29 abril 2011

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Desde hace diez años, un grupo de nostálgicos recuerda con sus versos la desaparición de Oliegos, pueblo leonés hundido bajo el embalse de Villameca.

En 1945, las ciento cincuenta personas que vivían en este pueblo leonés, enclavado en la comarca de La Cepeda, fueron transportados a la fuerza en un tren de treinta vagones a la finca de Foncastín, municipio de Rueda (Valladolid).

A mediados de octubre de 2010, un internauta nos sorprendía en youtube con las imágenes inéditas de la voladura de la torre de Riaño (León) último símbolo de una de las zonas mas bonitas de España antes de ser inundada por las aguas para crear el Pantano. La orografía ha cambiado en muchos kilómetros a la redonda y quienes a la fuerza fueron despojados de sus raíces, no encuentran por ningún lado la riqueza que iba a generar este sacrificio.

Si en Riaño sigue alentando una especie de cacerolada contra un pantano inmenso con la impresión de que no sirve para nada, en Oliegos, los versos son una especie de ungüento, donde poetas de prestigio cantan para que no se eche en olvido. Con este certamen los organizadores pretenden despertar la memoria de tantas poblaciones que van muriendo irremediablemente; aquellas, bajo las aguas de un embalse; otras muchas, agonizando cada día, como empujados suavemente al olvido por dirigentes y por hijos, porque nosotros, sus descendientes, también somos testigos y partícipes de esa muerte.

Frente a la indiferencia de tantos como claman por la vida sana y natural sin mover un dedo, los organizadores pretenden con este certamen mover a imitación, y han escogido este año para celebrarlo al pueblo de Fontoria de Cepeda, perteneciente al municipio de Villamejil, en un rincón de su alabada iglesia románica. Cita Gancedo, en el diario de León, otros pueblos que ya disfrutaron de esta convocatoria, como Quintana del Castillo, Morrondo, Quintanilla del Monte, Magaz de Cepeda, Villamejil, Astorga, el mismo León, sin olvidar a Foncastín, el pueblo de la provincia de Valladolid donde fueron realojados muchos de aquellos vecinos de Oliegos.

22 abril 2011

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Estos días los periódicos se hacen eco de la Exposición que ha albergado "La Galería de Bibliotecas Francesa", fundada por la activista Marguerite Durand en los años 30 del siglo XX.

El hecho me trae a la memoria, y aprovecho para citar a otra mujer, paisana y amiga a la que conocí de cerca (ver enlaces a varios artículos y entrevistas a pie de post). Me refiero a Piedad Isla, una de las primeras mujeres dedicadas a la fotografía en la Agencia EFE, y después, divulgadora incansable del mundo rural.

Lo que cuentan de la empresaria francesa, puede servir, perfectamente, para nuestra embajadora palentina, pues el propósito en ambos lugares era el mismo: "Conservar una visible huella de las mujeres en el espacio público".

4000 imágenes allí, a bombo y platillo; 40000 acá, en un espacio recogido que ahora se va mostrando al mundo. En París, un recorrido por el descubrimiento de la mujer en actos como el voto femenino, la protesta contra la prohibición del aborto o el divorcio...; aquí, la mujer en la mina, la mujer a la siega, en los campos; ella misma, con la cámara en ristre, cubriendo eventos a los que casi siempre sólo acudían hombres.

Uno de los eventos que pregona esta exposición, es la manifestación celebrada en Francia en Julio de 1914 y encabezada por Carolina Rémy, más conocida como Séverine, una de las primeras periodistas profesionales del país vecino.

Como si se tratase de una réplica en pequeño, recuerdo una de las últimas exposiciones de Piedad Isla, donde recuperaba la estela dejada por muchas personas de la villa cerverana. Comerciantes, camioneros, tejedoras, planchadoras, panaderos... y a la que ahora hemos de subir la suya, que pese a toda la sencillez que quiso darle, tiene un peso específico y fundamental para el resurgimiento y el recuerdo de estos lugares. Yo quisiera enviar a todos mis seguidores y amigos, un mensaje de esperanza, pese a los vientos desfavorables que ahora mismo nos sacuden. Aquel movimiento, aquella teoría, fue abriendo pasos decisivos. No bastan, eso es evidente, pero hemos de seguir la estela ejemplar de estas mujeres que dieron un paso de gigante para el cambio.

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15 abril 2011

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En Mayo de 1999 publicaba en "Diario Palentino" un artículo que recuperaba el miércoles en este blog a propósito de esta entrada de hoy: "Anuncian caminos que no existen".


Mariano Valero y el equipo que entonces trabajaba en la redacción del diario, lo airearon después en otros espacios, de manera que aquella denuncia no cayera en saco roto. Atendiendo a esa pequeña globalización que nos han servido los medios sociales como facebook y twitter, leo estos días en "La Gaceta de Salamanca" una entrada con este título: "Camino cabras", que hace referencia a la demanda que presentaron algunos vecinos de Redondo, sobre el mal estado de la pista que conduce a lo que se vino considerando hasta hace pocos años como el nacimiento del Pisuerga. La pregunta se me viene a la boca, creo que se nos viene a todos los palentinos, a todos los castellanos. Vuelve otra pregunta parecida a la que ya nos planteábamos a finales del pasado siglo:

¿Qué sentido tiene que la Junta de Castilla y León se gaste el dinero en promocionar estos rincones, si resulta que después no los cuidan? ¿Si en realidad no existen?¿Si, aunque existan, se enfrenta uno a un viacrucis de todo punto irrepetible y desaconsejable para los demás?

No hace mucho tiempo, la Junta creó en la zona un aparcamiento, acondicionó la apertura de la senda denominada "Fuente Cobre", instaló una señalización interpretativa y elaboró folletos. Y aunque la intención sea buena, no parece completa, al carecer el camino de una canalización de aguas, de manera que el deshielo y las lluvias dejan el camino impracticable, no solo para los turistas que desean conocerlo o repetirlo, sino para los ganaderos de la zona que acuden por aquel camino a sus fincas o terrenos de pasto. Si no hay un seguimiento periódico, no se puede aconsejar la ruta a nadie y estamos como estábamos al principio. Seguimos pregonando rutas que no lo son, porque no están habilitadas; que se está invitando a la gente a visitar unos lugares cerrados, no sé si para bien o para mal, no sabemos si por ignorancia de los promotores o por capricho de los pueblos...


08 abril 2011

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No voy a referirme aquí al hecho en sí de la muerte que a todos nos llega antes o después irremediablemente. Me refiero a la fuerte resonancia que está adquiriendo estos días en nuestro país la noticia de los "niños robados", muertos para los verdaderos padres, a quienes, para que no existieran dudas, les mostraban una fotografía, la misma o parecida siempre, del cuerpo de un recién nacido, para "confirmar" que aquel era su cuerpo y que había muerto inesperadamente durante la noche.


Leo y releo el caso de uno de los afectados en el País Vasco, gaditana de nacimiento, que tras el fallecimiento de su madre, por esas casualidades de la vida, descubre que aquel niño que les mostraron muerto en una foto, no era su hermano. La mujer quería que en la tumba donde descansaba su madre, figurase también junto a su nombre, el de su hermano y cuál no sería su sorpresa que al acudir a la oficina del cementerio para recabar la información, se le anuncia que "a ese niño no se le ha enterrado nunca". "Aquí no consta ningún feto a nombre de su madre".

Y allí prende una chispa que ha puesto patas arriba el suculento pastel que amasaron en aquellos años no lejanos, funerarias, ginecólogos, religiosas y funcionarios del registro civil. Como si los muertos, que no son tales, quisieran motrarse a sus madres verdaderas. Según se desprende de los primeros casos, todo comenzó hacia 1965 y duró 15 años. En ese tiempo estuvo operativa una red para sustraer neonatos y dárselo en adopción a familias que no podían tener hijos. El informe es demoledor. Algunos se vendieron en un millón de pesetas, cuando un piso se compraba por 200.000 ptas y el dinero se repartía entre los implicados. En un tiempo en el que la información corre por doquier y casi todo se sabe, sorprende el silencio tan bien guardado por tantas personas como se vieron implicadas en la trata de niños.

Y es una trama que te aniquila cuando la descifras, porque todas esas caras amables y apesadumbradas, que a la mañana siguiente de dar a luz te anunciaban: "Tu hijo ha fallecido por problemas respiratorios", todas esas personas habían matado de verdad, para tí, para siempre, a tu hijo...

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