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15 febrero 2019

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¿Qué harías si te encuentras un tesoro? En alguna ocasión nos hemos hecho esta pregunta. Y nos la volvemos a plantear ahora que Palencia recupera el tesoro que los hermanos Roldán encontraron en 1937 en terrenos de Valsadornín: un caldero de cobre con más de 10.000 monedas romanas acuñadas en el siglo III, y custodiadas desde 1951 en el Museo Arqueológico Nacional. Según el boletín de la Real Academia de la Historia, existió en las cercanías una granja romana tardo imperial, cuyo linaje lleva por apellido el nombre del lugar, “los fijos de Diego Pérez de Valsadorni”, con un solo vasallo en el mismo que participa en su señorío y tributos...


La noticia ha ido rodando de puerto en puerto, donde se han aireado distintas cantidades. Algunas monedas se fueron perdiendo por el camino. El recuento que se hizo en su momento y que ahora recuperan los medios, era de 8000 monedas amalgamadas que se llevaron a Madrid y, otras 2.421 sueltas y peor conservadas que se depositaron en el Museo de Palencia. Parece que solo tres de aquellas monedas pudieron contemplarse en las vitrinas de numismática romana de nuestro museo, pero nadie se molestó en indicar que era parte del tesoro hallado en Valsadornín.

Las crónicas de la época registran que los hermanos Roldán "se quedaron con algunas monedas"; que algunos vecinos de Cervera, donde fue depositado por unos días el tesoro, tenían también ejemplares y que al gobernador de Valladolid, señor Villalobos, se le entregaron 23 de las mejor conservadas, de las que nunca más se supo".

A primeros de diciembre de 2018, cuando comienza a hacerse público la devolución del tesoro a Palencia Vicente G. Olaya recupera la historia en el Diario "El País" de aquel lluvioso mes de agosto de 1937, historia de una vasija con miles de piezas de plata y cobre, acuñadas durante los reinados de 18 emperadores romanos. Valentina Calleja explicó en su día que en los años en que fueron fechadas, la Hispania romana estaba sometida a fuertes convulsiones, lo que debió llevar al propietario a ocultarlo para poder recuperarlo cuando las aguas volvieran a su cauce.

LA MADEJA |  DIARIO PALENTINO


08 febrero 2019

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La editorial Aruz presentaba a finales de agosto un libro de mi paisano Eduardo Vielba Infante que nos recuerda aquellos años en los que estas especies protegidas de hoy eran las fieras a las que había que dar caza. Inicia la presentación con una foto a toda página de Piedad Isla, donde Jesús Juez se abraza a un lobo cazado en los montes de Cervera. Muy parecida a la que puede admirarse en un libro de Gonzalo Alcalde Crespo y donde aquel entrañable Felix Rodríguez, “el pajarero”, barruelano de nacimiento y cerverano de adopción, posa abrazado a un oso.


Un viaje, este, de Vielba, que nos devuelve la historia de estos pueblos, desde la Edad Media hasta nuestros días, con una sabrosa aportación oral en la que intervienen personajes como Mariano Sordo, de Polentinos; Adrián de la Hera, de Tremaya; Alejandro Diez Riol, de Cervera; gentes de Cillamayor, de Vergaño, de Resoba y hasta de otras provincias y comunidades, como las de Vega de Liébana, Pesaguero y la localidad leonesa de Prioro.

De qué modo fueron una pieza más para el consumo, junto a liebres, corzos y jabalíes, haciendo ropa y calzado de sus pieles. “Los tendones -dice en el capítulo que abre esta interesante obra de investigación- eran aprovechados como cordeles, mientras que los estómagos y los intestinos eran destinados a la confección de recipientes para líquidos”.

Se describe en el libro, entre otros episodios, el enfrentamiento del Concejo de Santa María de Redondo en 1549 con varios pueblos de Pernía y el Conde de Siruela, al negarse aquellos a dar de comer a los monteros encargados de cuidar las paradas “durante las monterías que el conde celebraba en sus términos para cazar osos”.

Los bosques donde se llevaban a cabo las batidas, los libros de Montería que describen los cazaderos de osos de nuestra montaña, la toponimia que ayuda a identificarlos, que da nombre a muchos lugares, todo en suma, hace de este libro otro viaje al conocimiento de nuestra historia tan rica en matices, tan rica en personajes, tan auténtica y sorprendente siempre.

LA MADEJA  |  DIARIO PALENTINO


01 febrero 2019

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La idea no era descabellada. ¿Por qué vamos a demonizarlo todo? Un Centro de Día en San Salvador era un buen planteamiento para una población perniana bastante envejecida, porque no dejaba de ser el lugar al que acudían cada tarde a tomar café y echar una partida de cartas todos los vecinos de los pueblos limítrofes.


Las boleras ya pasaron a la historia y aquella residencia serviría para juntar a los parroquianos y ayudarlos a sobrellevar el esfuerzo de vivir en estas latitudes con charlas y ejercicios. Hacer balance de su vida y que no les falte las atenciones de quienes se atrevieran a ponerlo en marcha.
Aquellos que trabajaron para hacerlo realidad, pensaron, con buen criterio, que el Centro podía dar servicio a otras zonas como La Castillería, Polentinos y algunos pueblos vecinos de Cantabria.

La respuesta a este proyecto fue inmediata, con la colaboración del Instituto para la Restructuración de la Minería y la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades de la Junta.

Las obras finalizaron en el año 2013 y ello supuso un desembolso de más de 1 millón de euros.  En marzo de 2016, el Boletín Oficial de la Provincia publicaba el anuncio para la adjudicación mediante procedimiento abierto del contrato de arrendamiento privado del inmueble. Pero nadie lo quiso.

Lo triste es que pareciera que estamos condenados a muerte, hagamos lo que hagamos. Me explico: el carbón, que en otro tiempo fue la fuente, una vez agotado, nos facilitó el dinero para levantar este edificio. Pero no parece suficiente. Y debiera servirnos el ejemplo de Cervera, una localidad quince veces más grande, donde tanto cuesta que funcione la residencia.
A veces, no es bastante poner la mejor intención. Hoy todos están a la espectativa para lanzar dardos ardiendo contra quien tuvo la buena idea de proponerlo y, al margen de lo que se consiga en un futuro próximo, no estaría mal que quienes están al frente del ayuntamiento, procuren que lo que hay hecho no se caiga.

LA MADEJA | DIARIO PALENTINO


25 enero 2019

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Aunque es cierto que pasamos por la vida y se ciñe un velo sobre nuestra historia, ahora mismo se aviva el interés por personajes que vivieron antes: pintores, escultores, paisanos que dejaron su huella en templos y edificios, como es el caso del Maestro de San Felices de Castillería.
Se conservan excelentes muestras de pinturas murales, también conocidas como pinturas al fresco o temple, que nos sorprenden gratamente, en medio de unos siglos que pasaron de fomentarlo o repararlo, metidos en otras guerras y preocupaciones.


Se calcula, por la temática desarrollada, que su autor fuera un clérigo con extensos conocimientos de las Escrituras, aunque entre sus obras aparezcan también elementos profanos, como “La batalla de Clavijo”, una de las más célebres batallas de la Reconquista o, un juglar tañendo una vihuela.

Para los entendidos, parecen salir de su mano muchos trabajos a los que siempre se antepone un “probablemente sea del llamado maestro de San Felices”, que pintó o pintaron en su nombre en algunas iglesias de estos pueblos a finales del siglo XV.

Aunque no dejamos de programar nuevas escapadas hacia valles vecinos cuya vida y patrimonio desconocíamos, recibí una grata sorpresa al visitar el pasado año en compañía de Margarita Marcos el valle de Valdeolea, donde se localizan algunas de esas iglesias románicas que conservan conjuntos pictóricos del citado maestro, Las Henestrosas de las Quintanillas y, sobre todo, los de Mata de Hoz y Santa Olalla, al sur de Cantabria.

Para los expertos en este tipo de arte, las más relevantes aparecen en la localidad que le da el nombre: San Felices, en el valle de Castillería y, por proximidad, las que se le atribuyen en San Cebrián de Mudá, Valberzoso y Revilla de Santullán, al norte de nuestra provincia. Cuando viajamos por estos pueblos, cualquier pequeña cosa nos sorprende. Imagino lo costoso que fue para aquellos artistas, con las limitaciones de aquel tiempo, aunque no es la calidad artística lo que hoy agradecemos, sino el documento histórico que nos legaron y que cada una de las personas que lo mira irá interpretando de una forma, sin perder vigencia su mensaje.

LA MADEJA | DIARIO PALENTINO

18 enero 2019

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Jesús Calleja, ese intrépido aventurero leonés, viajó a Soria en uno de sus últimos programas, consciente de que viajaba a una de las zonas más deshabitadas de Europa, también, por qué no contarlo, a uno de los patrimonios históricos y arquitectónicos más ricos del país. Triste paradoja que, allí donde te sorprenden las preciosas panorámicas que contemplas desde la Sierra Cebollera, o puedas ser testigo de cómo la historia parece detenida en Calatañazor, sólo nos lleve la triste estadística de la despoblación. Pero no puede uno por menos de hacerse la pregunta, poniéndose en la piel de este controvertido aventurero: ¿interesa solucionar el drama de Soria, y ya por ende el de todos los puntos atrapados por esta enfermedad, porque nos preocupa realmente, o interesa destapar el drama de Soria porque así nuestro programa y nuestros proyectos vuelan alto?

Más allá de lo que realmente le mueva a Calleja, cierto es que nos remueve la conciencia, nos remueven los conceptos equivocados que nos llevan a desistir de buscar soluciones. Hasta que vienen otros por otro lado a convencernos de lo mismo, a explicarnos, cuál es el motivo y cómo hemos de enfrentarnos a él, porque no entendemos de estas cosas.

Lo tenemos bien cerca. A mediados de octubre, Aguilar de Campoo se llenó de congresistas. Venían a documentarnos sobre despoblación. Es como una provocación. En el fondo nos están llamando tontos de capirote. Pringaos que ignoran que sus pueblos se están quedando vacíos, que no tienen ni pajolera idea de las causas de este bestial despoblamiento. Porque antes se marchaba la gente en busca de futuro, pero, ¿en busca de qué futuro van a ir hoy, si ya no queda de eso en ningún lado?

Y mal podemos poner remedio a esta sangría si no sabemos que donde ayer hubo cien hoy quedan diez. Pobres ilusos que, siempre hemos pensado que esta hecatombe era temporal, que no necesitábamos el apoyo de nadie para mantenernos, que un pueblo no se muere porque se nos ocurra a nosotros pensarlo. Y que esta muerte no tiene nada que ver con la que conocemos. De esta muerte se sale, aunque nosotros ya no lo veamos.

LA MADEJA | DIARIO PALENTINO

11 enero 2019

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Cuando se ha logrado un objetivo y, por el motivo que sea no prospera, a uno siempre le queda la duda de lo que pintan de verdad los encargados de conceder las ayudas a empresas y ayuntamientos. Mucho se viene hablando de la reapertura de Aguas de Lebanza, una embotelladora que comenzó a funcionar en 2008 con una ayuda importante de la administración.


Todo estaba a su favor. El agua era de la mejor calidad; el tratamiento y envasados correctos, los trabajadores de la zona... Lentamente se iba introduciendo el producto en bares y comercios; a nivel nacional, en el Corte Inglés y varias e importantes cadenas de alimentación. Incluso, salían partidas periódicamente hacia el exterior. En 2011, la embotelladora, con sede en San Salvador de Cantamuda, facturó 820.000 euros. Pero no fue suficiente. Algo falló. Cuatro años más tarde de la inauguración, el 14 de diciembre de 2012, entra en concurso de acreedores al no poder superar su estado de insolvencia.

Aunque son varias las empresas que han tratado de hacerse con ello, la deuda acumulada a la Seguridad Social lo ha puesto difícil. Lo último que llegó a los medios de comunicación es que una empresa de capital austriaco había adquirido la maquinaria y otra palentina los locales y los derechos sobre el agua. Pero mucho de lo que se cuenta no está contrastado y el tiempo corre en su contra para volver a reflotarla.

Hace unos días saltaba una noticia en la que un responsable del Gobierno regional dice que La Junta intentaría buscar un comprador para la planta embotelladora de Folgoso de la Ribera que despidió a todos sus trabajadores a través de un SMS de la Seguridad Social, y añade que la administración autonómica había logrado encontrar un comprador para una embotelladora de Palencia.

Así las cosas, parece que algo se mueve, que se ha vuelto a contratar seguridad y los químicos están analizando la calidad del agua. 

Lo que parecía el fin, puede convertirse en el comienzo de una nueva y esperanzadora historia. A ver si es cierto.

LA MADEJA | DIARIO PALENTINO

04 enero 2019

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Me gustaría reconocer que, todo el esfuerzo puesto para que se conozca nuestra tierra, ha tenido su fruto, que lo que nos queda son pequeños pespuntes que terminarán por despejar ese camino de montaña, en ocasiones tan cerrado; desconocido, incluso, por los que viven allí mismo, por quienes alguna vez lo recorrieron. Me gustaría gritar por fin que nuestra voz llegó al Congreso y se tomó en consideración ese desgaste que acusamos. Me gustaría decir que hemos llegado, que se han puesto los medios para que todo funcione con unas garantías mínimas.


Hoy escribo pensando en los bisontes de San Cebrián de Mudá. Al margen de lo que otros quieran alegar, que ya sé que no hay unanimidad en nada, parece que el gobierno regional va a poner en la picota este Centro de Interpretación, por la obsesión de unos controles sanitarios periódicos que ponen en peligro la vida del bisonte. Como, “supuestamente”, ya lo hemos domesticado y lo hemos adaptado a nuestro clima, va a dejar de ser salvaje para convertirse en ganado corriente y moliente, con lo que dejará de tener ese reclamo turístico que ha hecho crecer en buena medida el turismo en nuestra montaña. Al equipararlos con las vacas los obliga a someterse a unos controles sanitarios periódicos para saber si son portadores de enfermedades como la tuberculosis o brucelosis, lo que conlleva un encierro que para estos animales, que sufren la denominada miopatía de captura, puede significar la muerte. Ya ocurrió hace algunos años en Extremadura, donde murieron los seis animales sometidos a las pruebas, y está ocurriendo ahora en la reserva segoviana de La Perla, donde varios animales están muriendo a raíz de las citadas pruebas.

Y no basta que vean el resultado que estos controles han dado en otros lugares, para que sigan erre que erre entorpeciendo y denigrando lo que por otro lado incentivaron. Si sabemos que eso les hace daño, y lo sabemos, no tiene justificación su control que tendrá que cambiar o adaptarse para evitar la muerte de esta especie.

O cambian de plan o, acabarán con esta reserva, que es acabar otro poco con lo que empezaba a ser nuestro medio de vida.

LA MADEJA |  DIARIO PALENTINO

28 diciembre 2018

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El día doce de octubre viajé a Saldaña para conocer la villa romana de La Olmeda. Otro olvido imperdonable. Me estoy llenando de Palencia y crece sin cesar mi admiración hacia los tesoros de mi tierra. Soy consciente de que es una carrera contra el tiempo. La vida se ha pasado en un descuido. Iré un día de estos a verlo, dices, pasas cien veces por allí, y pasan treinta años y, obsesionado como estás con tu montaña no encuentras un resquicio para emocionarte hasta el infinito y más allá, como me he emocionado al ver La Olmeda. 


Pedro de Palol, catedrático de arqueología, primero en Valladolid y más tarde en Barcelona, habló primero en La Sorbona y más tarde en el Louvre de París sobre La Olmeda, de la que estuvo al frente durante veinte años desde su descubrimiento. En el año 1980, Javier Cortés dona La Olmeda a la Diputación. Un acto de generosidad y de cordura que avala el desarrollo de un hallazgo tan importante, sin obviar el firme propósito de que todo lo que se encontrase se custodiaría en el lugar o, si hablamos de piezas más pequeñas, en el Museo, ayer iglesia de San Pedro. Saldaña fue cabecera de más de cien lugares, señorío del Marqués de Santillana y uno de los centros de formación más importantes del país.

Miguel Nozal, arqueólogo y alcalde de la villa durante doce años, que también tuvo su responsabilidad al frente de este importante descubrimiento, lo deja bien claro en el prólogo que le hace a Ramiro Tarilonte: "No basta con que el pasado se intuya bajo la lápida del tiempo y trate de desprenderse de su secular sudario. La magia del descubrimiento debe tener su contraparte humana, una persona con la inteligencia suficiente para apreciarlo, el indispensable empeño para descubrirlo y una loable generosidad para que la sociedad pueda acabar por disfrutarlo".

La historia llega de improviso a las manos de un hombre que la supo apreciar y dar vida. El mundo hará cábalas después. Muchos no entenderán la entrega y el desprendimiento de un tal Javier Cortés pero nadie podrá evitar que forme parte indisoluble de este legado incalculable.

De la sección "La Madeja", para Diario Palentino.

21 diciembre 2018

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Uno siempre lo espera todo al llegar a un lugar como este, en Pedrosa de la Vega, a pocos kilómetros de Saldaña. Para la prestigiosa revista National Geographic, se trata de uno de los doce mayores descubrimientos de la arqueología moderna. En abril de 2009 se abre al público, y quienes participaron de aquella empresa, se sienten reconfortados con el premio Europa Nostra un año más tarde.

Aquel día de primeros de julio de mil novecientos sesenta y ocho, varios hombres, entre los que se encontraba el verdadero impulsor, intentaban descubrir dónde tropezaba el arado. Al quitar la tierra dicen que apareció un muro de piedra y al seguir profundizando, apareció el mosaico de una de las galerías del palacio romano." Una villa con una superficie de 4400 m2, 35 habitaciones repartidas entre la vivienda principal y los baños y 1450 m2 de mosaicos que constituyen uno de los mayores atractivos.

El descubrimiento se fue haciendo tan grande y, probablemente, tan costoso, que Javier, que hoy tiene un asiento ya en la historia y el reconocimiento de su pueblo, luchó como nadie para que todo aquello se quedara en su tierra.



Uno espera más, lo espera todo; no medita sobre el universo que ha encontrado, sino sobre la vida allí vivida. Se imagina cómo pudo ser la vida en aquel punto, como se vieron afectados también por la crisis económica y social de aquel momento, y como se destruye y finalmente se abandona.

¿Y si hubiera un tesoro? Y lo había. Y se atrevió Javier a separar la tierra de la tierra y a elegir durante mucho tiempo la excavación privada hasta que comprendió que aquel tesoro estaba desbordando todo lo deseado, todo lo imaginado, todo lo posible.

Desde aquel día, mucha gente ha participado en su expansión y mejora, mucha gente ha llegado hasta este punto de la Vega, para levantar con la imaginación una villa romana que ha enamorado al mundo, que ha impresionado al mundo, que ha dado vida nueva a la comarca.

Pero uno espera más. No cerremos la puerta a la investigación, que nos devuelva toda la historia que forjó esta tierra.

De la sección del autor "La Madeja", en Diario Palentino.

14 diciembre 2018

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El pasado mes de agosto coincidí en la feria del libro de Guardo con Ramiro Tarilonte. Ramiro venía a hacer justicia, a recordar en el cincuenta aniversario de su descubrimiento a quienes encontraron en una finca de Pedrosa de la Vega lo que fuera quince siglos atrás una villa romana.
Todo pasa y todo queda, razón profética la del poeta. Todo sucede en un momento. Todo tiene significado en el instante en que vivimos y todo se termina y se olvida por más grande que fuera la hazaña realizada, o la riqueza, o el esplendor, o la belleza.


 Todos pasamos. Todo pasa. Llegó el ocaso de aquel imperio; aquella mansión fue desapareciendo hasta quedar totalmente enterrada. Desapareció. Nadie lo recordaba. Como si nunca hubiera existido.
Pongámonos un momento, con la imaginación, en la piel de Javier Cortés que, a la edad de 37 años, encuentra un tesoro bajo la tierra que roturaban. No se trata de un puñado de monedas, aunque también. En las vitrinas del Museo Monográfico de Saldaña lucen hoy las piezas que se fueron encontrando: herramientas de trabajo, adornos femeninos, ajuares funerarios, que impresionan siempre, vistos quince siglos más tarde; que impresionan, sobre todo, a sus descubridores, para quienes aquel tesoro se va haciendo más grande cada día, hasta superarlos económica y emocionalmente.

Y cómo logra retenerlo en su tierra, frente al Estado que le recuerda enseguida que, aquello es Patrimonio y que ha de llevarse a otro lugar. “No sabe usted donde se mete”, le dice Martín Almagro, que viene desde Madrid decidido a llevárselo para que forme parte del Museo Arqueológico Nacional. Y la respuesta sabia y meditada de Javier: “Dinero lo tiene cualquiera, pero esto (una Villa) no”. No es fácil tomar decisiones sobre tan importante hallazgo y menos en aquel momento, cuando cambia la historia de España. Javier Cortés lo hizo tan bien, se entregó en cuerpo y alma de tal modo, que toda la Vega comenzó a beneficiarse de aquel tesoro incalculable. Todo queda. La generosidad también hace que los grandes hombres sigan viviendo para siempre.

De la sección del autor "La Madeja", en Diario Palentino

07 diciembre 2018

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Es conveniente que los buenos amigos te sorprendan un día con la concordia. Hay dos concordias en la vida. La una es la que todos conocen. Hace alusión a la armonía, al respeto, a la amistad que, en mi caso concreto, me ha llevado a conocer otras personas y, de su mano, otra Palencia.


La otra Concordia es la de Monzón de Campos, donde, como reza en el anuncio y hemos podido comprobar, se cocina con productos de la zona, según las recetas de nuestros ancestros.

Una empresa familiar que hace patria en un momento delicado, cuando lo de “Patria” es un término que se estira y se encoge a capricho de navegantes y cuando, por todos los pueblos que vamos pasando, se nos incrusta ese imparable bicho de la despoblación.

Lo primero, antes de “La Concordia”, fue la mirada al pueblo desde su castillo, centro de poder en otro tiempo de uno de los condados más importantes en la historia de Palencia. Este edificio, que data del siglo X, se habilita como parador en 1972 y marca un hito histórico en la historia reciente, cuando el 22 de julio de 1978 se constituye allí el Consejo General de Castilla y León. La portada románica de la puerta de entrada a la planta baja proviene de la iglesia de Cenera de Zalima, pueblo anegado por las aguas del pantano de Aguilar, otro motivo de concordia más.

Tomada ya la foto, y después de un paseo por el pueblo, vamos a lo que vinimos. Y se nos aconseja tomar nabos.

¿Qué puede esperar uno de un bruto? “Eres más abulto que los nabos de Monzón”. Que luego nos damos cuenta que no es tan bruto, ni tan ciego, ni tan tosco. Que el nabo tiene una gran cantidad de vitamina C, que cien gramos de nabo contienen 21 mg. de esta vitamina, más de la tercera parte de las necesidades de un adulto. La delicada presentación ya te abre el apetito: finas ristras de nabo, queso de cabra, y un puñadito de fresas, componen uno de los entrantes de este local, finalista del concurso de la Cuatro, “Bienvenido a mi hotel”, que nos ha cautivado y al que seguramente volveremos en la primera ocasión que surja.

Para la sección "La Madeja", en Diario Palentino.

30 noviembre 2018

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Me encuentro en la villa de “la Giralda de Campos”, en la denominada “Ruta de las catedrales”, que no lo son, es evidente, pero que jurarías que lo fueran cuando las divisas desde la lejanía y, cuando llegas a su altura y te metes en esos enormes cuerpos de tres naves. Seguro que no soy el primer palentino sorprendido gratamente por la grandeza de su tierra. Historias que llegan a destiempo o que no llegan nunca si no te apresuras a buscarlas.




A la vista de aquel porte que las señalaba en la distancia, se diseñaron dos rutas, una en torno al Camino de Santiago y otra alrededor de la capital, al sur de la provincia y, aunque me hacía especial ilusión conocer su castillo, donde se firmó curiosamente el cambio de capitalidad de Valladolid a Madrid, me impresionó la torre de su colegiata, conocida como “la novia de Campos”, también llamada “Bella” o “Giralda”, que de cualquier manera todo gira en torno al esplendor que derrama en su entorno.

Soy un viajero sin escrúpulos, emocionado por tantos caminos como se nos ofrecen, seguro de que todos nos llevan a un puerto nuevo, con una historia que no conocíamos, con gentes que lo vieron crecer. Y lo más importante y necesario: con gentes que lo viven y lo cuidan. Desde la montaña, enamorados de una concentración enorme de románico, a una concentración de gótico que sorprende en medio de estos enormes campos, reflejo de una profunda religiosidad y un momento de esplendor donde trabajaron grandes canteros, pintores y escultores de la talla y el nombre de Alejo de Vahía, una de las figuras más importantes que tuvo su taller aquí, en Tierra de Campos.

Los exteriores de esta novia transitan por la calle Corredera, una calle enteramente porticada, cuyas casas reposan sobre troncos de árbol o columnas de piedra.

El viajero sale buscando una historia, algo que le sorprenda, algo que le empuje después a compartirlo. No hay un premio mayor que posar los ojos sobre esta novia de Ampudia que nos deslumbra desde la lejanía. Palencia es toda, una bella desconocida. 

23 noviembre 2018

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A mis sesenta años, es la primera vez que viajo a Támara de Campos, lo que, en principio, debiera avergonzarme, porque no estamos hablando de un pueblo más cualquiera.
Una vida entera metido en la montaña, me ha llevado a la conclusión de que no debemos obviar la vida de otros lugares donde se repite a estas alturas de la vida, como en los nuestros, esa imagen de decadencia que infiere el gusano de la despoblación. 


Me sorprende cada resto de muralla que encuentro, el adoquinado de sus calles; la limpieza de su entorno, en la que procuran esmerarse -según la voz de un camarero- sin que nadie se lo imponga, ni les convoque a ello un Concejo de los de antes.

Sus orígenes pudieran estar relacionados con la fundación del monasterio de San Miguel en 960. Támara era una de las Nueve Villas de Campos que compartían términos aunque se regía por ordenanzas propias. Ahora sabemos que aquel curioso gobierno federado se reunía en esta población una vez al año.

En una nave de las afueras asistimos al despalille de las uvas, invitados por Paz Medina-Castellanos, mujer que apostó por el turismo rural de calidad hace trece años, reformando una casona del siglo XVI. En la planta baja, el bar de la casa, donde se conservan los elementos utilizados en la elaboración del vino.

Al lado del hotel, la monumental iglesia de San Hipólito, único ejemplo del mundo que luce un órgano sustentado en una sola columna de madera, y donde llama la atención la reja castellana en la que trabajó Francisco Martínez, un herrero de Osorno.

Explica con mucho mimo Concha que en Támara tuvieron mucha suerte, ya que Alfonso XI nació el día de San Hipólito y aportó una importante suma de dinero para la construcción de su iglesia.
Sancho IV dio libertad para pedir limosnas por todo el territorio, y el pueblo y los pueblos limítrofes se juntaban y subían al páramo con sus borriquillos y sus alforjas, las llenaban de piedra y se lo ponían a pie de obra a los canteros. Así se construyó la llamada “catedral” de Támara, o lo que en voz muy familiar suele llamarse la Moza de Campos.

La Madeja, Diario Palentino

16 noviembre 2018

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Estos últimos años mi obsesión ha sido viajar, conocer lugares cercanos, pueblos rescatados por terceros en sus bitácoras, pueblos de los que otros me habían dado buenas referencias, pero a los que por ese ritmo de vida que llevamos no había podido visitar. Viajar, sobre todo, por el norte: Asturias, País Vasco, Cantabria, Navarra, La Rioja, sin olvidarme, claro está, de tantos lugares palentinos a los que seguiré conociendo en los próximos meses, subiendo mis impresiones cada viernes a este espacio.


En definitiva, viajando, sin fijarse como meta grandes distancias, tenemos la ocasión de conocer la vida de otros pueblos: su historia, que te han contado de mil formas; su toponimia, que a veces no coincide con la que describen quienes lo estudian tanto; su patrimonio, aquellas cosas por las que lucharon sus habitantes para que fueran reconocidos; sus gentes que, en buena medida, son las culpables de que aquella vida se conserve, de que se reparen sus calles y sus casas, de que se ponga en marcha un grupo de teatro.

Hace unos días recalamos en el pueblo cántabro de Bárcena de Pie de Concha, a pocos kilómetros de Torrelavega. Un pueblo encantador.

La idea es volver otro día para recorrer la histórica calzada romana, de la que se conservan más de cinco kilómetros, que unía las localidades de Herrera de Pisuerga y Suances. Se encuentra aquí también el conocido como Camino de las Harinas, que data de 1753 y que conectaba, inicialmente, Santander con Reinosa y, con posterioridad, Alar del Rey (década de 1790).

Otra de las interesantes rutas que proponen es la subida al Pico Jano, nombre que se repite en la zona de Liébana y que toca en la subida el bosque atlántico, extenso y muy compartido bosque de frondosas.

Mientras tanto, iba programando la continuación de nuestra serie de los domingos para este diario: la más bella canción de la naturaleza, que ahora dedicaremos con especial atención a los detalles de cada lugar, algunos muy reconocidos; otros, aunque menos mencionados, interesantes también. Que viajar también ayuda a valorar lo nuestro

De la serie "La Madeja", para Diario Palentino

09 noviembre 2018

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Si para cualquier lugareño, la fiesta de su pequeño pueblo ya es un aliciente, para Estalayo, que nació en Tremaya, anduvo de misionero por Perú y terminó en una casa-cuna de México, vivir a pleno pulmón la mojonera era el sueño más grande. Que luego pierde los papeles, y le confunden tantos puertos, y nos abrasa a imágenes desde los lugares más inhóspitos. Quiero entender un poco esa carrera en la que anda empeñado, con la intención de llevar lo más lejos posible cada historia que sale de estos pueblos. Y quiero entenderlo también por tanta gente que tuvo que emigrar y para quienes, cualquier noticia de su tierra es un manjar del cielo. 


Sabía que era una tradición ancestral que tiene sus comienzos en 1575, que se reunían las autoridades y familias de Brañosera y los Redondos en un hermoso paraje muy conocido por él y que se revisaban ante un notario los mojones que dividen ambos territorios.
Llegó temprano y se sumó a los que buscarían los mojones de los Redondos. El paisaje no podía ser más atractivo, el camino lleno de arráspanos maduros que invitaban a quienes participaron a parar de vez en cuando para saborear tan exquisito fruto. De pronto aparece lo que creyeron era el primer mojón con una cruz cincelada esculpida sobre una gran roca.

Cuentan que, el notario, con voz potente y clara, iba describiendo la ubicación de cada mojón. Que algún mojón se resistió, que la caminata fue larga y que, a medio camino, algunos se sentaron para degustar los alimentos que llevaban.

Describe José Luis cómo llegaron hasta el último, el más alto, el más notorio y el más hermoso. Cómo vivieron la romería en el llano más de 300 personas, cómo aquellos pleitos nos trajeron esta hermosa costumbre que se repite cada nueve años, este año, por primera vez, con la participación de las mujeres.

Una experiencia inolvidable para todos, también para quienes desde las páginas de un diario conocieron por primera vez aquel pleito hoy convertido en fiel costumbre.

La Madeja | Diario Palentino

02 noviembre 2018

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Los estudiosos definen el carbón de cok o coque, como un combustible sólido que se obtiene al someter al carbón a muy altas temperaturas sin que exista contacto con el aire. Pero, ¿para qué se utilizaba? Su utilidad principal es la industria siderúrgica debido a su alto poder calorífico. Es como la gasolina extra en los vehículos. 
Desde 1838 a 1894, poco antes de que llegara el ferrocarril —el de Alar a Santander y el de La Robla— se produce en el Valle de Castillería el carbón de coque.

Más que la materia, llegadas estas fechas, me detengo en el sistema utilizado para transportarlo: en carretas, tiradas por caballerías, hasta la dársena del Canal de Castilla en Alar del Rey y después en barcazas, según trasladan los cronistas, hasta llegar a Palencia y Valladolid. En las hemerotecas encuentro una interesante nota publicada en "Novísima recopilación" donde dice: "Los carros y caballerías en que se conduzca carbón de piedra o Cook a la capital del Reino, componiéndose su carga exclusivamente de estos artículos, están exentos del pago de derechos, conforme a lo dispuesto por R.O. de 5 de enero y 29 de febrero de 1848.

Posteriormente, inaugurado el ferrocarril, el producto llegará también a la capital cántabra.
Luis Angel Torres Ramasco, se acuerda de los últimos carboneros que vinieron de Extremadura y realizaron las últimas carboneras. "Aún se localizan las explanadas donde lo hacían". Apenas quedan vestigios de las minas de las que procedía el carbón, pero es significativo que el Camino Natural del Románico Palentino utilice el antiguo trayecto que enlazaba la cuenca minera con los puntos de embarque.

Hasta Rueda llegaba el carbón que venía de la Sierra de Corisa. La pequeña producción se ofrecía al consumo después de convertirlo en carbón de Cook. El carbón que llegaba de aquella Sierra, lo mismo que el que llegaba de la mina La Florida, en San Felices de Castillería, se transportaba en carretas a través de caminos intransitables hasta Rueda, de allí a Quintanaluengos, Perazancas por el Valle de Valdoso hasta llegar a Alar del Rey a través de Olmos y Prádanos de Ojeda.

Para saber más:
Ruta del carbón de cook

LA MADEJA | DIARIO PALENTINO

26 octubre 2018

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En medio de esa bruma que nos tiene olvidados, atormentados por la desidia de quienes paralizan o desatienden el mantenimiento básico de lo nuestro, perdida media vida en reclamaciones que no tuvieron éxito, decidimos viajar a Aguilar un viernes por la noche, previa petición por teléfono de dos entradas para asistir a la representación teatralizada. Algo novedoso, desde luego, muy bien llevado por los empleados de la Fundación, ahora también actores que nos van narrando la supuesta vida que llevaron los habitantes del monasterio ocho siglos atrás.


Entre las piedras de Santa María la Real, esperamos acompañados de una moderna vela la llegada de Esmeralda, que advierte al grupo sobre la presencia de personajes extraños que irán apareciendo a medida que avanzamos, fantasmas del pasado que nos van llevando por pasillos y salas, dando voz a la historia que —nos imaginamos—, vivieron allí los habitantes de otro tiempo. Todo muy bien resumido en el guion de Carmen Molinos.

En una fotografía tomada en 1908 desde la Peña Longa, aparece en estado de ruina. Miguel Unamuno escribiría años más tarde: "Y las ruinas siguen arruinándose, los capiteles fueron vendidos por quien ningún derecho tenía a ello..."

La idea de recuperarlo fue un acierto. Hoy, como ayer, con otras miras y proyectos, este lugar recupera no solo su estructura, sino también, su esencia, la vida de sus gentes, la excelente labor de los custodios que desde todos los puntos de la montaña miran a este lugar, no ya para dejar sus donaciones como antaño, sino más bien, para verse reflejados en esa extensa muestra de patrimonio que heredaron, sintiéndose de algún modo obligados a conservarlo para las generaciones venideras, si es que para entonces quedan todavía pueblos vivos.

Ahora, con las edades del hombre, el monasterio se ha visto fortalecido por la visita de muchas personas que no lo conocían y, Cristina, César y Esmeralda, amén de Carmen, la guionista, con esa teatralización a la luz de las velas, nos han recordado a Anastasio de Hircio, el último abad del cenobio, al cantero Domenicus y a Doña Inés Rodríguez de Villalobos, una de sus principales benefactoras.

Imagen: Santa María la Real
De la serie "La Madeja", para Diario Palentino. 

19 octubre 2018

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Es lindo creer, que diría mi amiga Laura Soccimarro, que sigue desde Argentina todo lo que voy publicando aquí y allá, en una sinfonía repetida hasta la saciedad por otros cantores palentinos de rango. Véase la dedicatoria que Marcelino García Velasco le hace a Julio César Izquierdo en su libro “Castilla, ancha y eterna”. De corazón a corazón. ¿Y para qué?, nos preguntamos. ¿Alguien nos oye? ¿Merece la pena dar gritos en medio de una tierra condenada al olvido?

DESDE EL MIRADOR DE CALDACIO, CON MARTA REDONDO


El hombre de la radio firmó en Guardo un post antológico. Lo firmó con su voz, que recogieron los presentes. Nada de revueltas y medias frases. Nada de comprensión y de paciencia. Hasta aquí hemos llegado a trancas y barrancas -vino a decir-, cada vez más desiertos, cada año más torpes; en una sangría a la que los mandatarios se han referido de soslayo, anunciando prebendas y actuaciones que no llegaron nunca.

Pero esto no interesa demasiado, amigo Julio. Nuestro pataleo solo servirá para un rato de tertulia, para un tímido aplauso.

Los carteles de la carretera, ya te dan a entender que lo saben, que hay un proyecto inmortal para repararla, mientras hacen agua en Castilla carreteras más transitadas y necesarias. No sé si, ahora que la justicia no se siente, lo que pretenden es acabar con la paciencia de este pueblo, como diciendo, a ver por dónde salen los cuatro vecinos de estos sitios, a ver quién se atreve a pedir nada tal y como se está poniendo el cuaderno de ruta de los independentistas, o las reivindicaciones en diversas e importantes ciudades de los pensionistas. Siempre hay clamores por encima, siempre hay agujeros que tapar más importantes que los nuestros. Siempre te queda la esperanza de que vives y no renuncias a que alguien del Congreso o de la realeza, venga un día y se obre un milagro, como una especie de garantía para que aquellos que ostentan el poder, dejen ya de poner carteles de presupuestos sobre presupuestos y resuelvan de inmediato, que hay todavía resquicios para hacer de estos rincones una vida.

De la sección "La Madeja", para Diario Palentino, 2018

12 octubre 2018

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Es una pena que, después de muerto, a uno lo alaben tanto. El ejemplo lo tenemos bien evidente en citas e historias que repuntan ahora de autores y artistas internacionales. Lo estamos viendo ahora con Piedad Isla, a propósito de esos latidos suyos que se muestran estos días en la Casa del Parque.



Piedad nos dejaba a primeros de noviembre de 2009, ahora hace nueve años. ¡Cómo pasa el tiempo!

Hasta el diario “El País” la dedicó una necrológica, ambientada por José María Pérez “Peridis”, donde recuerda la vespa con la que recorrió los pueblos de la montaña palentina.

“La fotografía —dicen allí, y me quedo con esto—, se convirtió en el medio ideal de su estrategia vital, asimiló y transformó los materiales de la vida a su alrededor, de su realidad, para exponerlos fielmente y además convertirlos en sustancia básica, en sensibilidad poética”.

Así siguió acudiendo a importantes convocatorias después de muerta:

En marzo de 2014 en Santander, en la exposición titulada “Miradas de mujeres”; también se pudo ver su obra en la Fundación Botín de aquella ciudad, en la Casa de las Conchas de Salamanca, en Vitoria; en el Palacio Villanueva del Real Jardín Botánico de Madrid, a propósito de la XVII edición de PHotoEspaña; hasta en la Casa de Cultura de Elgoibar.

Y sigue recorriendo España, y siguen sucediéndose los reportajes y alabanzas a un ritmo que no lo hubiera podido soportar estando viva.

Esa inagotable fuente de gestos y paisajes, de calles y edificios, que ella exponía con sumo cuidado en aquella esquina de la calle mayor, fue la voz que quedó grabada, que a tantos viene cautivando desde entonces, que con tanto acierto ha prodigado el nombre de Palencia, el nombre y la fe de sus montañas.

Que la vida es así, que nos resistimos a que desaparezca su pintura, que no dejan de aflorar miles de documentos gráficos que nos sorprenden y emocionan tantos años después, que supo cómo narrar la historia de esta tierra, que hay gente que no muere nunca, que Piedad Isla sigue viva.

De la serie "La Madeja", en Diario Palentino, 2018



MINISTERIO DE CULTURA

05 octubre 2018

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En un pasaje de “Castilla”, cuando las ciudades castellanas inician la marcha para pedirle la libertad al presidente, uno de los protagonistas exclama: “Impresiona más un millón de personas en silencio, que todos los tanques del mundo disparando”. Esa era la imagen que nos impresionaba a todos en octubre del año pasado.


Suele ocurrir que, cuando se pretende algo, cuando hay miles de personas involucradas para conseguirlo, se intuye la utilización de la violencia. “Pues si no quieres por las buenas, tendrá que ser por las malas”, nos decían de pequeños. Y parece que si no es así, no se conseguirá nada.
La manifestación y el orden parecen las únicas apuestas en ese camino que diferentes fuerzas políticas vienen señalando sin descanso, aprovechando la fuerza que da la ostentación de un cargo político.
En el pasillo del piso de la ministra de sanidad castellana, —sigo metido en mi novela— colgaba un cuadro con el texto que aparecía en la página 326 del libro “Sobre la revolución”, publicado por el teórico político Hanna Arendt, en 1963:
«No se puede llamar feliz a quien no participa en las cuestiones públicas, nadie es libre si no conoce por experiencia lo que es la libertad pública y nadie es libre ni feliz si no tiene ningún poder, es decir, ninguna participación en el poder público».
Y esa felicidad, en la que cree mi personaje, aunque luego la realidad le engañe, es la que deben sentir en grado sumo las autoridades catalanas, cuando presienten el suspense que provoca el silencio de más de un millón de almas.
No tengo ninguna simpatía por ningún político, pero he de confesar que me ha sorprendido la última declaración de Joan Tardà: “Si algún independentista estúpido plantea imponer la independencia, está equivocado".
Siempre pensé que en su ceguera por independizarse, no se habían dado cuenta del cincuenta por ciento o más que no la quiere.
Ese y no otro es el escollo insalvable que dejará las cosas manga por hombre durante mucho tiempo, porque no podrá avanzar nada un país dividido y al silencio que no derriba muros, le suceden arrebatos y enfrentamientos que solo depararán decadencia y olvidos.

De la sección "La Madeja", para Diario Palentino, 2018



LA MÁS BELLA CANCIÓN - LOS LUGARES -DIARIO PALENTINO

cuevacobre
Espigüete
curavacas
sanromándeentrepeñas
bosquefósildeverdeña