27 abril 2007

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Saber es bueno. Todos queremos saber, pero hay todavía por esos mundos gente atrevida y malintencionada que lo confunden todo, que opinan sin saber, a ver qué pasa, por decir algo, y así uno se va encontrando con pueblos que no están donde dicen, con lugares a los que se les atribuye servicios que no dispensan y apelativos que rompen el concepto mágico que estos lugares atesoran para quienes tuvimos la suerte de corretear por ellos.






Una de estas perlas la encuentro cuando buscaba información en la web sobre San Salvador, “San Salvador tiene un apellido –Cantamuda– que ha dado pie a algunas de las leyendas más zarrapastrosas de nuestro acervo popular. Así que mejor no seguir por esa senda”.

Seguramente no se lo contaron bien, o no puso el mínimo interés, o el tío confunde leyenda con historia, que la historia habla de “cantamuga”, como término, mojón, y eso es en definitiva lo que marca su verdadero origen.

En Mayo de 2005, la Diputación provincial hace público un informe donde se menciona el expolio de diversos bienes patrimoniales de la provincia, invitando a los alcaldes de las localidades afectadas a reclamarlos.

Curiosamente, desde Aguilar, en anteriores legislaturas ya se pidió al Museo Arqueológico Nacional la devolución de los capiteles y sepulcros del Monasterio de Santa María la Real. Otras localidades como Santibáñez de Ecla y de la Peña no se pronunciaron en aquel momento sobre documentos y tallas de sus Monasterios de San Andrés de Arroyo y San Román de la Cuba.

Allí se cita Lebanza, más en concreto La Abadía, lugar fundado por los condes Alfonso y Justa en el año 932. La primera lectura que extraigo habla de Don Raimundo, el primer conde episcopal de La Pernía, quien manda levantar un edificio románico en el siglo XII. Sabemos que en 1185 el conde Rodrigo de Gustios restauró el monasterio original que se utilizaría como residencia y seminario.

Pero es en el siglo XVIII, durante un viaje de control al Canal de Castilla, cuando Carlos III encomienda la construcción del cenobio al arquitecto Francisco Sabatini y en cuya iglesia interviene el turinés Francisco Valzania. Según los eruditos, se da en este escondido lugar una de las obras más notables de aquel siglo en nuestra comunidad. Quienes interpretan esta segunda lectura, mencionan un par de vistosos capiteles incorporados por Valzania al panteón de la Iglesia, uno representando al Salvador y el otro a las tres Marías, y añade que fueron vendidos por el dueño de la finca en 1927, exponiéndose luego en la universidad americana.

No sé por qué motivo los responsables del Organismo palentino lo publican y hacen la invitación correspondiente para recuperarlo. Tampoco tiene que haber motivo especial para reclamar uno aquello que nos perteneció y ahora se muestra en otros lugares. El alcalde de Aguilar lo interpreta en aquel momento como una iniciativa para desgastar al Gobierno. ¡Pobre pueblo¡ Los políticos, en general, no entienden esa parte de la Constitución donde se dice que el poder reside en el pueblo y que a ellos se les otorga el mando temporalmente para que, entre otras cosas, protegan, restauren y rescaten el patrimonio. ¿No reclamaron los demás los Archivos de Salamanca? ¿No se los hemos entregado?

Pues con la lección bien aprendida, que nos devuelvan lo que es nuestro y que paguen por venir a admirarlo.

21 abril 2007

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Carlos Morenés, vicepresidente de Hispania Nostra, asociación que nace en 1976 sin ánimo de lucro, y cuya finalidad es la defensa y salvaguarda del Patrimonio Español, le escribe una sentida carta a mi amigo Amando Vega, profesor de la Universidad del País Vasco en Donosti, en la que se compromete a difundir, concienciar y motivar a la opinión pública, especialmente a los vecinos y autoridades de los pueblos donde se encuentren, para que limpien, consoliden y cuiden ellos mismos ese patrimonio. En el caso que nos ocupa, en la comarca de La Ojeda, el edificio abandonado de San Jorde, que a partir de 1975 comienza a ser allanada por visitantes malintecionados, quedándose poco a poco sin tejas, haciéndose los boquetes más grandes, llevándose los canecillos, las piedras, la ventana románica...



 


En la web de Santamaría La Real, en un listado previo donde se citan los edificios románicos amenazados o en ruínas de Castilla y León, incluído los edificios góticos, Burgos se lleva la palma con más de 130. En Soria, Segovia y Palencia se contabilizan más de 160, donde iglesias, ermitas, monasterios y lugares simbólicos figuran como abandonados o fruto del expolio. Hay notas curiosas que invitan a una reflexión. En los datos de campo, en el lugar donde se refleja el estado actual, aparece la ermita restaurada de San Martín, en la localidad de Piérnigas (Burgos) como abandonada; en la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, localizada en el pueblo burgalés de Villasur de Herreros, la pila bautismal está en la calle; la ermita de Pinilla Trasmonte se ha transformado en vivienda, como ocurre con la ermita de Tuda, en la localidad palentina de Villaescusa de La Torre, o lo mismo que se ha hecho con el eremitorio de Villarén de Valdivia, que sirve como almacén de maquinaria y donde está prevista la intervención de los distintos Organismos y Sociedades que desde 2005 a 2012 desplegarán el denominado “Plan de Intervención Románico Norte”.

Como palentino me enorgullece saber que van a restaurarse 54 lugares y que se procurará luego su mantenimiento con el recado a párrocos y alcaldes para que los revisen y relancen. Pero me solidarizo con el mensaje de un visitante del foro “Pueblos de España”, portal que hoy que tanto se habla de libertad (esa es otra), aparece mudo y de brazos caídos, en protesta por la condena que le fue impuesta por la titular del juzgado de Toro (Zamora), tras un juicio iniciado a causa de un mensaje que denunciaba malos tratos en la residencia de ancianos de dicha localidad.

“En cuántos sitios quisieran tener este bello rincón y, sin embargo, Palencia, que presume de arte románico y de historia, ha consentido y consiente que poco a poco vaya desapareciendo esta bella iglesia”. “¿Se puede consentir –dice otro– que este bello rincón, el presbiterio de un iglesia románica, con bóveda de cañón y su gran arco, desparezca?”

Pues, esa es la triste realidad. No entiendo en base a qué baremos, el equipo del románico norte esgrime peferencias de actuación para unos u otros lugares, Al final, tenemos que recurrir a lo de siempre: artículos, protestas y manifestaciones para defender un patrimonio que ha sorteado también, seamos sinceros, el total abandono por las Fuerzas de Seguridad del Estado y nuestra propia desidia.

En la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes se puede leer: “En estas nuestras tierras floreció mosén Jorde de San Jorde, caballero prudente, el cual ciertamente compuso asaz hermosas cosas...”

¡Si levantara la cabeza!


14 abril 2007

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Mi primera reflexión, con la que comulgo plenamente es la cita de Jean-Jacques Rousseau, que en su discurso sobre el orígen de la desigualdad entre los hombres expone:

«El primer individuo al que, tras haber cercado un terreno, se le ocurrió decir "Esto es mío" y encontró a gente lo bastante simple como para hacerle caso, fue el verdadero fundador de la sociedad civil. Cuántos crímenes, guerras, asesinatos, cuántas miserias y horrores no le hubieran ahorrado al género humano el que, arrancando las estacas o cegando el foso, hubiera gritado a sus semejantes: "Guardaos de escuchar a este impostor; estáis perdidos si olvidáis que las frutas a todos pertenecen y que la tierra no es de nadie".»

Y la segunda reflexión es la que yo mismo me hago, exponiendo como expongo a diario en los diferentes medios donde colaboro mi pensamiento y mi obra:

"Reconocemos y admiramos al autor, pero nada le debemos. Debemos citar siempre su nombre, al extraer una partícula de su obra. La lectura de un libro, la visión de una película, es nuestro verdadero reconocimiento y apoyo. Nadie se aparta de pagar un canon justo que vaya destinado a sus verdaderos creadores, pero a los autores, a los productores, nunca a una sociedad que en ningún caso va a distribuirlo con justicia y que ya ha dado sobrada muestra de su voracidad recaudadora."

Como autor y, totalmente en contra de ese canon que denominan derechos de autor,- ¿qué tabla utilizan para medir a depende qué autores?-, me pregunto, ¿por qué las asociaciones de hostelería y las asociaciones de video, no luchan para que sean los autores y los actores los que paguen una cantidad a quienes se encargan de exponerlos en público, dependiendo de lo que se oigan y lo que se vean, y de las cotas de audiencia que alcance cada uno de ellos en los diferentes establecimientos?

Publicado en varios diarios y revistas

10 abril 2007

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No puedo evitar un estremecimiento cuando pienso en una muerte.
Todas las semanas, por lo general una mujer, acaba muerta a manos de su pareja. Lo leo y me resisto a creerlo, aunque no los conozca, aunque el hecho suceda a 500 kilòmetros de distancia. Mi llanto no està marcado por la consanguineidad, pues ningùn lazo me une a ellos. No derramo làgrimas, ni sale el asunto a colaciòn en la conversaciòn con los amigos.
Yo creo que nos estamos acostumbrando a verlo. Es como una liga en la que semanalmente toman partido cuatro asesinos imprevistos. Mi lamento viene de muy adentro y tampoco me sirven de desahogo estas cuatro letras que ahora les manifiesto.
Pregunto: ¿Nos sirve de algo tanta educaciòn como recibimos?¿Nos vuelven locos los celos o la envidia?¿Puede llevarnos una pequeña discusiòn a una matanza?
A mì me pasa como a Solòn que, cuando le dijeron: "llorar no te devolverà al muchacho", contestò el legislador griego:
"Por eso lloro, porque no tiene remedio".

©Froilán de Lózar para Diario Palentino

07 abril 2007

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En este mundo redondín, viene el don con el din o, al revés. Con el artículo de este mes voy a contestar el correo de Alfonso Pascal, escritor de Barañaín y amigo con el que mantengo una amistad epistolar desde 1980, cuando ambos buscábamos un rincón para plasmar nuestros trabajos literarios. Él no duda en alabar mis pobres medios y dice encontrar el apoyo y la tranquilidad en mis respuestas. Debo parecer ya, si no lo soy, una especie de sociólogo de revistas, como el hijo de Tierno, que intenta poner luz a tantas mentes confundidas.


Pero vayamos derechos al apotema de hoy, que tiene miga. Eduardo Dolén, concejal de Cultura del Ayuntamiento de Torrevieja, dio a conocer a finales del pasado año los once trabajos finalistas del XI Certamen Internacional de Poesía de aquella ciudad. Son estos, dijo, y los citó, y todos se enteraron de los once trabajos presentados bajo plica, entre los que se encontraba uno procedente de Navarra, “Posturas de entonces” de mi buen amigo Alfonso Pascal Ros. El edil destacó la gran calidad de los mismo, lo que había motivado la ampliación del número de finalistas, que pasaron de cinco a once.

Y dijo once, y lo escribió, y así se publicaba en los portales de Internet. Y todo el mundo pudo verlo y oirlo. El día uno de diciembre tiene lugar el fallo y resulta ganadora “Habitación de hotel” de la escritora uruguaya Cristina Peri Rossi, que no figuraba entre los once finalistas, o sea, digamos que era el número doce, todo un engaño, todo un apaño, todo un bonito sueño.

Rompiendo la tradición, tal vez removidas sus conciencias por algo que no era y se inventaron, tal vez para evitar el abucheo de quienes esperaban la ocasión para gritarles a los farsantes del jurado en su cara, el mangoneo y la manipulación de un premio, y cuya verdadera importancia residía en la publicación del libro por Plaza y Janés, los organizadores cambiaron de idea dejando a los finalistas fuera de la gala del fallo.

Uno de los participantes, enterado de su condición de finalista, les llamó para confirmar su presencia en el acto, pero le disuadieron comunicándole que habían cambiado de parecer y que sólo asistiría el ganador, que ya estaba invitado. La noticia fue corriendo de boca en boca y llegó hasta la redacción de varios diarios, entre ellos Información de Alicante y Diario de Navarra, que le pidieron a mi amigo que tirara de la madeja, disputa en la que no quiso ahondar.

Entre los miembros del jurado se encontraban Ana Mª Moix y David Trias (Plaza y Janés), a quienes dirijió su acusación, sabiendo que ello le cerraría más puertas en el futuro, y el militante comunista Caballero Bonald que ya en 2005 protagonizó una agria polémica, cuando se alzó con el IV premio de novela de esa misma ciudad el ideólogo de la derecha César Vidal. Caballero echó entonces sapos y culebras por su boca, aludiendo a que “Los hijos de la luz”, la novela ganadora era ideológicamente detestable. Lo cierto es que la que hacía el número doce, la intrusa, reconoció que se presentaba a muy pocos concursos y que sí se presentó a éste fue por la confianza que le inspiró el jurado. Ya lo dice el refranero: “Quien te cubre, te descubre”. Mejor así, querido amigo, mejor finalista atribulado que ganador en un circo de fieras al que si le haces guiños, volverás otro día con la duda de no saber si eres el justo ganador o si se trata de una farsa.


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