29 abril 2016

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Carlos Porro, que nace en Pontevedra en 1972, aunque con raíces familiares en el pueblo palentino de Abastas, de donde son sus abuelos, es un etnógrafo de la Fundación Joaquín Díaz, que inquieto por tantos y tan diversos sones como le van llegando de nuestros pueblos, viene a poner un rayo de esperanza en esa recopilación de nuestro folclore que ya mencionábamos en el artículo anterior.

Porro es autor del "Archivo de la tradición oral de Palencia", la mayor recopilación española de canciones tradicionales dedicada a una sola provincia, y ese caudal viene avalado por tonadas y romances en los que ya se fijan sorprendidos los primeros autores que escriben sobre nuestra montaña.



Otro de los factores que determina el éxito es la zona privilegiada de la que se habla, por la propia incomunicación que sufre, lo que conlleva una buena mochila de reserva donde se van acumulando hechos y canciones con las que los pueblos se entretienen y se inspiran. Menos mal que también el aislamiento nos dio fuerzas para tejer con paciencia, lecturas a la luz del candil, a la cabecera de la cama, cuando los padres llegaban cansados de trabajar los campos.

La propia vida de Victorina Ramasco, una de las protagonistas a las que se aproxima, que nació en Santa María de Redondo en septiembre de 1907,  ya es un signo revelador, reteniendo en su memoria un buen número de coplas y romances que son cantados por los vecinos en las fiestas y romerías, cuando van con el ganado al puerto, cuando viene alguna autoridad al pueblo, cuando todos los mozos se disponen a cantarle la enhorabuena a una vecina que se casa...

Es el acerbo cultural de un pueblo al que las generaciones actuales ya no miran, inmersos como andamos, en la cada día más agitada y difícil supervivencia, en ese anunciado peregrinaje hacia la desaparición de muchos pueblos.

No olvidemos nunca que para un número importante de paisanos nuestros, aquellas montañas eran todo su equipaje, de donde surge un mundo tan rico en tradiciones y costumbres, costumbres que en ocasiones hacen leyes, rigiéndose por unas Ordenanzas en cuya lectura intervienen todos y cada uno de los vecinos; hilas y veladas que dan lugar a coplas y romances recogidos de sus mayores y transmitidos a lo largo de generaciones.

De la sección "La Madeja", en Diario Palentino, 2016ç
Imagen: Diario Palentino

27 abril 2016

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Por eso estamos de cuenta vidas de esta geografía que no cabe en la mirada. ¿Por qué, si tenemos dos ojos, no vemos dos veces las cosas? -leyenda que aparece en el Roblón de Estalaya.



Se encuentra aquí una ruta que ya se ha hecho popular en los catálogos turísticos: la ruta del roblón de Estalaya, un camino que nos lleva hasta este ejemplar de roble albar, comocido familiarmente como "El Abuelo", de más de quinientos años de antigüedad y ubicado en el Cerro de San Cristóbal. Según los expertos se trata del ejemplar de mayores dimensiones y más longevo de la montaña palentina y es posible que de toda la península. El legendario Roblón está incluído dentro del "Catálogo de Especímenes de Singular Relevancia" presentado por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, y en el que se incluyen 150 árboles de la región.

También interesa saber:
Además de varios tejos de Tosande, el catálogo incluye un roble de la Tenada de Resoba, con una edad de 500 años; un olmo de Camporredondo, un pino de Vallejo de Orbó, con 29 mtrs de altura y más de 100 años de antigüedad, un cedro de Brañosera, un roble de Lebanza, con 8 mtrs. de perímetro y más de 300 años, y una encina de Guijondo. La declaración de árbol singular prohíbe su destrucción e implica su consideración en los estudios de evaluación de impacto ambiental, así como el establecimiento de una zona periférica de protección. También garantías para su aprovechamiento y mantenimiento con acciones como la elaboración de un plan de conservación, tratamientos selvícolas y fitosanitarios.

Datos técnicos
Nombre común: Roblón de Estalaya
Nombre científico: Quercus petraea
Localidad: Estalaya (Cervera de Pisuerga) (Palencia)
Paraje: Cerro de San Cristobal
Perímetro normal: 8,34
Perímetro en la base: 10,67
Edad estimada: 600 años
Altitud: 1231m
 Más información:
"Cervera, Polentinos...", Editorial Aruz, 3ª edición, Froilán de Lózar, Julio de 2014
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24 abril 2016

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Su origen probablemente sea el antiguo establecimiento de una atalaya de vigilancia, conectada con las líneas existentes en todo el valle de Pernía a cuyo Arciprestazgo perteneció. De ahí también se deduce su topónimo: "El lugar de los centinelas".


En las anotaciones al Libro de la montería del rey Alfonso XI, aparece el siguiente apunte: "El monte de Verdeña, y el de Estalaya es un buen monte, et es bueno de oso, et de puerco en verano." (63)

Cualquiera de estos pequeños pueblos te cautiva en cualquier tiempo por el sosiego y la serenidad que se respira. Pensando en eso, nace Océano Verde, un hotel rural edificado en lo que antes fueron dos antiguos edificios de piedra, con capacidad para 30 personas.

Su iglesia de La Asunción, es de origen románico, como puede apreciarse en su espadaña, su portada y los canecillos de su ábside-.
  • Ficha
Municipio: Cervera de Pisuerga
Distancias:
10,2 Kms. a Cervera de Pisuerga
119,2 Kms. a Palencia
Habitantes: 15 (2012)
Gentilicio: Naveros
Altitud: 1150 msnm
Turismo Rural:
Centro de Turismo Rural Océano Verde, dos antiguos edificios de piedra, que echaron a andar en 2003.
___________

(63) Anotaciones al libro de la montería del rey Alfonso XI, José Antonio Valverde, Universidad de Salamanca, Septiembre de 2009.
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22 abril 2016

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El tiempo, sin querer, te va situando en el camino a gentes e historias que por diversas circunstancias han estado presentes en tu memoria o en tu vida.

A veces vienen sin ser vistas; a veces llegan a ti a través de otros.

En mi caso, también, por mi presencia ininterrumpida en los diarios de la provincia y mi entrega a esta tierra que tantas y tan intensas sensaciones me provoca.

Mi abuela materna se me evidencia muchas veces. Pequeña, simpática, generosa y folklórica. Mi recuerdo se llena con su imagen. Era una "especialista", porque nos transmitía como nadie sus saberes antiguos.

Dentro del variopinto mundo de las tradiciones, de manera especial la tradición oral, aparece esta figura que los estudiosos califican de fundamental porque, no sólo difunde lo que aprende, sino que, además, le añade su particular forma de entenderlo.

Es una continuadora de otras voces; se deleita con lo que otros le sugieren y la transmite, poniendo un toque personal que desgraciadamente se ha ido perdiendo con los años, ocupados ahora de lleno en los canales de la tecnología.

En una de las grabaciones que Estalayo ha subido a las redes, se puede ver a otra Lorenza, la de Tremaya, interpretando a la pandereta una jota de Pernía. En la parte final se ve el corral de nuestro amigo, y atentos a la voz y a las manos de nuestra protagonista,  Miguel Simón Morante, que nos sigue y nos publicita en el canal de facebook; su padre, Clemente y su abuelo Toribio. También se ve a Vicente, famoso descendiente de quienes emparentaron con los Grimaldi de Mónaco; los padres y la abuela de mi compañero en la serie de los domingos, "la más bella canción de la naturaleza..."; Josefa, que vivía en la primera casa de San Juan de Redondo, conocida como "Las Pepas";  Felipe, el marido de Lorenza…

Puestos a imaginar, uno se sitúa en la escena, hoy en este pueblo de Tremaya y haciéndole corro un buen número de familiares y vecinos.

En una silla, se atreve a sugerir el suspiro de un gramófono de los más modernos de la época (descrito como un fonógrafo en el que las vibraciones del sonido estaban inscritas sobre discos de pizarra); a unos pasos intuye la figura de Luis Guzmán Rubio, o la de su joven padre, Guzmán Ricis, cuya dedicación a la música tradicional y su amor sin fisuras a esta tierra les hacen necesariamente evidenciarse en estas semblanzas de lugares y gentes.

 

20 abril 2016

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Aquella semejanza con la que describía la situación real del turismo rural, uno de los agraciados con el primer premio por su labor en pro del desarrollo de este apartado en nuestra provincia y, más en concreto, en nuestra zona norte, viene bien para justificar el cierre de uno de los lugares más emblemáticos de nuestra tierra, como es la Venta Campa de San Salvador de Cantamuga.

Lo que probablemente ha sorprendido a todos es el persianazo a secas, cuando tantos novios y poderosos inversores porfiarían por este lugar, y no sólo por su situación estratégica, y no sólo por hallarse en el centro de la comarca, sino por la popularidad que alcanzó su cocina tradicional, donde un plato de legumbre, un cocido, un guisado o una chuleta de la mejor carne daban gusto al paladar más exquisito.


Vega Antuña, que vino desde Langreo (La Felguera) y se asentó en La Pernía, donde regentó el economato, acuñó una frase que, aunque tremenda, viene a reflejar la importancia que tuvo y de la que doy fe:
“San Salvador y la Venta Campa van tan ligados que no se comprende a uno sin otro”.
Y lo dijo Vega, que escribió bellas páginas en este medio y que sintonizaba muy a menudo con Palencia en aquel popular “Cimbalillo”, cuando la nieve lo tapaba todo.
Todo se acaba o se transforma. No cabe más nostalgia en esta entrega de hoy. Es la muerte de algo que en esencia no debería morir nunca, sino empezar de nuevo con otros bríos, tomando el relevo de aquellas manos que hicieron de la cocina más sencilla un arte.

Muchos colaboradores de este medio han hecho referencia alguna vez a este lugar de La Pernía, que raro era el domingo que no colgara el cartel de completo. Pero ni con esas garantías puede hablarse de éxito. En todos los lugares cuecen habas, que es lo mismo que decir que en todas partes acechan los problemas y ni la presencia abundante de gente consigue mitigarlos.

En Cervera se rumorea que los herederos de la archiconocida “Cascarita” quieren hacer lo mismo; otro lugar de rancio abolengo, con su escabeche, sus avellanas y su queso. No sé por qué razón, algunos pensadores hablaron de la memoria como un arma de dos filos, donde son más las cosas que uno quisiera olvidar que las que quiere recordar, premisa que no suele cumplirse en estos casos donde, cumplida la faena, al final de una vida plagada siempre de recuerdos y anécdotas, uno decide colgar su mono de trabajo cerrando la puerta.

La Venta Campa siempre estará ligada a nuestra vida, no sólo por la gente de corbata y poderío que pasó por ella, sino, especialmente, por los parroquianos de los pueblos vecinos que llenaron cada tarde de partida. La Venta Campa era un punto de encuentro, una especie de casa grande en la que siempre encontrabas el alivio a tus penas, y no lo digo por el vino.

Ganaderos, tratantes, políticos, mineros, médicos, secretarios, jóvenes y menos jóvenes, todos los pueblos del contorno, por tradición, por transmisión, por situación, por lo que fuera, la primera parada la tenían en La Campa, donde la familia Pérez, que aguantaron serenos con todos los altibajos y los intríngulis que comprende un negocio, consiguieron llegar al final de una etapa.

@De la sección Vuelta a los Orígenes, en Diario Palentino.
13.01.07 @ 13:40:34. Archivado en Artículos, Los lugares.

17 abril 2016

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El pueblo de El Campo al parecer se cita expresamente por primera vez en documentos de 1037 y 1069 que se incluyen en el libro "Tumbo de la Catedral de León".


También se cita a El Campo en el documento de 1181 por el que Alfonso VIII concede a su tío Raimundo, obispo de Palencia, heredades y derechos sobre varios lugares de Pernía y Liébana y entre ellos, El Campo, con su iglesia de San Pedro. Este documento, que viene a establecer el señorío temporal de los obispos de Palencia en Pernía, se guarda en el Archivo de la Catedral palentina y lo transcribe Laureano Pérez Mier en su obra "El Condado de Pernía", de 1934.

Según el "Catastro del Marqués de la Ensenada", en 1752 El Campo es uno de los 38 lugares de la jurisdicción de Cervera de Pisuerga, en la provincia de Palencia, pero a diferencia de la gran mayoría de aquéllos, no es señorío del conde de Siruela, sino que es realengo, aunque paga martiniega al mencionado conde de Siruela y yantar al obispo de Palencia como conde de Pernía.

Su iglesia de San Pedro, con una típica espadaña sobre una portada románica de transición. Las vigas del atrio tienen una decoración trenzada. Y el cáliz y su Cruz fueron expuestas en las Edades del Hombre de Palencia.

Hasta mediados del siglo pasado se conservó en el pueblo de El Campo una casona con capilla propia levantada en el siglo XVIII y cuyo propietario fue Santiago Gómez Inguanzo, miembro de una influyente familia perniana, de donde surge años después Ángel Gómez Inguanzo, diputado a Cortes y presidente de la Diputacion de Palencia en 1911, llevando su nombre una plaza de Cervera de Pisuerga. En 1978 Santiago Gómez vendió la casona y otras heredades a Domingo de Rábago Gutiérrez, natural de Lombraña, Polaciones,  y futuro conde de Rábago, según consta en la Real Chancillería de Valladolid. La Casona, en medio de numerosos pleitos, pasó a manos de personas que la abandonaron hasta que en el solar que ocupaba se construyó la nueva escuela. En el pueblo se conservan bastantes edificios antiguos o restaurados, a los que se han unido algunos de nueva construcción.

A los hermanos Laurentino y Valentín Ruesga Herreros, debemos muchos de los datos que se han ido aportando sobre la historia de Pernía, con especial énfasis en la historia de este pueblo.
  • Ficha
Comarca: La Pernía
Municipio: San Salvador de Cantamuda
Distancias:
2 Kms. a San Salvador de Cantamuda
43,5 Kms. a Potes
16,6 Kms. a Cervera de Pisuerga
125,6 Kms. a Palencia
Habitantes: 21 (2012)
Altitud: 1180 msnm
Gentilicio o Apodo: perniano/a.
Fiestas
San Pedro, 29 de Junio
Costumbres:
Existía aquí la costumbre de la Pelea, el 28 de Agosto, se echaban a pelear los toros en el paraje de "El Cuquillo" entre los pueblos de El Campo y de Lebanza y después se celebraba una romería.
__________________

Para saber más, en nuestro blog:
-Historia de Pernía
-Historia de Pernía
-Todo el Campo es orégano
-La Casona de El Campo
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15 abril 2016

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En fechas recientes se ha celebrado en Cervera el Primer Foro Montaña Palentina Sostenible donde, ante un escaso público, se felicitaban por la Carta Europea de Turismo Sostenible con el que se le ha reconocido al territorio norteño.

De reconocimientos estamos bien. Alguna brecha se abre siempre desde un Foro o Asociación que busca aunar fuerzas para luchar contra ese nudo de incomodidades y olvidos que nadie hasta el momento ha logrado despejar.


Que aunque es verdad que se han ido haciendo cosas, apenas si logran referencias fuera de su marco, mostrándose como una baliza de advertencia para todos los que viven y trabajan en ese entorno.
Si nos fijamos detenidamente, vemos que cada dos o tres años se habla de una iniciativa nueva, se ponen encima de la mesa proyectos interesantes, se repasa las necesidades que tenemos, parece que vamos del adagio sostenuto, que diría mi añorado Félix Buisán Cítores, donde se entremezcla la paz del pueblo campesino, al vacío más profundo. Una escena donde se pasa del encanto a la desolación en un segundo que se va repitiendo de generación en generación sin que nada cambie en realidad.
En un territorio pequeño son escasas las iniciativas para cambiar la situación. Siempre se teme a lo desconocido y se vive con un conformismo de sentencia firme que hace fracasar cualquier intento de cambio.

Soy reacio a pensar que esto mejore con el tiempo. Son tantos años bajo ese mismo bucle, que cuando alguien ofrece mucho más,  la incredulidad se hace patente. Y no sé si por su desinterés en remover un cambio o por su tozudez en conservar su estado, aunque algo se mueve cada cierto tiempo, algo nos inquieta también. Ese toque a reserva en los servicios que ahora se dan tan limitados, nos obliga a levantar un momento la vista para certificar, eso sí, que teníamos razón, que aqui nada ha cambiado, que nadie ha logrado en los últimos siglos compaginar el canto sublime del paisaje con la buena masa de estas gentes y hacer que explote un cambio, que resurja con fuerza esta tierra y tantas otras aquejadas de enfermedades para las que nadie encuentra cura.

De la sección "La Madeja", en Diario Palentino.

13 abril 2016

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En el cercano valle de Tosande se localiza una importante reserva de Tejos, que puede visitarse en cualquier época del año. Hay censados 743 tejos, numerosos ejemplares de entre cinco y seis metros de cuerda, algunos con una antigüedad de 1000 años, testigos del bosque terciario europeo.

El recorrido de esta ruta, bien señalizado por la Consejería de Medio Ambiente, parte de las inmediaciones de Dehesa de Montejo y se adentra en una de las masas boscosas con mayor valor biológico de Europa.

Al tratarse de uno de los lugares más visitados por los turistas, se han ido vallando las zonas donde están creciendo los brotes para evitar sobre todo que el ganado se los coma.

La Dirección General de Turismo recomienda a quienes accedan a las tejedas lo hagan “suficientemente concienciados de su valor único y de la necesidad de desechar actitudes que pongan en peligro su supervivencia”.

Esta tejeda está considerada como una reliquia de la era terciaria.

@Imagen: Gemma Marcos
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10 abril 2016

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En la Edad Media, Dehesa era una población y Montejo otra. El topónimo de Dehesa parece provenir del sustantivo latino "defensa" y Montejo puede hacer referencia a un antiguo despoblado o "monte de tejas".


Entre la historia que va saliendo a la luz, los investigadores hablan de importantes asentamientos localizados en el periodo Romano Alto Imperial y Pleno-Bajo Medieval.

En Dehesa de Montejo todos los vasallos, solariegos estrictos y encomendados de Juan de Velasco, en uno y otro nivel, pagan la misma cuantía de infurción: una fanega de pan y cuatro maravedíes. (93)
En su término se han explotado varias minas de centrecita, una de las más conocidas "La Constancia" (1899).

Su iglesia, dedicada a San Pelayo tiene una portada románica, destacando en el interior varios retablos y una pila bautismal barroca. (Siglo XVI).

Miguel Nieto Rodríguez, sacerdote y profesor universitario, nacido en Dehesa de Montejo, escribe sobre los maestros tejeros asturianos en el norte de Palencia. "En el lugar de Dehesa, a seis días del mes de junio de este año de 1838, se ajustaron para maestros de teja Antonio Martínez, Pedro Fernández de la Bega y Josef Cubilles, vecinos del lugar de Poo, que se obligan a hacer treinta millares de teja de dar y tomar, a precio de 22 reales el carro", (94).

Es también autor del libro "Dehesa de Montejo: diez siglos haciendo historia", publicado por la misma editorial y donde hace un recorrido por la historia y las tradiciones de esta localidad.
  • Ficha
Municipio: Dehesa de Montejo
Distancias:
31,3 Kms. a Guardo
5,9 Kms. a Cervera de Pisuerga
104,9 Kms. a Palencia
Habitantes: 136 (2012)
Altitud: 1090 msnm
Gentilicio: Soperos
Fiestas
San Isidro, 15 de Mayo
San Pelayo, 26 de Junio
___________

(93) Los señoríos de Behetría, Esteban Arasa Sánchez.
(94) Los maestros tejeros asturianos en el norte de Palencia, Miguel Nieto Rodríguez, Colección Historias de la Montaña Palentina, Editorial Aruz, Julio de 2013.


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08 abril 2016

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Desde hace varios años, por las impresiones recibidas al acercarme a autores y a documentos que hacían referencia al valle de los Redondos, me he sentido de algún modo obligado a recuperar historias que me emocionan todavía, que sacuden la indiferencia que pesa sobre estos apartados rincones, que ahonda en ese bosque inmenso que se le abre al caminante; en ese valle que emociona, que aprisiona, que atrapa cuerpo y mente.

Parecida admiración sienten los Condes de Siruela. Según los documentos que se conservan en el Archivo Histórico Nacional y en el Archivo General de Simancas, donde se hace alusión al testamento de Leonor de Mendoza, condesa de Siruela, mujer del primer conde, Juan Velasco, a ellos se les atribuye la fundación de una iglesia y convento -que podría ser el de Viarce- a finales del siglo XV, y que serviría para acoger a los eremitas franciscanos que vivían en el valle desde 1320.

Sebastián de Miñáno, en 1826, ya lo menciona en su diccionario: “En su término [de Redondo] está el convento de franciscanos de Corpus Christi, sobre la cima de un cerro y al pie de otro mayor, que se asemejan a los Alpes de Italia. La casa e iglesia son bastante capaces, el número de religiosos es comúnmente de 4 a 6, con 2 legos. Regularmente van allí por penitencia o corrección. Es muy frío y lóbrego, y se intitula Ntra. Sra. De Biarce”.

El investigador Vicente Basterra, se aproxima a la historia en un trabajo publicado por la Institución Tello Téllez de Meneses en 2006. Con la desamortización de Mendizabal, los frailes son enviados a Reinosa. Parece que el último fraile se hizo sacerdote y vivió en Santa María. Es probable que la talla de la Virgen de Viarce fuera donación de los Condes de Siruela, Pedro Fernández de Velasco y Doña Mencía de Mendoza, una rama lateral de las familias de los condestables de Castilla, desgajada en el siglo XV y establecida en Cervera de Pisuerga. Se dice que este matrimonio era muy devoto y amigo de los frailes, y que por ese motivo la talla pudo ser regalo suyo.

De la sección "La Madeja", para "Diario Palentino".
Para saber más: "Cervera, Polentinos, Pernía y Castillería", de Froilán de Lózar; editorial Aruz, 3ª edición, Julio 2014.

06 abril 2016

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Mi progenitor lleva muy bien los años y las cruces. No viene al caso nombrar aquí las personales, que más o menos, antes o después, nos alcanzan a todos. Conociendo su afición le invito a un viaje, y así, juntos, visitamos una vez más la comarca de Liébana. Nos dirigimos al corazón del Jubileo, enclavado en Santo Toribio. Se halla este monasterio en las laderas del monte Viorna, a pocos kilómetros de Potes, bendiciendo el paso de quienes viajan a los Picos de Europa, echando una especie de manto protector a tantas pequeñas y curiosas aldeas como emergen alrededor, y que tienen también su día señalado por los monjes para recibir el aliento del santo.


Mi progenitor lleva muy bien los años y las cruces. No viene al caso nombrar aquí las personales, que más o menos, antes o después, nos alcanzan a todos. Conociendo su afición le invito a un viaje, y así, juntos, visitamos una vez más la comarca de Liébana. Nos dirigimos al corazón del Jubileo, enclavado en Santo Toribio. Se halla este monasterio en las laderas del monte Viorna, a pocos kilómetros de Potes, bendiciendo el paso de quienes viajan a los Picos de Europa, echando una especie de manto protector a tantas pequeñas y curiosas aldeas como emergen alrededor, y que tienen también su día señalado por los monjes para recibir el aliento del santo.

El día 30 de abril del año 2000 tuvo lugar la ceremonia de inauguración presidida por el obispo de Santander, que otorga a los peregrinos que cumplen las premisas -pasar por la puerta del perdón, rezar, confesarse y comulgar 15 días antes o después de haber traspasado la puerta- el jubileo.

Esto que les cuento alcanza para nosotros un profundo significado, primero porque el manto es muy largo y por proximidad nos roza y en segundo lugar, porque Toribio, el santo, fue obispo de Palencia en el siglo VI. Toda su trayectoria y compromiso empieza a despertar siglos después, cuando son trasladados desde Astorga los restos de otro Santo Toribio, junto a un gran trozo del brazo izquierdo de la Cruz de Cristo, que este último trajera de un viaje realizado a Jesusalén. A partir de 1512, los papas Julio II y León X establecen el jubileo con indulgencia en aquellos años que el día de Santo Toribio (16 de abril) caiga en domingo, como lo ha sido este año que estamos a punto de cerrar.

Esta es la cruz que origina el artículo, una de las cruces populares que mi padre visitaba desde que yo era niño. Compraba los lechazos , los mataba y se los vendía a los restaurantes de esta villa cántabra. Aquí (en un restaurante que mira hacia el río Deva, frente a la torre del Infantado, mansión que fuera del marqués de Santillana), vuelve a mencionarme aquella etapa de su vida mientras degustamos el cocido lebaniego, muy parecido al nuestro: garbanzos, berza y tropiezos: carne fresca, tocino, relleno elaborado con la miga de pan... Una buena ración que a duras penas terminamos.

Después de visitar el monasterio, muy mermada ya la concurrencia de peregrinos a primeros de septiembre, recorremos la villa: sus calles atestadas de orfebrería y utensilios, tienducas a cuyas puertas se exponen las legumbres, los quesucos de acá; el picón de Tresviso, elaborado con leche de vaca, oveja y cabra y madurado - en cuevas naturales de cáliz durante 60 días, a una altura de 2000 metros, condición indispensable -según matizan los entendidos- para que se desarrolle el Penicillium que le dará ese sabor característico.

Casi el mismo queso picón que años antes de nacer yo mi padre compraba por estos pueblos o por los puestos de esta preciosa villa para vender después en La Pernía y en Barruelo.

Tal vez, mi forma primitiva de describir las cosas, no sea la mejor para impresionar a quienes todavía desconocen el legado que estos lugares aportaron. El día que nuestro obispo llegó a tierras cántabras fue testigo del escaso entusiasmo de las gentes cuando les propuso levantar un templo. Pero tuvo recompensa su constancia. Primero se levantó el templo y como consecuencia vino la conversión al cristianismo de las gentes. De este modo se convierte aquel lugar en foco de peregrinos que llegan de todas partes para amansar su espíritu. Pienso en ello cuando nos internamos en la espesura de estos valles, camino del puerto de Piedrasluengas.

A veces, en los lugares más distantes, surge una llama que se expande y envuelve sin dañar a cuantos allí viven y laboran. Tampoco es que naden en abundancia los lebaniegos, ni el jubileo que a pocos kilómetros se anuncia los redima para siempre de traumas y de cruces.

Pero sí es verdad que ayuda bastante al crecimiento de esta comarca aquel lugar sagrado en medio de la nada, donde Toribio, el santo que vino de Palencia, logró reconciliar al buey y al oso hasta el extremo de dejarse uncir al mismo yugo.

@De la serie "Vuelta a los Orígenes", en Diario Palentino. 
 21.11.00 @ 08:00:00. Archivado en Artículos, La historia

03 abril 2016

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Se sitúa a la margen izquierda del arroyo "Cuillas" que va a desembocar muy cerca al Ebro. Para el escritor y Académico palentino Gonzalo Ortega Aragón "Cueva y su diminutivo "cuevilla" se derivan de la variante "covam". Su evolución arroja formas intermedias como cuevillas, coviellas, hasta llegar a Cubillas. Y en el caso que nos ocupa, perdiendo la consonante y dando como resultado Cuillas.



Y se acerca la descripción porque en las pequeñas cuevas de la zona habitaron en su día los pobladores prehistóricos, razón suficiente para dar nombre al pueblo.

Su iglesia conserva algún vestigio románico. El retablo mayor del Presbiterio es del primer tercio de siglo XVII, y cuenta con varios relieves.

En el blog de Jesús José, que nació en las faldas de la Peña Amaya, se habla de las torres de señalización, situadas en un farallón de arenisca, que facilitan la visibilidad en el tramo comprendido entre Quintanilla de Escalada, Julióbriga, la necrópolis de Mataporquera y otras zonas habitadas.

Se practica en este lugar el tipo de "Pesca Sin Muerte", que va desde la presa del molino en Báscones de Ebro, hasta el límite entre los términos de Cuillas del Valle, Báscones de Ebro y Cantabria. Siendo sólo los cebos autorizados mosca artificial y cucharilla de un solo arpón.
  • Ficha
Municipio: Cuillas del valle
Distancia:
3 Kms. a Berzosilla
122 Kms a Palencia
Población: 5 Hab. (1212)
Altitud; 787 msnm
Fiestas
San Blas, 3 de Febrero
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01 abril 2016

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Es probable que esta reflexión la haya hecho ya un montón de veces, porque se repiten las historias, como se repite la música, lo mismo que se repiten la mayor parte de las cosas. Lo que podríamos reinventar nosotros en señal de homenaje a los creadores verdaderos, a las generaciones que pasaron antes y no para vanagloria nuestra que no es seguro que de inventores tengamos mucho.


A mí me gusta repetir las historias. Escuchar muchas veces las mismas canciones. La película Apocalypto, por ejemplo (2006), basada en la cultura maya del Petén, Guatemala, alrededor del año 1511, que dirige Mel Gibson, la he visto ¿20 veces? Y no me canso de verla porque siempre encuentro algún detalle nuevo y, aunque subtitulada, me sugiere historias de nuestra historia, me abre los ojos ante un mundo perdido en el dolor, ahora y entonces, donde unas tribus se lanzan sobre otras para exterminarlas, para ofrecer las vidas de los hombres a tantos dioses que les guían, creyendo que lo que estaban pidiendo los dioses era sangre, sacrificios para detener la ira, muy bien representada aquí por los eclipses.

Ahora, en la individualización tan viral que ha tomado este asunto tan pasajero y rutinario de vivir, buscamos en momentos de lucidez, dar un paso seguro para salir de esa recalcitrante soledad a la que cada vez vamos más decididos.

Que sepamos, aquí no hay nada seguro. En un segundo vas de la risa al dolor más intenso. Puedes perderlo todo en un momento y es triste que sólo de esa forma comprendamos las escasas maniobras que la vida te permite hacer, la angustia vital de quienes piden (porque lo necesitan de verdad y no están al servicio de una mafia), para sobrevivir, para respirar una hora más, siendo tan incierta y perecedera la hora siguiente.

© De la sección: "La Madeja", en Diario Palentino, 2016

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