La familia y uno más

Parece como si la ambición de los grandes culebrones venezolanos que inundaron años atrás las televisiones y que aún siguen coleando, hubieran hecho acto de presencia en Aguilar. De la bronca no se escapa nadie; de las crisis, tampoco. Y por más que nos preocupe e incomode, hay capítulos en los que no podemos mediar. Aunque las inyecciones públicas a esta empresa palentina nos da cierto derecho.

 

Cada cierto tiempo viene un huracán nuevo, llámese Fontaneda o llámese Gullón y vuelve la intriga, los temores, la incertidumbre…

Creo que también, la incredulidad. Sobre todo incredulidad porque, aunque madre e hijos se disputen la empresa y aunque Gabaldón sea uno de los artífices de su crecimiento, no se ha pensado en los trabajadores que contribuyeron también con sus manos a hacerlo posible. Y como de costumbre, los sindicatos hacen caer la voz tardíamente, con timidez, como que quieren, que no quieren…

Incredulidad porque, aunque el emprendimiento tenga mucho que ver con el entorno familiar, se le han inyectado importantes ayudas desde el gobierno regional, por lo que parece necesario y urgente una intervención de los poderes públicos que pongan freno a la ambición de quienes son capaces de perderlo todo para deshacerse de los servicios de un directivo o de la intervención molesta de su madre.

Ese mismo Consejo que decidió cesarle por “deslealtad”, por “incumplimiento de sus obligaciones” y “pérdida de confianza en su persona”, ¿de qué pecados me hablan…?, se ha hecho merecedor a pulso de la resolución judicial que ha supuesto la mayor indemnización a un directivo por relación laboral en España”, pero estoy con Alberto Llaneza que, a la vuelta de estas mismas páginas, se lamentaba hace unos días de lo mismo y concluía con esta máxima: “Este lío familiar, no empresarial, acaba con la empresa y, lo que es peor, con la economía y el trabajo de una zona”.

Y estos intempestivos huracanes bien puede detenerlos una intervención puntual de la Junta de Castrilla y León, que no podemos permitirnos a estas alturas tan ambiciosas y desenfrenadas riadas familiares.

@Diario Palentino, Nueva Época, 2010
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