26 marzo 2005

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Suelen sugerirnos los grandes pensadores que eliminemos de nuestra mente los malos recuerdos porque son piedras en el camino de la felicidad. Y un refrán dice que “no hay mayor puerto que el de la puerta de casa”.

 

De nuestros puertos sabe mucho Enrique Delgado, barruelano que luego se estableció en Cervera y que para los paisanos de la montaña fue durante muchos años la referencia de la luz, de la vida, de la libertad, porque venía al volante de la quintanieves. En una entrevista que me concedió para "El Norte de Castilla", contaba lo que le dijo Benito Tejerina cuando le encontró un invierno atrapado en su coche en el alto del Vallegón: “Lo he pasado peor aquí que cuando estuve en la guerra, en Teruel”.

En un balance que realiza Sebastián de Miñano sobre la provincia de Palencia, se cita a Camasobres, pueblo habitado entonces por 237 almas, e inmmerso por aquellos años en el oficio de la carretería para el trasnporte de sales, construcción de barriles para harinas y aperos de labor. Un pueblo que produce centeno, mucha hierba y alguna porción de trigo y lino. En el atrio de su Iglesia, grabado en una piedra, recuerda el sacerdote Daniel Fernández en “Apuntes Palentinos” que aparece la siguiente cita:

“Año 1713. A 26 de febrero comenzó a nevar y no cesó hasta el 29 de abril. Ese día había 12 varas”.

Como ocurría a mediados del siglo pasado en Lores, aquel fue un año en el que los habitantes de nuestra montaña se debieron emplear a fondo para hacer auténticos túneles, ya que las plantas bajas de las viviendas estaban cubiertas de nieve.

Hace unos días me llamaban de allá para decirme que en Piedrasluengas este año han tenido que salir por las ventanas a la calle.

Una cadena de televisión hablaba de la cruz que les toca soportar todos los inviernos a los vecinos de Salcedillo, cogidos en medio de la disculpa eterna de las dichosas competencias y otro medio nacional mostraba la estampa de Camasobres, con una nevada que casi volvió a tapar su iglesia y con un espesor de nieve que ya nadie esperaba después de tantos años de sequía.

Rebuscando historias –las tengo a miles repartidas por mi oficina–, encuentro el libro de Gabriel González, donde, en sentido poético, habla del tributo a exigir a los de “Tierra de Campos”, “pues conservamos la nieve que alimentará el pantano”. Y sigue apuntando:

“Van a pagar de momento,
unos mil sacos de hieros
para envernar los ganados.
Para hacer el San Martín,
esto es también necesario,
den mil arcos de cebollas
y otros mil ramos de ajos...”



Y llevando la anécdota al punto más alto: ...si los de Campos hicieran oídos sordos y no se hiciese frente al pago de esos tributos que decidirían en Concejo, propone desviar el agua de Cueva Cobre al Ebro.

Bromas aparte, quienes pagan con creces el tributo del invierno son estos últimos pueblos de Palencia, afectados por el infierno de la nieve, y en muchos casos, olvidados por las autoridades que apelan de contínuo a las competencias no acertando a dirimir en qué lado se encuentran, si pertenecen a esta provincia, si vendrá alguien a despejarlos el camino; si mientras llegan, no pasará nada que rompa la aparente calma.

A los periodistas de esta casa les interesa rescatar ante todo y antes que otra cosa, el estado de ansiedad en el que se han venido debatiendo las almas que habitan Salcedillo, pueblo palentino que ha visto el camino abierto gracias a las máquinas quitanieves de Cantabria. Los ganaderos, con buena lógica, han puesto el grito en el cielo ante el desconcierto y la apatía que se percibe en sus respectivos municipios. Por una parte, la normativa les obliga a construir las naves fuera de las localidades y, ante un invierno crudo como este, se las ven y se las desean para llegar a atender a los animales.Las autoridades locales ni sal, ni máquinas en condiciones, ni caso.

Estamos hablando de hechos que se repiten cada año. Una cosa es que implique más esfuerzo y compromiso llegar a estos lugares, y otra que nuestras autoridades se lo tomen con tanta pachorra. A mí no me gusta lo de hablar de soluciones de todo tipo para los nuestros en otras comunidades, pero comprenderán que uno se separa, se anexiona, se congratula al fin con aquellos que le tienden la mano cuando llega la urgencia.

Y, finalmente, eso será lo que suceda con la Sanidad, con la Educación, con el invierno y, al fin, con todo. Pueblos palentinos que, como Treviño, acabarán dudando razonablemente de su condición de castellanos y volverán los ojos, lo más lógico, a quienes les presten los servicios.


19 marzo 2005

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La Institución "Tello Téllez de Meneses", recoge en una separata publicada en 2002, la historia de San Martín de Redondo, según la investigación aportada por el trinitario Miguel Vicente Basterra Adán que ahora me remite una copia desde su residencia en Salamanca. Según los documentos aportados , entre ellos "el Becerro de los Beneficios del Obispado de Palencia" (1345), consta que existió en el valle de los Redondos un pueblo llamado San Martín. Su desaparición pudo estar motivada por la fractura demográfica que aconteció en Castilla desde finales del siglo XIII hasta finales del XIV, debido a la confluencia de muchas causas: climáticas, baja producción agrícola, hambruna, conflictividad social y política, y que alcanza su mayor incidencia en la segunda mitad del siglo XIV como consecuencia de la Peste Negra. Su despoblación pudo ser el reflejo de la fuerte crisis demográfica acaecida en ese tiempo en toda Europa.


Por la peste también fue abandonado en ese mismo tiempo el pueblo de Valdelloso, situado entre Córcoles y Casasana, en la provincia de Guadalajara. Así consta en las Relaciones Topográficas de Felipe II: "Que es pueblo mui antiguo y ansí paresce por los edificios viejos que en él ay, y que ni saben quándo se fundó, ni quién fue el fundador..."

Un pueblo que se está rehabilitando en la zona de Barcelona es Castelladrall, gracias a la intervención de una Asociación que lleva su nombre y vuya cita escrita más antigua es del 941. Otra Asociación de Tarragona intenta hacer lo mismo con el pueblo de Castelló. Ambas entidades pretenden recuperar el patrimonio histórico y cultural del pueblo: recuperar oficios antiguos, costumbres, tradiciones, algo que aquí, en nuestros pagos, se propuso en su día la Asociación Amigos del Valle de los Redondos.

En Navarra encontramos pueblos como Larraingoa, que se ha reconvertido en un centro de desintoxicación, ejemplo muy cercano a lo que está sucediendo ya con el pueblo palentino de Vañes, a orillas del pantano de Requejada.

Un colaborador, Miguel Induráin (ignoro si se trata del famoso ciclista) escribe la historia del pueblo Navarro de Guetadar, en la comarca de Ezprogui, que aparece documentado a finales del siglo XII como apellido locativo de un monje de Leire. Un lugar que al decir de este espontáneo y según el Diccionario de 1802, "es uno de los siete lugares comprendidos en la tierra que llaman Vizcaya del Valle de Aibar". Como dato curioso se sabe que en 1847 contaba con escuela frecuentada por ocho alumnos y dotada con 38 pesos.

Hace unos años se puso en marcha el programa experimental de Recuperación y Utilización Educativa de Pueblos Abandonados y con ello unas normas que dejan claro su carácter no turístico, pues no hay restaurantes, ni hoteles, ni se permite comer ni transitar con animales domésticos.

Granadilla, es un enclave de la provincia de Cáceres afectado por la cosntrucción de un embalse y con un aire fantasmagórico que le sirve al cineasta manchego Pedro Almodóvar para situar allí el final de su película "Atame". Fundada en 1170 con el nombre de Granada por el rey de León, Fernando II, y después de pasar por musulmanes y cristianos llegó a manos del primer Duque de Alba funcionando a partir de aquel momento como cabeza de una comunidad compuesta por 17 pueblos de las actuales provincias de Cáceres y Salamanca. En 1957 su suerte cambió radicalmente al construirse en sus inmediaciones el embalse de Gabriel y Galán.

Otro tanto de lo mismo sucedió con Bubal, uno de los pueblos ganaderos más prósperos en la zona de Huesca, que en 1965 vio llegado el final de su historia cuando se decide la construcción de los embalses de Bubal y Lanuza.

El programa de Recuperación se pone en marcha tras comprobar el gran número de núcleos rurales que quedarán deshabitados.

El objetivo no era malo: acercar la vida rural a los jóvenes que viven en un entorno urbano, posibilitando un cambio de actitud que asegure el equilibrio del hombre con su entorno, pero la sangría no ha cesado y no nos hace falta ir muy lejos para verificarlo. Es ridículo hacer predicciones de asuntos tan serios, cuando ya todo el mundo lo presiente, pero es verdad que de seguir por esta camino la tendencia de la gente a buscar amparo en los núcleos más grandes, se cernirá el ocaso sobre muchos pueblos donde todavía queda un hilo de vida, y por qué no, un hilo de esperanza.



12 marzo 2005

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Angel Gómez, actual alcalde de Verdeña(2005), inquieto y muy polémico miembro de "Fuente Cobre", en unas declaraciones que realizó a este diario a mediados de abril del pasado año, piensa en la rehabilitación de nuestra zona convirtiéndola en la segunda residencia de Asturianos y Cántabros. De ahí parte o a esa consecuencia se llega después de proponer la revolucionaria idea de un túnel que agilice la comunicación con aquellas comunidades.

 

Luis Bricio, alcalde del pueblo turolense de Aguaviva, fue uno de los pioneros de la repoblación. Ya sabemos que no hay medidas milagrosas que solucionen de golpe la tan temida y tan manida cuestión del vacío de los pueblos. La Coorporación de aquel lugar de la provincia de Teruel, uno de los territorios europeos más castigados por la despoblación, seguían buscando una salida al precio que fuera y, como ya una experiencia previa con familias españolas había sido un fracaso, se pensó en los inmigrantes. Bastó un anuncio en los medios de comunicación de Mar de Plata y Buenos Aires, en el que se ofrecía trabajo, vivienda en alquiler y préstamo para los billetes de avión a familias con hijos que quisieran instalarse en Aguaviva. Quienes patrocinaban esta idea se vieron sorprendidos con la llegada de más de 6000 solicitudes y después de estudiar la situación y disponibilidad de medio centenar de familias que cumplían todos los requisitos, fueron seleccionadas trece para viajar a España.

En Mayo de 2001 se crea la Asociación Española de Municipios contra la Despoblación, en la que están integrados más de 80 municipios de Aragón, Valencia y Soria, que utilizarán la misma fórmula que aplicó el alcalde de Aguaviva: Acoger a las familias de inmigrantes a las que se ofrece trabajo y una vivienda en alquiler con el objetivo de frenar la pérdida de población de los núcleos rurales. Se piden matrimonios, no mayores de cuarenta años, con al menos dos hijos menores de doce, sin titulación universitaria y con la documentación en regla para formalizar un contrato de trabajo.

El ayuntamiento de Perales de Alfambra, otro núcleo acogida a esta fórmula, gracia a una ayuda de la Diputación Provincial de Teruel, destinada a la rehabilitación de viviendas para inmigrantes, decidió apostar por el proyecto "nexos–equalteruel".

Hasta hace pocos años, la tendencia era buscar en la ciudad la calidad de vida, y es curioso que en los pequeños pueblos siga alimentándose todavía esa teoría, ante la llegada de quienes se fueron en busca de otros puertos. Vuelven, volvemos, luciendo coches nuevos, aparentemente ricos, aprovechando puentes y vacaciones y dando a veces una idea equivocada de ese tumulto en el que se ha convertido la ciudad.

Ni las ciudades ni los pueblos son vividos hoy como lo fueron en las últimas décadas y algunos valores se están invirtiendo y algunos valientes se están apuntando a un cambio que los descontamina, que regenere en ellos una ilusión nueva ante el reto de vivir en los pueblos.

Muchas son las dificultades que a nosotros nos marcan, entre otras la insalvable distancia, pero los poderes locales juegan una importante baza, buscando y presionando a las Instituciones y Organismos provinciales y regionales para mejorar la sanidad, el transporte, la telefonía, internet, en definitiva, todo aquello que no sólo dignifique el medio rural para quienes lo trabajan y lo viven, sino que abra nuevas expectativas para aquellos que apuesten por vivir su vida de otra forma. De momento el proceso es lento, pero la tendencia tira a incrementarse con los años y, en ese tiempo, si todos ponemos de nuestra parte un poco, llegaremos a tiempo de salvar algunos pueblos hoy por hoy condenados a su desaparición.


05 marzo 2005

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A través de Internet se puede comprar un pueblo entero. Yosa de Broto, en la comarca de Sobrarbe, ha sido puesto a la venta este año por su dueño, después de fracasar un proyecto inmobiliario con el que se pretendía rehabilitar el núcleo urbano. El anónimo propietario reunió hace una década a los herederos de las casas y tras diversas negociaciones individuales logró la adquisición de todo el pueblo. Desde entonces intentó infructuosamente desarrollar un proyecto urbanístico destinado al turismo.

Otra página de ese inmenso y curioso universo como es Internet, "toprural", dedica un amplio espacio a los pueblos abandonados. En Galicia se aproximan al millar; Asturias, 531; Castilla y León, 237; Madrid, 196; Cataluña, 166; Andalucía, 165. En total, aproximadamente, 2700 pueblos abandonados en España –según recoge el Instituto Nacional de Estadística. El portal ha habilitado un espacio para cada pueblo y ha abierto una sección para que los internautas que sepan algo, vayan dejando sus fotos e impresiones, como han hecho muy bien Serafín Salazar y Daniel Velba, con los pueblos palentinos de Valcobero y Valsurbio. Valcobero se despobló en 1970, y allí queda como legado "La Benina", una edificación realizada con bálago o cuelmos (colmos de paja de centeno), pizarra o terraza natural, único vestigio arcáico de este tipo de techumbres que nos queda en toda la provincia. Y Valsurbio, cuyo dato curioso lo marca su altitud, 1520 metros, la mayor de toda la provincia.

Como digo, el internauta encontrará aquí curiosas referencias a lugares que todavía se preguntan por la causa que motivó su muerte.

Hueli (Almería), un caserío en la comarca de Sorbas que quedó despoblado en los años 80. El conjunto es una aldea de apariencia totalmente africana que se alza sobre un terreno de bancales con almendros y olivos, y con una alberca de agua abundante rodeada de chumberos y cañaverales.

La Aldea del Cerezo es un pueblo que se ha rehabilitado en Córdoba mediante una escuela taller, dentro del Parque Natural de Cardeña-Montoro, por donde discurre el río Yeguas, encajonado entre sierras de espléndido bosque mediterráneo.

En la provincia de Huesca se halla el curioso ejemplo de Suelves. El pueblo también lo compró alguien que posteriormente se lo vendió a familias belgas. Estos construyeron una magnífica urbanización junto al antiguo pueblo, con chalets, piscina, pistas de tenis. Todo está hoy abandonado.

Más justificación podemos encontrar en Vallemoru, en la comarca asturiana de Ponga, cuyo último habitante, de nombre Juan, lo abandonó a principios de los años 80. Aquí sí había un motivo para la huída: Un pueblo sin luz, sin carretera y sin agua corriente. Pero, sorprende, en cambio, las leyendas ponguetas que hablan de la gente de este lugar en buenos términos: altos, más rubios que el resto, "un pueblo noble y arrogante", en el que todos eran medio poetas e inteligentes y con unas dotes para las artes y el pensamiento impresionantes.

En Gomeciego, un pueblo de Salamanca, en la comarca de Peralejos de Arriba, un lugar abandonado hace más de veinte años, cuentan que el obispado puso un guarda para que nadie cogiera las piñas de unos pinares transplantados.

Peñalcázar, un lugar de extraordinario interés en la comarca soriana de "La Quiñonería", por estar situado en lo alto de una montaña.

A Soria pertenece, asímismo, el pueblo de Sarnago. Son muchas las gentes que se han quedado prendadas de su singularidad y ponen como ejemplo a Julio Llamazares que se inspiró en este lugar para escribir su famosa novela "La lluvia amarilla".

El poeta Rafael Caffarena escribió un poema titulado "La Frontera", en el que menciona el lugar abandonado de "Azapiedra", en la comarca soriana de Villar del Ala. Quienes han hecho un seguimiento del lugar lo califican de profético, dado que fue escrito allá por 1923 y se ahonda en el tema ahora tan preocupante de la despoblación.


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