31 enero 2014

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  • Estos pequeños pueblos tenían una autonomía casi total a la hora de ejecutar obras o disponer de sus fondos. Igualmente hacían uso de sus terrenos, cuyos rendimientos por arrendamientos, aprovechamientos cinegético o forestal, les aportaban una buena cantidad de euros que administraban como deseaban. Muchas veces eran más ricos que el Ayuntamiento del que dependían.

  • Elionor Ostrom, premio nobel de Economía en 2008, elogiaba la capacidad de autogestion de los pueblos, conservando así los bienes comunales.


Cuando me propongo un tema para esta columna, que aquí, hables de lo que hables, nadie interfiere ni molesta, voy siguiendo un poco la actualidad que impera en los últimos años, la nuestra, de la montaña palentina, y confieso que nunca me había retrotraido o postrado tanto como en esta última serie, a raiz del acuerdo del Gobierno por el que se suprimen la mayor parte de las Juntas Vecinales.

Me he sentido tan vapuleado como los leoneses, porque como ellos, con quienes compartimos en otro tiempo historia, (estuvimos muy vinculados a Cantabria desde siempre y pertenecimos a la diócesis de León), he visto y he vivido en aquél sistema, que no sería perfecto seguramente, pero era justo; donde cada vecino tenía un voto, exponía su criterio y acataba las disciplinas aprobadas por la mayoría en Concejo abierto. A medida que se fueron perdiendo costumbres por la emigración de sus gentes -como la de segar el prao del toro en Lores-, y otras se fueron asumiendo desde los Ayuntamientos o la Diputación, el vecindario se fue adaptando, siempre que les quedaba un dinero para arreglar la Casa del Pueblo, para la orquesta del día de la fiesta, para la traída de agua o el empedrado de una calle.

Soy consciente de que los escasos habitantes de tantos pueblos castellano leoneses, nada podrán hacer para que se supriman todas definitivamente, lo que te indigna y te rebela, porque no son las Juntas las que causan quebranto económico y a lo largo de su historia hay numerosos ejemplos, por citar uno el que recordaba recientemente nuestro diario sobre la Junta Vecinal de Tarilonte de la Peña que, en 2010, gracias a un dinero obtenido por las expropiaciones de las presas del Valdavia, decidió conceder 12000 euros en ayudas económicas a sus vecinos.

¿Entonces, a qué viene suprimirlas? Pues sencillamente, porque necesitan justificación para apropiarse de todos los recursos que administran.

Para la sección "La Madeja", en Diario Palentino y Globedia.
Imagen: Espadaña de la iglesia de San Salvador de Cantamuga. @José Luis Estalayo.

28 enero 2014

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Hasta el toque a concejo campanil, que también se conserva aún en algunos pueblos, tiene que ver con esa cultura, la del republicanismo auténtico, que es el único en el que uno cree.


Con la disculpa de racionalizar la Administración, eufemismo que quiere decir otra cosa como todos los eufemismos que utilizan los políticos, y de sanear las cuentas de los ayuntamientos(ahora van a tener la culpa de los excesos y los caprichos de los alcaldes los vecinos que los sufren), el Gobierno se quiere cargar las juntas vecinales y quedarse con sus propiedades históricas. Que es de lo que al fin se trata. De eso y de
 suprimir de un plumazo esa anomalía política que supone que a estas alturas haya algo que escape al poder de los partidos y que se dilucide al margen de ellos. Hasta ahí podíamos llegar, habrá pensado seguramente el antiguo registrador de la propiedad de Villafranca del Bierzo Mariano Rajoy, cuyo paso por esa villa levítica se recuerda allí todavía, aparte de por su aspecto de opositor sempiterno y gris, por su escasa afición a mezclarse con el vecindario, seguramente para no contaminarse de sus ideas.

Julio Llamazares
periodista y escritor español

26 enero 2014

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¿Cómo pueden tener los legisladores españoles la desfachatez de suprimir las instituciones que en mayor medida representan y son garantes de pasado histórico y del futuro de nuestros pueblos? 

Quiero pensar que la premura impuesta por una complicada situación económica y el total desconocimiento de lo que son y significan estas entidades locales menores es lo que ha generado este intento de reformar el chocolate de los loros, sin tocar para nada a los loros protagonistas de esta historia.

¿Qué va a ocurrir con ese patrimonio comunal o concejil que desde su titularidad gestiona cada comunidad a través de su respectiva junta? ¿Va a pasar el dominio y gestión a los ayuntamientos cuando en ellos no están representados los intereses de cada pueblo?. ¿Acaso olvidan los legisladores urbanícolas que el rico patrimonio natural y comunal de los pueblos leoneses se conservó gracias a las juntas vecinales y a la capacidad de gestión que desde la Edad Media tuvieron sobre él?. ¿Cómo se puede plantear la supresión de unas instituciones y formas de gestión plenamente democráticas y ligadas a la histórica institución concejil presente en cada comunidad que, como hemos demostrado y comprobado en diferentes foros internacionales, son referente y envidia del resto de los pueblos de Europa? ¿Acaso se olvidan que los propios concejos y sus juntas vecinales han sido y son los que llevaron el agua corriente a los pueblos, empedraron sus calles, defendieron el monte del fuego, administraron sus recursos, costeaban y siguen costeando con sus propios recursos la fiesta y no pocas asistencias sociales?

Laureano M. Rubio Pérez
Catedrático de Historia Moderna de la universidad de león

fuentes consultadas
diario de león
leon noticias
ileón
narrabalde
rebelion, org
redcimas.org
europa.press

25 enero 2014

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Piedrasluengas (1334 m.) es el primer pueblo palentino que encontramos entrando por Cantabria. Camasobres (1201 m.) es el segundo, metido -como bien señala Enrique en el artículo que hoy nos sirve de puente- en un valle, entre dos alineaciones montañosas.


La foto no es famosa, pero para todos los habitantes de aquellos pueblos (Areños, Casavegas, Lores, Los Redondos...) tiene un enorme significado, pues se conocieron inviernos muy duros, donde los carreteros que venían de los pueblos cántabros a buscar provisiones a Castilla, se pasaban en ocasiones varios meses aguardando que pasara el temporal en las Ventas del camino.(Hasta 18 ventas entre Cervera y el límite con la comunidad vecina).
Así lo explica Enrique Hernán:
"Estos pueblos están  en una línea imaginaria, directamente relacionados con el Mar Cantábrico. Lo hacen a través del "vacío" formado por el curso del Deva. Los vientos norteños chocan directamente con el boquete formado entre Peña Labra y Peña Bistruey, especialmente entre el Puerto de Piedrasluengas y el Cdº de Sierras Albas. Las masas de aire forzadas a elevarse por primera vez en esos puntos, descargan cantidades ingentes de nieve..."

Para saber más en nuestro blog:
Grabado en piedra en 1713

24 enero 2014

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"Se trata de un camelo que pretende reformar sin modificar las estructuras que sostienen y alimentan a la casta política, pues mientras se proponen modificaciones que son el chocolate del loro y afectan a lo más débil, se mantienen los loros, es decir: diputaciones sin sentido si no se reforman; ayuntamientos sin población, Senado para vividores, consejos consultivos para nada, defensores de no sabemos quien, empresas públicas y las sagradas comunidades autónomas."
  • Laureano M. Rubio catedrático de Historia Moderna de la Universidad de León



Pero donde ha despertado la ciudadanía con un grito ha sido en León. De las 3770 Juntas Vecinales registradas en España, 2307 corresponden a nuestra comunidad y la mitad de éstas se encuentran en León, cuna del parlamentarismo.

Julio Llamazares, que nació accidentalmente en Vegamián, pueblo inundado por el embalse del Porma, y que sabe mucho de ese río del olvido en el que están inmersos estos lugares, expone con buen criterio la lamentable pérdida de los humildes concejos pueblerinos.
La fórmula de democracia más popular y directa que nace en la Edad Media: cada vecino un voto y su voz para defenderlo, sin mediación de representantes, lo que ha supuesto también una independencia y una peculiar forma de vida que se ha mantenido, sobre todo en estas zonas apartadas de Castilla y León, hasta nuestros días.

Cincuenta y tres pueblos de la comarca de Omaña, se han organizado en torno a una plataforma sin adscripción política en defensa de sus intereses. Allí más o menos se preguntan, lo que ya el escritor dejaba caer en un artículo enviado a la Crónica de León a últimos del pasado año: ¿Por qué el Gobierno, al suprimir las Juntas Vecinales, presume de una racionalización de la Administración cuyo coste es cero?
Y de ahí el empeño de estos pueblos en mantener la personalidad jurídica, el patrimonio y las competencias actuales; de ahí su empeño en defender la capacidad de gestión vecinal sobre el patrimonio comunal a través de figuras como la del Concejo.

La protesta se está generalizando en otros puntos y sería deseable que llegara a una rebelión sin precedentes donde las cuatro marionetas que ejercen el poder se vieran obligados a recular como recientemente ha tenido que hacer el alcalde de Burgos, porque en ninguno de los anteproyectos con los que pretenden cambiar el mundo rural desde un despacho, se ha tenido en cuenta a las personas que habitan esos pueblos y nada se sabe de costes, beneficio y ahorro de ese Anteproyecto de Ley para la Racionalización de la Administración.

Para la sección "La Madeja", en Diario Palentino y Globedia
Imagen: @Pumar59

21 enero 2014

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Buena muestra de ello es que en base a una supuesta «racionalidad y sostenibilidad de la administración local» se pretende suprimir las únicas instituciones históricas, milenarias y democráticas que a modo de fósiles históricos nada nos cuestan a los españoles, ya que se sostienen con sus propios recursos y tan sólo suponen 3.725 juntas vecinales adscritas a otros tantos pequeños pueblos, el 60% de ellas en la provincia de León.

Todo parece indicar que el Gobierno de esta cosa que aun se llama España tiene que justificar ante los españoles que las feroces e injustificadas reformas no sólo afectan a los paganos de siempre, a la sanidad o a la educación, sino también a lo que ellos llaman las estructuras del Estado. Pero en la práctica y a juzgar por el anteproyecto presentado el 13 de julio se trata de un camelo que pretende reformar sin modificar las estructuras que sostienen y alimentan a la casta política, pues mientras se proponen modificaciones que son el chocolate del loro y afectan a lo más débil, se mantienen los loros, es decir: diputaciones sin sentido si no se reforman; ayuntamientos sin población, Senado para vividores, consejos consultivos para nada, defensores de no sabemos quien, empresas públicas y las sagradas comunidades autónomas. En esta tesitura, en la que una vez más se pretende engañar al pueblo y dar la idea de que se reforman la estructura del Estado sin reformarla realmente, surge un anteproyecto de reforma de la administración local que en la línea de lo anterior no sólo es el chocolate del loro, sino que ataca a los más débiles y en modo alguno a los loros, es decir a las instituciones y cargos políticos que nos cuestan una pasta a los españoles.


Laureano M Pérez Rubio
Catedrático de Historia Moderna de la Universidad de Léon

Para saber más: 
Concejo de Vecinos, historia y tradición: fundación cerezales
Concejo de Vecinos: León noticias
Concejo de Vecinos: Asociación Faceira, Ileón
Sobre los fueros concejiles en León, Dialnet

17 enero 2014

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En diciembre de 2012, algunos diarios nacionales se hacían eco de la Constitución en Saldaña de la Asociación Palentina de Entidades Locales Menores, en respuesta al anuncio del gobierno central de suprimirlas. Aquel colectivo, muy preocupado, se propuso entonces convocar a todas las entidades locales menores de la provincia para que prestasen su voz al movimiento y acudieran, si fuera necesario, a las movilizaciones ciudadanas.



A finales del pasado año, y a propósito de esta decisión que cambiará la vida de muchos pequeños y aislados rincones del mundo rural, María José Parejo decidía llevar a su programa de radio3, una representación del Concejo, la llamada a los vecinos por medio de campana tañida, que ya hace tiempo que tampoco suena, tal es la desidia y el abandono en el que van cayendo las costumbres.

En el párrafo primero, pedimos y deseamos
que se reúna el Concejo a tratar de cuando en cuando.
Y con toque de campana sean los vecinos llamados
castigando a aquel que falte con multa de doce ochavos.

Y así mismo, cuándo se podrán castrar becerros, lechones y corderos...; las reglas que habrá de observar el que coja la plaza de carnicero, panadero o tabernero... La prohibición de tender ropa en prado ajeno, la prohibición de sacar lumbre de casa para evitar incendios, la obligación de limpiar la era una vez que había terminado la trilla, e incluso, según las Ordenanzas, se permitían alguna fiesta con el dinero que habían rentado las fincas propiedad del Pueblo.

Fiesta que se repetía por la entrada de un vecino nuevo:

Por la entrada del vecino, tenemos así acordado
por el cabildo y concejo, media cántara de blanco;
una cántara de tinto, seis cuartoles de pan blanco
con libra y media de queso para los que se han juntado.

Con el correr del tiempo, muchas de las normas fueron pasando a manos de los ayuntamientos y diputaciones, y a medida que los lugares se iban despoblando, se abandonaban otras, como las huebras, conjunto de normas que fueron, al decir de los sabios, la más deseable y directa de las democracias ancestrales.

Yo también pienso como Eduardo Galeano que "mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo".

Imagen:  Froilán.
Para la sección: "La Madeja", en "Diario Palentino" y Globedia.

10 enero 2014

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Las Juntas Vecinales son las encargadas de gestionar los montes, los pastos o los cotos de caza y aunque la dejadez y la desidia han permitido abusos muy sonados y a todas luces consentidos en un buen número de ellas, ya estaremos atentos para ver cómo presenta las cuentas la Diputación, una vez que todos estos recursos pasen a sus manos.



Nueve de cada diez entidades locales menores de Castilla y León, cuando no todas -veremos a ver cómo prospera la nueva ley con la que los gobernantes en el poder parecen contentos-, tienden a desaparecer definitivamente.
Esta historia no es nueva. Hace más de 20 años, recuerdo un Concejo que tuvo lugar en las escuelas de San Salvador de Cantamuga, donde el alcalde del Ayuntamiento expuso entonces que podía llegar a desaparecer, si en unos días no se había elegido un alcalde entre los vecinos.

A todos nos pareció entonces un poco tremendista este planteamiento, pero lo cierto es que había ya evidentes dudas con respecto a esa figura de la Junta que tanto significado alcanzó por estos lugares tan alejados de la capital.

Hace por ahora un año que el Gobierno informó que sólo un doce por ciento de las mismas habían rendido cuentas, convencidos acaso de que nadie vendría a pedírselas, entretenidos como estaban los gobiernos de turno en solucionar cosas de más enjundia.

En Castilla y León se contaban a esa misma fecha 2232 entidades menores, casi un 70 por ciento de las existentes en España, destacando las de León con 1234, 634 en Burgos y 226 en Palencia.

Parece que el acuerdo básico suscrito por el Presidente de la Junta y Julio Villarrubia, secretario del PSCyL en octubre del 2012 y donde se recoge el compromiso de no suprimir ninguna entidad local menor, es un papel mojado y muy pocas sobrevivirán al rodillo del gobierno central.

Hay algo evidente: nadie va a solucionarles los problemas, como lo hacen ahora mismo los representantes que fueron elegidos mediante voto por el pueblo. ¿Un ejemplo? La carestía de agua que sufren muchos de ellos en verano y cuyo servicio se mantiene porque el alcalde se encarga de abrir y cerrar la llave cada día.

Desde esta modesta parcela, yo también estimo que esto es un ataque más al mundo rural, muy disperso, cada vez más necesitado, donde los pocos que quedan no tienen voz ni voto y muy poco podrían hacer si lo tuvieran.

Imagen:  @Pumar59
Para la sección "La Madeja", en "Diario Palentino" y Globedia.

03 enero 2014

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Con 7 vetos a la totalidad y 447 enmiendas parciales, sin obviar el interesado y único apoyo del PNV, poniendo como escusa la estabilidad presupuestaria, vacían de contenido a los pequeños municipios y entidades locales menores, asumiendo los poderes las Diputaciones Provinciales.



Hace tiempo que se viene cocinando una reforma, cuyo plato han servido frio y con cierta alevosía los políticos de Madrid.
¿Qué saben ellos de conservadurismo si a la primera oportunidad, para aliviar las arcas en las que ellos mismos han metido la pezuña, nos dejan sin voces y manos en los pueblos?

Los Ayuntamientos con menos de 20000 habitantes, es decir, Palencia entera, las juntas vecinales, concejos y parroquias; en suma entidades locales menores, la Castilla rural, que es la nuestra, desaparecen de un plumazo a manos de un gobierno que incumple una tras otra todas las promesas realizadas.

¿Se habrán tenido en cuenta las distancias tan enormes que nos separan de la capital, lo que entorpecerá todavía más los trámites que necesiten realizar los ciudadanos?

¿Son conscientes que desaparecerán, en ese ánimo de abaratar las prestaciones, muchos servicios públicos?

¿Que desaparecerán las Juntas Vecinales, que fueron durante muchos años las mediadoras de muchas propuestas y necesidades de los pueblo?

Y sobre todo, lo que interesa, como a otros el petroleo, saben ustedes que todos los montes municipales y todos los recursos naturales que posean, pasarán a manos de la Diputación?

Seguramente, los políticos que han sacado adelante esta polémica Ley, ya tienen culos suficientes para que ocupen estas cámaras y han estudiado bien el método para esquilmarlo todo, hasta las escasas subastas y arrendamientos con los que los pueblos iban manteniendo sus caminos.
Hay excepciones, lógicamente, y ayuntamientos pequeños que es normal que desaparezcan, pero entiendo que algo diferente tendrán que estudiar ahora para un mundo rural como el nuestro tan disperso y alejado de sus gestores.

Imagen:  @Pumar59
Para la sección "La Madeja", en "Diario Palentino" y Globedia.

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