viernes, 29 de junio de 2012

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Sabemos que las cosas están tan mal para muchas familias, que tienen que arreglarse con lo poco que entra en casa de la pensión de los abuelos; a otros muchos, apenas les llega lo que ganan trabajando para pagar las deudas.



Uno lo ve al salir a la calle, en el local de Cáritas que dispensa comida dos días a la semana; lo percibe en el semblante de las personas que ya de último, a lo único que aspiran, es a vivir con lo mínimo, a vivir en paz.

Estre los compañeros de trabajo suele salir a colación cada día toda esta rémora que traemos a rastras desde que nos dijeron que habíamos entrado en recesión. Aunque hay pequeños golpes de fortuna con los que algunos se liberan un poco, bien sea en el terreno emocional, bien sea en el económico, que no han de ocuparlo todo las penas y quebrantos, también es evidente que para algunos la recesión dura toda la vida.

Hace unos días, en el descanso, una de las compañeras de trabajo con un largo bagaje de experiencia, que ha vivido durante unos años en Francia, mencionó lo de la calidad de vida, que para ella implicaba sobre todo, lo que en este rincón venimos pregonando desde hace muchos años: todo lo que tiene que ver con el paisaje, una casita en un pueblo pequeño, muchos caminos tranquilos para andar, para oler... en una palabra para vivir desde otro plano diferente esta corta vida que nos ha tocado

Lo había estado discutiendo con su pareja durante mucho tiempo y el sueño lo tienen ahí, pendiente de que la dichosa recesión baje la mano y de un respiro, que tampoco se nos augura un cambio a mejor en varios años.

Ni todo es tan deprimente y peligroso como parece difundirse a través de los medios, ni todo es tan bucólico como creemos percibir en los pequeños pueblos. Ni aquí ni allí hay un bálsamo que todo lo arregle. Es como la convivencia.

Y conviene advertir a quienes todo lo ven blanco o negro que ni todo lo peor está donde vivimos, ni todo lo mejor está donde soñamos.


Imagen: José Luis Estalayo

viernes, 22 de junio de 2012

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El grupo de Izquierda Unida en las Cortes aragonesas pedía recientemente al gobierno de aquella comunidad, que elaborase un plan estratégico para poner en valor los pueblos abandonados. Proponen hacer un listado de los pueblos abandonados y de todos los que se encuentran en peligro.


Seguimos a vueltas con las estrategias, pero no se atisba en el horizonte algún cambio que lleve la confianza a quienes están meditando hacer las maletas. Se cierran escuelas, la atención médica está bajo mínimos (ya viene de lejos); el copago que se anuncia para servicios no urgentes, será una rémora para quienes viven tan lejos de Palencia...

En nuestra comunidad, tan afectada por este fenómeno, creo que todos los políticos lo llevaban en su programa, pero una cosa es predicar y otra dar trigo, que decían con buena lógica nuestros abuelos.

Convengamos que es un mal momento para hacer concesiones al mundo rural, cuando ha faltado lo más básico en tiempos de bonanza. Y toquemos madera para que el ejecutivo lleve adelante el arreglo de la carretera que nos comunica con Cantabria, que es algo prioritario. Ya que no habilitan ambulatorios, ya que los médicos cada vez vienen menos y nos estamos quedando sin maestros, por lo menos que nos arreglen el camino para buscar los remedios en el lugar más cercano que podamos, que esa es otra cuestión, pues hasta los pueblos más grandes se están quedando sin servicios.

Pero el arreglo de la carretera desde Cervera al límite con Cantabria, tiene un plazo de ejecución de tres años, por miedo a que el oso no pueda hibernar y algún tipo de aves de catálogo no pueda poner sus huevos con el ruido de las máquinas. La recesión, que alcanza también a quienes se apañaron con lo puesto durante muchos años, se nos ofrece en varios platos: de primero, lo de la casa, lo que el gobierno regional disponga; de segundo, lo que nos viene adosado por parte de quienes sólo miran y sólo les interesa el continente y el supuesto daño que pueda hacérseles a los animales.

Todo nos viene impuesto desde fuera y claro, así, malamente podemos poner en valor los pueblos.

Imagen: Celada de Roblecedo, por José Luis Estalayo

viernes, 15 de junio de 2012

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El asunto de la globalización al que nos referimos con relativa frecuencia nos afecta estos días a los montañeses, al menos, emocionalmente. Aunque en realidad afecta al mundo entero. El agua dulce será el recurso más valioso en los próximos 50 años.



Hilando a mi manera el asunto, que no quiero que nadie mezcle churras con merinas, vuelvo a mencionar cuatro años después el agua que sale de la cueva de lebanza y que comercializa una empresa palentina.

Los chinos, que lo están invadiendo todo, no encuentran en su país el abastecimiento suficiente. Cada día escasea más el agua.

China, India y EEUU, consumen entre los tres casi el 40% de los recursos hídricos de todo el planeta.

Aunque los americanos producen la mayor parte del agua embotellada que consumen, muchos ciudadanos de aquel país prefieren agua importada de lugares que están a 9000 kms de distancia, como la de las islas feiji.

Otro conflicto que a la par se debate es la exigencia de muchos ciudadanos españoles que vienen levantado la voz para pedir a sus ayuntamientos inversiones que mejoren la canalización, a la vez que se conciencia a la población para que haga uso normal del agua del grifo.

Interesa saber que el plástico que se utiliza mayormente puede ser una fuente de contaminación. A este respecto, la empresa palentina que anunciaba hace algún tiempo la exportación del "Agua de Lebanza" a paises como China, Japón, Emiratos Arabes, Guinea Ecuatorial, Panamá... y que obtuvo el distintivo de Marca Natural por la Junta de Castilla y León, ya estudiaba el uso de envases de bioplástico, derivado de productos vegetales que contaminan menos.

Por aquella zona corren rumores de todo tipo. Las cosas no andan bien para mucha gente. No se han hecho bien los deberes. ¿Se imaginan ustedes que mañana vienen los chinos y lo compran? Hace unos dias, un grupo chino adquiría una embotelladora en España. No es algo imposible. ¿Si un día la empresa pasa a otras manos, seguirá siendo su valor cero para el Ayuntamiento? ¿Se puede renegociar lo que pactaron?

Si echamos una mirada y somos optimistas, veremos que nuestro tesoro más preciado es el agua. Y hemos de empezar a valorarlo. Y que algo que va a comercializarse, algo que va a suponer dinero para mucha gente, deba pagar un canon que sirva también para conservar el medio donde nace.

martes, 12 de junio de 2012

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Si ahora mismo está en auge un debate que lo envuelve todo, que nadie ignora, que a todos nos implica, ese debate es la subsistencia de esta tierra. ¿Qué es lo que podemos hacer para evitar el despoblamiento de las zonas de montaña? Desde el año 2000, por esa inquietud que me conduce, la misma que me empuja a proseguir con esta serie de artículos, abro en Internet el foro: "Salvar la montaña palentina", que ha recibido hasta la fecha centenares de visitas y donde se han detenido y han ido dejando sus impresiones los internautas tan inquietos y preocupados como yo mismo.


Antes de proseguir, quiero aclarar que el título se refiere a un anhelo de la mayoría de los ciudadanos, y no ha de vincularse a ninguna Asociación (hay una con sede en Velilla del Río Carrión, "Salvemos la Montaña Palentina"). Iniciativa ciudadana que defiende la Estación de San Glorio y que ha recogido 8000 firmar a favor del proyecto, ante lo pobres resultados del turismo ecológico y de naturaleza.

Por más motivaciones y deseos que a uno le apremien, nadie pretende erigirse salvador de nadie. Sabemos que, por más técnicas y análisis interesantísimos que han ido apareciendo a raiz del asunto de la despoblación, nadie tiene la llave que muestre claramente la solución a este drama rural. A esta misma inquietud responde el libro de Fernando Collantes, profesor del Departamento de Estructura e Historia Económica de la Universidad de Zaragoza, que presentaba a mediados de abril en el Parlamento de Cantabria. El autor del estudio aclaró que el libro se refiere a 84 comarcas de montaña de toda España, entre las que se encuentran cinco de Cantabria (Liébana, Tudanca, Cabuérniga, Reinosa-Asón y la zona de Pas-Iguña) señalando que la despoblación comienza en 1950 y entre 1980 y 1985 es un proceso que se viene retroalimentando de lo que se denomina drama y que ha vuelto a menear las conciencias de nuestra comunidad.

Adentrándonos en el Foro y en el apartado "Tejido Industrial", un invitado hace mención a Fontaneda: "¿no creéis que el norte de la provincia carece de tejido industrial, que unido a un desarrollo sostenible con el turismo, pondría a la montaña donde se merece?"

"Ni lo soñéis -le responde enseguida un tertuliano- Fontaneda, Minas de Barruelo, Renfe y un etcétera muy largo, mal camino para ser personas libres. Con la globalización se acabó, a bailar al son que toquen. Un saludo de pueblo atrasado, pero pueblo".

Esto es curioso: Hablar por hablar. De tertulianos está la mesa llena, cada uno cargado con su escopeta de razones contrarias, todos con su "sí, pero...", poco agradecidos por la intención humanitaria de quienes por encontrarse con la preocupación han tendido su mano para tapar la herida.

Sara, una mujer descendiente de San Felices de Castillería, sorprende a todos al comentar una reunión en aquel pueblo a la que han acudido 90 personas. "El pueblo se resiste a morir, y cansados de que el ayuntamiento de Cervera, al que pertenecen, no aportara nada para fiestas, nos reunimos los vecinos del pueblo para comer. Entre todos ponemos dinero y elaboramos una paellada. Al día siguiente volvemos a reunirnos con lo que sobre, quedamos por la noche en lo alto del Otero para ver la lluvia de estrellas que suele acontecer por estas fechas..."

Y ante la sorpresa de quienes le responden, ella expone sus motivos para volver cada vez que tiene un hueco. "Yo sé por qué quiero volver, siento que necesito estar donde me corresponde, allí de donde vengo y donde nadie me puede decir que no pertenezco; es decir, quiero un sitio en el cual pueda sentirme parte del mismo.

En el apartado "Palentinos por el mundo", me escribe una internauta: "Hola, Froilán, sólo quiero decirte que soy madrileña, viviendo en EE.UU. y con planes para mudarme a Austria, pero lo que nunca voy a olvidar es la tierra de mis padres donde tan buenos momentos he pasado... "La vida da muchas vueltas -concluye- pero a la vez te enseña dónde está la belleza".

Dejo abierto este debate para las próximas entregas. Seamos realistas. Seamos optimistas. Busquemos para que se modele algo de lo imposible.

Imagen: Los Llazos, por Estalayo. 

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