24 mayo 2008

,

Cervera de la Cañada es un lugar que, al decir de sus cronistas, parece ideal para un asentamiento prehistórico por el río, las cuevas y una variada fauna, donde abundó en otro tiempo el ciervo, del cual tomó su nombre. En 1.785, se llamaba Cervera, en 1.834, Cervera de Aniñón, y desde 1.857 Cervera de la Cañada. Esta población tuvo un papel fundamental en la guerra de los Pedros (siglo XIV). Por el año 1357, Pedro IV de Aragón ordenó evacuar la población ante el temor de que fuera invadida por Pedro I de Castilla, unos años más tarde así acaeció y en 1.361 ó 1.362 fue incendiada, destruyendo un castillo que se ubicaba donde hoy se levanta su iglesia. Años después Pedro I "el Cruel" la abandonó en beneficio de Pedro IV.


Cervera del río Alhama se encuentra en La Rioja. También lugar de ciervos. El rey Alfonso I le concede los Fueros de Sobrarbe, como a la vecina localidad Navarra de Tudela. Posteriormente, pasa a depender del reino de Castilla.

Cervera de Buitrago, repoblada por los pastores de Sepúlveda, y donde mejor se explica la procedencia de su nombre. El municipio de Cervera de Buitrago se encuentra situado a 80 kms. de Madrid. Limita al Norte con el término de Robledillo de la Jara, al este con el Atazar, al sur con el de Patones y el Berrueco y al oeste con Puentes Viejas. El nombre de Cervera parece derivar de la palabra ciervo y de un hecho que ocurría en sus tierras relacionado con estos animales. Antiguamente existía una gran número de cérvidos en los cercanos bosques del Señorío de Buitrago, los cuales se desplazaban hasta las cercanías de Cervera aprovechando que era el primer lugar donde se deshacía la nieve y el último donde se ponía el sol, para de este modo recibir sus últimos rayos de luz. De esta original forma se fue dando lugar el nombre de Cervera.

Para quienes gusten de las estadísticas les cuento que, además de los que ya hemos mencionado, hay un Cervera en el Principado de Asturias, otro en la provincia de Teruel y otro más en Madrid conocido como La Cervera; Cervera de los Montes (Toledo), Cervera del Llano (Cuenca) y Cervera del Maestre (Castellón); hay 10 localidades en España con el nombre de Cervera de Segundo, cuatro de ellas en la provincia de Burgos, 1 en Ciudad Real, 1 en Cáceres, 1 en Lérida, 1 en Castellón y las nuestras de Vado y Vallespinoso.

Hay varias localidades con matices de Cervera, en concreto en la provincia de Alicante, Baleares y en la provincia de León.

Por otra parte, el apellido "Cervera" procede del capitán Galceran que se distinguió en la conquista de la ciudad de Cervera (Lérida), tomando sus descendientes este nombre por apellido.

En España cerca de 8000 personas comparten el apellido Cervera según diversos estudiosos, siendo el 606° apellido más común. En Valencia hay 2390 personas con este apellido; en Barcelona 1036, Baleares, 694; Madrid 682; Vizcaya, 528; Murcia, 522; Sevilla, 364; Castellón, 348 y Tarragona, 346.

Hérib Campos Cervera, poeta nacido en Asunción, Paraguay, el 30 de marzo de 1905, hijo de progenitores de origen español, nos dejó un recado interesante: "Que no haya arte inútil, que no haya belleza divorciada del pueblo. El pueblo, su servicio, su redención, su felicidad, su justicia, deben constituir los motivos de todo trabajo. Lo nacional,nuestro país,nuestros hombres, nuestros campesinos y obreros,nuestras mujeres. Es a ellos, a su elevación, que los artistas deben dedicar todos sus esfuerzos”.

17 mayo 2008

,

Además de Alameda de Cervera (Ciudad Real), e Hinojar de Cervera, aldea perteneciente al Ayuntamiento de Santo Domingo de Silos e integrada en el Parque Natural de Yecla, encontramos a Cervera de los Montes, en Toledo, donde ya el topónimo se traduce como “lugar o paraje de ciervos”.

La tradición afirma que fue fundado por unos pastores que procedían de Talavera y decidieron establecerse allí al ver la abundancia de pastos. A mediados del siglo XV pasa a formar parte del Condado de Oropesa. Es famoso el pleito que en 1569 sostiene el conde de aquel lugar con Talavera sobre el aprovechamiento de los pastos.

Entre Burgos y Aranda de Duero, se encuentra el pueblo de Ciruelos de Cervera, perteneciente al Partido Judicial de Lerma. Hay aquí una curiosa historia en torno a un arbusto denominado Zumaque cuyas hectáreas igualaban a las del cereal y fue motivo de supervivencia de aquellas gentes entre los años 1600 a 1880. Los frutos eran molidos en las tahonas y exportados como dice el refrán:

“Los de Espinosa de Cervera,
los de la faja colorada
que con las grandes reatas
llevan el zumaque a Granada”.


El fruto de este arbusto era utilizado para teñir colores. En sus archivos constan las arrobas que cogía cada uno y el precio a pagar (tres reales por arroba), para después venderlo por quintales al precio de 15 reales por quintal. El zumaque es un arbusto que puede alcanzar más de un metro de altura e incluso hasta tres en tierras fértiles. Sus ramas son herbáceas y resultan muy suaves al tacto debido a la enorme cantidad de fino vello que las recubre. Las hojas están formadas por un conjunto de hojuelas, cuyo número oscila entre cuatro y siete, y que se encuentran enfrentadas de dos en dos, con una sola en el extremo; Su tallo es leñoso o resinoso. Es originario de los países de América más cálidos. En España se encuentra en ribazos y laderas rocosas de la parte más meridional de la Península. Las hojas y las ramas del zumaque están compuestas por materias tánicas.

Antiguamente se utilizaba para cortar la diarrea; pero esto no es aconsejable, ya que ha producido intoxicaciones. Se le atribuye la virtud de apretar cueros y adobar pieles, sobre todo las más finas. También se le han atribuido históricamente otras propiedades, entre otras, que quita la aspereza de la lengua si se mezcla con miel y sana almorranas cuando se aplica con carbón de roble. Sin embargo, es aconsejable no hacer ninguna preparación casera con el zumaque. Su única virtud radica en ser muy astringente , pero se puede sustituir por otras plantas que cumplen esta misma función y no resultan perjudiciales para la salud. Este arbusto, en la actualidad, se encuentra en vías de extinción.

03 mayo 2008

,

En la correspondencia que mantienen nuestros pueblos con la familia Fontaneda en los albores del pasado siglo, se encuentra también una buena muestra de la historia del comercio en aquellos tiempos.

 

El 25 de abril de 1924, desde Fontaneda se le remite una carta a Don Vicente Llorente, que regentaba en Vañes una tienda de comestibles, anunciándole que ya disponen de jabón “toral” en trozos de 460 grs. Y que la caja de cien se la cederán al precio de cincuenta y siete pesetas.
“Mucho celebraré verme favorecido por sus gratos encargos”

Ese mismo año, desde La Venta Urbaneja, se pide a la empresa les confirmen si tienen treinta sacos de un producto que necesitan, “para telegrafiar a Isidro, el carretero de Cervera, que vaya y se los carguen”.

Ya con anterioridad, en una carta fechada en la Abadía en el mes de Noviembre de 1918, Raimundo Blanco responde a alguna misiva del empresario aguilarense en la que le cita las 890 pesetas recibidas en valores declarados. “Me extraña diga en la suya que le envíe lo antes posible el pedido de alubias; digo esto porque no hay ya alubias en casa y entendí a mi cuñado que no se las podía ceder a usted al mismo precio que las primeras y se las vendió a otro”.
En la misiva se da cuenta de un error “al cargar en la factura, en vez de 16 pesetas, como usted dice, veinte, según lista que tengo yo a la vista”.

Uno lee las cartas, las relee, se detiene sorprendido ante las preocupaciones que los errores de los contables de aquel tiempo provocan en los comerciantes de estos pueblos. No hemos de pasar por alto tampoco el momento que viven aquellas gentes, para quienes unos céntimos reclamados injústamente –según se desprende por las cartas– tanto daño implicaban.
En Octubre de 1918, Manuel Gómez, de San Salvador de Cantamuda, remite una carta a Fontaneda para recordarle que se le cobran cuatro arrobas y media de fideos y al abrir la caja sólo encuentra media.

En Agosto de 1923, el vecino de Areños, Ceferino Diez, escribe indignado a los hijos de Eugenio Fontaneda:
“En este momento recibo la suya por la cual he recibido grandes molestias, por cuanto estoy segurísimo que no le debo cinco céntimos, pues tiene que ser un error muy grande suyo, puesto que hace doce años que no le compro”.

Ya en 1912, a Gregorio Duque, vecino del mismo pueblo, se le venía reclamando una cantidad que según sus cuentas no adeudaba y se le sirvieron dos fanegas de garbanzos un real más caro del precio convenido.

Por esas mismas fechas, al vecino de Camasobres Francisco García le reclaman ocho pesetas, cuando, asegura, no le debe nada y siempre le ha pagado al contado. El hombre parece tan seguro que invita al empresario a que pregunte al público por su criterio, emplazándole para el día de la Feria de Cervera.

Para quienes me siguen en los foros y en el diario digital, decirles que hasta aquí ha llegado el adelanto de nuestra historia, que es la suya.

Una historia intensa y sorprendente que iremos puliendo y ampliando en sucesivas ediciones. Los editores están trabajando estos días para que el libro sea una realidad en los primeros meses de verano.

Follow Us @soratemplates