De Lorenza a Lorenza

El tiempo, sin querer, te va situando en el camino a gentes e historias que por diversas circunstancias han estado presentes en tu memoria o en tu vida.



A veces vienen sin ser vistas; a veces llegan a ti a través de otros.

En mi caso, también, por mi presencia ininterrumpida en los diarios de la provincia y mi entrega a esta tierra que tantas y tan intensas sensaciones me provoca.

Mi abuela materna se me evidencia muchas veces. Pequeña, simpática, generosa y folklórica. Mi recuerdo se llena con su imagen. Era una "especialista", porque nos transmitía como nadie sus saberes antiguos.

Dentro del variopinto mundo de las tradiciones, de manera especial la tradición oral, aparece esta figura que los estudiosos califican de fundamental porque, no sólo difunde lo que aprende, sino que, además, le añade su particular forma de entenderlo.

Es una continuadora de otras voces; se deleita con lo que otros le sugieren y la transmite, poniendo un toque personal que desgraciadamente se ha ido perdiendo con los años, ocupados ahora de lleno en los canales de la tecnología.

En una de las grabaciones que Estalayo ha subido a las redes, se puede ver a otra Lorenza, la de Tremaya, interpretando a la pandereta una jota de Pernía. En la parte final se ve el corral de nuestro amigo, y atentos a la voz y a las manos de nuestra protagonista,  Miguel Simón Morante, que nos sigue y nos publicita en el canal de facebook; su padre, Clemente y su abuelo Toribio. También se ve a Vicente, famoso descendiente de quienes emparentaron con los Grimaldi de Mónaco; los padres y la abuela de mi compañero en la serie de los domingos, "la más bella canción de la naturaleza..."; Josefa, que vivía en la primera casa de San Juan de Redondo, conocida como "Las Pepas";  Felipe, el marido de Lorenza…

Puestos a imaginar, uno se sitúa en la escena, hoy en este pueblo de Tremaya y haciéndole corro un buen número de familiares y vecinos.

En una silla, se atreve a sugerir el suspiro de un gramófono de los más modernos de la época (descrito como un fonógrafo en el que las vibraciones del sonido estaban inscritas sobre discos de pizarra); a unos pasos intuye la figura de Luis Guzmán Rubio, o la de su joven padre, Guzmán Ricis, cuya dedicación a la música tradicional y su amor sin fisuras a esta tierra les hacen necesariamente evidenciarse en estas semblanzas de lugares y gentes.

 

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