27 abril 2012

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  • A todos los seguidores y amigos de este blog

Llevo varios días dándole vueltas a esta hoja en blanco. Buscando un tema relacionado con la montaña, que es el planteamiento que me hice para este año: exponer aquí historias cercanas, sencillas, esas que nos atrapan a quienes amamos esta tierra.


Internet nos tiende la mano para conocer a otras personas. Rosario Yukatán, se siente atraída por la foto de Brañosera que he subido a mi página de facebook y me dice: "Muy buena la página que habéis abierto, sólo una salvedad: Valberzoso también existe". Se inicia allí una amistad a la que le sigue un envío con la imagen y la lectura de un viejo roble, conocido en aquel término como "El Escurridero". Debe ese curioso nombre porque en aquel lugar, no hace muchos años, se "escurrían" las vecerías, que viene a significar que se entregaban allí los ganados al pastor o al vecino que le tocase conforme a la costumbre.

Por este medio, asímismo, trabo amistad con Chema García, de Salamanca, Licenciado en Historia por aquella Universidad y con Xibelius, que escribe desde Cobreros, en la comarca zamorana de Sanabria. Como ellos, más de un centenar de amigos desde todos los puntos del país, participan de las historias que voy recuperando en el blog de "Orígenes" y que hablan de nuestras leyendas, de nuestro románico, de ese turismo rural que va ganando adeptos porque no es necesario desprenderse de mucho dinero ni se necesita mucho tiempo para recorrer el territorio norte y empaparse de aquello que de un modo u otro siempre acaba sorprendiéndonos a todos.

Mientras pienso en algo más profundo para llenar este espacio, quiero mostrar mi agradecimiento a quienes esperan el post que hable de recuperación, de nuevos y alentadores proyectos, de nuevas investigaciones, de Instituciones, de libros y de gentes que van sosteniendo con su aliento esta vieja y añorada tierra.

24 abril 2012

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Mi mayor fortuna ha sido nacer en un pequeño pueblo del norte de Palencia. Allí tomé las primeras instrucciones para la vida. Tanto me marcaron los caminos y las gentes que hay una especie de atracción permanente que me devuelve a ellos, un hilo conductor que hace que permanezca en la montaña aunque esté lejos y una nostalgia que me invade ahora mismo cuando se cita Piedrasluengas como puerto cerrado.


No voy a negar que era la vida de otra forma; más humana, por lo que vamos descubriendo ahora, donde los vecinos entregaban lo poco que tenían y donde se ayudaba a los demás sin poner en el acto ninguna otra intención que no fuera saberse solidario y compartido.

Si alguien tuviera la paciencia de ir anotando día tras día todas las incidencias, si alguien pudiera ver con nitidez a través del ojo del pasado, puede que hoy tuviéramos suficientes motivos para reflexionar, porque parece que las historias se han vuelto contra el hombre.

En Lores existe una hermosa leyenda. Alguien corrió la voz, tal vez con la intención de hallar una respuesta a la ambición humana, de que en una de las cuevas del contorno estaba enterrada una caldera de cobre llena de oro. Al contrario de lo que sucedía en “La Cueva de los Ratones”, donde uno dejaba de ser niño cuando ya no podía pasar por ella y donde los vecinos se limitan sin más a transmitirlo, parece ser que la noticia de un tesoro escondido libera las emociones de todo el pueblo en una época de la historia que mi transmisor no sabe precisarme.

Es probable que entonces los sueños fueran otros, pero en todo tiempo se sabe que las riquezas pueden cambiar la fórmula. Nadie se pregunta cómo se repartirá lo que se encuentre, ni quién se hará cargo del botín; de momento, el objetivo es encontrarlo a cualquier precio.

Así es como los vecinos, por riguroso turno, cavan y extraen la tierra de la parte baja de la cueva, habilitando un pozo y una galería, donde a medida que avanzan van protegiendo el camino con mampostería, como se hace en las minas del contorno. Pero pasan los días y los vecinos van perdiendo las fuerzas y la fe. Alguien sugiere entonces la idea de ir a buscar una adivina a Santander.

El acceso a la cuerva es escabroso, lo que obliga a los hombres que la conducen a subirla en brazos desde la orilla del río hasta la boca de la gruta. Cuando ya la mujer parece situada en el lugar preciso, le preguntan hacia dónde deben seguir cavando para encontrar el tesoro que buscan, a lo que la mujer, después de una inspección, responde que allí no hay señales de oro ni caldera de cobre.

Buscamos oro, no buscamos aliento. Pecaron nuestros antepasados queriendo regurgitar el móvil; pecamos hoy nosotros ignorando el epílogo, defenestrando la ilusión, perdidos los estribos por ese resuello de la civilización que nos seduce más de lo que podemos soportar.

No escribiría esta página si creyera que todo está perdido. El aire que nos llega está contaminado de excesivos anuncios, pero si un pequeño grupo fue capaz de vencer a la pretendida Central de Salinas; si las reflexiones de cientos de personas han motivado el cambio de la Junta antes de imponer por las bravas un Parque Natural a la medida de los técnicos; si existe un compromiso para la creación y el crecimiento de una asociación que aglutine y transfiera todos los proyectos que ahora regresan, como el Centro del Oso en Verdeña, el queso de Nestar, la carne de Cervera, la Fundación Santamaría de Aguilar, la Escuela de Pesca de Salinas, o los 110 puestos de trabajo que el responsable de Castileón ha asegurado que darán las granjas porcinas de Guardo, estamos siendo testigos de las nuevas leyendas.

Ya no hay oro enterrado, ni mudas que canten la inocencia de sus señoras, ni cuevas que nos declaren aptos para tomar decisiones importantes.

Hemos ido cavando sobre la misma tierra y hemos descubierto otras facetas, historias más reales, luchas más justas que nos devuelvan de algún modo el futuro que tanta gente espera.

20 abril 2012

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Sólo después de que el último árbol haya sido cortado... Sólo después de que el último rio haya sido envenenado. Sólo después de que el último pez haya sido pescado... Sólo entonces descubriréis que el dinero no se puede comer.  ( Profecía india )


Pero no mencionaba yo, en el articulo que precede, la voluntad del pueblo, aunque en este caso vaya en contra de su propio monte, que es como tirar piedras a su propio tejado, y darse un tropezón morrocotudo hasta enfangarse del polvo que soltará durante años una mina que sólo dara trabajo y dinero a quien la explote, incumpliendo seguramente el pacto de restaurarla luego. Como se restauró la pradera que se explotó con anterioridad en la misma zona y de la que di cumplida referencia en su momento en estas mismas paginas, siendo director Mariano Valero. Aquel paraje, pastado por el ganado yace hoy desolado y mustio, a pesar del tropezón de la administración que lo bendijo como bueno.

¿Qué nos queda?, se preguntan algunos vecinos preocupados. ¿Cuánto dinero recibe quien lo aprueba? ¿A quién le interesa tanto que devasten su monte?

No seré yo quién se lo prohiba, pero cuando la tierra se desarme y el polvo se meta en sus casas, y cuando la lluvia enpuje barro y lodo por todas partes, no llamen pidiendo auxilio. Fueron ustedes mismos quienes lo consintieron y por lo tanto tienen lo que se merecen.

Ya veremos el seguimiento que hacen de la reforestación, porque las promesas se las lleva el viento.

Imagen y cita vista en

13 abril 2012

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Otra vez volvemos a tropezar en la misma piedra, pero no como el cura de Salcedillo, a la sazón y según viejas crónicas, quien descubrió la primera piedra de carbón por el tropezón de su caballo. Ya está dicho todo sobre aquel descubrimiento, la riqueza que trajo a la cuenca del Rubagón, las explotaciones que fueron surgiendo luego en toda la franja norte y el techo poblacional que alcanzaron muchos pueblos que hoy viven con el miedo a la despoblación total.


Volvemos a tropezar en la piedra del engaño, que los especuladores tienden a pueblos como Villanueva de la Peña, con la promesa, siempre es la misma promesa y siempre es la misma persona quien la hace, de restaurar el terreno al concluir la extracción del mineral.

La zona forestal de Valurcia, el monte que se pretende desnudar, se compone de robles, pino silvestre y chopo; alberga especies de flora y fauna y es zona de refugio y alimentación del oso pardo. Veo que, por fin, los ecologistas, se han pronunciado en contra.

Pero ahora viene la madre del cordero, UMINSA, la empresa que ha solicitado la explotación, ha dicho que como no tiene experiencia en plantar (es obvio que lo suyo es horacar y destruir), se ha ofrecido para realizar obras sociales por un equivalente. Pero es que tampoco le avalan las obras sociales que realizó en el pasado, para que quienes con más ahínco se oponían, se relajasen un momento. El depósito de agua pata abastecer a la localidad de Castrejón de la Peña no cumple su función por estar mal construido.

El desmonte por lo tanto, y bien lo argumentan quienes se muestran en contra, es una hipoteca basura, porque no hay prestamista que la conceda ni Gobierno en sus cabales que la avale.

Pero por desgracia no sirve de lección el desmantelamiento que se hizo en el pasado más reciente y como el monte es lo de menos para quienes lo venden desde Valladolid y ahora todo se hace a voluntad del político que manda, que no a la voluntad del pueblo que le vota, pues así lo del tropiezo se convierte en moda.


Imagen vista en inventati
Explotación de carbón a Cielo abierto de El Feixolín, en la comarca leonesa de Laciana


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