Viaje al Otoño (II)

Mío, Tuyo, Nuestro, Suyo



Todo el mundo parecía relajado hasta que a mediados de octubre se filtró la noticia. El presidente de la Diputación, Jesús Mañueco, había establecido ya contactos con el consejero de Sanidad de la Junta de Castilla y León y con el ministro del ramo, señor Romay Beccaría. El asunto a abordar era la posible construcción de un hospital en el norte de la provincia, cuyo coste rondaría los 500 millones de pesetas. (Después de los 24.000 millones del Guggenheim, esto parece agua de borrajas).

Pero lo que parecía más difícil, que era llevar ante alguien el propio plan, ha resultado ser lo más sencillo y es a la hora de buscarle un enclave idóneo cuando nadie parece querer ceder un ápice; cada cual quiere mover ficha a su antojo y todo el mundo encuentra causas más que justificables y defendibles para hacerlo. Ahora bien, en otras circunstancias y proyectos puede ganar cualquiera, para un hospital sólo hay un punto idóneo por una razón básica.

Cervera de Pisuerga es el centro neurálgico, si tenemos en consideración a los pueblos más alejados de la provincia, los que forman las comarcas de Pernía; Polentinos, con Ayuntamiento propio y La Castillería, esta última anexionada al Ayuntamiento de Cervera de Pisuerga, donde viven, sobreviven más bien, a un olvido de siglos veinticuatro aldeas.

No se puede zanjar un olvido con otro. No cabe la presunción de inocencia para quien se atreva a relegar por más tiempo un acercamiento a la provincia de la que se sienten deudores e hijos, en un asunto que es -junto al de las comunicaciones- clave, yo añadiría que absolutamente necesario para revitalizar todas aquellas facetas que ahora mismo están consiguiendo despertarnos.

Guardo sufriría doblemente si resultara Aguilar el agraciado y lo mismo le sucedería a Aguilar de ser Guardo el elegido. En cualquier caso no sería Cervera el más perjudicado, sino todos los pueblos que viven en el entorno y sobre todo aquellos que están más alejados, como Camasobres, Casavegas o Piedrasluengas, casi tocando ya frontera cántabra; Brañosera, Barruelo de Santullán y todos los pueblos de la zona de Mudá; asimismo los pueblos que desde Velilla a Ventanilla padecen ahora mismo unas carreteras estrechas, llenas de maleza, cuando no de baches, donde el único médico que se conoce llega cuatro o cinco días a la semana, pasa visita de ministro y se vuelve a esperar novedades a Cervera. No me parece de recibo que ahora los alcaldes se peleen por un caramelo como los chiquillos. El portavoz del partido Socialista en Cervera de Pisuerga le reprochaba hace unos días al alcalde Luis Cabeza que se apuntara un tanto en el asunto del Instituto de Secundaria. Se suponía que él jugaba también en aquella baza, que él tamiién formuló el deseo, que también se debe a su gestión el próximo levantamiento de este nuevo edificio y queda ridículo venir acusando a otros con el dedo de antropofagia.

Espero que ahora luchen los dos a brazo partido para que Cervera de Pisuerga tenga un hospital en toda regla, con todas las prestaciones necesarias, cueste lo que cueste. Porque si resulta ser cierto, si el ministro lo entiende (hasta que no meta la mano como el Apóstol ya no me creo nada) estaremos hablando entonces de un futuro cargado de esperanza, pues no olvidemos que dos de las causas principales por las que la gente emigra son: la educación de los hijos y la cercanía de un centro hospitalario, que redima o compense de algún modo la distancia que nos separa de Palencia. Las otras dos son el trabajo y el invierno. El turismo es una puerta abierta a la primera y se luchará siempre mejor contra la segunda cuando haya gente suficiente para solicitar máquinas y medios que impidan la incomunicación durante tantos días.

Si las autoridades reinantes, incluida la oposición, han hecho como me dicen en Cervera un esfuerzo para que llegue un hospital, y la Diputación ha destinado ya un dinero importante para comenzar el estudio de situación, no es de recibo que ahora nos echemos a la calle para decir que "allá, no; que aquí, que mio, que Guardo es más grande, que está desamparado; que Aguilar está mejor comunicado, es más turístico; que Cervera ya tiene un Juzgado de Instrucción y un Parador Nacional...". No le llenemos al pueblo de mensajes equivocados. Mucho me tira mi tierra de nacimiento, pero por lo mismo que no puedo pedir que se ubique un centro de esas características en San Salvador de Cantamuga, tampoco deseo, ni me imagino, que lo lleven más lejos de Cervera, porque cojan un mapa, extiéndanlo sobre la mesa y que alguien con un poco de cabeza, que no tenga parte en el poder o en los ayuntamiento sopesando todas las causas; con el corazón frío, porque en este caso el pueblo es la montaña, señale el lugar más adecuado para todos.

Si resulta Aguilar, pues bien; si es Guardo, adelante, pero no me vengan con patriotismos ni dardos envenenados que lo único que pedimos es la mejora para los 40.000 habitantes que viven en estas latitudes, no la comodidad para unos pocos.

Estoy convencido de que si lo entienden así, los proyectos no sólo hallarán el visto bueno del Ministro y de la Junta de Castilla y León. También los ciudadanos llegarán a entender que no se ubica en una localidad por expreso deseo de sus autoridades -porque en ese sentido habrán luchado todos y cada uno de los alcaldes de todos y cada uno de los pueblos-, sino para dar vida al pueblo que, se entiende y responde al nombre de la Montaña Palentina, a todos por igual, porque este debate es ya muy viejo y nadie medianamente cuerdo debe echarse a la calle para discutir su ubicación.

Otro caso es que un alcalde o un concejal quiera lucir mañana unas medallas en el pecho.

La Colmena, 30 Oct 1997
Imagen de Amando Vega


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