canción de la naturaleza, que ahora dedicaremos con especial atención a los detalles de cada lugar, algunos muy reconocidos; otros, aunque menos mencionados, interesantes también. Que viajar también ayuda a valorar lo nuestro

De la serie "La Madeja", para Diario Palentino

09 noviembre 2018

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Si para cualquier lugareño, la fiesta de su pequeño pueblo ya es un aliciente, para Estalayo, que nació en Tremaya, anduvo de misionero por Perú y terminó en una casa-cuna de México, vivir a pleno pulmón la mojonera era el sueño más grande. Que luego pierde los papeles, y le confunden tantos puertos, y nos abrasa a imágenes desde los lugares más inhóspitos. Quiero entender un poco esa carrera en la que anda empeñado, con la intención de llevar lo más lejos posible cada historia que sale de estos pueblos. Y quiero entenderlo también por tanta gente que tuvo que emigrar y para quienes, cualquier noticia de su tierra es un manjar del cielo. 


Sabía que era una tradición ancestral que tiene sus comienzos en 1575, que se reunían las autoridades y familias de Brañosera y los Redondos en un hermoso paraje muy conocido por él y que se revisaban ante un notario los mojones que dividen ambos territorios.
Llegó temprano y se sumó a los que buscarían los mojones de los Redondos. El paisaje no podía ser más atractivo, el camino lleno de arráspanos maduros que invitaban a quienes participaron a parar de vez en cuando para saborear tan exquisito fruto. De pronto aparece lo que creyeron era el primer mojón con una cruz cincelada esculpida sobre una gran roca.

Cuentan que, el notario, con voz potente y clara, iba describiendo la ubicación de cada mojón. Que algún mojón se resistió, que la caminata fue larga y que, a medio camino, algunos se sentaron para degustar los alimentos que llevaban.

Describe José Luis cómo llegaron hasta el último, el más alto, el más notorio y el más hermoso. Cómo vivieron la romería en el llano más de 300 personas, cómo aquellos pleitos nos trajeron esta hermosa costumbre que se repite cada nueve años, este año, por primera vez, con la participación de las mujeres.

Una experiencia inolvidable para todos, también para quienes desde las páginas de un diario conocieron por primera vez aquel pleito hoy convertido en fiel costumbre.

La Madeja | Diario Palentino

02 noviembre 2018

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Los estudiosos definen el carbón de cok o coque, como un combustible sólido que se obtiene al someter al carbón a muy altas temperaturas sin que exista contacto con el aire. Pero, ¿para qué se utilizaba? Su utilidad principal es la industria siderúrgica debido a su alto poder calorífico. Es como la gasolina extra en los vehículos. 
Desde 1838 a 1894, poco antes de que llegara el ferrocarril —el de Alar a Santander y el de La Robla— se produce en el Valle de Castillería el carbón de coque.

Más que la materia, llegadas estas fechas, me detengo en el sistema utilizado para transportarlo: en carretas, tiradas por caballerías, hasta la dársena del Canal de Castilla en Alar del Rey y después en barcazas, según trasladan los cronistas, hasta llegar a Palencia y Valladolid. En las hemerotecas encuentro una interesante nota publicada en "Novísima recopilación" donde dice: "Los carros y caballerías en que se conduzca carbón de piedra o Cook a la capital del Reino, componiéndose su carga exclusivamente de estos artículos, están exentos del pago de derechos, conforme a lo dispuesto por R.O. de 5 de enero y 29 de febrero de 1848.

Posteriormente, inaugurado el ferrocarril, el producto llegará también a la capital cántabra.
Luis Angel Torres Ramasco, se acuerda de los últimos carboneros que vinieron de Extremadura y realizaron las últimas carboneras. "Aún se localizan las explanadas donde lo hacían". Apenas quedan vestigios de las minas de las que procedía el carbón, pero es significativo que el Camino Natural del Románico Palentino utilice el antiguo trayecto que enlazaba la cuenca minera con los puntos de embarque.

Hasta Rueda llegaba el carbón que venía de la Sierra de Corisa. La pequeña producción se ofrecía al consumo después de convertirlo en carbón de Cook. El carbón que llegaba de aquella Sierra, lo mismo que el que llegaba de la mina La Florida, en San Felices de Castillería, se transportaba en carretas a través de caminos intransitables hasta Rueda, de allí a Quintanaluengos, Perazancas por el Valle de Valdoso hasta llegar a Alar del Rey a través de Olmos y Prádanos de Ojeda.

Para saber más:
Ruta del carbón de cook

LA MADEJA | DIARIO PALENTINO

26 octubre 2018

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En medio de esa bruma que nos tiene olvidados, atormentados por la desidia de quienes paralizan o desatienden el mantenimiento básico de lo nuestro, perdida media vida en reclamaciones que no tuvieron éxito, decidimos viajar a Aguilar un viernes por la noche, previa petición por teléfono de dos entradas para asistir a la representación teatralizada. Algo novedoso, desde luego, muy bien llevado por los empleados de la Fundación, ahora también actores que nos van narrando la supuesta vida que llevaron los habitantes del monasterio ocho siglos atrás.


Entre las piedras de Santa María la Real, esperamos acompañados de una moderna vela la llegada de Esmeralda, que advierte al grupo sobre la presencia de personajes extraños que irán apareciendo a medida que avanzamos, fantasmas del pasado que nos van llevando por pasillos y salas, dando voz a la historia que —nos imaginamos—, vivieron allí los habitantes de otro tiempo. Todo muy bien resumido en el guion de Carmen Molinos.

En una fotografía tomada en 1908 desde la Peña Longa, aparece en estado de ruina. Miguel Unamuno escribiría años más tarde: "Y las ruinas siguen arruinándose, los capiteles fueron vendidos por quien ningún derecho tenía a ello..."

La idea de recuperarlo fue un acierto. Hoy, como ayer, con otras miras y proyectos, este lugar recupera no solo su estructura, sino también, su esencia, la vida de sus gentes, la excelente labor de los custodios que desde todos los puntos de la montaña miran a este lugar, no ya para dejar sus donaciones como antaño, sino más bien, para verse reflejados en esa extensa muestra de patrimonio que heredaron, sintiéndose de algún modo obligados a conservarlo para las generaciones venideras, si es que para entonces quedan todavía pueblos vivos.

Ahora, con las edades del hombre, el monasterio se ha visto fortalecido por la visita de muchas personas que no lo conocían y, Cristina, César y Esmeralda, amén de Carmen, la guionista, con esa teatralización a la luz de las velas, nos han recordado a Anastasio de Hircio, el último abad del cenobio, al cantero Domenicus y a Doña Inés Rodríguez de Villalobos, una de sus principales benefactoras.

Imagen: Santa María la Real
De la serie "La Madeja", para Diario Palentino. 

19 octubre 2018

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Es lindo creer, que diría mi amiga Laura Soccimarro, que sigue desde Argentina todo lo que voy publicando aquí y allá, en una sinfonía repetida hasta la saciedad por otros cantores palentinos de rango. Véase la dedicatoria que Marcelino García Velasco le hace a Julio César Izquierdo en su libro “Castilla, ancha y eterna”. De corazón a corazón. ¿Y para qué?, nos preguntamos. ¿Alguien nos oye? ¿Merece la pena dar gritos en medio de una tierra condenada al olvido?

DESDE EL MIRADOR DE CALDACIO, CON MARTA REDONDO


El hombre de la radio firmó en Guardo un post antológico. Lo firmó con su voz, que recogieron los presentes. Nada de revueltas y medias frases. Nada de comprensión y de paciencia. Hasta aquí hemos llegado a trancas y barrancas -vino a decir-, cada vez más desiertos, cada año más torpes; en una sangría a la que los mandatarios se han referido de soslayo, anunciando prebendas y actuaciones que no llegaron nunca.

Pero esto no interesa demasiado, amigo Julio. Nuestro pataleo solo servirá para un rato de tertulia, para un tímido aplauso.

Los carteles de la carretera, ya te dan a entender que lo saben, que hay un proyecto inmortal para repararla, mientras hacen agua en Castilla carreteras más transitadas y necesarias. No sé si, ahora que la justicia no se siente, lo que pretenden es acabar con la paciencia de este pueblo, como diciendo, a ver por dónde salen los cuatro vecinos de estos sitios, a ver quién se atreve a pedir nada tal y como se está poniendo el cuaderno de ruta de los independentistas, o las reivindicaciones en diversas e importantes ciudades de los pensionistas. Siempre hay clamores por encima, siempre hay agujeros que tapar más importantes que los nuestros. Siempre te queda la esperanza de que vives y no renuncias a que alguien del Congreso o de la realeza, venga un día y se obre un milagro, como una especie de garantía para que aquellos que ostentan el poder, dejen ya de poner carteles de presupuestos sobre presupuestos y resuelvan de inmediato, que hay todavía resquicios para hacer de estos rincones una vida.

De la sección "La Madeja", para Diario Palentino, 2018

05 octubre 2018

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En un pasaje de “Castilla”, cuando las ciudades castellanas inician la marcha para pedirle la libertad al presidente, uno de los protagonistas exclama: “Impresiona más un millón de personas en silencio, que todos los tanques del mundo disparando”. Esa era la imagen que nos impresionaba a todos en octubre del año pasado.


Suele ocurrir que, cuando se pretende algo, cuando hay miles de personas involucradas para conseguirlo, se intuye la utilización de la violencia. “Pues si no quieres por las buenas, tendrá que ser por las malas”, nos decían de pequeños. Y parece que si no es así, no se conseguirá nada.
La manifestación y el orden parecen las únicas apuestas en ese camino que diferentes fuerzas políticas vienen señalando sin descanso, aprovechando la fuerza que da la ostentación de un cargo político.
En el pasillo del piso de la ministra de sanidad castellana, —sigo metido en mi novela— colgaba un cuadro con el texto que aparecía en la página 326 del libro “Sobre la revolución”, publicado por el teórico político Hanna Arendt, en 1963:
«No se puede llamar feliz a quien no participa en las cuestiones públicas, nadie es libre si no conoce por experiencia lo que es la libertad pública y nadie es libre ni feliz si no tiene ningún poder, es decir, ninguna participación en el poder público».
Y esa felicidad, en la que cree mi personaje, aunque luego la realidad le engañe, es la que deben sentir en grado sumo las autoridades catalanas, cuando presienten el suspense que provoca el silencio de más de un millón de almas.
No tengo ninguna simpatía por ningún político, pero he de confesar que me ha sorprendido la última declaración de Joan Tardà: “Si algún independentista estúpido plantea imponer la independencia, está equivocado".
Siempre pensé que en su ceguera por independizarse, no se habían dado cuenta del cincuenta por ciento o más que no la quiere.
Ese y no otro es el escollo insalvable que dejará las cosas manga por hombre durante mucho tiempo, porque no podrá avanzar nada un país dividido y al silencio que no derriba muros, le suceden arrebatos y enfrentamientos que solo depararán decadencia y olvidos.

De la sección "La Madeja", para Diario Palentino, 2018

28 septiembre 2018

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Cualquier tiempo es bueno para quejarse y, en este verano que se nos fue, más. En Cervera de Pisuerga se concentraron casi medio millar de almas y, al frente, muchos alcaldes de todos estos pueblos y comarcas empujados por la enfermedad. Sí, porque son enfermos del sistema. Enfermos crónicos. Enfermos, que vienen intuyendo que los Diputados (que son a este efecto, los médicos), no abordan un problema que se extiende y que amenaza con ocuparlo todo. ¡Qué digo! Diputados que abandonan al pueblo, que lo dejan a la deriva, que sólo miran para su culo y su cartera.  


Se trata de una enfermedad contagiosa, porque la padece también el que viene a hacer turismo o a visitar a su familia.

Es evidente que nadie se da cuenta de ese mal hasta que algo le aprieta, hasta que alguien de su familia o amistades se corta y precisan llegar enseguida a un centro de urgencias.

No se engañen, nadie está a salvo de un accidente o de un infarto, y es en ese momento cuando uno busca desesperado la cura de urgencia; cuando encuentra todas esas ausencias por las que protestan estos días unos poquitos lugareños: ambulatorios cerrados, falta de personal, medios insuficientes para salvar una vida, que puede ser la vida de cualquiera.

Y no le voy a poner peros a esta manifestación, ni voy a decir si estuvo bien o mal lo que dijeron, ni voy a criticar a quienes no dijeron nada.

Creo que hemos tardado demasiado en juntarnos y rebelarnos, y que más que todo lo que podamos decir cuatro tertulianos por interesante y necesario que parezca, es la marcha decidida de alcaldes y vecinos.

Que no basta para mover las entretelas de ese gobierno que intuye lo que significa cerrar consultas en los pueblos más grandes, pero que no atiende las llamadas de nadie, que ninguna autoridad vuelve los ojos a estas zonas apartadas; que algunos de los que lo padecen hacen como que no lo saben, esperan hasta que les anuncian la metástasis.

¿Y qué vamos a ganar con el silencio?

Ya tienen un ejemplo en el pueblo zamorano de Porto, que amenazó con pasarse a Galicia si la Junta seguía mirando para otro lado.

De la sección "La Madeja", para Diario Palentino

21 septiembre 2018

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Esto viene a cuento de todo lo que ha pasado en los últimos meses, que no es invento nuestro, ¿o sí? Que todos estamos viendo y viviendo, sin miramientos ni vergüenzas, el desmantelamiento del sistema. En el mes de julio tuvo lugar una concentración en Cervera de Pisuerga a la que acudieron vecinos de toda la montaña. Allí estaban los alcaldes de Brañosera, el de San Cebrián, Guardo, Cervera... Seguramente que faltaron alcaldes por venir y que estuvieron presentes otros que no vimos.



Yo procuraba seguir el hilo de aquel encuentro desde Bilbao, a través del relato que hacía en Onda Cero, en su Majada de los viernes, mi buen amigo José Luis Medina Gallo.

En algún momento me pareció oír 800 personas, que bueno, no parecía mal número. La causa lo merecía: el cierre del ambulatorio de Barruelo de Santullán, una población de 1300 habitantes a la que están anexionados 10 pequeños pueblos. Pero la incertidumbre no despeja el problema. Perder paulatinamente los ambulatorios no debe preocupar a mucha gente, es lo que se deduce de este encuentro, al que en realidad acudieron, aproximadamente, trescientas personas, según el testimonio que he podido recoger.

En la montaña palentina viven más de 24000 personas, según los últimos censos. ¿Ustedes creen que esto es forma de luchar para pedir algo que en justicia nadie debiera arrebatarnos? ¿Ustedes creen que los políticos que tenemos van a preocuparse por la protesta bonancible de trescientas personas? ¿Entonces, si es así, si la mayoría está contenta con lo que tiene, con lo que le dejan, con lo que le quitan, con lo que no le reconocen, qué pinta un servidor aquí cada viernes?

Estoy haciendo el tonto y parece que ha llegado el momento de tirar la toalla, de dejar que la gente siga encerrada en su silencio, esperando como antaño las medidas del cielo. Que a lo mejor tiene razón porque no he mirado bien, porque no he visto nada, porque lo que hasta ahora he ido contando ha sido producto de un mal sueño.

Si es eso lo que quieren, vamos a ir recogiendo bártulos y cerrando ventanas.

Para la sección "La Madeja", en Diario Palentino.

14 septiembre 2018

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A finales de julio visité en compañía de mis amigas Margarita Marcos y Cristina Parbole las Edades del hombre, que este año se han detenido en Aguilar de Campoo. Un año atrás ya entramos en la ermita de Santa Cecilia para admirar una de las obras clave de nuestro románico, transformada este año en Museo para acoger una pequeña muestra de nuestro patrimonio regional, siendo tantas y tan buenas las señales de Arte que atesora nuestra provincia.



El pintor riojano, Eduardo Palacios, afincado en Ávila, es el autor de los carteles anunciadores de las últimas exposiciones de las Edades del Hombre, también la de este año en Aguilar.

Ciertamente, más allá de las sensaciones que a cada uno le despierte esta muestra, entendemos que cumple con creces el objetivo de la Fundación: difundir y promover el arte sacro de Castilla y León.

En la Colegiata de San Miguel, nos llama la atención la pila bautismal románica, de finales del siglo XII-XIII, de autor desconocido, que viene desde la localidad burgalesa de Redecilla del Camino; el púlpito de nogal que llega desde Ampudia y que, posiblemente, proceda del taller de Alejo de Vahía; en pintura, el óleo sobre lienzo que trata del martirio de San Sebastián, que viene de la Antesala capitular de la catedral de Palencia.

No olvidemos que esta convocatoria, alcanza en este marco un valor especial por tantas iglesias románicas como se suscitan en el contorno. De ahí el epílogo "Ecclesia Dei", que invita a recorrer el entorno para admirar el tesoro de nuestro románico rural.

Toca seguir. En la calle es martes de mercado y se nos ofrece la estampa de un mercado medieval, con delicias por doquier que te van abriendo el apetito a esa hora de medio día.

Luce el sol como nunca. No cabe ni un alma más en las terrazas de la plaza. Nuestra hija, la historiadora, quiere subir al tren que hace un recorrido por las calles de la villa, y no se lo podemos negar, y allá que nos montamos con ella.

Y Aguilar crece y se expande por momentos en estas edades que nos traen el trabajo y el espíritu de tantos artistas y artesanos.

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(1) “Monacatus" en Oña (Burgos), “Credo" en Arévalo (Ávila), 2013; "Eucharistia" en Aranda de Duero (Burgos), 2014; y "Teresa de Jesús. Maestra de oración", en Ávila y Alba de Tormes (Salamanca), 2015). Y ahora el nuestro, Mons Dei, en Aguilar.

De la sección "La Madeja", para Diario Palentino.

07 septiembre 2018

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Es evidente que la suerte está ahí, a un paso, y que a mí me ha alcanzado, pero no por lo que venga después, sino por todo lo que he compartido con ustedes. ¿Quién sabe lo que va a pasar luego? En un segundo, la vida te puede colocar en el peor asiento, ante una riada imprevista, en un atropello, víctima de la navaja de un transeúnte que no conocías.


Aunque he venido publicando estos años en ARUZ, una editorial pequeñita que me arropa en asuntos de nuestras historias, muy exigente en el acabado y la presentación de los libros, lo de la novela es otro asunto más complejo, una historia que he querido mantener en la alacena hasta hoy, a propósito de ese anhelo independentista que explotaba hace un año y que sigue rondando en el pensamiento de mucha gente, y no solo de Cataluña, lo que llevará en algún momento, entiendo, a un cambio, a un sistema nuevo de gobierno, a un concepto nuevo de Comunidades y provincias.

¿Publicar una novela? Ya se imaginarán ustedes, no es sencillo. Y a veces no me extraña. Entras en unos grandes almacenes y te quedas alucinado con la montaña de libros que están expuestos, que muchos se detienen a hojear, pero que pocos se deciden a comprar. Y que otros pocos, muy pocos, se detienen a leer. Publicar una novela en un mundo de novela, con historias de amor y de terror que la superan, es una odisea siempre que nos embarquemos en una editorial pequeña y sólo lleguemos a la televisión por un milagro, que es mi caso.

Quienes me conocen, saben que no espero grandes triunfos. A mi edad, el triunfo se va renovando cada día. La vida, con un mínimo de dignidad, es ya un triunfo. Que vayan bien aquellas personas a las que quieres, es ya un triunfo. Y en esa sintonía me muevo. Y espero que aquellos que la compren, entiendan el mensaje, como una prueba de vida en un mundo que, a mi entender, camina hacia el abismo, aunque es el abismo que se ve al mirar desde una edad como la mía, el mismo o parecido abismo que auguraban nuestros padres ante esa historia que te va superando por más que procures sujetarla.

Para la sección "La Madeja", en Diario Palentino.

27 julio 2018

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“En veinte años aquí no va a quedar ni el apuntador”, asegura el alcalde de "Los Campos, un pueblo de Soria, a un medio de comunicación, quien recuerda al periodista Enrique Delgado que en los dos últimos meses han estado seis días sin teléfono. Pero la sordera, ustedes ya lo saben, es ya un recurso de alzada en esta tierra. Corren de una administración a otra los lamentos, los ciudadanos invocan sin descanso el estado de indefensión y dejadez en que se encuentran. Ya hemos verificado un montón de veces que los encargados de la señalización buscan el mejor sitio para avisar a los automovilistas que, tranquilos, que la cosa no se olvida, que ya se ha presupuestado una cifra importante para reparar la vía y el puente de Vañes. Los alcaldes, confiados, cruzando los dedos para que la vía no se hunda por otro sitio.


Pero pasan los días. El tiempo pasa raudo para todos, sobre todo cuando llegas a una edad en la que miras hacia atrás y no te encuentras. Pero, cosa curiosa, te das cuenta de que pasa el tiempo lejos, fuera, en el trabajo que desempeñas, en la ciudad donde te encuentras; aquí, no. Aquí no pasa el tiempo igual. No, aparentemente. Los mismos carteles, el mismo puente regulado por semáforos, la misma tercermundista carretera, un martirio desde Areños al límite con la comunidad cántabra.

Aquí, como en Soria, no queda ni el apuntador en veinte años. 

Donde los servicios no se cuidan, hasta el turismo pasa página. 

Por eso es fundamental que quienes gobiernan en los ayuntamientos voceen un poco, que están en su deber y pueden, para que se adecuen y se reparen las vías de comunicación, lo más elemental para que la vida de estos pueblos no se detenga. 

Los alcaldes, la Diputación, quienes se dedican a evaluar la situación del firme, ustedes son, si se lo proponen, los que pueden cambiar con una firma la situación que padecen los que viven en esta punta de Palencia. 

Yo tengo mi deber, que es informar del malestar que impera por esta desconsideración que ya viene de hace cuarenta años. 

Y no duden que volveré a la carga de inmediato. Es más, estoy pensando en hacer una entrega por capítulos hasta que alguien se lo tome en serio.

Imagen: DePumar59
De la sección "La Madeja", para Diario Palentino. 

20 julio 2018

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A mediados de marzo de este año un estudio de Luis Romero, profesor de geografía en la Universidad de Valencia, da a conocer las causas del despoblamiento en las zonas rurales de España. El turismo no es suficiente para mantenerlas. El investigador apuesta por la recuperación y nuevo uso de los bienes comunales. Por debajo de los 500 habitantes reales un pueblo tiene un crudo futuro. Y esa es la realidad en la que ya se encuentran más de 4.000 municipios, la mitad de todos los que hay en España.


No sé si es bueno o malo reincidir tantas veces en lo mismo. Recurrir cada año al censo de nuestros pueblos, tal vez no sea lo aconsejado por quienes desde hace tantos lustros solo hablan de recetas milagrosas. Porque, mirando el mal, uno ni se consuela ni se cura.

Posiblemente, solo sirva a efectos de incrementar el temor a quedarnos solos, precipitando de alguna manera esa hecatombe que viene a ser para nosotros la devastación y el abandono del lugar donde naciste, donde jugaste, donde creciste.

Esto cansa a cualquiera, a mi también, se lo aseguro, pues lo que todos esperamos son soluciones. No más proyectos ni promesas que luego no se cumplen.

Sea como fuere, sirva o no para que alguien vuelva los ojos a esta despoblación que nos desangra, hemos de colocar sobre la mesa de nuevo y todas las veces que haga falta esta acuciante llamada para que, si existiera un resquicio, por pequeño que fuera, si quienes desde las altas esferas del poder entienden que alguna actuación puede abrir una brecha de esperanza, se pongan a trabajar en ello que aquí la esperanza no se pierde hasta que se apaguen todas las luces.

La idea de escribir un libro resumiendo la historia de cada pueblo, las notas que han llegado por diferentes vías hasta nosotros, nos ayuda a pegarnos de frente con este abandono de los pueblos que ya venimos anunciando desde hace años.

Necesitamos repetirlo, aunque nos duela, aunque sólo sirva para recordar que una vez hubo vida en ellos y, sobre todo, que hay gente que no abandonará nunca y que necesita, por lo tanto, medidas que puedan mantenerle allí, donde se siente vivo.

De la sección "La Madeja", para Diario Palentino, @2018

13 julio 2018

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¿Hay alguna oferta para los colaboradores de prensa? -le pregunto a la muchacha que atiende en la recepción del castillo de Fuentes de Valdepero. Si voy a promocionar los lugares por donde paso, justo me parece que alguien me facilite una entrada sin preguntarme tanto, que no voy a invadirlo, que voy a promocionarlo, que son muchos lugares, que implica también un gasto por el desplazamiento y tiempo para elaborarlo; que no vamos a pedirles dinero por salir mencionados en la tercera del Diario, como sería lo propio, pero el caso es complicarlo todo, que no pueda cualquiera exponer su relato, que pague todo el mundo, hasta quienes descubren que allí había un sitio que merece la pena visitar.

Por el Becerro de las Behetrías sabemos que a mediados del XIV la villa pertenecía a Juan Rodríguez Sandoval, y a finales del mismo siglo a la familia Sarmiento. A mediados del XV, Diego Pérez de Sarmiento, Adelantado Mayor de Castilla, y señor de la Bureba y de no sé cuántos sitios más, edifica la fortaleza que pasará por muchas manos, incluso, como no, hasta llegar a las manos de la Casa de Alba.

Como mi intención es visitar todas las fortalezas que dan nombre a esta tierra, porque me intriga la vida que hubo en ellas, vengo hasta Fuentes de Valpedero, cuya construcción se presume entre los años 1442-1465, por señales que aparecen al realizar la rehabilitación del edificio y por las inscripciones de los escudos con las armas de la familia Sarmientos en el cubo sudeste.

Los Comuneros tienen un capítulo aquí escrito y de tal modo le debieron impresionar a Andrés de Ribera, su propietario entonces que, al realizar la reparación del edificio, refuerza sus muros excesivamente y la remodela con la intención, parece, de hacerla inexpugnable.

La Diputación de Palencia lo adquirió en 1995 y allí se han realizado importantes obras de rehabilitación. Por cierto, tuve la curiosidad de bajar hasta la mazmorra del castillo, un pozo de 6 metros de altura, adonde tiraban a los apresados, muertos o vivos, de donde viene el dicho: Ahí, que te pudras".
De la sección "La Madeja", para Diario Palentino, 2018.

06 julio 2018

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Resonada es la fama de la iglesia templaria de Villalcázar, construida en la transición del románico al gótico, un ambicioso proyecto que no se completó nunca. Hito del Camino de Santiago, del que ha sido uno de sus centros religiosos más importantes, y vinculado a la Orden del Temple. En la Documentación de 1069, se cita a esta localidad como Villasirga, en referencia al camino (de sirga) que pasaba por sus cercanías y que los propietarios ribereños deben dejar para uso público. Alfonso X el Sabio, refirió en sus “Cantigas” doce milagros atribuidos a Santa María, la titular de este templo y es parada importante del Camino.


Aunque hoy quiero exponer mi queja por varios detalles, que son lagunas para mucha gente que llega hasta sus puertas.

A la decepción por los excrementos de las palomas que pueblan la entrada, se suma la pésima iluminación del interior, que el visitante si quiere debe ir llenando las huchas de las esquinas, que son las que encienden las lámparas y esto parece un sacadineros al que, para más inri, después de abonar la entrada correspondiente, le falta un guía que te lo explique.

Ya nos pasó algo parecido en Paredes de Nava, donde quisimos detenernos en la iglesia de Santa Eulalia, con su original torre que acumula tres estilos distintos: románico, gótico y mudéjar y que alberga en su interior el museo con más de 300 obras de arte.

No obstante, aquello fue una anécdota, a una de las guías le había surgido un imprevisto y no era cuestión de armar follón por eso, pero lo de Villalcázar parece una costumbre y contentos si esta nota sirve para que las palomas vuelen a otro lugar y alguien explique con buena iluminación las características del templo, que para eso se paga una entrada.

Si vienes y te queda tiempo, tienes un palomar, el Palacio de los Condes de Villasirga, restos del antiguo hospital de Santiago y la Ermita de Nuestra Señora del Río. Al lado de la iglesia se encuentra el mesón de los templarios, el mesón de Pablo, el mesonero mayor del Camino de Santiago, de donde todos parecen salir contentos: sopa castellana y lechazo al mejor punto.

De la sección ¨La Madeja", para Diario Palentino, 2018

29 junio 2018

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Yo no me esperaba un San Pedro Cultural en Becerril y, a ver cómo lo hago para no descubrir lo que allí se muestra al visitante. Si, porque quiero que lo vean. Porque tienen que verlo. Tienen que dejarlo ustedes todo y venir a Becerril de Campos, uno de los pueblos más bonitos de España.
El mismo día que la Armisén y Mariano Haro dirigían unas palabras al público concentrado en la Plaza Mayor para dar la salida a una prueba de atletismo, nosotros nos disponíamos a ver las estrellas de San Pedro, punto de partida de una ruta que acaba de cumplir su segundo aniversario y ya se acerca a las 60.000 visitas.



Javier Prieto lo matiza estupendamente: “no hay pueblo, grande o pequeño, que no albergue entre sus calles un templo como una catedral o un puñado de pinturas y esculturas que tengan que ver con los Berruguete o Alejo de Vahía.”

Esto me recuerda de la vida, que no debemos dar nada por perdido, que todo puede encontrar explicación y sentido mañana, que vendrán otros hombres que lo valoren y lo interpreten bien, como lo han entendido y lo han interpretado Álvaro Gutiérrez y los hermanos Juan y Carlos del Olmo.

Somos dientes de ese engranaje que es la vida, vamos haciendo fuerza, nos vamos encontrando y aprovechamos lo viejo, lo que estaba descartado, lo que parecía condenado a la escombrera.

Esta iglesia, de las siete que tuvo Becerril, estaba por los suelos, desahuciada. Fue escuela en otro tiempo y granero. ¿Se dieron cuenta ustedes? Un granero en aquella tierra tradicionalmente conocida como “granero de España.”?

Este San Pedro que acogió aquel grano, y que en unos años pasó a estado de ruina, nos ha devuelto ahora la ilusión. Dice Francisco Pérez, gestor del espacio: “Esto ha beneficiado a todos; nos ha dado vida. Incluso, ahora las casas se están restaurando, las fachadas se están embelleciendo…; la gente se preocupa por mantener limpio el pueblo.”

Aplaudo al pueblo de Becerril, a la Diputación; a los arquitectos que lo han recuperado, que han aportado un grano nuevo, que han llenado de estrellas el cielo de aquel templo, que lo han llenado de magia en este lugar maravilloso de la Tierra de Campos.

De la sección "La Madeja" para Diario Palentino, 2018.



LA MÁS BELLA CANCIÓN - LOS LUGARES -DIARIO PALENTINO

cuevacobre
Espigüete
curavacas
sanromándeentrepeñas
bosquefósildeverdeña