21 mayo 2010

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Purroy y Julio Rodríguez Lago, argumentan a finales del 2003 en la página del "fapas", sobre los motivos de ruína en los que se convertiría a la Montaña si se apostaba por el proyecto de San Glorio, ahora milagrosamente resucitado, justo en vísperas electorales, como ya viene siendo habitual.

Y llevan mucha dosis de razón cuando hablan de otras historias que han quedado pendientes, relegadas a un segundo lugar, casi fuera de los asuntos que es necesario reactivar para que llege el oxígeno necesario a estos lugares. Y allí mencionan el indecoroso desvío de fondos. Lo que se especificaba para Centros de Interpretación, se desviaba para historias que no echaron a andar nunca. 

Y se torna su crónica melancólica cuando hablan de promocionar un lugar, una imagen gastronómica, como el cocido maragato o el botillo berciano; mejorar la población de truchas, valorar los recursos naturales...

La Crónica de León, en uno de sus últimos editoriales lo argumenta bastante bien, resumiendo la reconversión por la que han pasado en los últimos 30 años, males que no son ajenos a los nuestros y riqueza medioambiental que puede dar un cambio a estas comarcas, ahora mismo abocadas a la despoblación más absoluta. Esto ya se plantea no como una lucha "entre", sino, una lucha "de" León y Palencia, un gran proyecto que comprenda la mejora y el acercamiento de ambas montañas, en cuyas "ambas" entrañas tantas reconversiones se han vivido.

La actual situación económica no permite un proyecto de ese tamaño ahora; es más, creo que ni nos llegará en mucho tiempo la ansiada carretera que se viene anunciando desde hace siete años.

Se equivoca la Plataforma Ecologista allí donde dice que una pista de esqui va a reducir los derechos y libertades fundamentales de los ciudadanos. Los derechos están alienados para toda la gente que está en paro y sin trabajo no hay libertad que nos resulte buena. Se lo dije: si el Ejecutivo mete mano, no habrá bosque imposible ni Tribunal asegurado, lo que por otro parte no impide que se lleve a término con todas las garantías y respetos hacia el Medio Ambiente, que no somos depredadores, que la Tierra está así de inmaculada porque quienes vivieron y viven en ella pusieron todo el cuidado para entregárnosla como legado.

07 mayo 2010

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Hace unos días, el procurador Francisco Ramos, le hacía un duro reproche al Gobierno de la Junta, afirmando que las directrices de Ordenación del Territorio no contemplaban pàra la montaña palentina y leonesa un modelo de desarrollo equilibrado y sostenible.

 



Y apoyándome en eso y en lo que es obvio, como el estado de las carreteras, como las dificultades para que llegue la televisión o el teléfono a todos los pueblos, diré que hasta el futuro se nos está marchando de las manos, fundamentalmente, porque no hay intención de dotar a estas comarcas de infraestructuras y servicios.

Estamos acostumbrados a que los Gobiernos nos entretengan siempre con sus perspectivas de proyectos. Es una forma de aplacar nuestro ánimo. Como se les entretiene a los parados con cursillos que en la mayor parte de los casos no sirven para nada. Puro entretenimiento. Lo que está pasando aquí con la carretera es una vergüenza. Ya no es solamente la carencia de los Servicios básicos, como un médico en una casa que se construyó para tal fin, sino la degradación de la única vía que los comunica entre sí, que los lleva al mercado o al hospital. La única vía por la que llegan hasta ellos los turistas, casi el único ingreso con el que cuentan para su reactivación y mantenimiento. Pero nadie protesta. La oposición recoge informes de todo este desaguisado y los lanza a los Medios. ¿Es que no lo exponen en el Parlamento?¿Es que no se lo hacen ver a quien gobierna?. Nosotros ya lo sabemos, ya lo sufrimos, que ustedes lo repitan acrecienta aún más las dudas y la impotencia de quien espera sin rechistar el tiempo que haga falta. Paero nadie los demanda por este abandono sistemático de la población, por ese engaño permanente que practican, como ocurre en las tierras hemanas de Burgos, donde el gobierno regional acudió para marcar la línea y negó a aquellos pueblos su anexión a otras comunidades de las que se servían: ocurre con nuestra Comunidad vecina de Cantabria, a la hora de establecer un concierto que permita la utilización del hospital del Reinosa. El pueblo ya está cansado de sus tretas. Ya no caben más plazos y promesas.

O ponen manos a la obra. O se van a su casa. No hay otra otra alternativa.

De la sección "Vuelta a los Orígenes", en "Diario Palentino", 7 de Mayo, 2010

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