viernes, 31 de octubre de 1997

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De aquellos políticos, este Golobar



Hace unos días, el compositor Luis Guzmán Rubio, a caballo entre Tarragona y Palencia, amigo entrañable a pesar de la edad y la distancia, estuvo en San Salvador y me dejó un mensaje, porque sabe que en estas lalitudes es muy difícil encontrarme en casa. Y lo recalcó bien -según testigos- que por nada del mundo me metiera en política. Aunque con menos bagaje y experiencias, vengo movido por eso que ahora llaman cultura. Me apasiona escribir y en otro tiempo también viví la música en solitario y con otras personas. Fue allí cuando ya me di cuenta que la política estaba en todas partes, se filtraba como el agua o el aire por todos los resquicios. Era como un fantasma inoportuno que siempre paseaba sus demonios, llegando a provocar la guerra una frase que algún sector del público rechazaba por cuestiones de equivocado patriotismo. Uno de los últimos años, ofrecí en León, durante una semana, una serie de recitales. La mayor parte de los temas eran canciones de amor de mi propia cosecha y se incluían asimismo temas tradicionales; romances recogidos en los pueblos de la montaña, una versión de la despedida de la novia a la puerta de la casa, y coplas adaptadas a la guitarra, además de algún tema obligado de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Hilario Gamacho, Pablo Guerrero y otros autores a los que de alguna manera seguía y admiraba. Fue el último día, al interpretar una canción que hablaba de Castilla y con la que yo me inicié hace muchos años en un festival de la canción que se hacia en Alar del Rey, cuando recibí una tremenda reprobación del público asistente. La letra decía así:

Amigo Andrés: de un pueblo quiero hablarte
que late bajo el cielo de Castilla,
pueblo que guarda intacta la semilla
como el de tu Rogelio he de aclararte.
Mantienen estas gentes su estandarte
de raza colonial, noble y sencilla,
conservando la imagen amarilla
que suelen conservar las obras de arte.


La letra que había publicado Timoteo Herrero en una revista de Laguna de Duero, me llenó tanto que decidí ponerle música y añadirle a mi equipaje. Y yo que traté toda mi vida -creo que todavía trato- de pasar de largo de la política, me encontré con aquella brusca reacción del respetable, interpretando, precisamente, una de mis canciones preferidas. Fue el encargado del local quien me advirtió que la sacara del programa porque allí lo de Castilla no estaba muy bien visto. Con tantos amigos como yo tenía en aquella tierra, que colaboraron conmigo como poetas o escritores... recuerdo a María Azucena Modino Robles; el poeta de Villablino, Víctor Corcoba, que los últimos años me enviaba sus trabajos desde Granada; gentes de Veguellina de Orbigo, de Prioro, de Riaño, que además consideraba paisanos míos, me estaban diciendo de alguna manera que me encontraba en otro país y no debían mezclarse los dos vientos.

Tú sabes bien, amigo Luis que no me gusta la política. Mis impresiones o mis críticas en ese campo han tratado de ser siempre objetivas; perdona, Nuria, ya sé que no compartes lo de la objetividad conmigo. Ni entiendo la obsesión de quienes se esfuerzan en demostrar que están en la política para defender los intereses de los ciudadanos que le votan. Allí se supera con creces el 2,5 por 100 de subida que asígnan con mucho morro para el resto de los funcionarios, los que se hallan en los círculos de abajo y que son por añadidura los que reciben siempre las pedradas. Conforme las señales que nos llegan, allí deben superarse todas las incomodidades y de cuando en cuando se les exige a los compañeros del Parlamento una atendón a modo dle codazo hacía un determinado asunto, que en nuestro caso puede ser el Parque, el mirador de Piedrasluengas, la minería...

Da la Impresión, yo así lo entiendo por los comunicados de prensa, que en muchos pueblos hay una contienda brutal entre la oposíción y el partido en el poder. "Que no me toques los bemoles, que esto lo hice yo, que lo de más allá fue gracias a nosotros que nos movimos ... " y así una serie larga de meneos que no vienen a cuento, porque las cosas se hacen y se mejoran entre todos y a todos les toca un poco de gloria cuando se consiguen y un poco de penar cuando se malogran. Sí quienes están metidos dentro no se ponen de acuerdo, poco podemos esperar quienes lo vemos desde lejos, y para muestra unos botones:

"Nuestro objetivo -declaraba hace unos años Alberto Fernández, el portavoz del Partido Socialista en el Ayuntamiento de Cervera- es luchar por la comarca de la montaña palentina, donde la dejadez de la Junta y la dejadez de la derecha, han creado clarísimas deficiencias de infraestructura".

El Partido Socialista de Palencia habló así a propósito del Golobar: "Estamos cansados de oir que el norte de la provincia de Palencia necesita desarrollar iniciativas que generen riqueza y puestos de trabajo, y que la vocación principal es la del desarrollo turístico. Ahí tenemos una iniciativa importante y fácilmente desarrollable, pues a pesar del aspecto catastrófico del edificio, su estructura está bien, el tendido eléctrico está bien, la carretera es aceptable y pueden crearse de quince a veinte puestos de trabajo estable".

Fue en Otoño también. Hace unos años. El gerente del Hotel Valentín me había localizado y quería que me hiciera cargo de la discoteca los fines de semana. Era joven, inquieto y me rendí a dicha propuesta porque las horas del día podía aprovecharlas para recorrer lugares y contar luego historias en un diario nuevo que fracasó en Palencia. El día que visité la estación del Golobar por primera vez, aquello me pareció la prolongación de un sueño. Fue como el descubrimiento de un secreto a pocos kilómetros de casa. Fue un espejismo que duró lo que dicen que dura un caramelo a la puerta de un colegio. Todo pasó como una ráfaga. En cuestión de segundos. Bajar y despertarme ante un montón de ladrillos rotos, griferías arrancadas y, en fin, establo de caballos y de vacas. Ver para creer, como vio y contó años más tarde en este mismo diario el senador Felipe Calvo.

Una carretera en toda regla, un mirador hacia Campoo en la explanada. Un lugar con su tendido eléctrico, y un Parador colgando estratégicamente, a socayo del viento, a doscientos metros de la Sierra. El espectáculo estaba asegurado. La idea no pudo ser más acertada, ni mejor el comienzo (tanto como costoso debió de ser guardar el secreto de más de mil millones de gasto generodos). Y nunca he podido superar lo que para mí significó el silencio más absoluto sobre aquello por parte de nuestros mandatarios. Los políticos dejaron enterrada una fortuna en aquella parte de la Sierra y me consta que nunca darán explicaciones, que aquello, no sé por qué oscuro motivo, está condenado a la desidia.

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NOTA.-En el Parador Nacional, un lector me increpó duramente, porque había leído un artículo mío donde se decía lo siguiente: "Según Julio Caro Baraja, antes de la romanización, en todo el sector Cantábrico, desde Galicia hasta los Pirineos, se habló una lengua o dialecto de una sola lengua que sería el euskera".

Como es lógico citaba al prestigioso investigador a raiz de la crítica que le hacía al escritor leonés José María Villanueva Lázaro. Personalmente nunca me he pronunciado al respecto, ni lo deseo para el presente, tal y como están las cosas de los nacionalismos, pero no podemos negar nuestro pasado, ni podemos borrarlo, ni echar más carbón por tanto incomprendido.

Más bien me inclino a pensar que fue un poco la venganza hacia el artículo que sobre aquel centro escribió Nuria Donat.

Ella sus motivos y razones tendrá. A mí, que me registren.


jueves, 30 de octubre de 1997

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Mío, Tuyo, Nuestro, Suyo



Todo el mundo parecía relajado hasta que a mediados de octubre se filtró la noticia. El presidente de la Diputación, Jesús Mañueco, había establecido ya contactos con el consejero de Sanidad de la Junta de Castilla y León y con el ministro del ramo, señor Romay Beccaría. El asunto a abordar era la posible construcción de un hospital en el norte de la provincia, cuyo coste rondaría los 500 millones de pesetas. (Después de los 24.000 millones del Guggenheim, esto parece agua de borrajas).

Pero lo que parecía más difícil, que era llevar ante alguien el propio plan, ha resultado ser lo más sencillo y es a la hora de buscarle un enclave idóneo cuando nadie parece querer ceder un ápice; cada cual quiere mover ficha a su antojo y todo el mundo encuentra causas más que justificables y defendibles para hacerlo. Ahora bien, en otras circunstancias y proyectos puede ganar cualquiera, para un hospital sólo hay un punto idóneo por una razón básica.

Cervera de Pisuerga es el centro neurálgico, si tenemos en consideración a los pueblos más alejados de la provincia, los que forman las comarcas de Pernía; Polentinos, con Ayuntamiento propio y La Castillería, esta última anexionada al Ayuntamiento de Cervera de Pisuerga, donde viven, sobreviven más bien, a un olvido de siglos veinticuatro aldeas.

No se puede zanjar un olvido con otro. No cabe la presunción de inocencia para quien se atreva a relegar por más tiempo un acercamiento a la provincia de la que se sienten deudores e hijos, en un asunto que es -junto al de las comunicaciones- clave, yo añadiría que absolutamente necesario para revitalizar todas aquellas facetas que ahora mismo están consiguiendo despertarnos.

Guardo sufriría doblemente si resultara Aguilar el agraciado y lo mismo le sucedería a Aguilar de ser Guardo el elegido. En cualquier caso no sería Cervera el más perjudicado, sino todos los pueblos que viven en el entorno y sobre todo aquellos que están más alejados, como Camasobres, Casavegas o Piedrasluengas, casi tocando ya frontera cántabra; Brañosera, Barruelo de Santullán y todos los pueblos de la zona de Mudá; asimismo los pueblos que desde Velilla a Ventanilla padecen ahora mismo unas carreteras estrechas, llenas de maleza, cuando no de baches, donde el único médico que se conoce llega cuatro o cinco días a la semana, pasa visita de ministro y se vuelve a esperar novedades a Cervera. No me parece de recibo que ahora los alcaldes se peleen por un caramelo como los chiquillos. El portavoz del partido Socialista en Cervera de Pisuerga le reprochaba hace unos días al alcalde Luis Cabeza que se apuntara un tanto en el asunto del Instituto de Secundaria. Se suponía que él jugaba también en aquella baza, que él tamiién formuló el deseo, que también se debe a su gestión el próximo levantamiento de este nuevo edificio y queda ridículo venir acusando a otros con el dedo de antropofagia.

Espero que ahora luchen los dos a brazo partido para que Cervera de Pisuerga tenga un hospital en toda regla, con todas las prestaciones necesarias, cueste lo que cueste. Porque si resulta ser cierto, si el ministro lo entiende (hasta que no meta la mano como el Apóstol ya no me creo nada) estaremos hablando entonces de un futuro cargado de esperanza, pues no olvidemos que dos de las causas principales por las que la gente emigra son: la educación de los hijos y la cercanía de un centro hospitalario, que redima o compense de algún modo la distancia que nos separa de Palencia. Las otras dos son el trabajo y el invierno. El turismo es una puerta abierta a la primera y se luchará siempre mejor contra la segunda cuando haya gente suficiente para solicitar máquinas y medios que impidan la incomunicación durante tantos días.

Si las autoridades reinantes, incluida la oposición, han hecho como me dicen en Cervera un esfuerzo para que llegue un hospital, y la Diputación ha destinado ya un dinero importante para comenzar el estudio de situación, no es de recibo que ahora nos echemos a la calle para decir que "allá, no; que aquí, que mio, que Guardo es más grande, que está desamparado; que Aguilar está mejor comunicado, es más turístico; que Cervera ya tiene un Juzgado de Instrucción y un Parador Nacional...". No le llenemos al pueblo de mensajes equivocados. Mucho me tira mi tierra de nacimiento, pero por lo mismo que no puedo pedir que se ubique un centro de esas características en San Salvador de Cantamuga, tampoco deseo, ni me imagino, que lo lleven más lejos de Cervera, porque cojan un mapa, extiéndanlo sobre la mesa y que alguien con un poco de cabeza, que no tenga parte en el poder o en los ayuntamiento sopesando todas las causas; con el corazón frío, porque en este caso el pueblo es la montaña, señale el lugar más adecuado para todos.

Si resulta Aguilar, pues bien; si es Guardo, adelante, pero no me vengan con patriotismos ni dardos envenenados que lo único que pedimos es la mejora para los 40.000 habitantes que viven en estas latitudes, no la comodidad para unos pocos.

Estoy convencido de que si lo entienden así, los proyectos no sólo hallarán el visto bueno del Ministro y de la Junta de Castilla y León. También los ciudadanos llegarán a entender que no se ubica en una localidad por expreso deseo de sus autoridades -porque en ese sentido habrán luchado todos y cada uno de los alcaldes de todos y cada uno de los pueblos-, sino para dar vida al pueblo que, se entiende y responde al nombre de la Montaña Palentina, a todos por igual, porque este debate es ya muy viejo y nadie medianamente cuerdo debe echarse a la calle para discutir su ubicación.

Otro caso es que un alcalde o un concejal quiera lucir mañana unas medallas en el pecho.

La Colmena, 30 Oct 1997
Imagen de Amando Vega


miércoles, 29 de octubre de 1997

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Bilbao-Guardo-La Lastra



"El Otoño ha dejado ya sin hojas los álamos del río" -escribió en 1920 García Lorca. Me duelen las entrañas de esta tierra tan nuestra que ahora en Otoño queda sola, Como si una mano misteriosa corriera un velo sobre ella. Me afectan las palabras del poeta granadino y si las cito aquí es porque, comprendo cuando dice:

"Sobre el paisaje viejo y el
togar humeante
quiero lanzar mi grito,
sollozando de mi
como el gusano desplaza su destino".

Bilbao, la segunda ciudad desde la que a menudo les escribo, me ha dado una familia, unos amigos, personajes que se han ido añadiendo mi equipaje. Ramón Bustamante, locutor de Radio Popular, con uno de los programas matinales de mayor audiencia: "Quédate con Ramón", en el que colaboré el pasado año empujado por su deseo de verme florecer en esta tierra. No tengo ganas por despuntar en nada, ni prisa. Con ese mismo planteamiento he venido trabajando durante todo lo que va del presente año con un autor vasco de mucha solera. Me refiero al escritor y académico Xabier Gereño. De sus trabajos destacan 8 diccionarios creados para la Academia Vasca, de Euskara/lnglés, Euskara/Castellano y Euskara/Euskara, que ahora mismo utilizan los estudiantes. Autor, además, de numerosas obras de teatro y novelas como "Carta fatal", historia de espionaje situada en la Guerra Civil española; "Residencia Rochester", novela de intriga ambientada en el poco conocido mundo de una residencia de lujo para personas mayores, que está a punto de salir en cine, y "Huyendo del pasado", la odisea de una joven que decide abandonar la organización terrorista para vivir en libertad.

La historia que hemos concluído se desarrolla entre Madrid y La Coruña. Un periodista que investiga la misteriosa muerte de un camello y una larga trama donde aparecen camuflados -con la tapadera de negocios legales-, personajes que viven por y para la droga. Poco a poco se va descubriendo la ambición de cada uno, la venganza, los mundos tan distantes que afloran en esa especie de laberinto donde ronda de continuo el dinero y la muerte. Y ahora mismo, se lo digo a Mariano, reposa ya como el buen vino junto a otras historias...

En todo esto medito, mientras dejo atrás un río de gente que ha llegado a Bilbao para asistir a la inauguración del Guggenheim. Algún día, próximamente, les contaré cómo es por dentro, como lo veo yo, porque actores y directores de reconocido prestigio han venido a declarar que: "lo que no se hace en Bilbao, no se hace en ningún sitio". Y acaso debamos rectificar y rendimos a la evidencia, pues algo parecido ocurrió cuando se nombró por primera vez el "metro". Aquello se tomó como una especie de locura, un imposible, una obra esperpéntica, algo que no tenía sentido, algo que sigue sin tener sentido todavia para muchos.

Después de todo, hemos de reconocer, eso si, que las obras de infraestructura que se han realizado nos meten de lleno entre los primeros. Ya no se trata de dorar los compromisos o de buscar el voto prometiendo pequeñas conversaciones. Aquí en el asunto de la comunicación, autovías, carreteras, puentes ... etc... no se ha escatimado nada y cuando pergueño estas líneas a finales de octubre, ya se ha aprobado un nuevo y costoso proyecto que comunicará la zona del recién inaugurado museo.

Llego a Guardo a las 11 de la mañana. Quiero saludar a Jaime Ga ía Reyero, al que no veo desde la última entrevista que le hice para otro medio de comunicación.

"A propósito -me dice su señora- vienes en el diario", pero ya no quedan "Palentinos". Hablamos del nuevo hospital que han prometido para Cervera de Pisuerga. A medida que corre el tiempo las autoridades de Guardo se van mostrando reacias a permitir semejante enclave. Ahora también las de Aguilar. No me extrañaría nada que tuviésemos que acudir al juicio de Salomón, poniendo otra vez como premisa el asunto de la distancia. Porque, tengamos en cuenta también a Barruelo, a Brañosera, a Aguilar de Campoo y, en suma, a todos los pueblos que se encuentran dentro de esos y otros ayuntamientos. Miremos asimismo las dificultades añadidas de los crudos inviernos. Suponemos también que, detrás del edificio, llegarán los especialistas, por lo mismo que no hay escuela sin maestro, ni minas sin mineros. Pero mañana les resumiré en un extenso artículo lo que pienso al respecto.

Hablamos de las vías de comunicación, tan necesarias para que todas las premisas anteriores se cumplan. Las carreteras son la base principal de todos los tratados. El turismo, las empresas, las personas viven mejor o peor dependiendo en gran parte de las vías de comunicación que tengan. Ponerse de parto en Cervera, suele concluir con el alumbramiento en el coche que te lleva a Palencia. Hablamos de las Guías turísticas que han proliferado como las rosqulllas. "Unas a 700 -dice Jaime. Y añade: Otras, que tratan de lo mismo, porque camino sólo hay uno, 1.500". Hay gente que viene, anda el camino y a veces se inspira tanto en los textos de otros, que escribe las bucólicas, olvidando que todo está ya escrito y el milagro que aguardan no llegará en Otoño.

Hablamos de Nuria Donat, compañera del alma, que vino a beber el agua cristalina de Cervera, inspirando al camino con su pluma, dardo que hiere por amor, sin rencor, con la esperanza puesta en estas tierras de agua. Además de "El Resbalón", "El Peñalabra", "El Gure Etxea", o también el Parador Nacional, donde Carlos Cuevas adereza el condumio, cuando vuelvas, Nuria, pasas por Aguilar y haces una comida en el Hotel Valentín. No quiero que te vayas sin probar las fantasías de ahumados, lubinas, solomillos, la carne de las mejores carnes y el queso de la Tierra de Campos.

Y más que todo eso, el trato que bien persigues y mereces; no sé si la elegancia o la profesionalidad; en todo caso, insisto, el detalle y la sonrisa siempre, porque como bien dice un proverbio escocés: "la sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz". Te digo esto porque son viejos compañeros de otras épocas, cuando José Luis Moreno se sentaba en aquellos salones antes de salir al escenario con Macario.

De esta montaña nuestra, escribió Juan Carlos Mancebo hace unos años:
"Quienes hemos saboreado del refugio de esta rinconada palentina, sabemos de caminos, que nos brindan veredas que se quedan atrás vestidas de crepúsculo vespertino, de alba, de lluvia, de lo que mande el cielo ... ".
Y Carlos Urueña:
"Estoy en Aguilar, entre el ensueño del Pisuerga que en rocas campea ... ".

"¡Tocar!, itocar! iPoner profundos silencios!"
-escribió mi amigo, el poeta y profesor Manolo Bores.

Cuando llego a Velilla y entro en la carretera de montaña, el Otoño penetra por la ventanilla, salpicando de sensaciones nuevas a Carlos del Río, otro buen amigo que ha querido acompañarme y que va situándose en el lugar y en la estación a medida que avanzamos. En la casa rural de "Peñasalbas", en lo alto del pueblo de La Lastra, decidimos tomarnos un respiro.

viernes, 24 de octubre de 1997

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Hay asuntos que nunca entenderemos, por más devoción y esfuerzo que pongamos en ello. Una de estas historias, de la que se han ocupado estos últimos días los medios de comunicación, habla de cinco monjas que viven o vivieron en el Convento de la Asunción, de Espinosa de Henares, en la provincia de Guadalajara. El obispo de Sigüenza les ha ordenado que disuelvan la Comunidad y abandonen el Convento. A estas monjas les viene como anillo al dedo aquel poema de Juan Ramón:

"Y yo me iré; y estaré solo,
sin hogar, sin árbol verde,
sin gozo blanco, sin cielo azul y plácido...
y se quedarán los pájaros cantando".


La Iglesia que busca misioneros, que anhela vocaciones, que desespera porque parece que la devoción se está perdiendo, les ha dado una buena patada en el trasero a estas monjas de Espinosa, que cuidaban la huerta y repartían las horas entre el rezo y la limpieza del convento. Les han echado de casa y no ha servido la cuenta corriente con noventa millones que durante el siglo entero, como hormigas, fueron acumulando.
"Si las monjas desobedecen la orden -explicó su representante-, además de la exclaustración, perderán a su capelIán, les será cerrado el sagrario y hasta les quitarán el hábito".
Es decir, lo perderán todo, hasta la vocación que se lleva en el alma les será arrebatada. Esto de mandar a freír churros a la gente por la edad avanzada y el reducido número, me recuerda mucho a los motivos esgrimidos por nuestros políticos y autoridades en relación con nuestros pueblos. Para que se hagan una idea, eso es como echarle a uno a una residencia sin estar preparado; plantar1e a uno en la calle después de tantos años bajo el mismo techo, embargarle, expropiarle, romperle a uno los esquemas por un capricho sin sentido de la Santa Sede.

Parece que está bien visto que el Papa disfrute de una "Ciudad del Vaticano", mientras que cinco monjas en el ocaso de su vida se debaten entre la duda y el exilio. Que las autoridades de la Iglesia me expliquen cómo se como esto, mientras medito a solas los versos del poeta:

"No quiero que me ofrezcas
paraísos de luz en lejanía
y vayas devorando,
implacable, mi vida".


© Froilán de Lózar para Diario Palentino
Imagen: Espinosa de Henares, en Todo Pueblos



sábado, 18 de octubre de 1997

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Alfonso J. Aparicio Mena, que me brindó el prólogo de uno de mis libros: "Tradiciones y leyendas", y que anduvo profundamente inmerso en ese mundo de las piedras, con la publicación de una revista 'Suiseki", ya escribía a propósito de "La otra vía', en 1984, mencionando entonces la tranquilidad y la imagen serena de estos pueblos: "donde la gente aún se sienta a las puertas de la casa las tranquilas noches de verano", y recuerdo ahora que, frente a tantos caminos como se nos brindan, proponía la alternativa rural. Venticinco años después, aquella premonición de mi buen amigo se ha cumplido con creces, hasta el punto de encantar a mucha gente que nunca creyó que dicha alternativa consiguiese frenar el constante goteo de la emigración.

 

Para ver, hay que andar, otro lema que bien podría añadirse al de venir para volver, pues sabemos que la belleza que brota al otro lado de los pueblos, queda sólo a merced de montañeros y pastores. Es verdad que cada uno describe de manera distinta lo que allí encuentra, las impresiones que recibe, lo que a lo largo de la vida se le ha ido grabando a fuego lento, mensajes en los que el forastero apreció siempre un tono grandilocuente, como de fanfarronería, aunque quienes lo cuenten lo hagan con toda la naturalidad del mundo.

No es presunción de nada, ni ganas de marear a nadie. Quienes han elegido esta vía y en ella se mantienen pese a todas las discriminaciones que reciben por parte, incluso, de quienes les gobiernan, están alimentando una esperanza. Frente al olvido que impera en muchos pequeños pueblos de provincia, motivado en ocasiones -también hay que decirlo- por su propia desidia, se prodigan a la par y a manos llenas los olores, sabores, sensaciones, donde el hombre prevalece por encima de tantos y tan sofisticados aparatos, por encima de tan suculentos contratos y tanta marcha como nos vende la ciudad.

La historia es muy distinta. Ya sabemos que no es fácil dejarlo todo y agarrarse a este camino para vivirlo con todas las consecuencias que conlleva, pero es cierto que hay mucha gente que lo está intentando y algunos que ya lo han conseguido.


jueves, 16 de octubre de 1997

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Todos nos hemos detenido a pensar alguna vez en la vida.Vivimos de momentos, de pequeñas compensaciones, de pequeños proyectos. Nos ilusionamos ante la simple proyección de un fin de semana, una cena con los amigos, un encuentro con la persona amada... Pensando en todo esto, sabemos que no es conveniente amarrarse demasiado a historias que no tienen sentido o que implican peligros para nuestra familia, para nosotros mismos. Si entregamos mucho más de lo que pedimos; si por norma general, merecemos mucho más de lo que nos dan, no podemos en un momento de descuido y de desconfianza echar por la borda tantos sueños. Excepciones hay muchas. Hay razones suficientes a veces para desanimarse. Los momentos gratos se cuentan con los dedos de una mano, por eso debemos reflexionar para tratar de conseguir el máximo numero de ellos sin volver la cara hacia el abismo, con la seria propuesta de vencer esa enfermedad que nos acecha,ese vicio que nos mina, ese malestar que nos atormenta a veces sin motivo para llegar tan lejos, tomando caminos que no tienen salida.

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