Territorio y Patrimonio



Quiero pensar también que, el estudio de nuestro comportamiento, es una especie de terapia con la que en muchas ocasiones se curan nuestros propios maestros. Hoy voy a fijarme en algunos detalles al respecto. Entre los proyectos que integran la “Agenda21” y que fueron presentados recientemente en Cervera de Pisuerga, se cita un lema en el apartado de fomento, como aquellos que consiguieron impacto en los años de atrás, léase “Venir es volver” o, más recientes, como “Vive tu pueblo”, para esta ocasión “Conoce tu vida en la montaña palentina”, con el que se pretende introducir en las aulas los oficios tradicionales.


He aquí un reto que nace como una necesidad, como un grito desesperado porque, verdaderamente, hay costumbres preciosas, hay rasgos característicos que nos identifican y que se acaban perdiendo. Es verdad que nadie quiere perder el hilo histórico, pero no hay una conciencia verdadera para recuperarlo. Nos gusta, está bien que otros lo citen, que se armen comisiones de estudio para reactivarlo, pero eso no cambia la situación cuando los promotores se van y todo vuelve a su quehacer. Seamos prácticos. Seamos realistas. Nadie regresa a su pueblo para que sus hijos aprendan en la escuela su pasado, aunque fuera la cosa más digna del mundo: cómo se armaba un carro en el verano para acarrear la hierba, cuándo se esparcía el abono por los campos; la siega, la trilla y tantos otros aspectos que marcaron el carácter de nuestros viejos montañeses. Observo que entre los proyectos económicos, una buena dosis de esperanza está depositada en la embotelladora de San Salvador, de la que hablaré en el próximo artículo. No bajemos los brazos, porque estamos en tiempo de mucha competencia. Hay que beber agua, hay que comprarla y por muchas bondades que se esgriman y mucho patriotismo que nos mueva, en el supermercado la mayoría elige la botella más barata. Quiero con esto decir, y no me saquen de contexto, y no me malinterpreten, que todos hemos de aportar nuestro granito para que las cosas no se tuerzan.

En el apartado turístico, yo creo que no se puede ir más deprisa y sólo nos resta aplaudir y apoyar lo que los organismos vayan haciendo en sendas, albergues y refugios. No siempre la culpa de ese apagón que denunciamos es de aquellos sobre los que queremos que recaiga. En los últimos años se han generado cientos de informes, miles, desde todos los puntos, hacia nuestra montaña palentina. Estudios de viabilidad, de sostenimiento; estudios para conocer la realidad de la mujer rural; sobre el románico, sobre el turismo, sobre San Glorio…

Demasiados informes. Demasiadas teorías. Dinero que se anuncia para todo en cantidades importantes, que no llega, que las más de las veces llega tarde, que en ocasiones ya no alcanza.

Territorio y Patrimonio, el primero como eje fundamental donde se cita la riqueza natural que atesoramos y, el segundo, el contenido artístico que viene alimentado por el románico, cada día más valorado desde todos los puntos, desde todos los ámbitos.

Tenemos una tierra. Está viva, esperándonos. No escatimemos esfuerzos porque todo puede cambiar en un momento.©

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