21 octubre 1996

,

«Me gustó tanto esta tierra que me quedé en ella para siempre»

+Pablo Hinojar [Panadero]

Pablo Hinojar nació en un molino. Lo de la sangre y lo de la tierra tiene su lógica, porque este burgalés, panadero y molinero desde que era niño, no olvida su patria verdadera y hace patria de la tierra palentina, a la que llegó hace 38 años, y en la que todavía tuvo que pasar apuros antes de establecerse. Pablo ya estaba acostumbrado cuando por abundancia de familia, a raíz de la Guerra Civil, estuvo sirviendo en Briviesca sin paga, sólo a cambio de la comida."Unicamente, las nueces que cogíamos de los árboles y las habas dela Bureba", recuerda. Como tantos protagonistas de la montaña palentina, Pablo es un personaje en el pueblo que le acogió hace ahora 38 años. Cervera de Pisuerga ha sido proyecto y meta para este hombre, que se confiesa panadero hasta la médula. Cuando Pablo Hinojar llegó a Cervera de Pisuerga, los labradores seguían cociendo para su gasto, estableciéndose a partir de entonces un tipo de convenio, el llamado canje. En su caso, el cambio de harina por el pan. Ellos hacían del trigo harina en sus fábricas y se lo entregaban para el arreglo del año. Su ambición le llevó a crear la Agrupación de Panaderos del Pisuerga en el año 1976. En aquella operación, se embarcaron con él Petra Arto, de Cervera; Agustín de Lózar, de San Salvador de Cantamuda; José Luis Iglesias, de Salinas de Pisuerga, y Bernardo García, de Ventanilla. Todos ellos provenían del gremio y explotaban este negocio en sus respectivos municipios. Esta cooperativa contó con la experiencia de un excelente panadero, César Ramos cuya vida profesional se fue forjando en la fábrica de San Salvador y aprovechando esta coyuntura y el servicio regular que se efectuaba por el Valle de Liébana, un tal Chisco, desde Potes, llevaba el pan a Santander y lo vendía en la Plaza de la Esperanza.


 
Froilán de Lózar. CERVERA DE PISUERGA

Usted mismo decide ponerse un sobrenombre, ¿por qué el Burgalés?
Porque yo nací en Huerta del Rey (Burgos). Cuando alquilamos la panadería en El Valle, como aquí era costumbre apodar a la gente, decidimos adelantarnos con el Burgalés.

Entonces, ¿el local era alquilado?
Sí, al principio se lo alquilamos por veinte pesetas a Los Cotos. Después se pagaba con hogazas da pan.

¿A pesar de la competencia, usted salió adelante ayudado por su familia?
Tuvimos mucho éxito. Ya entonces había tres panaderías: La Carolina, Barlán y la nuestra. La nuestra estaba ubicada en El Valle, camino de la Feria. Aquello era como una posada,todo el mundo se refugiaba allí. Habré asado infinidad de cabezas de ternera para mineros y transportistas. Allí mismo se preparaban los puestos de la feria y venían los pellejeros de Covarrabias, porque entonces se mataba en muchas casas. En fin, me integré bien aquí. Me gustó mucho esta Tierra y me quedé en ella para siempre.

Usted parece un hombre de muchos recursos y sé que tiene también muchas anécdotas, ¿verdad?
Algunas anécdotas pasan de anécdota. En cierta ocasión, recuerdo que vinieron a buscarme unos vecinos de Triollo. Me dijeron que se estaba muriendo el cura y tuve que salir con los medicamentos. Fíjate, en pleno invierno, con una nevada de metro y medio... y habíamos quedado de acuerdo en que los mismos que vinieron a buscarme me acompañarían en el regreso, pero pasaba el tiempo, y como no se presentaba nadie, tuve que regresar yo solo. Aquello fue una travesía, la carretera estaba tapada y nevaba fuerte, lo que dado las bajas prestaciones del vehículo me obligaba a sacar fa cabeza por la ventanilla para no salirme del camino.

¿En aquella época usted ya llegaba con el pan hasta Cardaño?
Llegábamos hasta Alba dé los Cardaños. Hacíamos el recorrido dos veces por semana y dejábamos el pan en el bar de cada pueblo.

¿Y los pueblos de Ojeda?
A la Ojeda también. Llevàbamos a la Guardia Civil y la traíamos. Mientras nosotros repartíamos, ellos gestionaban sus cosas. Por aquellos pueblos, entonces, nos daban 'la picatuesta' (de la matanza del cerdo).

¿En su casa se fiaba el pan?
Se fiaba hasta un mes, dos o tres, e incluso un año. Algunos, pasado este tiempo, vendían una vaca y te pagaban. También hacíamos el reparto hasta Valle y Parapertú. Allí se notaba más la alegría que en otras zonas, porque eran mineros y corría el dinero. De aquella zona te cuento una anécdota muy curiosa. Un día estaban esperando al obispo. Yo iba a hacer el reparto y cuando vieran aparecer mi coche en la distancia comenzaron a tocar los músicos y a tirar cohetes, de manera que cuando llegó de verdad el Señor Obispo ya no quedaba munición...

Sección: "Protagonistas de la montaña palentina"

14 octubre 1996

,

«Aquí no se aprecia bien a los curas»«En la montaña palentina se puede evangelizar más que en el Tercer Mundo» 

Faustino Varona [misionero] 

La proximidad con Palencia y los cinco años que ejerció en Valderredible le hicieron sentir de cerca a nuestra tierra. Faustino Varona nació para servir. Pero, además de los tres años que vivió en Polaciones y otros quince que predicó en Valderredible, la mayor aventura, lo que verdaderamente recuerda con mayor agrado, son los veinte años que pasó en América.

«Allì investigábamos todo tipo de problemas: políticos, sociales, económicos». Se trataba de informar al Vaticano sobre las verdaderas necesidades de aquella tierra. Lo mismo se investigaba un prostìbulo que un grupo de soldados. «Eramos un ejército de misioneros y tal fue nuestro despliegue que nuestra labor quedó bien definida por el embajador Vella: desde que Colón descubrió América nunca hubo una avalancha como ésta». Ahora bien, de aquello -lo dice con pena- no queda casi nada, no se ha hecho nada, y bien podemos decir cómo se dice en el lenguaje dé la calle: "Ni puto caso". Angulo es un pueblo olvidado por la Administración, con pocos vecinos y un odio a muerte entre ellos que se ha hecho insoportable. «Quise hacer algo, empezar a base de paciencia y de buenas maneras, pero todo fue en vano. Aquì no se habla nadie con nadie y la basura nos está cercando», asegura. A sus setenta años, este misionero ambulante lo ha visto casi todo. Faustino Varona nació en Barcedo de Valdeolea (Cantabria), en 1926. Recuerda cuando los seis hermanos entraron en el Colegio de los Dominicos de Villaba, la tierra de Induráin. De allí, comienza su peregrinaje por Salamanca, Vergara y Caldas de Besaya, siempre con dificultades, sin libros, y con hambre. «No tenìamos ni zapatos para jugar al balón", asegura este sacerdote que se pone la boina roja para tocar el acordeón y hacer juegos de magia en colegios, residencias y pueblos cercanos de Alava, Vizcaya y Burgos. Faustino, que en sus crónicas para los medios palentinos recuerda a los hombres y mujeres centenarios de la comarca, celebró a primeros de este año los cien años de su padre, que todavía lee, anda, habla, come y duerme..., «¿Qué más le vamos a pedir a la vida?», apostilla en un momento de la entrevista que mantenemos en un pequeño cuarto de su casa. «La salud le da a uno facilidades. Yo todavìa subo la montaña, ando mucho, por aquí me invitan a muchos banquetes, aunque nunca como carne, siempre me quedo con hambre».

 


Froilán de Lózar. ANGULO (BURGOS)


¿Valderredible es palentino o cántabro?

Valderredible es cántabro, ahora bien, tiene unas entradas palentinas muy grandes en la parte de Bàscones de Ebro. La duda se hace muy grande `porque mucha gente que viaja en autobùs cambia nueve veces de provincia.

¿El olvido qué padecen estos pueblos no merece una rebelión en toda regla?

La rebelión ya la hemos hecho los que nos exponemos a contar la crónica diaria. Y, sin embargo, no tenemos e! apoyo de los que defendemos.

¿La peor misión de todas las que le han encomendado?


Como el pueblo de Encinas-Angulo, donde vivo ahora, no he encontrado nada. Esto es lo último de Burgos. No hay pueblo más abandonado.

¿Aquí también se puede evangelizar como se hace en el Tercer Mundo?

Y mucho más, porque en el tercer mundo tienes el principio de la evangelización, Aquí nos falta. Aquí tenemos todo a nuestro alcance: comemos bien, vestimos mejor, tenemos una casa, una cuenta báncaria, peró a la hora de la verdad, la cuenta de hacer el bien está deudora.

¿Dé que se quejan los habitantes del norte palentino?


Pidén sacerdotes. Piden maestros... pero al sacerdote no se la aprecia bien en los pueblos. A la hora de la verdad, se encuentra uno decepcionado de la respuesta de la gente. Yo no espero que me inviten a nada. Me quedo satisfecho con que la gente se quede satisfecha. A ml me gustarla que a la gente, fuera budista, mahometana o lo que sea, que haga religión porque todo el mundo lleva dentro el bis del creador y la criatura. Paro mí el Padre Revilla ha sido un profeta de primera categoría, un propulsor de la doctrinas de Jesús, que proponía la unión de todas las religiones. Pero hay muchos intereses creados de por medio.

La Administración, ¿se la teme o se la espera?

Viendo lo que ha pasado, se la teme. Viendo lo que vemos en la nueva democracia, se la espera. Y esperamos que haga algo también por la presión que recibe de la oposición, porque la oposición es importante, está ahí con todo el derecho a investigar, con el consiguiente beneficio para todos.

¿No me negará usted que aquí la Sanidad está en pañales?

Ahora parece que comíenza a funcionar, acaso sea porque yo he visto en América los pasillos llenos, las barracas inundadas de enfermos y morirse niños a millones por el simple sarampión. Es por eso que a mí lo nuestro me parece una belleza.

¿Y la educación?


Lo peor de la enseñanza es que les marcamos a los pobres chavales. Todos los cambios afectan a los padres, a la economía familiar e incluso a la salud de los mismos niños.

Faustino afirma que estaba mejor en América sin sueldo que aquí con él, pero no pierde el sentido del humor en ningún sitio. De improviso, se pone uno de los vestidos que le han regalado, extrae cuerdas, dedales y monedas de un maletín y te prepara un juego de magia, como tan pronto se coloca una boina roja y se marca una pieza acompañándose del acordeón.

¿La sotana es un símbolo necesario?

Al contrario, me parare que sobra la sotana y el color negro para acercarse a la gente.

¿Se aleja la Iglesia o son los feligreses los que se alejan?

Quizás los dos un poco. Y no es la Iglesia, son las autoridades de la Iglesia.





Sección: "Protagonistas de la montaña palentina"
Notas: Ver también: Autores costumbristas, donde el escritor José Pérez Llorente rescata su imagen para nuestra revista "Pernía"


Follow Us @soratemplates