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20 julio 2018

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A mediados de marzo de este año un estudio de Luis Romero, profesor de geografía en la Universidad de Valencia, da a conocer las causas del despoblamiento en las zonas rurales de España. El turismo no es suficiente para mantenerlas. El investigador apuesta por la recuperación y nuevo uso de los bienes comunales. Por debajo de los 500 habitantes reales un pueblo tiene un crudo futuro. Y esa es la realidad en la que ya se encuentran más de 4.000 municipios, la mitad de todos los que hay en España.


No sé si es bueno o malo reincidir tantas veces en lo mismo. Recurrir cada año al censo de nuestros pueblos, tal vez no sea lo aconsejado por quienes desde hace tantos lustros solo hablan de recetas milagrosas. Porque, mirando el mal, uno ni se consuela ni se cura.

Posiblemente, solo sirva a efectos de incrementar el temor a quedarnos solos, precipitando de alguna manera esa hecatombe que viene a ser para nosotros la devastación y el abandono del lugar donde naciste, donde jugaste, donde creciste.

Esto cansa a cualquiera, a mi también, se lo aseguro, pues lo que todos esperamos son soluciones. No más proyectos ni promesas que luego no se cumplen.

Sea como fuere, sirva o no para que alguien vuelva los ojos a esta despoblación que nos desangra, hemos de colocar sobre la mesa de nuevo y todas las veces que haga falta esta acuciante llamada para que, si existiera un resquicio, por pequeño que fuera, si quienes desde las altas esferas del poder entienden que alguna actuación puede abrir una brecha de esperanza, se pongan a trabajar en ello que aquí la esperanza no se pierde hasta que se apaguen todas las luces.

La idea de escribir un libro resumiendo la historia de cada pueblo, las notas que han llegado por diferentes vías hasta nosotros, nos ayuda a pegarnos de frente con este abandono de los pueblos que ya venimos anunciando desde hace años.

Necesitamos repetirlo, aunque nos duela, aunque sólo sirva para recordar que una vez hubo vida en ellos y, sobre todo, que hay gente que no abandonará nunca y que necesita, por lo tanto, medidas que puedan mantenerle allí, donde se siente vivo.

De la sección "La Madeja", para Diario Palentino, @2018

13 julio 2018

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¿Hay alguna oferta para los colaboradores de prensa? -le pregunto a la muchacha que atiende en la recepción del castillo de Fuentes de Valdepero. Si voy a promocionar los lugares por donde paso, justo me parece que alguien me facilite una entrada sin preguntarme tanto, que no voy a invadirlo, que voy a promocionarlo, que son muchos lugares, que implica también un gasto por el desplazamiento y tiempo para elaborarlo; que no vamos a pedirles dinero por salir mencionados en la tercera del Diario, como sería lo propio, pero el caso es complicarlo todo, que no pueda cualquiera exponer su relato, que pague todo el mundo, hasta quienes descubren que allí había un sitio que merece la pena visitar.



Por el Becerro de las Behetrías sabemos que a mediados del XIV la villa pertenecía a Juan Rodríguez Sandoval, y a finales del mismo siglo a la familia Sarmiento. A mediados del XV, Diego Pérez de Sarmiento, Adelantado Mayor de Castilla, y señor de la Bureba y de no sé cuántos sitios más, edifica la fortaleza que pasará por muchas manos, incluso, como no, hasta llegar a las manos de la Casa de Alba.

Como mi intención es visitar todas las fortalezas que dan nombre a esta tierra, porque me intriga la vida que hubo en ellas, vengo hasta Fuentes de Valpedero, cuya construcción se presume entre los años 1442-1465, por señales que aparecen al realizar la rehabilitación del edificio y por las inscripciones de los escudos con las armas de la familia Sarmientos en el cubo sudeste.

Los Comuneros tienen un capítulo aquí escrito y de tal modo le debieron impresionar a Andrés de Ribera, su propietario entonces que, al realizar la reparación del edificio, refuerza sus muros excesivamente y la remodela con la intención, parece, de hacerla inexpugnable.

La Diputación de Palencia lo adquirió en 1995 y allí se han realizado importantes obras de rehabilitación. Por cierto, tuve la curiosidad de bajar hasta la mazmorra del castillo, un pozo de 6 metros de altura, adonde tiraban a los apresados, muertos o vivos, de donde viene el dicho: Ahí, que te pudras".
De la sección "La Madeja", para Diario Palentino, 2018.

06 julio 2018

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Resonada es la fama de la iglesia templaria de Villalcázar, construida en la transición del románico al gótico, un ambicioso proyecto que no se completó nunca. Hito del Camino de Santiago, del que ha sido uno de sus centros religiosos más importantes, y vinculado a la Orden del Temple. En la Documentación de 1069, se cita a esta localidad como Villasirga, en referencia al camino (de sirga) que pasaba por sus cercanías y que los propietarios ribereños deben dejar para uso público. Alfonso X el Sabio, refirió en sus “Cantigas” doce milagros atribuidos a Santa María, la titular de este templo y es parada importante del Camino.


Aunque hoy quiero exponer mi queja por varios detalles, que son lagunas para mucha gente que llega hasta sus puertas.

A la decepción por los excrementos de las palomas que pueblan la entrada, se suma la pésima iluminación del interior, que el visitante si quiere debe ir llenando las huchas de las esquinas, que son las que encienden las lámparas y esto parece un sacadineros al que, para más inri, después de abonar la entrada correspondiente, le falta un guía que te lo explique.

Ya nos pasó algo parecido en Paredes de Nava, donde quisimos detenernos en la iglesia de Santa Eulalia, con su original torre que acumula tres estilos distintos: románico, gótico y mudéjar y que alberga en su interior el museo con más de 300 obras de arte.

No obstante, aquello fue una anécdota, a una de las guías le había surgido un imprevisto y no era cuestión de armar follón por eso, pero lo de Villalcázar parece una costumbre y contentos si esta nota sirve para que las palomas vuelen a otro lugar y alguien explique con buena iluminación las características del templo, que para eso se paga una entrada.

Si vienes y te queda tiempo, tienes un palomar, el Palacio de los Condes de Villasirga, restos del antiguo hospital de Santiago y la Ermita de Nuestra Señora del Río. Al lado de la iglesia se encuentra el mesón de los templarios, el mesón de Pablo, el mesonero mayor del Camino de Santiago, de donde todos parecen salir contentos: sopa castellana y lechazo al mejor punto.

De la sección ¨La Madeja", para Diario Palentino, 2018

29 junio 2018

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Yo no me esperaba un San Pedro Cultural en Becerril y, a ver cómo lo hago para no descubrir lo que allí se muestra al visitante. Si, porque quiero que lo vean. Porque tienen que verlo. Tienen que dejarlo ustedes todo y venir a Becerril de Campos, uno de los pueblos más bonitos de España.
El mismo día que la Armisén y Mariano Haro dirigían unas palabras al público concentrado en la Plaza Mayor para dar la salida a una prueba de atletismo, nosotros nos disponíamos a ver las estrellas de San Pedro, punto de partida de una ruta que acaba de cumplir su segundo aniversario y ya se acerca a las 60.000 visitas.




Javier Prieto lo matiza estupendamente: “no hay pueblo, grande o pequeño, que no albergue entre sus calles un templo como una catedral o un puñado de pinturas y esculturas que tengan que ver con los Berruguete o Alejo de Vahía.”

Esto me recuerda de la vida, que no debemos dar nada por perdido, que todo puede encontrar explicación y sentido mañana, que vendrán otros hombres que lo valoren y lo interpreten bien, como lo han entendido y lo han interpretado Álvaro Gutiérrez y los hermanos Juan y Carlos del Olmo.

Somos dientes de ese engranaje que es la vida, vamos haciendo fuerza, nos vamos encontrando y aprovechamos lo viejo, lo que estaba descartado, lo que parecía condenado a la escombrera.

Esta iglesia, de las siete que tuvo Becerril, estaba por los suelos, desahuciada. Fue escuela en otro tiempo y granero. ¿Se dieron cuenta ustedes? Un granero en aquella tierra tradicionalmente conocida como “granero de España.”?

Este San Pedro que acogió aquel grano, y que en unos años pasó a estado de ruina, nos ha devuelto ahora la ilusión. Dice Francisco Pérez, gestor del espacio: “Esto ha beneficiado a todos; nos ha dado vida. Incluso, ahora las casas se están restaurando, las fachadas se están embelleciendo…; la gente se preocupa por mantener limpio el pueblo.”

Aplaudo al pueblo de Becerril, a la Diputación; a los arquitectos que lo han recuperado, que han aportado un grano nuevo, que han llenado de estrellas el cielo de aquel templo, que lo han llenado de magia en este lugar maravilloso de la Tierra de Campos.

De la sección "La Madeja" para Diario Palentino, 2018.

22 junio 2018

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Ciento setenta jóvenes de institutos de Soria, El Burgo de Osma y San Esteban de Gormaz, en un taller conducido por Xavier Verdaguer, uno de los emprendedores españoles con buena proyección internacional, exponían hace unos meses algunas alternativas en esa lucha contra la despoblación de la que hablamos todo el mundo. Estamos ante un argumento futurista, lanzado por un grupo de escolares en un taller de innovación creativa.


La impresión de que los pueblos se terminan cerrando, viene de muy atrás y, ahora todos los gobiernos y las Instituciones andan buscando ideas, entiendo que lo hacen para que sirvan de prueba y recapacite e intervenga el gobierno de la nación, ante esa desnudez que se palpa en el sector servicios.

No ha habido un mantenimiento preventivo en este medio y ahora salen de golpe los problemas, que no se detienen en un punto concreto, van tocando territorios que no lo contemplaban; quienes hacen su vida en ellos, ante la falta de ayuda e interés, están sopesando hacer las maletas y vivir desarraigados lo que quede de vida.

Lo cierto es que este grupo de soñadores han mirado a la Soria que quieren, no a la que tienen. Y no cabe duda de que todo viene bien para mover conciencias, e interesa moverlas, porque el año se iniciaba otra vez con datos negativos.

Hace unos días la Diputación de aquella provincia firmaba un convenio con la Junta que conlleva unas medidas para que los pueblos no desaparezcan. La vicepresidenta ya dejó claro que los planes no consisten en soplar y hacer porrones, y entendemos que los problemas no se solucionan de la noche a la mañana, pero es que son muchos años esperando un cambio, no es de ahora este mal, no son porrones lo que queremos, sino servicios, mejorar los que están funcionando, reactivar algunos de los que se han dejado perder; si acaso, emprender algo nuevo, que los convoque a todos. Ahora ya se empiezan a contemplar algunos problemas que plantea la superpoblación. Y en Zamora están a favor del modelo soriano, aunque no se entiende si es para desbancar a los políticos contrarios, o es para llevarlo en serio al plano de estos pueblos.

De la sección ¨La Madeja", para Diario Palentino, 2018.

15 junio 2018

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Vinimos a parar a once kilómetros de Palencia, concretamente, a Valdeolmillos, “el lugar de los pequeños olmos”, una localidad cerrateña que exhibe con galanura el verde de su páramo.
Me gusta la descripción que hacen de este pueblo en la web: “Nucleo situado en un umbral terciario sobre el valle del arroyo Mayor, zona de transición entre las campiñas onduladas y las laderas del páramo.”


Si sales a dar un paseo te encontrarás con los abuelos de la residencia cercana, que después de tanta sequía asisten emocionados al crecimiento del centeno.
Mi familia suele preguntarme, cuando sale el tema a colación: pero ¿a tí qué te da la escritura? ¿Con qué fin te prodigas tanto en el Diario?

Yo siempre los respondo: ¡Estoy sembrando! Y como pasan los años y sigo a lo mío, sin ver por parte alguna productos de la siembra, pues la guasa es evidente. Porque ellos no cuentan por fruto las emociones, los sentimientos, las historias. No cuentan los amigos. Personas imbuidas en sus mundos, pintores, escritores, simpatizantes de todas aquellas historias que tu cuentas con el único fin de dar a conocer aquellos lugares que a ti te cautivaron, que se conozca la tierra de tus ancestros, que se de una buena mano de brea a la carretera y que se cambie o se repare el puente de Vañes.

Que se ponga, en fin, todo lo que sea menester para detener esa despoblación que ya nos señala por todas partes. Y en este meneo incesante, uno gana amigos que apostaron por esa historia tuya, que era la suya de algún modo. Vine a caer aquí un fin de semana. En medio de este pueblo, una casa como de cuento, con su bodega y todo, que en nada ha de envidiar a mi txoko de Erandio, lectura imprescindible de mi novela “Castilla”, que este año presentaré en las ferias del libro de nuestra capital y provincia.

Gracias, Margarita Marcos. Gracias por tu amistad, por tu humanidad, por tu sencillez, por tu sabiduría.

De la serie "La Madeja", para Diario Palentino, 2018.

08 junio 2018

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Pedro Berruguete, Alonso Berruguete, Inocencio Berruguete, Felipe Berrojo... El arte nos lleva a conocer a los artistas terracampinos cuyas obras han traspasado ya todas las fronteras, y es un reclamo para meterse en las ciudades y en los pueblos, cuya guinda colocan los guías y custodios. Viajas por Palencia, te encuentras con ellos, y aprendes que el mudéjar es un musulmán en tierras cristianas reconquistadas, que la tapia es un muro de tierra realizado con un encofrado de madera, y que aquello que encuentras de madera, de yeso y de ladrillo, es obra de estos siervos.


En Fuentes de Nava, Mónica nos dio a conocer en breves y precisas pinceladas la historia de Santa María, donde se conserva un artesonado mudéjar policromado, de estilo castellano, considerado uno de los más importantes de toda la región. Después de comer en Paredes de Nava, Maruja nos esperaba en Cisneros con una llave que pesaba ¿dos kilos?, para mostrarnos la iglesia de los santos Facundo y Primitivo. Nos encontramos en uno de los pueblos más importantes del mudejarismo, y patria de una de las familias más poderosas, a cuya iniciativa, probablemente, se deban buena parte de estas obras artísticas.

Cisneros está situado en la carretera de León, entre Villalumbroso y Villada. A finales del siglo XVI contaba la villa con 3000 habitantes, el mismo siglo en que se levanta esta iglesia de tres naves, con magníficos artesonados mudéjares y otras lecturas que Maruja nos fue descubriendo, como la reciente restauración de uno de los techos.

Y Carmen, en Becerril, nos lleva a las estrellas. De camino hacia el cielo, impresiones que dejo en otro artículo. Son más que guías, asegura Margarita, que siente admiración por ellos. Y es cierto que, viajando por Palencia, uno se encuentra con gente apasionada por su trabajo, que lo ha recibido como legado; que lo ha asumido, en el caso de los custodios, porque no había otra alternativa si alguien quería conocer la iglesia de su pueblo; que ponen el corazón y los sentidos para que lo entendamos, para que no se pierda nada de lo que nos legaron. Interesa saber que, nuestras guías y custodios viven mostrando y protegiendo el legado de otros.

Froilán De Lózar, de la sección "La Madeja", para Diario Palentino, 2018.

01 junio 2018

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Por lo que he leído estos días sobre el patrimonio mudéjar, más extendido en Palencia de lo que nunca imaginamos, han desaparecido muchos edificios. Sabemos que lo que hay es insignificante, si se compara con Sahagún o Toledo, pero nunca es tarde para recuperarlo y promoverlo.
Uno habla, regularmente, de lo que conoce, de aquello que le mueve por cercanía, por necesidad, por costumbre. Hablar del románico era una necesidad vital habiendo nacido en San Salvador de Cantamuga, donde presumimos de una de las mejores espadañas que este arte nos deja en Palencia. Era casi una obligación promocionarlo con todos los medios al alcance, pero sin olvidar otros rincones de esta tierra que atraparán al caminante.




A primeros de mayo de este año, viajé a Tierra de Campos. Quise entender entonces el Universo al que hacen referencia muchos paisanos. A 25 km de la capital se encuentra Fuentes de Nava “lugar de fuentes”, antes de Don Bermudo, al que se le añade en 1872 el anexo de “Nava”, pues se localiza aquí, uno de los espacios naturales más bellos, el humedal recuperado de la Laguna de Nava, o “Mar de Campos”, donde turistas hambrientos como yo podrán deleitarse en los miradores y observatorios de la zona.

Paseando por sus calles uno descubre otra arquitectura, casas porticadas construídas con adobe: barro, agua y paja, material propio de toda la comarca, con el máximo exponente en los palomares.
Después de este paseo por su casco urbano, con casonas palaciales y nobles edificios, tomada la foto del “Corro del postigo”, en cuyo altillo se conserva un humilladero, vamos a lo que vinimos, que yo vine a este pueblo, que tuvo cinco iglesias, para llenarme de mudéjar en la de Santa María, monumento nacional desde 1978 y restaurada en 2015. Los maestros de cantería que trabajaron en Palencia a principios del XVI mantienen las corrientes estilísticas tradicionales (gótico), a las que incorporan elementos y técnicas inspirados en el mudéjar toledano. Aunque mis conocimientos sobre este arte son escasos, iniciar la ruta en Fuentes de Nava fue la mejor idea, pues no vi a lo largo del recorrido nada tan brillante en su conjunto como el mudéjar de esta iglesia.

De la sección "La Madeja", para Diario Palentino, 2018.

25 mayo 2018

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Laureano Pérez Mier, que estudia en el siglo pasado la historia de Pernía, y al que ya me he referido en numerosas ocasiones, habla sobre la concesión de estas tierras por parte del Rey Alfonso VIII a su tío, el obispo Raimundo, concesiones renovadas después por los “Alfonsos” que siguieron. Poder compartido en muchos lugares de Liébana y Pernía por el Señorío. La lucha por la posesión de Liébana, Pernía y Campoo se encuentra resumida en los numerosos pleitos que abordaron durante siglo y medio; de una parte, La Casa de Castañeda y los Condes de Siruela, y de la otra La Casa de Vega y los Duques del Infantado.


Desaparecidas las necesidades y condiciones que les dieron vida, llega la nobleza, que adopta la forma hereditaria, de ahí los sucesivos condes de Polentinos y los de Pernía.

Pero a mí lo que siempre me ha apasionado, la razón por la que sigo refiriéndoles a ustedes a sorbos la historia de esta tierra es el perfecto entramado de su Concejo, que nace espontáneamente, como bien hace notar Laureano en sus apuntes, como exigencia natural de la organización de su vida social y económica. Hay que marcar unas pautas, elaborar unas ordenanzas donde se contemplen las normas necesarias para el cuidado de sus ganados y propiedades, la participación del pueblo en la vida religiosa y en los gastos parroquiales; de qué modo todos intervienen sin que medien instancias superiores, en la ratificación de contratos, testamentos y en la reglamentación en general de toda su vida social y económica. Y uno de los ejemplos que hace notar nuestro ilustre paisano y que consta en un privilegio de la Abadía de Lebanza, es cuando se congrega todo el Concejo de Vergaño en el atrio de su iglesia, para oír la lectura y confirmar una Carta de Behetría otorgada en el año 1165.

Dice Laureano y así lo estimo yo también que el concejo rural es esencialmente democrático. Estas poblaciones tenían aseguradas facultades y atribuciones para desenvolverse. Formaban parte del concejo todos los hombres libres, a cuya asamblea general eran convocados los domingos a campana tañida, para tratar y resolver los asuntos de interés general.

De la serie "La Madeja", para Diario Palentino, 2018.

18 mayo 2018

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Parece ya normal que a cierta edad nos embarquemos en los recuerdos, aunque a veces se nos nuble la vista y el acto nos provoque un encuentro con los demonios que en toda vida anidan. Porque hay gente que se declara enemiga sin conocerte de nada, por lo que otros les contaron de tu vida, que a saber cómo se lo contaron, en qué momento sucedieron las cosas y de qué modo atajaste tú los contratiempos con las escasas herramientas que tenías.


Eso pasa a diario, en todos los caminos te encuentras gente que no es como te la describieron otros, por envidias, por rencillas, a saber por qué no se detuvieron en la vida de las gentes que a ti te cautivara.

Es sabido que nuestro ilustre paisano Felipe Calvo tenía debilidad por los herreros y tan profunda fue la vinculación con nuestra tierra y tan sencillo en su grandeza, que un día se llevó a Jesús Juez a la Universidad. Jesús fue alcalde de la de villa de Cervera con el primer ayuntamiento democrático y era uno de esos protagonistas de los que siempre aprendes cosas, más allá de lo que te hayan contado otros sobre su vida y sobre su oficio, porque ponen alma y corazón, porque son buenos en todo lo que hacen.

Entonces, cuando un carro costaba 4500 pesetas y se tardaba quince días en construir, nuestro protagonista ya tenía doce apalabrados, unos de cañas y estadonchos, otros de tablero, mediante contrato de palabra, que era lo que se requería. Y que nunca fallaba.

Dicen que la fragua era como la cantina. Yo lo vi siendo niño. La fragua de Pepe Cajigal con aquel fuelle que ayudaba a caldear los hierros para luego trabajarlos sobre el yunque.

Pero lo explica muy bien José Luis de Mier en un librito mágico que nos dejó, a medias con mi buen amigo Simal, el pintor de Quintanaluengos. Dice allí que, “herrero era, sobre todo, el que herraba las vacas y las yeguas”. Antes de junio. Un día sonaban las campanas, y los vecinos acudían con sus animales para colocarles zapatos nuevos, pues los caminos no eran buenos y se acercaba la fecha de la recogida de la hierba.

De la serie "La Madeja", para Diario Palentino, 2018.

11 mayo 2018

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No sé lo que esperan ustedes de mí. Yo soy un pobre hombre nacido hace casi 60 años en un rincón de la montaña palentina, a donde vuelvo una semana al mes cuando me lo permite mi trabajo. Allí refresco las ideas y recojo las inquietudes de mis paisanos, que a veces las cosas no son lo que parecen y todo va volviendo a su cauce a medida que escuchas, que razonas, que te interesas por las cosas. Como las gentes, como el mundo, has ido del blanco al negro en muchos tramos. Como las historias que te llegan, culpando al mundo de todos los días malos y, claro, te das cuenta de que no estás solo, que aunque parezca que los demás no se involucran, también a ellos les afecta; que quien se desentiende, se condena.


Cuando me llama un diputado para preguntarme qué me pasa, por qué me he puesto así en este rincón de la madeja, enseguida percibo que no ha captado mi mensaje, que mis historias no difieren mucho unas de otras, porque están ambientadas en los pueblos perdidos en la montaña; lejos, muy lejos de Palencia; que no es lo que yo piense, sino lo que percibe el lugareño, de quien escribo, de quien me surto, a quien reinvento.

Para aclararlo, es como cuando el personaje de tu novela se va abriendo camino, va pidiéndote paso, necesita su propio lugar para validar su propia historia, que es la buena, la real; que es la que cuenta, que es la definitiva.

Lo mio no tiene mérito. Y no lo digo para caerle bien a quien ahora me mira mal porque pensó que mi trayectoria personal en este diario era un reto para engrandecerme y salir en la foto.

Algo tenemos que hacer todos ante esta sinrazón que nos asiste.

Sí, esta riada de injusticias, esta riada de desatinos, este mar de olvidos que nos dejan ahí, a la deriva, sin que sirva de mucho todo lo que fuimos consiguiendo a base de tesón y de esfuerzo.

Reniego de las banderas, pero llevo en lo más alto la historia de esta tierra. Que no será bastante, que algún error conlleva, que no servirá para mover la voluntad de nadie, pues a lo mejor, pero es la historia de un pueblo, no es la mía.

Froilán de Lózar, de la serie "La Madeja", para Diario Palentino, @2018

04 mayo 2018

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Cuando pasan los años y miras de soslayo hacia el pasado, siempre se te abre una puerta para poner en orden tantos pasos como diste, sin fijarte de verdad en la importancia de aquellas pequeñas cosas que estaban en tu entorno retenidas, encerradas, desprotegidas.
Palencia es un gran museo al aire libre, como titula una página de facebook mi amigo Eduardo. Y mi querida amiga Margarita, que sabe vibrar con las pequeñas cosas, me lleva la tarde de un domingo cercano a Perazancas, una de las 27 localidades que le dan nombre a La Ojeda, ese territorio de transición entre Tierra de Campos y la Cordillera Cantábrica.



Un pueblo que en el siglo XVIII contaba con 17 tejedores de lienzos y 11 cardadores de lana, capítulos que junto a otros de su cultura tradicional han sido recuperados en el Museo Etnográfico situado en las antiguas escuelas.

Pues resulta que, estando retenidos ahí en su belleza y en el tiempo, siempre he pasado de largo ante una de las joyas del Románico Norte, uno de los pocos vestigios de lombardo existentes en la provincia, cuya construcción puede remontarse al siglo IX. Me refiero, claro está, a la ermita de San Pelayo, donde se realizaba una fuerte inversión en los años pasados para recuperar el ábside que se estaba separando de la nave. Debe ser el mismo ábside cuyos sillares tocaba Margarita, donde asegura que nació su pasión por el románico.

“Si nuestro románico rural estuviese en Valle de Bohí o en Francia, sería la repera, pero nosotros confundimos rural con insignificante y así andamos, recogiendo migajas de aquí y de allá.”

Algunos historiadores aseguran que su humilladero de las Ánimas fue mojón divisorio de los reinos de León y Castilla y lugar de tribus pastoriles y de guerreros cántabros y de romanos que vinieron con la intención de apoderarse de ellos.

Un trasiego de gente que nos dejó ese ramillete de templos y ermitas que, en su pequeñez, dejan ver lo más grande, un arte que nos sopla a cada paso, un grito que parece retenido en lo más recóndito de sus valles, una presencia que hace que estos pueblos resalten a pocos pasos del camino que transitamos tantas veces.

De la serie "La Madeja", en Diario Palentino, 2018.

27 abril 2018

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No crean ustedes que volverán la vista, que pondrán el remedio, que adecentarán esta carretera que comunica con Cantabria. No crean ustedes que pasarán vergüenza de mantenerla así otros cien años. No crean ustedes nada. A quienes nos gobiernan en esta comunidad, en esta provincia, en esta comarca, no les importa que sus homónimos en la comunidad vecina hagan los deberes en el tramo de carretera que comunica con la nuestra.
Por norma general, es la inercia equivocada que nos lleva, nos fijamos siempre en los alcaldes que no intervienen para que se arregle, en lo que no hacen los demás. ¿Y por qué lo tengo que hacer yo, cuando tanta gente pasa a diario por esa carretera?



Hace unos días, los responsables de la comunidad vecina presentaban el proyecto que mejorará la comunicación entre las comarcas del Besaya y del Pas, la Autovía de la Meseta o la red ferroviaria y la carretera a Burgos. Cinco millones de euros para la primera fase de mejora de esa carretera, seis kilómetros entre Arenas de Iguña y Villasuso de Anievas, lugar elegido por el presidente Revilla y su Consejero de Obras Públicas, para la presentación de esta obra que parte con un plazo de ejecución de 18 meses.

En Anievas se esperaba el arreglo de la carretera desde hace quince años, como nosotros lo esperamos desde hace cuarenta, porque hace cuarenta años que lo estamos esperando nosotros, que ya llovió y escampó un montón de veces, pero como si nada, que los nuestros se colocan buenas orejeras y que chirríen las ruedas lo que quieran, y que se quejen los amantes y los sufrientes montañeros.

Pero hay un detalle que no se escapa a los ojos de quien quiera verlo, preocupado por esta espera que casi nos consume. En aquella presentación, junto a Revilla, estuvieron los alcaldes de Corvera de Toranzos, el de Arenas y el de Anievas, que casualmente lleva el apellido Pernía. (De aquella tierra, según la versión de algún toponimista, podría venir el nombre de Pernía). Pues aquel alcalde pronunció una frase histórica que parece que los nuestros no pronunciaran nunca: «Hoy se cumple mi sueño desde que llegué al Ayuntamiento, el mío y el de todos los vecinos del valle».

De la serie "La Madeja", para Diario Palentino, 2018.

20 abril 2018

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Es posible que ese vaivén de propuestas con el que nos zarandean los medios de comunicación cada cierto tiempo, sea una manera de motivarnos: a un servidor para que escriba algo y al resto para decirles que quienes nos gobiernan no dejan de pensar en nosotros; que nos comprenden, que trabajan con ahínco para que los pueblos no se queden vacíos; que ahora sí, ahora esMontañas viene con un valioso repertorio de propuestas.


Y será verdad, oiga. ¿Para qué vamos a negarlo? Lo suyo es hacer propuestas que perezcan para que luego vengan más. Propuestas que impresionen, para que a los pardillos que vivimos obsesionados con el mundo rural, nos sirva de alimento. Muchas propuestas, un mar de propuestas con una cuidada presentación. Pero como lo han hecho tantas veces, ya no dejamos que escape una lágrima de emoción por esas renovadas promesas, porque de sobra sabemos que somos abanderados de un asunto que no tiene solución. Quienes programan cosas para equilibrar la superpoblación urbana con la despoblación rural, cuentan siempre con la buena voluntad de los demás, pero la balanza se mueve obedeciendo a un momento de regresión y de abandono de los pueblos, por carencias, por falta de recursos, por lejanía de los servicios. Salvo alguna excepción, pocos van a volver para quedarse y menos cuando todas esas medidas de las que hablan no se pongan en marcha con la premura que el asunto demanda. ¿Que adelantamos con escribir un libro de mentiras? Porque no es verdad que tengamos banda ancha. Hasta para ver los canales básicos de tv tenemos que cruzar los dedos. Los ambulatorios rurales están cerrados o en proyecto de cierre. El transporte que se inauguraba hace unos meses desde Aguilar a Guardo, es una gota insignificante frente a lo que sería justo. Pero lo que es justo, no es negocio para nadie.

La gestión del patrimonio, que puede mover el turismo, es una labor de temporada, donde apenas se valora el esfuerzo de los escasos custodios que nos quedan. Son libres de prometer cosas, pero nosotros ya no vamos a creer en nada hasta que no veamos realidades.

De la serie "La Madeja", para Diario Palentino, @2018

13 abril 2018

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Preguntamos a un anciano en Rebolledo de la Torre, si hay algún atajo para llegar a Pozancos y nos señala un camino rural que llega a Castrecías, advirtiéndonos bien: “la parte de Burgos está asfaltada, no hay problema; la otra parte, la de Palencia, está inmisericorde.” Y así fue, y quienes viajábamos aquel domingo para ver la renombrada galería de Rebolledo, coincidimos en reconocer que el paisano se había quedado corto. Pozancos es una localidad de 30 habitantes, en la línea divisoria entre Palencia y Burgos, a cinco kilómetros de Mave. Aquí se conserva íntegro el ventanal de poniente, que luce acantos carnosos y columnas con curiosos acalanamientos, atribuido a uno de los talleres que trabajan en Carrión de los Condes.


Comemos en Aguilar, en el restaurante de la familia Cortés, donde ya nos advierten: “hoy “Diario Palentino” dedica una de sus páginas a Valle de Santullán”. No será la única sorpresa que me hinche un poco, aunque trate de disimularlo. Al llegar a Moarves, José Antonio, el custodio, nos pregunta que de dónde venimos. De San Salvador de Cantamuda -le contestan mis acompañantes. “Pues Froilán ha dicho que no es de Cantamuda, que es de Cantamuga”, llego a escuchar a tiempo, lo que me confirma que tengo algo más de cien seguidores en la provincia que esperan impacientes el diario del viernes. Hay que aclarar que la advocación de este templo es a San Juan, no a San Pedro como parece advertir en varias publicaciones de cierto prestigio.

Con razón, José Antonio, ante nuestra encendida mirada contemplando el majestuoso Pantocrátor flanqueado por dos grupos de seis apóstoles, exclama: ¡Solo hay que mirar! ¡Qué les voy a decir! Uniformidad que evidencia una sola mano en su factura, que es la mano que interesa destacar, el cantero que interesa conocer y aplaudir.

En Moarves la pila bautismal nos da en la cara. Situada al lado norte de la cabecera, de perfil troncocónico, viene a recordarnos los componentes del friso que admiramos en la rojiza portada.

Entre los años 1989 y 1995 se restauran, quedando una muestra de curiosas caras que motivan numerosas críticas. Ya no existen canteros como los de antes. Pero el viaje ha sido una señal para seguir promocionando la riqueza y el sentimiento de nuestra bella tierra.

De la serie "La Madeja", para Diario Palentino, 2018.

23 marzo 2018

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Cuando Miguel Angel García Guinea habla del Románico a través de los ojos de un viajero del siglo XXI, explica de qué forma se introdujo en nuestro románico palentino. Es verdad que su viaje a nuestra montaña llega en un momento delicado: España está prácticamente aislado de Europa, las subvenciones de las universidades son ínfimas y otro tanto sucede con las becas de estudio. Pero Miguel Angel se impone la tarea de realizar su tesis y algo ve que le maravilla y se vuelca en nuestro románico rural, y lo hace en nuestra montaña, aprovechando las visitas a su hermano Luis que ejerce por aquel tiempo de Notario en Cervera de Pisuerga. Seduce la forma de introducirse en ella, viajando por aldeas desconocidas hasta entonces, con un parco equipaje, como un aventurero -dice-, entrando y saliendo de las iglesias como un ser extraño, fotografiándolas, dibujándolas.


“Es guapa la iglesia, ¿verdad?. -le comentan los vecinos-. Usted que tendrá conocimientos, dígales que con la nieve se nos viene abajo el muro del cierzo”. No especificaban a quien se lo tenía que decir y él sabía que muchas amenazaban ruina.

Hace dos años, la Diputación y el obispado se ponían de acuerdo para restaurar 13 templos entre los que se encontraban los de Olleros de Paredes Rubias, Quintanaluengos y Santibáñez de Resoba.

Cincuenta y cuatro iglesias románicas de Palencia y Burgos fueron restauradas en el proyecto de la Fundación Santa María la Real, todas de los siglos XII y XIII y ello, qué duda cabe, ha permitido recuperar algunas joyas y ha generado el movimiento de viajeros y estudiosos que, a la par que aquel selecto viajero, se quedan pasmados ante esa fiebre constructora de los antiguos concejos. ¿Que falta mucho por hacer? ¿Que hemos de velar por los custodios? ¿Que todavía quedan verdaderas joyas por revisar y salvar? Es evidente. Y somos conscientes de que urge, más allá de los fastos puntuales.

No debemos olvidar, pese a que siempre haya gente que lo vea como un cuento, y paisanos del interior que no entiendan que los pueblos sin historia ya están muertos.

De la sección "La Madeja", para Diario Palentino, @2018

16 marzo 2018

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Desde lejos, la idea de un hombre solo ocupando un pueblo, es una imagen insólita que cada vez asombra a menos gente. Porque solos estamos a lo largo de nuestra vida en muchas partes, en muchas situaciones y nadie nos hace una entrevista para recabar datos sobre esa soledad que nos consume, aunque estemos rodeados de gente.
Lo vemos en las ciudades. El metro abarrotado y en cada mano un móvil. La muchedumbre en soledad o el wasap para trasmitir historias que nos espabilen.


Yo les hablé aquí hace unos meses de Florentino, que durante 19 años vivió solo en el pueblo burgalés de Castil de Carrias.
Ahora la prensa nacional viaja al pueblo soriano de Verguizas donde sólo vive un hombre, Félix del Prado. ¿En qué piensa?, quiere saber el periodista. “En que anochezca, para que luego amanezca y volver a salir a la calle.”
Se trata de un pastor trashumante, de 72 años, que se pasó la vida caminando desde Ciudad Real a Soria y que sabe más que ningún político del asunto sangrante de la despoblación. A los que viven en medio de estos valles no les asombra la noticia, que ya la conocen de memoria.
Subiendo al puerto de Piedrasluengas, tomando la bifurcación a la altura de la Venta Urbaneja, se llega al pueblo de Los Llazos, donde sólo ahuma una chimenea desde hace muchos años. Eso no cambia nada. Un hombre mira desde otra parte de Castilla y reza para que no venga un invierno como el de 2015, porque está solo para sacar adelante la ganadería que es el sustento de su vida.

«¡Pero ¡cómo pueden hablar ahora de despoblación si lo han dejado caer todo!», exclama enfadado Félix contra la labor de los políticos. «¡Ahora ya no hay remedio!» «Les ha interesado darnos el golpe y ya no se puede hacer nada».

¿En qué pensamos los demás? En que amanezca, que no es poco; en la justicia, que está ida; en el amor, que ya no se cuida como antes y desde los montes que rodean como muralla a este pueblo palentino, pensamos en la triste realidad que nos descabeza, que nos atormenta, que nos aniquila poco a poco.

La belleza, la paz, la solidaridad... parecen armas de otro tiempo.

Imagen: Los Llazos, por José Luis Estalayo
De la sección "La Madeja", para Diario Palentino, @2018

09 marzo 2018

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En los últimos años, diez municipios de Castilla y León cambiaron su nombre, en todo o en parte. A veces, se trata de una letra, como es el caso de dos pueblos burgaleses. Cabia, uno de los pueblos más antiguos de aquella provincia, cuya primera escritura data del 899, pasó a denominarse Cavia y Gumiel de Hizán fue sustituido por Gumiel de Izán.
La localidad de Tordueles, une su nombre al de Quintanilla del Agua, de manera que ahora se les nombra como Quintanilla del Agua y Tordueles. Que unir dos pequeños pueblos tiene también muchos inconvenientes a la hora de ser reconocidos en ayudas y presupuestos por las Instituciones.


Quienes renombran la localidad segoviana de Coca, ahora “Coca-Ciudad de Cauca”, lo relacionan con la forma del terreno en la confluencia de los ríos Voltoya y Eresma. Casas del Puerto de Villatoro (Avila), a partir de ahora será Casas del Puerto; el pueblo zamorano de Pino, se nombrará como Pino del Oro y el leonés Noceda, será a partir de esta encomienda, Noceda del Bierzo.

También se une a este renombramiento un pueblo de nuestra montaña palentina. Se trata de Velilla de Tarilonte, pedanía perteneciente a Santibáñez de la Peña, que ahora se llamará Velilla de la Peña y así aparece ya en el cuaderno de anotaciones que publicamos los domingos en nuestro diario.

Como para nada es un procedimiento complicado y en base a las razones históricas que nos avalan, San Salvador sería de Cantamuga y no de Cantamuda, aunque el apelativo sirva para recrear la leyenda de la sirvienta que cantó su inocencia al llegar al pueblo sana y salva después de salvar el precipicio de la Peña Tremaya.

Hasta el siglo XVI, nuestro pueblo se llamaba San Salvador de Campo de Muga de Pernía, y aparece citado como San Salvador del Campo de Muga ya en 1256. “Muga”, de origen prerromano aparece en la toponimia para nombrar lugares que han sido frontera”.

Victor de la Serna, el hijo de Concha Espina, ya hizo un acertado comentario al respecto en un libro de viajes y para nuestro poeta local, Gabriel González, San Salvador siempre fue de Cantamuga.

Froilán de Lózar, de la serie "La Madeja", en Diario Palentino, @2018.
Imagen: @Pumar59

02 marzo 2018

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Por aquellos días ya andaba Robert Wagner investigando por el contorno, hasta topar con el paleobosque de su vida. Emiliano Vega, el presidente de nuestra asociación, nos invitaba a tomar parte en el reportaje que se estaba preparando sobre el bosque de fósiles de Verdeña. Allí estaba Roberto, miembro honorífico de “fuente cobre”, disertando sobre un antiguo mar cuyo bosque revuelto salió a la luz en aquellas catas mineras que propiciaron el descubrimiento. Nuestra curiosidad no daba crédito. Aún hoy, cuando emprendo el camino que me lleva a este punto; cuando vuelvo a recorrer aquel sendero de Verdeña, uno de los pueblos más encantadores de nuestra montaña, el mar del que hablaba tan apasionadamente Roberto Wagner, todo me parece un trozo de aquel sueño; las marcas de la pared, restos de árboles retorcidos por un tremendo cataclismo que cambió todo, aquel camino como parte de un cuento; un lugar, en definitiva, al que nunca llegará ese soñado cambio que implica el movimiento de las puertas, el humo de las chimeneas, la tertulia de los jubilados en la plaza.


Este profesor de la Universidad de Sheffield, fundador del Real Jardín Botánico de Córdoba, uno de los museos de Paleobotánica más importantes del mundo, tenía su cuartel de meditación en Vañes, en la misma cola del Pantano de Requejada y aunque apenas intercambiamos dos palabras, ya soñé que su descubrimiento nos llevaría a las primeras páginas de los diarios y en aquel momento, asombrado por su sabiduría, imaginé que su conocimiento de la montaña conllevaría una puesta en valor de nuestro entorno, no en vano, se trataba de un “tío” que había recolectado más de cien mil ejemplares de fósiles, un auténtico maestro en la materia.

Pero pasan los sueños, pasan los años; pasan las gentes que fueron haciendo camino, como bien interpretaron los poetas, y aquel pequeño haz de ilusión que concebimos al comunicarnos este importante hallazgo, se fue haciendo más pequeño, hasta caer en el olvido. Gracias, Roberto. Tu llegaste hasta donde pudiste. Ahora descansa en paz.

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Roberto H. Wagner (1927-2018), paleobotánico neerlandés (nacido en Indonesia). Profesor en la Universidad de Sheffield. Fundador y director honorífico del Centro de Paleobotánica del Real Jardín Botánico de Córdoba, España. Octubre de 2013.

Froilán De Lózar, de la serie "La Madeja", para Diario Palentino, @2018

23 febrero 2018

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En el borrador había titulado este artículo “Espada de Damocles”, frase popular de un historiador griego, para referirse a un peligro inminente que pende sobre nuestros pequeños pueblos.
Bueno, para los habitantes de estos lugares es parte de un rosario de inconvenientes que poco a poco van minando aquel espíritu que conocimos, cuando todos era uno para ponerle coto a las adversidades. Ahora todos huyen de responsabilidades y dejan de aparecer voluntarios para ejercer como alcaldes pedáneos, (algo normal, por otro lado, visto lo que vemos), lo que es motivo directo e irreversible para la disolución de la pedanía.


Y eso es lo que viene sucediendo desde hace años en muchos pequeños pueblos de Castilla y León. Yo estoy en esto con Carlos González Antón, secretario de la Federación Leonesa de Entidades Locales Menores allí donde describe la hipocresía de nuestros representantes, a quienes se les va la fuerza por la boca prometiendo políticas que fijen población, o ignorando por completo la decadencia a la que están abocados nuestros pueblos. De acuerdo que la lucha contra la despoblación no es cosa sencilla, que la despoblación de las zonas rurales afecta a todo el país, al mundo entero, pero ni en los gestos más sencillos de acercar y mejorar los servicios se ponen de acuerdo.

Y como consecuencia de su olvido, a modo de rebelión en los pequeños pueblos se percibe el silencio. A la necesidad, silencio; Que se necesita una persona que nos represente, que sin percibir ningún salario se preocupe de la luz o del agua, silencio; que alguien se encargue un poco de gestionar ayudas y hablar con los vecinos, silencio...

Y queremos cambiarlo cuando las consecuencias son irreversibles.

Cuando una Junta Vecinal se queda sin candidato después de varias elecciones, la Junta se acaba disolviendo y esto ya ha sucedido en muchos pueblos y es la causa directa de la desaparición de muchas Juntas vecinales en los últimos años.

Quienes llevan años luchando desde este lado para que se reconozca y se ayude a las zonas rurales, no dudan en afirmar que con las políticas actuales «están esperando a que se mueran los pueblos».

Froilán de Lózar, de la sección "La Madeja" para Diario Palentino. @2018

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