sábado, 19 de febrero de 2005

,

Todas las personas que habitan estos núcleos, desde un anonimato del que se niegan a salir en muchas ocasiones, han contribuido al cuidado y desarrollo de esta tierra. No sé si ese aspecto lo contemplan también quienes hacen las leyes , aquellos que tienen la palabra para hacer y deshacer las normas a las que luego deben someterse quienes lo cuidan para que vengan a disfrutarlo otros.


 

Revisando la hemeroteca de un diario de Asturias, cuenta allí un colaborador la importancia que desempeñaron pastores y montañeros para la exploración y divulgación de los muchos accidentes geográficos que se extienden por los Picos de Europa. Así, por ejemplo, uno de los picos situado sobre el Neverón de Urriellu había sido hollado por el pastor de Bulnes Fidel Mier Bárcena, quien la última vez que subió encontró una tarjeta de Emilio Ribera Pou, famoso montañero que, equivocadamente pasa por haber sido el 15 de agosto de 1933, junto con Carlos Mier, el primer ascensionista.

Un millonario francés, que corona entre 1890 y 1893 muchas de las cimas a las que nadie había llegado, topógrafos militares y geólogos, como el gallego Casiano de Prado, que explora la garganta del Cares a partir de la aldea leonesa de Caín hacia el siglo XIX. Son nombres que sirven como ejemplo, y que han contribuido de algún modo, al descubrimiento de zonas a las que sólo llegábamos con la vista.

Aquí ocurre algo parecido y así lo describen los investigadores: lugares e historias a las que llegamos gracias a la providencial mano de un pastor que un día quiso recorrer los roquedos que veía cotidianamente.Quiero hace hincapié en esto por si coincide y me leen quienes hacen las leyes, quienes miran por el cuidado de las especies protegidas, y aquellos que, por un amor a la naturaleza fuera de toda duda, arrinconan, ensombrecen, anulan la figura de quienes viven en tantos pequeños pueblos alejados de tantas prestaciones.

Ignoro si es un hecho ya o lo será en los próximos meses. Un estudioso de estos pagos, el trinitario Vicente Basterra Adán, adelantó la noticia en una conferencia que ofreció en San Juan de Redondo: pronto recibirá un nombramiento especial todo el entorno de "Peñas Negras", lugar por donde atraviesa la llamada "Senda del Oso", siglos atrás lugar conocido como "El Condado de Peñas Negras".

Digo que no me extrañaría al paso que vamos, y una vez demostrado el alto valor ecológico y todo el complemento emocional que conlleva el verdor, la fauna, el agua, el monte..., no quedará un reducto que se libre de un nombramiento que lo aupe más en el escalafón del Patrimonio, dicen las autoridades y los entendidos que para preservarlo, a veces pensamos los neófitos, que para alejarlo más del pueblo, interrogándonos qué sentido tiene tanta medalla y distinción, si a la postre, esas medidas al pueblo no le reportan nada más que disciplina severas, impidiendo en muchos casos el normal desarrollo de sus actividades.

Del olvido total hemos pasado a la reserva, para ser observados y conducidos como especies raras que durante años sobrevivieron al pasotismo de la administración. Dicen que de los errores siempre se aprende y uno de los errores donde más veces se ha tropezado ha sido nombrar parques sin consultar a las administraciones y ciudadanos implicados en las posibles zonas afectadas, de manera que, el ejecutivo, para enmendar el error más grave, destina dos de cada tres euros de las inversiones a las zonas rurales. Dinero que se dedicará a la construcción y arreglo de carreteras, establecimiento de nuevas empresas, mantenimiento de centros educativos y otras medidas que, como siempre llegan tarde, destinadas a frenar la sangría poblacional.

Alguien tiene que enfrentarse decidido a los errores del pasado y, sobre todo, no confundir hombres con árboles, ni ecología con armonía. La convivencia nos obliga a todos un poco a aportar y a ceder para que la historia siga su curso.

sábado, 5 de febrero de 2005

,

Uno de los estigmas que marcó a esta tierra desde siempre, fue la hospitalidad de sus gentes.
Hemos llenado páginas y páginas hablando de la carne como marca, de la gastronomía en general, de las rutas; en una palabra, del enorme potencial turístico.



La Ley de Espacios Naturales nos define como "áreas naturales poco transformadas por la explotación u ocupación humana..." Y en razón a esa belleza que nos rodea y a esa enorme riqueza de flora y fauna que nos avala, los gobernantes descubrieron por fin sus altos valores ecológicos, estéticos, educativos y científicos, cuyo cuidado y observación merece una atención permanente. Sobre esto mismo hablaba Mañueco siendo presidente de la Diputación en un especial que el diario ABC le dedicó a Palencia en Julio de 1994.

En la contraportada de nuestro diario, el 12 de diciembre, el redactor llevaba a un titular las palabras del alcalde de Villalba de Guardo: "Estoy orgulloso de la honestidad que ofrecemos", que bien mirado, tiene mucho que ver con esa acogida de la que ahora hablo.

Pero yo dudo que seamos herederos de quienes dicen.

David del Olmo, asegura en un informe realizado con motivo de la Feria de Turismo de ese año, que los pobladores de Cervera tuvieron un gran protagonismo como héroes durante la toma de Baeza y Antequera, y que desempeñaron un papel importante en la batalla de Salado. Y aún hay más: nuestros antepasados fueron hasta Granada a reclamar el tributo castellano que les correspondía y se les negaba, acompañados por Sancho Rojas, a la sazón obispo de Palencia. La historia les recuerda tan entregados en la batalla del Desfiladero de Boca del Asno, a las puertas de aquella ciudad andaluza, que si miramos hoy la pasividad y el desinterés que reina por todo, no podemos dar crédito.

Porque, sin ir tan lejos, buceando en los recuerdos más recientes, uno se acuerda de la camaradería que imperaba, de la entrega de los vecinos para ayudar a los menos pudientes en la recolección de la cosecha, en las labores del campo, en las huebras...

Por todo lo que se ha contado, por todo lo que yo he visto, la fiesta de cada pueblo era un encuentro con los pueblos vecinos, un día de romería donde todos los forasteros encontraban acomodo y comida.

Sobre la hospitalidad de las gentes de la montaña habló bien en Cervera el seleccionador Iñaki Sáez: rudo, campechano, a todos nos cameló con un pregón sencillo.

"Buena tierra, mejores gentes" —escribe aquí mismo Eduardo Alvarez— Y añade: "No escribo nada que no piense. Exageraciones, las justas. Volveré a disfrutar de la hospitalidad de verdad y sobre todo de algo tan escaso en esta comunidad: el sentimiento de orgullo del que se sabe nacido en Palencia".

Bello criterio, pero de todo hay en la viña del señor y no faltan aquí raudales de indiferencia, pisotones, portazos, negaciones a diario de gentes que sí, a todo amén, amén, pero allá te las apañes luego.

Uno se aferra a los recuerdos donde se hallan tradiciones e historias en las que participaban todos. No es que se hayan cerrado las puertas, pero no nos engañemos: ni asomo queda de la hospitalidad de antaño. Y les hay que se sienten hasta molestos cuando se llenan los pueblos en verano, como para pensar en ir más lejos con la repoblación.

Como destino turístico, pase.

Como lugar de vacaciones, pase, pero para hacer realidad ese lema que algunas asociaciones lanzaron años atrás de "quédate a vivir", hace falta una acogida plena que ahora no se vislumbra.

Lo de la hospitalidad, si somos sinceros, es un bonito criterio, sirve bien como título, puede que algunos lo contemplen en su corazón y lo practiquen en su vida cotidiana, pero no es algo que abunde y eso contribuye también al empobrecimiento y a la despoblación de nuestra tierra.


De la sección del autor "Impresiones" en Diario Palentino.
Imagen: @Orígenes, Sierra de Brañosera

Follow Us @soratemplates