domingo, 19 de febrero de 1995

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«Las tradiciones de los pueblos permiten revivir la infancia a las personas mayores» 
Marciana de Cossío [folklorista] 

Ronda los setenta y está como una moza. Pero aún recuerda con dolor aquel invierno, cuando desde Carrión le comunicaron la muerte de su hijo que estaba en Guatemala. Me ve y sonríe. Una vez más, quizás la última, sabe que voy a someterla al suplicio de recordar muchas escenas donde la imagen ya borrosa acompaña al dolor. Marciana me asegura que ya no es igual nada, que aquella alegría de ayer, aquel folklore, ya no existe.
Se vive, se deja vivir, pero ha cambiado el pueblo como ha cambiado el mundo. Pese a todo, en la última fiesta de San Lorenzo, Marciana de Cossío consiguió un trofeo del banco para premiar al equipo de fútbol que ganase, y preparó los vestidos para los disfraces, y compartió con otras generaciones la alegría de la fiesta. Esta entrevista nos lleva al recuerdo de lo que fue otro tiempo que ya no volverá. Acaso el futuro nos devuelva algún retazo de las cosas que quedaron un día en el camino y la vida de estas olvidadas latitudes vuelva a cobrar sentido. Para esto, el testimonio de estos personajes es fundamental.


 
Froilán de Lózar LORES



¿Cómo ha cambiado Lores de ayer a hoy?
Yo lo veo totalmente cambiado: en las costumbres, en la convivencia. Antes nos ayudábamos más unos a otros; pedíamos y nos arreglábamos entre todos. Ahora, como todos disponen de cinco duros, nadie se rebaja ante nadie.

¿Qué importancia crees tú que tiene conservar las tradiciones?
Para mí mucha, porque yo lo vuelvo a vivir ahora. Todas las cosas que se hacen en los pueblos reviven cuando se llega a rni edad.

¿Qué costumbres se siguen conservando hoy?
Casi ninguna. Ha desaparecido casi todo.

¿Cómo era en tu tiempo la vida en Lores?
Pues verás. Por ejemplo, se metía el prado del toro y todos iban a recogerlo. Iba un vecino, lo segaba, les llevaban el almuerzo y donde no había varones iban las mujeres a dar vuelta al prado y al día siguiente se recogía. Recuerdo una costumbre muy curiosa; Aquí había tres toros; uno iba con la cabaña al puerto y los otros dos se quedaban en el pueblo, pero no se veían. Así, el primer domingo de mayo se echaban a pelear...
En vísperas de San Lorenzo, bajaban las vacas del puerto y todos íbamos a verlas, como si se tratase de reno fiesta. Se bailaba en el portal, hasta cuaando llovía.. Se bailaba incluso, en albarcas. Salíamos del rosario y todos al baile. El último día del año se juntaban los mozos e iban a pedir la posada». Por la tarde, cogíamos dos vacas, echábamos a suertes y al que le tocaba bajaba a la Venta Urbaneja a buscar una carral de vino. Aquella noche la probaban.

¿Cómo recuerdas las fiestas de los pueblos cercanos?
Mucho. Ibarnos andando. Entonces el baile se hacia con pandereta y tambor.Heráclio le hacia hablar al tambor.

¿Qué normas estábais obligados aguardar?
-Estábamos obligados a guardar todas las veredas. Todo el pueblo respetaba las huebras y se castigaba al que no iba. Se madrugaba y se iba a arreglar los caminos...

Las rosquillas de Lores han tenido siempre mucha fama, pero nadie ha sabida hacerlas como vosotros, ¿a qué se debe esto?
No siempre salen bien. -Me da otra a probar y echa un puñado de ellas en una bolsa para que se las lleve a casa. Privilegios de andar entre la gente que tantas cosas hace bien-. A la hija mayor, que está en Galicia, se la di y no la salieron.

A otra cosa, Marciana. ¿El lobo ha hecho mocho daño en Lores? Me cuentan que han matado varias crías de lobo aquí. ¿Cómo ves tú eso?
¡No me hables a mí del lobo, que siempre que iba con la vecería ¡me la armaba!

Cuéntame una anécdota, alguna noticia que sirva como referencia para el lector curioso...
Recuerdo una nevada muy grande el día de San José. Tuvimos que hacer un túnel para salir de casa.

Hace unos meses, a un joven de Casavegas, le pregunté que si se sentía más cántabro que palentino y me dijo que sí. Mucha gente me lo ha reprochado, pero yo quiero preguntártelo a ti de nuevo, si quieres de otra forma: ¿Qué relación os une con Cantabria?
Nosotros nos juntábamos muy a menudo can los de Caloca. Tenemos muy buena relación. Tenemos muchas amistades en Liébana. Ahorra bien, amistades sí, pero yo soy palentina y no hay más que hablar. Antes venían las de Dobres a por vino a la Venta, con carros que tenían ruedas de madera, y cuando pasaban por aquí, los de Lores iban a encuartarlos para que pudieran subir y llegar a Tañuga...


Sección: "Protagonistas de la montaña palentina


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Cuando viajé por Italia me impresionó la leyenda del hornero. Cuentan que en las calles de Venecia apareció un hombre asesinado y la justicia se cebó en el hornero porque la funda de su daga coincidía exactamente con el arma homicida.


De coincidencias sabemos ya bastante por estos pagos, sirva como ejemplo lo ocurrido a primeros del pasado siglo cuando asesinaron a un indiano y culparon del hecho a un vecino de Areños. Entonces la Guardia Civil le infringió horrendos castigos, basando su versión en las motas de sangre que tenia en la albarcas, y que luego se confirmó pertenecían al gocho que había sacrificado. En fin, esa es una historia novelada que algún día -si tenemos salud y suerte- verá la luz con muchos y variados ingredientes.

Lo cierto es que -prosigo con la historia motivo de este artículo- la Inquisición condenó al hornero a morir después de un largo juicio en el que el hombre juró y perjuró ser inocente del crimen que le imputaban. Todo lo que trató de demostrar resultó inútil para el tribunal que implacable dictó sentencia.

Años más tarde murió un rico patricio que antes de expirar se confesó autor del crimen. La Inquisición, a tal de ocultar el crimen cometido en la figura del pobre hornero, lo reconoció públicamente y mandó construir un pequeño monolito al extremo del cual se colocan dos lámparas que desde entonces no han dejado de lucir un momento. Por si esto no fuera suficiente, en cada uno de los juicios que posteriormente se celebraban, por tres veces consecutivas se dejaba oir una voz en el atril. "Acuérdense dil povero fornaretto".

Como aquella leyenda, como la historia que debió conmover a la gente de este contorno a primeros de siglo y para la que me gustaría encontrar un editor antes de morirme, se narran otras que sirven de moneda para explicar muchos casos que a simple vista no entendemos.

Pongamos el caso del hornero de Venecia. Aquí también hemos llorado, hemos rezado, hemos esperado, hemos insistido en las situaciones que a veces con tanta carga de injusticia venimos padeciendo. Nadie nos ha creído. Nadie se ha prestado a valorarlo y a exigir al gobierno regional ni un 0,7 por ciento para remediarlo...

Durante años, nuestros lamentos, los gritos de muchas personas que como nosotros creyeron en su pueblo, quedaron como recuerdo en el papel. Este diario ha sido testigo de muchas firmas comprometidas en la defensa de la tierra.

Ahora parece que las cosas quieren cambiar. Cambiando muy despacio, con muchas lupas de aumento por delante, pero cambiando poco a poco, paso a paso.

Y puede que ahí resida la respuesta. Y puede que ese sea el reconocimiento al que nos hemos hecho merecedores todos, unos en silencio, otros denunciando. Algunos ya han reconocido que se han equivocado al darse de bruces con la potente imagen de esta tierra marginada durante tantos años. Y de verdad, que nunca es tarde.

domingo, 12 de febrero de 1995

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«Quiero vivir en el norte de la provincia al precio que sea»
[Miguel Angel Fraile, Apicultor]


Hijo de una familia de nueve hermanos, nacido en Estalaya, Miguel Angel Fraile ha venido a establecer su residencia en Vañes, a orillas del pantano Requejada.
Su sueño se centra en el monte cercano, en una finca de la familia, donde un viejo autocar ha servido para introducirse en la apicultura, lo que él considera su proyecto de futuro, algo que hoy, junto al trabajo que desarrolla como restaurador, será bastante para vivir aquí, en la tierra que tanto significa para él.
Para completar su labor, Miguel Angel ha plantado ciruelos, guíndales, endrinos, manzanos y romero. Este hombre ha dejado sembrado el camino a las abejas.
Durante la larga conversación que mantenemos, todo me dice que Miguel Angel no se conforma con palabras bonitas y le demuestra su amor profundo al pueblo quedándose en él, aferrándose con uñas y dientes a los más insospechados elementos. 
A pesar de su juventud, me habla sin cesar de las múltiples posibilidades de ocio que ofrece la montaña. Me cuenta, como experiencia extraordinaria, el patinaje sobre el hielo en el pantano Requejada. Esta experiencia la revive cuando alcanza una capa de hielo por igual de 25 a 30 centímetros. «Son esos días de invierno, cuando no se ve el sol, que amanece con niebla», explica.
El fenómeno se suele repetir cada dos o tres años. A la gente le daría miedo entrar, pero cuando uno de sus hermanos deslizó sobre la gruesa capa una vieja furgoneta y nada sucedió, se rompió la barrera del temor, adquirió patines y está esperando a ver si este año hay suerte.



Frollán de Lózar. Vañes, LA PERNIA

¿Cómo surgió la idea de preparar colmenas en un autocar abandonado? 
Por dos razones: por el reciclaje, o sea, un montón de chatarra a la que se da una utilidad, y por la labor que me hace, protegiendo el colmenar de la lluvia y de los animales.

¿Estás en contacto con otras personas que muestren interés por este tema? 
Yo he visto trabajar a otros en esto, a gran escala, pero a mí así no me gusta, pues si hay demasiada cantidad tienes que recurrir a otros productos que desvirtúan la calidad. Alguien dijo que cada uno debería comer los productos de la zona y la miel es un alimento de los más sanos.

El lugar es muy vistoso ¿Os costó mucho decidiros? 
La tierra es de mi padre y está perfectamente orientada. Conviene que estén en dirección a la salida del sol. En aquella zona hay mucho brezo, roble v flora en general.. Subir el autobús fue una aventura. Llevaba cuatro años a la salida de Cervera, sin moverse. Le enganchamos al tractor y por casualidad arrancó. Mi hermano, que es más arriesgado, le subió hasta la finca, aunque iba perdiendo piezas por el camino. Después con una pala le colocarnos en el lugar estratégico, quitamos los asientos, limpiamos el interior y rompimos las paredes para sacar las piqueras. Aún me quedan cosas por hacer.

La idea es comercializarlo ¿Has trabajado mucho en el proyecto?
Sí, empecé a vender la miel de mi cuñado, y al ser zona de paso donde los turistas suelen parar a tirar fotos, he pensado que yo mismo podría hacerlo. Yo lo que quiero es vivir en la zona al precio que sea.

Por lo demás, ¿cómo transcurre tu vida en esta zona? 
Trabajo en la albañilería, sobre todo en la restauración, ya que ahora mismo, en esta zona, se tiende a sacar la piedra y arreglar los tejados. La gente que viene de vacaciones van poniendo poco a poco la casa a tono.

¿Quién es el culpable del abandono que sufre la montaña? 
Insisto en el abandono por el invierno. Se podían mejorar las cosas. Ahora, también hay cosas buenas. La labor que realiza la Cruz Roja de Cervera. Gracias a ellos se han salvado vidas.

¿La declaración de parque natural va a afectar a los planteamientos de la gente? 
La gente siempre es reacia a la novedad Temen que les quiten la leña o les impidan pasear...

Sección: "Protagonistas de la montaña palentina"
Resumen de la entrevista publicada en el Norte de Castilla a finales del pasado siglo

domingo, 5 de febrero de 1995

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«Para dejar los hábitos y salir del convento, se dan más facilidades que para entrar» 
[+Delia, Priora de San Andrés de Arroyo] 

Cuando me dirijo a realizar esta entrevista, el sol cae a plomo sobre el viejo monasterio de San Andrés de Arroyo. San Benito dejó escrita la regla por la que se rigen sus moradoras, afanosas hormigas, obligadas un poco en exceso al cumplimiento de ese viejo adagio que lo encierra todo para ellas: ora et labora.
Recientemente, el coro fue pasto de las llamas y ello, sin duda, ha influido en el ánimo de estas religiosas que esperan la ayuda de las instituciones para restaurarlo y cuyo costo asciende a once millones de pesetas. De todo ello habla Maria Delia Cajigal, natural de San Salvador, en un pequeño locutorio y durante largo rato, el tiempo que le permite la regla, se somete al interrogatorio que en esta ocasión no busca el arte, sino los sentimientos de quienes viven la soledad de este edificio fundado en 1187. El turismo también ha influido en el desarrollo normal de su trabajo. Ello exige, de alguna forma, el abandono de las obligaciones principales. Quizá el enclave se sitúe la llanura, pero para muchas de sus religiosas el monasterio pertenece a la montaña, a la falda de la montaña palentina, y sería bueno que así lo entendiesen los organismos para que recibiese una serie de ayudas que la Unión Europea destina a estas latitudes. Ellas no olvidan tampoco la donación que recientemente hizo la Junta de Castilla y León, de 59 millones, y que servirá para llevar adelante el arreglo de toda la parte externa, bastante deteriorada.


Froilán de Lózar. SAN ANDRES DE ARROYO

En el monasterio de Silos hay pánico. Las cantos gregorianos han desbordado todos los pronósticos. ¿Cómo entienden en su comunidad este fenómeno? 
En este caso peligrábamos todos. El turismo es necesario por la sencilla razón de que es una cultura. Esto es un patrimonio artístico y debemos abrirlo al mundo. Yo creo que eso no es ningún peligro. En Silos tienen Cicerones, aquí lo hace una religiosa. A lo mejor sería interesante que la Junta destinara a alguien para estos menesteres, aunque muchas personas declaren que los gusta venir a San Andrés porque hablan personas que están viviendo en él y aquello que dicen son unas vivencias.

¿Cómo es el monasterio? ¿Cuándo se fundó? 
El monasterio se fundó en 1181, á expensas de Alfonso VII, el protector de los monasterios cistercienses. La fundadora es doña Mencía de Lara, aunque hay dísensión en torno a eso. Otros apoyan a los historiadores que dice ser hija de Alfonso VIII, aunque no puede ser porque, cuando doña Mencía asistía en las Huelgas de Burgos, Alfonso VIII tenía 25 años,  cuándo la fundadora ya estaba en condiciones de ser abadesa. Esta es nieta de don Rodrigo González de Lara, aunque se perdieron los orígenes y tampoco se puede precisar.

¿Aquí se busca la felicidad o se la encuentra? 
Yo pienso que aquí se la encuentra. La prueba está en que a veces, cuando una novicia tiene que irse, porque no se la ve acta, por qué la cuesta tanto?

¿Sería posibles vivir sin trabajar la huerta y con la artesanía sólo? 
La huerta se trabaja muy poco. Lo justo para nuestro consumo. Este es un monasterio que exige un gran esfuerzo para mantenerlo y máximo que hace tantos siglos que no se hace nada. Es una utopia decir que nosotras podríamos mantenerlo por nuestra cuenta.
En cuanto a la pastelería, no se puede hacer todo lo que la sociedad nos está demandando. Debemos hacerlo para subsistir. Si hiciésemos todo lo que nos piden, nos obligaría a abandonar la oración. Esto lo vemos en los meses de verano, cuando los existencias se terminan. Nuestra repostería no puede considerarse como industria, aunque coticemos como tal a Hacienda.

Ustedes viven muy hermanadas, pero ¿no se respira demasiada soledad, pese a la profunda devoción y amor a Dios? 
-Si nosotros sentirnos la soledad, es que no tenemos vocación, no hemos penetrado, no hemos encajado qué es lo que hemos venido a vivir aquí. Y, efectivamente, fraternidad existe. No sé si vale más la palabra fraternidad o vale más la palabra hermandad Aquí estamos para ayudarnos unas a otras, no solamente en lo material, que hay que hacerlo -y si solamente fuese en lo material, estaríamos fracasando-, sino también en lo espiritual.

¿El rezo aplaca el sufrimiento? 
-Yo creo que sí. Yo voy a decir lo que personalmente experimento en la comunidad. El rezo es una forma de orar. Nosotros tenemos aquí las liturgias de las horas, sobre todo las más fuertes, qué son las Laudes y Vísperas, son unas liturgias pomposas, gratas, a través de las cuales penetramos en las lecturas, en las Salmos, calamos en el Evangelio.
E1 rezo monótono no aliviará ninguna cosa, pienso yo. Ni es lo que se pretende cuando se viene aquí. El rezo es algo más profundo, un canto más interior y así el sufrimiento tiene que ser forzosamente aplacado...

Resumen de la entrevista publicada en el Norte de Castilla a finales del pasado siglo
Sección: "Protagonistas de la montaña palentina"

sábado, 4 de febrero de 1995

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A mediados de septiembre,
del año noventa y cuatro,
bajo el puente Polentinos
y acaso siguiendo un rastro...

Un fin de semana aciago
aparecieron los huesos
dicen que de dos mujeres
de veinte y cuarenta años.

Cuentan los que allí acudieron
a ver los restos humanos,
que no merece la pena
investigar más el caso.

Que ha prescrito toda culpa
de un asesino, ¡quién sabe,
de dos, de tres o de cuatro
que una tarde las mataron.

Se discute entre las gentes
humildes de la montaña,
que aquí no cabe tal hecho
que no es de aquí tal campaña.

Que en la montaña se esconden
osos, lobos y alimañas,
nunca, jamás, asesinos
ni pistoleros de España.

Después de toda la intriga
-Por razones que no entiendo-
se termina señalando
a un antiguo cementerio.

Antiguo pueblo de Vañes,
medio kilómetro río abajo
y extrañamente dos cuerpos
contracorriente peleando.

Prácticamente enterrándose,
a socayo del gran puente.
No entiendo que haya quién diga
que ha sido un hecho corriente.

Que han pasado muchos años,
que la causa es ya muy vieja,
que no tiene ya sentido
remover la historia en ella.

Los eruditos señalan
que no hay motivo de alarma
que este es un caso cualquiera
que predomine la calma.

¿Quién sabe lo que pasaron?
¿Por qué murieron y cuándo?
¿Se cayeron? ¿Las mataron?,
¿o eran muertas del cementerio cercano?

¿Y sí no, cómo subieron
río arriba y se quedaron
junto al puente Polentinos
en un pequeño remanso...?

La hipótesis está servida.
La intriga no ha terminado.
Aparecieron un día,
junto a ese puente tan largo.

Los cuerpos de dos mujeres
de veinte y cuarenta años,
un día del mes de septiembre
del año noventa y cuatro.

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