26 febrero 2009

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Quiero pensar también que, el estudio de nuestro comportamiento, es una especie de terapia con la que en muchas ocasiones se curan nuestros propios maestros. Hoy voy a fijarme en algunos detalles al respecto. Entre los proyectos que integran la “Agenda21” y que fueron presentados recientemente en Cervera de Pisuerga, se cita un lema en el apartado de fomento, como aquellos que consiguieron impacto en los años de atrás, léase “Venir es volver” o, más recientes, como “Vive tu pueblo”, para esta ocasión “Conoce tu vida en la montaña palentina”, con el que se pretende introducir en las aulas los oficios tradicionales.


He aquí un reto que nace como una necesidad, como un grito desesperado porque, verdaderamente, hay costumbres preciosas, hay rasgos característicos que nos identifican y que se acaban perdiendo. Es verdad que nadie quiere perder el hilo histórico, pero no hay una conciencia verdadera para recuperarlo. Nos gusta, está bien que otros lo citen, que se armen comisiones de estudio para reactivarlo, pero eso no cambia la situación cuando los promotores se van y todo vuelve a su quehacer. Seamos prácticos. Seamos realistas. Nadie regresa a su pueblo para que sus hijos aprendan en la escuela su pasado, aunque fuera la cosa más digna del mundo: cómo se armaba un carro en el verano para acarrear la hierba, cuándo se esparcía el abono por los campos; la siega, la trilla y tantos otros aspectos que marcaron el carácter de nuestros viejos montañeses. Observo que entre los proyectos económicos, una buena dosis de esperanza está depositada en la embotelladora de San Salvador, de la que hablaré en el próximo artículo. No bajemos los brazos, porque estamos en tiempo de mucha competencia. Hay que beber agua, hay que comprarla y por muchas bondades que se esgriman y mucho patriotismo que nos mueva, en el supermercado la mayoría elige la botella más barata. Quiero con esto decir, y no me saquen de contexto, y no me malinterpreten, que todos hemos de aportar nuestro granito para que las cosas no se tuerzan.

En el apartado turístico, yo creo que no se puede ir más deprisa y sólo nos resta aplaudir y apoyar lo que los organismos vayan haciendo en sendas, albergues y refugios. No siempre la culpa de ese apagón que denunciamos es de aquellos sobre los que queremos que recaiga. En los últimos años se han generado cientos de informes, miles, desde todos los puntos, hacia nuestra montaña palentina. Estudios de viabilidad, de sostenimiento; estudios para conocer la realidad de la mujer rural; sobre el románico, sobre el turismo, sobre San Glorio…

Demasiados informes. Demasiadas teorías. Dinero que se anuncia para todo en cantidades importantes, que no llega, que las más de las veces llega tarde, que en ocasiones ya no alcanza.

Territorio y Patrimonio, el primero como eje fundamental donde se cita la riqueza natural que atesoramos y, el segundo, el contenido artístico que viene alimentado por el románico, cada día más valorado desde todos los puntos, desde todos los ámbitos.

Tenemos una tierra. Está viva, esperándonos. No escatimemos esfuerzos porque todo puede cambiar en un momento.©

25 febrero 2009

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La Provincia de Palencia destaca, al igual que la comunidad autónoma de Castilla y León, por el gran número de lugares de interés turístico principalmente relacionados con el turismo rural. No en vano se trata de una provincia con más de 400 núcleos poblados y una escasa densidad de población. Esto lleva a una escasa presión sobre el medio rural y, por tanto, a una gran cantidad de parajes naturales ricos y en los cuales la presencia humana pasa a un segundo plano.




  • Campings en la Provincia
A lo largo y ancho de la Provincia de Palencia existe una gran variedad de establecimientos hoteleros: apartamentos turísticos, campings (Saldaña, Carrión de los Condes, Aguilar de Campoo, Cervera de Pisuerga, Herrera de Pisuerga y Torquemada), casas rurales, centros de turismo rural, el Parador Nacional de Cervera, hoteles (sólo en la capital ya hay cuatro con categoría de cuatro estrellas) y posadas en los que alojarse. En las diferentes oficinas de información turística existentes en las cabeceras municipales, se puede encontrar información sobre actividades turísticas para realizar, restaurantes donde comer, etc.

  • Patrimonio
La Provincia de Palencia destaca, por su rico y variado patrimonio artístico:

Las diferentes muestras de Arte románico. Una de las mejores muestras de este estilo en Europa. Concentra la mayor cantidad de monumentos románicos por superficie de este continente. Destaca entre todas la Iglesia de San Martín de Frómista, uno de los mejores ejemplos románicos del mundo. Son candidatas a Patrimonio de la Humanidad.

MÁS INFORMACIÓN EN WIKIPEDIA

  • Jornadas Gastronómicas de la Montaña Palentina
DIARIO CARRIÓN

Doce restaurantes protagonizan las XIII Jornadas Gastronómicas de la Montaña Palentina
Los menús de los participantes se servirán los fines de semana del 18 de enero al 27 de abril

Un total de 12 restaurantes participan en las XIII Jornadas Gastronómicas de la Montaña Palentina que, organizadas por el Centro de Iniciativas Turísticas de Cervera de Pisuerga, se desarrollarán del 18 de enero al 27 de abril. Estos establecimientos se irán turnando para servir durante los fines de semana (almuerzos de sábados y domingos y cenas de viernes, sábados y domingos) los menús elaborados para la ocasión y con los que pretenden dar a conocer las excelencias culinarias de esta zona que conserva recetas tradicionales y, en algunos casos, las adapta a los nuevos tiempos.

Estas jornadas son un escaparate de los productos de montaña (carnes, truchas, setas, embutidos, caza, dulces,…) que se combinan con otros de la provincia y de la región, sin descartar los pescados que proceden de la vecina costa cantábrica.

En esta edición podremos degustar la cocina de los siguientes restaurantes:

Parador de Turismo, Peñalabra, Gariba, La Montaña, Pacho, Océano Verde, La Taba, Casa María, Asador Gasolina, La Galería, La Casona del Clérigo y Casa Víctor.

Parador de Cervera inaugura las jornadas los días 18, 19 y 20 de enero. Este establecimiento servirá como aperitivo torreznos crujientes de los pastores de Tosande y una empanada montañesa. Entre los primeros propone ensalada de temporada con queso de cabra, trucha ahumada y reducción de Módena; potaje de garbanzos de la Valdavia estofados con bacalao y espinacas; calabacines rellenos de carne de ternera de Cervera gratinados a la salsa crema de queso del Cerrato; y una crema fina de verduras naturales de la huerta del Pisuerga con frutos del mar. Como segundos sugiere pulpo sobre crema de patatas de La Ojeda gratinado con suave ali-oli; bacalao al horno con manitas de cerdo en su salsa; chuleta de ternera de Cervera acompañada de setas; y carrillada de ternera con ciruelas pasas y regada con vino de la Ribera del Duero. Un surtido de postres del obrador del Parador culminará este menú que sale al precio de 28 euros (IVA incluido) que estará regado por el vino Doce Linajes Crianza (D.O. Ribera del Duero) y en el que entra el café y el chupito de orujo.

MÁS INFORMACIÓN

  • Diez jóvenes se preparan como guías turísticos de la Montaña Palentina
NURIA ESTALAYO | NORTE DE CASTILLA

Diez alumnos participan en el curso de guía-intérprete de patrimonio natural y etnográfico, que desde el pasado mes de diciembre promueve la empresa Piedra Abierta, con sede en la localidad de San Martín de Perapertú, perteneciente al Ayuntamiento de San Cebrián de Mudá, y situada a 16 kilómetros de Aguilar.

Los alumnos, guiados por cinco profesores, alternan las clases prácticas y teóricas entre San Martín y Aguilar. «En un principio se iba a llevar a cabo íntegramente en la sede de Piedra Abierta, pero finalmente se vio que era más fácil para los alumnos venir hasta Aguilar, y como la Escuela de Formación Senda nos ha facilitado una sala, aquí se imparten las clases teóricas», explica Roberto Heras, profesor del contenido más novedoso del curso, la parte que trata sobre etnografía.

En la comarca se han impartido ya otros cursos similares, pero éste es más completo, «porque ningún seminario había incluido una parte de etnografía hasta ahora», apunta Heras. A través de las clases, fundamentalmente mediante las clases prácticas, los alumnos conocerán a fondo el entorno de la Montaña Palentina, para después, con las herramientas que irán conociendo y aprendiendo, poder realizar la debida interpretación de la zona.

MÁS INFORMACIÓN

PARA SABER MÁS
  • TUR PALENCIA 
Casas de turismo rural
  • TOP RURAL 
Pueblos del Románico y Parque Natural
  • RURAL GEST 
Casas rurales en la montaña palentina
  • WIKIPEDIA 
La enciclopedia libre
  • AREA TURÍSTISTICA 
Arbejal, Turismo rural
  • MAPA RED DE TURISMO 
Mapa de las poblaciones donde hay casas rurales
  • TURISMO RURAL Y AVENTURA 
Ciclo rail


19 febrero 2009

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Son numerosos los desafíos que nos tiende la vida. A renglón seguido vienen como a pedir de boca las palabras del poeta con las que Serrat comenzó a vapulearnos la conciencia: “Caminante, no hay camino. Se hace camino al andar”.


Cuando en 1941, Luis Guzmán Rubio llega destinado como maestro a San Felices de Castillería, para que tampoco sea verdad todo lo que el Machado va cosiendo, allá donde asegura que nunca volverás a pisar la misma senda, viene a poner sus pies en el camino ya trotado por su padre, Guzmán Ricis, autor del himno de Palencia. Luis se propone proseguir su obra recopilatoria, lo que unas veces hace a pie, otras en bicicleta, automóvil o serret, con la pala a mano por si era necesario sacar el vehículo atascado en aquellos caminos llenos de polvo y lodo.

En la apasionante historia de esta saga, con la que abordo la parte dedicada a la “Cultura Tradicional” en mi último libro, a las puertas de una segunda edición (gracias de corazón a todos), la figura de Luis lo llena todo. Y le imagino llegando al pueblo en cuestión, buscando una casa con cocina grande, donde poder reunir a tanta gente, y ya, reunidos ante una buena lumbre, el techo lleno de escarpias de las que cuelgan los productos del cerdo, provocar el arranque de los primeros voluntarios entre los que acudían a la convocatoria, porque tenían algo que contar o acaso movidos por lo que fueran a contar esos vecinos, que siempre te acaban sorprendiendo con un chascarrillo o una copla. Luis cita con gracejo a las mayordomas del lugar, a las mozas, a las señoras de edad, a “mujerucas manejando la rueca”, y recuerda el trabajo recogido en Tremaya donde, además de la familia de su esposa, Lorenza sería la reina del baile. Su recorrido por los pueblos del norte y la nitidez con la que cita a personas y pueblos por los que pasa: Macaría, de San Felices y Torcuata, de Guardo; gentes de Los Redondos, Camasobres, Lores y San Salvador; mozos y mozas de San Felices de Castillería, Verdeña, Estalaya, Celada de Roblecedo, Polentinos, Lebanza, Arbejal, Vergaño, Rabanal de los Caballeros, Velilla del Río Carrión, Villanueva, Villalbeto, Aguilar de Campoo, Brañosera, Salcedillo, Barruelo, Villalba de Guardo, Mantinos; buena parte de los pueblos de la Valdavia, de la mano de su amigo Carlos Cabezón; la familia Ayuela, en Barriuso de Valdavia, familias de Valderrábano; por la Ojeda, por el Valle Estrecho y en Cervera donde recuerda, entre otros a Pedro, “El Gasolina”, Rosita Tejedor, Piedad Isla, Raquel Cabeza y en general todos los grupos de Coros y Danzas de Cervera, Guardo y Areños, maestros nacionales, sacerdotes, bandas de música y alcaldes…

Hace unos días me llegaba una carta de Luis desde Tarragona, en la que a pesar de su delicado estado de salud, se mostraba emocionado y agradecido por la parte tan importante que de éste libro y de la historia de esta tierra más reciente a él le toca. Vino a la montaña, hizo camino al andar y sobre la misma senda que dejó su padre, sobre la rodera que él dejó, encuentran sentido y valor muchas de las historias que han llegado hasta nosotros. “El primer magnetófono que vi y escuché, creo que era de hilo y tenía grabada una celestial melodía interpretada por el Coro de las Clarisas de Astudillo”.

A Luis Guzmán Rubio, a quienes hacen el diario, a mis lectores, a Palencia entera, por las fiestas próximas que me dan descanso, feliz año.

12 febrero 2009

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El pasado mes de agosto tuve la ocasión de saludar personalmente a Valentín Ruesga Herreros. Llegaba acompañado de su hermano Laurentino, ambos nacidos en el pueblo de El Campo. Los dos profundos conocedores del devenir de estas comarcas, en cuyos apuntes y trabajos están documentados varios capítulos de mi último libro.




Laurentino es autor de “Las leyendas del lago Curavacas”, publicado en el núm.68 de la Tello Téllez y del trabajo “Por la Cantabria romana de Vellica a Cantabria” publicado en Altamira en 2007. Valentín ha escrito poco pero se ha documentado en todo lo que hace referencia al pueblo de “El Campo”. En una de las fotografías remitidas por él para este trabajo, se puede ver a varios hombres sujetando a dos toros en un círculo. Era tradición que los toros de este pueblo se enfrentasen a los de la vecina localidad de Lebanza en el paraje de “El Cuquillo”. Fue precisamente Valentín el lector intrigado por la doble titularidad del Condado de Pernía.

Desde mediados del siglo XII existían en este lugar pueblos e iglesias bajo el señorío temporal de los obispos de Palencia y al mismo tiempo pueblos bajo el señorío laico. Dos títulos diferentes, uno concedido a los obispos por Juan II en 1410 y el otro creado en 1718 por Luis de Pernía y sus descendientes. Barrio y Mier aborda este asunto con cautela en el manuscrito que daba a conocer oportunamente el académico Santiago Francia. Al hablar de Munio Gómez y de Rodrígo Bustios, que existieron, que fueron condes, y que dominaron de alguna forma estas comarcas, aclara que no hay ningún documento donde se les cite exprèsamente como condes de pernía. Una cosa es el señorío jurisdiccional sobre un territorio y otra la concesión de un título nobiliario anejo al mismo señorío, aspecto este último que para nuestro paisano carece de fundamento.

El citado condado tenía su capital en la villa de San Salvador y de los pueblos dependientes de su jurisdicción, que en los últimos tiempos fueron tan sólo Areños y Casavegas. No obstante, en el manuscrito datado en Verdeña el 30 de Junio de 1878 Matías da por hecho que a dicho condado pertenecen el conjunto de pueblos pernianos que hallándose situados en las montañas cantábricas pertenecieron en los antiguo al señorío feudal del obispo de Palencia. Este título honorífico parece llegar a su término a la muerte de Ramón Barberá Boada el 11 de septiembre de 1924. En Octubre de ese mismo año la Gaceta de Madrid hace pública la vacante del título de conde de Pernía.

Valentín Ruesga quiere despejar todas las dudas, e investigando, descubre que lo que la Gaceta de Madrid publica en realidad el 9 de mayo es la solicitud de Rafael de Mazarredo y Tamarit de rehabilitar el título de conde de pernía de 1718. En ese tiempo, al simultanearse la petición con la muerte del obispo, el vicario capitular, Anacleto Orejón, consigue hacer valer los derechos de los obispos de Palencia, de manera que, Agustín Parrado, el sucesor de Ramón Barberá fue considerado Conde de Pernía, como lo confirma el boletín de Movimiento Nobiliario. El título de Conde de Pernía de 1718, fue rehabilitado en 1950 por Manuel Cencillo de Pineda y a su fallecimiento en 1964, pasó a su hija María Cencillo González, que es quien lo ostenta en la actualidad.


© Froilán de Lózar – DIARIO PALENTINO, 2006


05 febrero 2009

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Siempre he pensado que para entender la magnitud de un problema, hay que experimentarlo en carne propia. Entenderíamos así lo que estos días sienten y callan los vecinos de la montaña, con un cuadro preocupante en el aspecto sanitario, otro motivo más para seguir cerrando puertas. ¿Hay una solución? ¿Dónde está? ¿Quién la tiene?


Hay un tiempo para todo. Lo que ahora se mira como algo innovador, mañana habrá perdido la prestancia ante un reto mayor y no porque sea ineficaz, sino porque el mundo avanza de continuo, o cambia de sintonía velozmente en esa búsqueda permanente de algo nuevo.

La despoblación de estos lugares se origina como consecuencia de uno de esos cambios. Toca labrarse un futuro mejor. El cambio, que es bueno para unos, va debilitando poco a poco al medio rural, que pierde servicios y prestaciones, sumiendo en la desconfianza a quienes contra todo pronóstico, deciden labrarse un futuro en estos pueblos, donde tanto pesan las dificultades.

Hay varias causas que ayudan a que ese vacío de los pueblos se vaya extendiendo, una de ellas la pasividad de los políticos que, en definitiva, ni nos defienden, ni nos representan; y otra, el lenguaje de algunos profesiones que ocupan una plaza a la que no llegan a la hora del trabajo, residiendo en ocasiones a más de cien kilómetros, lo que a estas alturas de un siglo donde tantos avances preconizan (lógicamente, para distraernos, para contener nuestras rabietas, para seguir representando la comedia), nos da risa.

No está prohibido residir tan lejos, claro que no, pero, ¡qué ironía!, nosotros hablando de lo lejos que nos queda un hospital, y el médico que viene a recetarnos, estableciendo su residencia en aquel punto tan lejano, quedándose los pueblos durante días sin maestros ni médicos. Hemos tenido suerte de haber vivido unos inviernos cálidos en las dos últimas décadas.

Lo cierto es que, llegados a este punto, el vaso rebosa y los políticos de la oposición, que en los últimos tiempos se han lanzado desenfrenadamente a denunciar la ausencia de tantas cosas en la montaña palentina, que digo yo que ya era hora, aunque, qué pena, porque, qué tarde, hablan por fin de lo vergonzoso que resulta la ausencia de un médico en La Pernía desde Junio, y del tremendo descontrol que se oficia en el ambulatorio de Cervera.

Creo que hay un tiempo para todo, para la rebelión también. Porque uno se adapta a todas las circunstancias menos al olvido, cuando en su nombre, los políticos debaten en las Cortes Castellanas y sobre los problemas de la Comunidad.

Aquí hay un problema gordo. Hay un problema, que no un cambio de ciclo, que no un cambio por el que nos tengamos que adaptar de nuevo. Ya no se trata de la queja habitual ante la ausencia de medidas contra problemas que se citan de contínuo, como las que hacen referencia al invierno, al estado lamentable de algunas iglesias o al estado de las carreteras. Es la supresión, prácticamente del Centro de Salud de La Pernía y el descontrol que según denunciaba la UCE estos días, se constata en el Centro de Salud de Cervera.

Si tanto les preocupa la despoblación, si de verdad les preocupa esta tierra, tomen ya las riendas y déjense de mamoneos y promesas.

03 febrero 2009

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Cuadro de los Señoríos

Por Valentín Ruesga Herreros

A partir del siglo XIV se asiste a un progresivo cambio en la estructura político-administrativa de Castilla, en virtud de las crecientes prerrogativas que los reyes, en particular los Trastámara, van concediendo a la nobleza en recompensa por sus servicios a la Corona y a sus intereses.
Los reyes otorgan a nobles y eclesiásticos señorío sobre lugares y comarcas, señorío no sólo territorial, sino también jurisdiccional, de modo que los titulares perciben tributos y rentas y también pueden nombrar autoridades locales, administrar justicia, etc. Las demarcaciones derivadas del establecimiento de las antiguas merindades experimentaron notables cambios y los cargos relativos a aquéllas, como el de Adelantado Mayor, pasaron a convertirse en títulos meramente honoríficos, apareciendo en cambio nuevas figuras administrativas como los corregidores, regidores y alcaldes, de nombramiento real o señorial. Muy pocos pueblos de la Montaña Palentina tuvieron entonces la condición de lugares de realengo, pues la mayoría quedaron integrados en los diversos señoríos, configurándose de esta forma una nueva ordenación territorial.
Puede decirse que los señoríos jurisdiccionales en la Montaña Palentina tienen su origen en las concesiones que hizo el rey Alfonso XI a los hijos habidos de Leonor de Guzmán y así, en 1332 hace al primero de aquéllos, Pedro de Castilla, cuando apenas tenía dos años de edad, señor de Aguilar, Liébana y Pernía. Pedro murió siendo niño, en 1338, y entonces los señoríos volvieron a la Corona, pero en 1369 el primer Trastámara, Enrique II el de las Mercedes, hermano de Pedro de Castilla, se los otorgó a su también hermano Tello, que acumularía en sí un buen número de títulos, entre ellos el de señor de Vizcaya.
A la muerte de Tello en 1370, los señoríos de Aguilar, Castañeda, Liébana, Pernía y Campoo de Suso pasaron a su hijo Juan Téllez, confirmando esto el rey Enrique II el 18 de febrero de 1371. Juan Téllez casó con Leonor de la Vega, heredera de extensas posesiones en las Asturias de Santillana y también del señorío de Guardo, con lo que el matrimonio tuvo el señorío de toda la Montaña Palentina y de la zona occidental de Cantabria.
El señorío sobre Liébana y Pernía se extendería sobre los lugares comprendidos en la antigua merindad, exceptuándose los que por privilegio real estuvieron bajo otra jurisdicción, tales como aquellos sobre los que tenían señorío los obispos de Palencia.
Al linaje de la Vega pertenecieron los tres Garcilaso; el primero, apodado “el Viejo” y su hijo, “el Joven”, fueron Adelantados Mayores, pero murieron violentamente; el hijo de este último, “el Niño”, casó con Mencía de Cisneros, de la familia señorial de Guardo, y de este matrimonio nació Leonor (Lasso) de la Vega, con quien la familia alcanzó su cenit de influencia y poderío.
Garcilaso III murió en la batalla de Nájera, en 1367, luchando en el bando del futuro rey Enrique II contra Pedro el Cruel.
Leonor de la Vega sería también señora de Guardo; este señorío había sido creado por Pedro I en 1354 a favor de Juan Rodríguez de Cisneros. Tras la muerte de sus hijos varones, pasa el señorío a su hija menor, Mencía de Cisneros, viuda ya de Garcilaso III de la Vega, y a la muerte de ésta, a su hija Leonor de la Vega.
Otro señorío creado en estos años fue el de Camporredondo, a favor de Pedro Téllez (Enríquez), otro de los hijos naturales del infante Tello de Castilla.
Juan Téllez murió en la batalla de Aljubarrota, en 1385, dejando un hijo, Juan el Mozo, que falleció prematuramente en 1392, y una hija, Aldonza de Castilla. Mientras tanto Leonor de la Vega había casado en segundas nupcias (1387) con Diego Hurtado de Mendoza, Almirante de Castilla. Con este matrimonio se unieron los destinos y las posesiones de las casas de la Vega y de Mendoza.
Los señoríos de Aguilar y Castañeda fueron heredados por Aldonza de Castilla, casada en 1396 con Garci Fernández Manrique, de influyente familia castellana, de la que varios miembros fueron Adelantados Mayores. Sin embargo, a la muerte de Juan el Mozo se habían separado del mayorazgo las posesiones de Liébana, Pernía y Campoo de Suso, que retornaron a la Corona, si bien en 1395 el rey Enrique III se las otorgó a los Vega-Mendoza. Los Manrique no renunciaron al mayorazgo, entablando largos enfrentamientos y pleitos con aquéllos, en tanto que en 1484 Garci Fernández Manrique, nieto de Aldonza y del anterior Garci Fernández Manrique, alcanzó de los Reyes Católicos el título de marqués de Aguilar de Campoo.
El heredero de las posesiones de los Vega-Mendoza fue Iñigo López de Mendoza, primer marqués de Santillana, y después las heredaron sus descendientes, los duques del Infantado, incluyendo también en ellas, después de varias alternativas, el señorío de Guardo. Sin embargo, Pernía había sido dada como dote por Leonor de la Vega a su hija Teresa Lasso de la Vega en su matrimonio con Álvaro Carrillo, señor de Cañamares y Ocentejo (Cuenca y Guadalajara), pero al morir aquélla parece que el señorío volvió a Leonor de la Vega, que finalmente se lo dio como dote a su nieta Leonor Carrillo en 1426, para su matrimonio con Fernando de Velasco; se afianza así en los señoríos del territorio perniano de la antigua merindad otra renombrada familia: la de los Velasco.
Éstos habían obtenido a principios del siglo XIV los señoríos de los Valles de Soba y de Ruesga en Cantabria y de la Puebla de Arganzón en Burgos; Pedro Fernández I de Velasco recibió además los señoríos de Medina de Pomar, Briviesca y Herrera de Pisuerga entre 1369 y 1379, extendiendo su influencia hacia Cervera de Pisuerga; su hijo Juan de Velasco casó con María Solier, señora de Siruela (Badajoz), siendo hijos del matrimonio Pedro Fernández II de Velasco y el mencionado Fernando de Velasco; el primero heredó los dominios de su padre, obteniendo más tarde esta rama los títulos de condes de Haro y duques de Frías; Fernando recibió el señorío de Siruela y por su matrimonio con Leonor Carrillo consolidó el señorío sobre la Pernía de la antigua merindad, que se separa así definitivamente de Liébana desde el punto de vista jurisdiccional y administrativo.

Fernando de Velasco otorgó testamento en Cervera en 1457; de los hijos de su matrimonio, Juan de Velasco recibió los señoríos de Siruela y Cervera de Pisuerga y su jurisdicción y su hermano Pedro, el de Salinas de Pisuerga. Juan de Velasco obtuvo en 1470 el título de conde de Siruela, otorgado por Enrique IV; el señorío de los condes de Siruela comprendía la jurisdicción de Cervera y después también la de Castrejón de la Peña, conservando estos dominios hasta la abolición de los derechos señoriales; el título nobliliario pasó a diversas ramas y familias y finalmente, ya en el siglo XX, a la casa de los duques de Alba.
De los sucesores de Pedro de Velasco en el señorío de Salinas de Pisuerga destacan Luis de Velasco y Ruiz de Alarcón, que fue virrey de Nueva España entre 1550 y 1564, en tanto que su hijo, Luis de Velasco y Castilla fue virrey de Nueva España entre 1590 y 1595 y entre 1607 y 1611 y virrey de Perú entre 1596 y 1604, concediéndole Felipe III el título de marqués de Salinas de Río Pisuerga en 1609. Cuando en 1702 se extinguió la línea sucesoria principal, el título pasó a la línea secundaria de los condes de Santiago de Calimaya, residentes en México; así, en el Catastro de Ensenada figura como señor el marqués de Salinas de Río Pisuerga que vive en México, donde se titula conde de Santiago de Calimaya y que entonces sería Juan Javier Altamirano de Velasco. El título de marqués de Salinas se mantuvo después de la abolición de los señoríos, estando actualmente en vigor.
Además de estos señoríos, como se ha indicado, de antiguo venían los derechos jurisdiccionales, totales o compartidos, de los obispos de Palencia sobre varios lugares de Pernía, Liébana y Polaciones, derivados especialmente de la donación hecha en 1181 por Alfonso VIII a su tío, el obispo Raimundo, confirmada en varias ocasiones posteriores.
En 1410 Juan II concede al obispo Sancho de Rojas el título de conde de Pernía, como reconocimiento por los servicios prestados a la monarquía castellana y por su participación en la conquista de Antequera. El título quedará ligado a la dignidad eclesiástica de obispo de Palencia y como tales serán finalmente titulares del señorío sobre San Salvador de Cantamuda, Areños, Casavegas, La Lastra y varias localidades de Liébana y Polaciones. Después de la desaparición de los señoríos, los obispos pudieron conservar el título condal hasta que el Concilio Vaticano II dispuso la renuncia de los eclesiásticos a los títulos nobiliarios.
Los derechos jurisdiccionales de los señoríos fueron abolidos por decreto de las Cortes de Cádiz de 6 de agosto de 1811 y aunque fueron restaurados en los periodos absolutistas del reinado de Fernando VII, se abolieron definitivamente por decreto de 30 de enero de 1837
Entidades administrativas en Pernía en el Antiguo Régimen (Según el Catastro del Marqués de la Ensenada)


  • Cervera de Pisuerga: Señorío del conde de Siruela
Arbejal [Realengo]
Barcenilla de Pisuerga
Camasobres
Celada de Roblecedo
Cervera de Pisuerga
Colmenares
Dehesa de Montejo
El Campo [Realengo]
Estalaya
Gramedo
Herreruela de Castillería
Lebanza [Compartido S. María de Lebanza]
Ligüerzana
Lores
Los Llazos y Tremaya
Mudá
Piedraluengas
Polentinos [Abadengo S. María de Lebanza]
Quintanaluengos
Rabanal de los Caballeros
Rebanal de las Llantas
Redondo
Resoba
Rueda de Pisuerga
Ruesga
San Cebrián de Mudá
San Felices de Castillería
San Martín de los Herreros
Santibáñez de Resoba
Triollo
Vado de Cervera
Vallespinosillo (Vallespinoso de Cervera)
Valsadornín
Vañes [Realengo]
Ventanilla
Verdeña
Vergaño
Vidrieros
Villanueva de Vañes
Todas estas localidades se consideraban pertenecientes a la jurisdicción de Cervera, aunque no todas eran de señorío del conde de Siruela, pues Arbejal, El Campo y Vañes eran de realengo, Polentinos era abadengo de Santa María de Lebanza y Lebanza era de dominio compartido del conde de Siruela y de Santa María de Lebanza

  • SAN SALVADOR DE CANTAMUDA: 
  • Señorío del obispo de Palencia, conde de Pernía
Areños
Casavegas
San Salvador de Cantamuda
Estas localidades de la jurisdicción de San Salvador eran de señorío del obispo de Palencia
ABADÍA DE SANTA MARÍA DE LEBANZA: Realengo
LA LASTRA: Señorío del obispo de Palencia, conde de Pernía
SALINAS: Señorío del marqués de Salinas
Estas entidades experimentaron algunas variaciones posteriores, reflejándose estos cambios al restaurarse el Antiguo Régimen durante los periodos absolutistas del reinado de Fernando VII. De esta forma, en el Diccionario Geográfico-Estadístico de Miñano, de 1826-1829, los pueblos de la jurisdicción de Cervera figuran como lugares de señorío secular, es de suponer que del conde de Siruela, incluyéndose en esta condición El Campo, Lebanza, Polentinos y Vañes; es excepción Arbejal, del que se dice ser señorío de la Orden de San Juan; asimismo está incluida en la jurisdicción de Cervera la Abadía de Lebanza, como Real Colegiata de Santa María de Alabanza y todos estos lugares dependientes de Cervera tienen regidor pedáneo. San Salvador conserva la condición de cabeza de señorío eclesiástico, con jurisdicción sobre Casavegas y Areños, que tienen alcaldes pedáneos, aunque este último pueblo figura como realengo. La Lastra es también villa de señorío eclesiástico y Salinas es villa de señorío secular.


FUENTES
Alcalde Crespo, Gonzalo: La Montaña Palentina
Editorial Cantabria, S. A.: Cantabria 102 Municipios
Geneall: www.geneall.net/H/access.php
Grandes de España: Condes de Siruela - grandesp.org.uk/historia/gzas/siruela.htm
Duques de Frías - grandesp.org.uk/historia/gzas/frias.htm
Lafuente Ferrari, Enrique: El Libro de Santillana.
Pérez Mier, Laureano: El Condado de Pernía
Wikipedia: Marqueses Aguilar - es.wikipedia.org/wiki/Marquesado_de_Aguilar_de_Campoo
Duques del Infantado - es.wikipedia.org/wiki/Casa_del_Infantado

© Valentín Ruesga Herreros, Febrero de 2009

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