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14 septiembre 2018

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A finales de julio visité en compañía de mis amigas Margarita Marcos y Cristina Parbole las Edades del hombre, que este año se han detenido en Aguilar de Campoo. Un año atrás ya entramos en la ermita de Santa Cecilia para admirar una de las obras clave de nuestro románico, transformada este año en Museo para acoger una pequeña muestra de nuestro patrimonio regional, siendo tantas y tan buenas las señales de Arte que atesora nuestra provincia.



El pintor riojano, Eduardo Palacios, afincado en Ávila, es el autor de los carteles anunciadores de las últimas exposiciones de las Edades del Hombre, también la de este año en Aguilar.

Ciertamente, más allá de las sensaciones que a cada uno le despierte esta muestra, entendemos que cumple con creces el objetivo de la Fundación: difundir y promover el arte sacro de Castilla y León.

En la Colegiata de San Miguel, nos llama la atención la pila bautismal románica, de finales del siglo XII-XIII, de autor desconocido, que viene desde la localidad burgalesa de Redecilla del Camino; el púlpito de nogal que llega desde Ampudia y que, posiblemente, proceda del taller de Alejo de Vahía; en pintura, el óleo sobre lienzo que trata del martirio de San Sebastián, que viene de la Antesala capitular de la catedral de Palencia.

No olvidemos que esta convocatoria, alcanza en este marco un valor especial por tantas iglesias románicas como se suscitan en el contorno. De ahí el epílogo "Ecclesia Dei", que invita a recorrer el entorno para admirar el tesoro de nuestro románico rural.

Toca seguir. En la calle es martes de mercado y se nos ofrece la estampa de un mercado medieval, con delicias por doquier que te van abriendo el apetito a esa hora de medio día.

Luce el sol como nunca. No cabe ni un alma más en las terrazas de la plaza. Nuestra hija, la historiadora, quiere subir al tren que hace un recorrido por las calles de la villa, y no se lo podemos negar, y allá que nos montamos con ella.

Y Aguilar crece y se expande por momentos en estas edades que nos traen el trabajo y el espíritu de tantos artistas y artesanos.

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(1) “Monacatus" en Oña (Burgos), “Credo" en Arévalo (Ávila), 2013; "Eucharistia" en Aranda de Duero (Burgos), 2014; y "Teresa de Jesús. Maestra de oración", en Ávila y Alba de Tormes (Salamanca), 2015). Y ahora el nuestro, Mons Dei, en Aguilar.

De la sección "La Madeja", para Diario Palentino.

07 septiembre 2018

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Es evidente que la suerte está ahí, a un paso, y que a mí me ha alcanzado, pero no por lo que venga después, sino por todo lo que he compartido con ustedes. ¿Quién sabe lo que va a pasar luego? En un segundo, la vida te puede colocar en el peor asiento, ante una riada imprevista, en un atropello, víctima de la navaja de un transeúnte que no conocías.


Aunque he venido publicando estos años en ARUZ, una editorial pequeñita que me arropa en asuntos de nuestras historias, muy exigente en el acabado y la presentación de los libros, lo de la novela es otro asunto más complejo, una historia que he querido mantener en la alacena hasta hoy, a propósito de ese anhelo independentista que explotaba hace un año y que sigue rondando en el pensamiento de mucha gente, y no solo de Cataluña, lo que llevará en algún momento, entiendo, a un cambio, a un sistema nuevo de gobierno, a un concepto nuevo de Comunidades y provincias.

¿Publicar una novela? Ya se imaginarán ustedes, no es sencillo. Y a veces no me extraña. Entras en unos grandes almacenes y te quedas alucinado con la montaña de libros que están expuestos, que muchos se detienen a hojear, pero que pocos se deciden a comprar. Y que otros pocos, muy pocos, se detienen a leer. Publicar una novela en un mundo de novela, con historias de amor y de terror que la superan, es una odisea siempre que nos embarquemos en una editorial pequeña y sólo lleguemos a la televisión por un milagro, que es mi caso.

Quienes me conocen, saben que no espero grandes triunfos. A mi edad, el triunfo se va renovando cada día. La vida, con un mínimo de dignidad, es ya un triunfo. Que vayan bien aquellas personas a las que quieres, es ya un triunfo. Y en esa sintonía me muevo. Y espero que aquellos que la compren, entiendan el mensaje, como una prueba de vida en un mundo que, a mi entender, camina hacia el abismo, aunque es el abismo que se ve al mirar desde una edad como la mía, el mismo o parecido abismo que auguraban nuestros padres ante esa historia que te va superando por más que procures sujetarla.

Para la sección "La Madeja", en Diario Palentino.

27 julio 2018

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“En veinte años aquí no va a quedar ni el apuntador”, asegura el alcalde de "Los Campos, un pueblo de Soria, a un medio de comunicación, quien recuerda al periodista Enrique Delgado que en los dos últimos meses han estado seis días sin teléfono. Pero la sordera, ustedes ya lo saben, es ya un recurso de alzada en esta tierra. Corren de una administración a otra los lamentos, los ciudadanos invocan sin descanso el estado de indefensión y dejadez en que se encuentran. Ya hemos verificado un montón de veces que los encargados de la señalización buscan el mejor sitio para avisar a los automovilistas que, tranquilos, que la cosa no se olvida, que ya se ha presupuestado una cifra importante para reparar la vía y el puente de Vañes. Los alcaldes, confiados, cruzando los dedos para que la vía no se hunda por otro sitio.



Pero pasan los días. El tiempo pasa raudo para todos, sobre todo cuando llegas a una edad en la que miras hacia atrás y no te encuentras. Pero, cosa curiosa, te das cuenta de que pasa el tiempo lejos, fuera, en el trabajo que desempeñas, en la ciudad donde te encuentras; aquí, no. Aquí no pasa el tiempo igual. No, aparentemente. Los mismos carteles, el mismo puente regulado por semáforos, la misma tercermundista carretera, un martirio desde Areños al límite con la comunidad cántabra.

Aquí, como en Soria, no queda ni el apuntador en veinte años. 

Donde los servicios no se cuidan, hasta el turismo pasa página. 

Por eso es fundamental que quienes gobiernan en los ayuntamientos voceen un poco, que están en su deber y pueden, para que se adecuen y se reparen las vías de comunicación, lo más elemental para que la vida de estos pueblos no se detenga. 

Los alcaldes, la Diputación, quienes se dedican a evaluar la situación del firme, ustedes son, si se lo proponen, los que pueden cambiar con una firma la situación que padecen los que viven en esta punta de Palencia. 

Yo tengo mi deber, que es informar del malestar que impera por esta desconsideración que ya viene de hace cuarenta años. 

Y no duden que volveré a la carga de inmediato. Es más, estoy pensando en hacer una entrega por capítulos hasta que alguien se lo tome en serio.

Imagen: DePumar59
De la sección "La Madeja", para Diario Palentino. 

20 julio 2018

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A mediados de marzo de este año un estudio de Luis Romero, profesor de geografía en la Universidad de Valencia, da a conocer las causas del despoblamiento en las zonas rurales de España. El turismo no es suficiente para mantenerlas. El investigador apuesta por la recuperación y nuevo uso de los bienes comunales. Por debajo de los 500 habitantes reales un pueblo tiene un crudo futuro. Y esa es la realidad en la que ya se encuentran más de 4.000 municipios, la mitad de todos los que hay en España.


No sé si es bueno o malo reincidir tantas veces en lo mismo. Recurrir cada año al censo de nuestros pueblos, tal vez no sea lo aconsejado por quienes desde hace tantos lustros solo hablan de recetas milagrosas. Porque, mirando el mal, uno ni se consuela ni se cura.

Posiblemente, solo sirva a efectos de incrementar el temor a quedarnos solos, precipitando de alguna manera esa hecatombe que viene a ser para nosotros la devastación y el abandono del lugar donde naciste, donde jugaste, donde creciste.

Esto cansa a cualquiera, a mi también, se lo aseguro, pues lo que todos esperamos son soluciones. No más proyectos ni promesas que luego no se cumplen.

Sea como fuere, sirva o no para que alguien vuelva los ojos a esta despoblación que nos desangra, hemos de colocar sobre la mesa de nuevo y todas las veces que haga falta esta acuciante llamada para que, si existiera un resquicio, por pequeño que fuera, si quienes desde las altas esferas del poder entienden que alguna actuación puede abrir una brecha de esperanza, se pongan a trabajar en ello que aquí la esperanza no se pierde hasta que se apaguen todas las luces.

La idea de escribir un libro resumiendo la historia de cada pueblo, las notas que han llegado por diferentes vías hasta nosotros, nos ayuda a pegarnos de frente con este abandono de los pueblos que ya venimos anunciando desde hace años.

Necesitamos repetirlo, aunque nos duela, aunque sólo sirva para recordar que una vez hubo vida en ellos y, sobre todo, que hay gente que no abandonará nunca y que necesita, por lo tanto, medidas que puedan mantenerle allí, donde se siente vivo.

De la sección "La Madeja", para Diario Palentino, @2018

13 julio 2018

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¿Hay alguna oferta para los colaboradores de prensa? -le pregunto a la muchacha que atiende en la recepción del castillo de Fuentes de Valdepero. Si voy a promocionar los lugares por donde paso, justo me parece que alguien me facilite una entrada sin preguntarme tanto, que no voy a invadirlo, que voy a promocionarlo, que son muchos lugares, que implica también un gasto por el desplazamiento y tiempo para elaborarlo; que no vamos a pedirles dinero por salir mencionados en la tercera del Diario, como sería lo propio, pero el caso es complicarlo todo, que no pueda cualquiera exponer su relato, que pague todo el mundo, hasta quienes descubren que allí había un sitio que merece la pena visitar.



Por el Becerro de las Behetrías sabemos que a mediados del XIV la villa pertenecía a Juan Rodríguez Sandoval, y a finales del mismo siglo a la familia Sarmiento. A mediados del XV, Diego Pérez de Sarmiento, Adelantado Mayor de Castilla, y señor de la Bureba y de no sé cuántos sitios más, edifica la fortaleza que pasará por muchas manos, incluso, como no, hasta llegar a las manos de la Casa de Alba.

Como mi intención es visitar todas las fortalezas que dan nombre a esta tierra, porque me intriga la vida que hubo en ellas, vengo hasta Fuentes de Valpedero, cuya construcción se presume entre los años 1442-1465, por señales que aparecen al realizar la rehabilitación del edificio y por las inscripciones de los escudos con las armas de la familia Sarmientos en el cubo sudeste.

Los Comuneros tienen un capítulo aquí escrito y de tal modo le debieron impresionar a Andrés de Ribera, su propietario entonces que, al realizar la reparación del edificio, refuerza sus muros excesivamente y la remodela con la intención, parece, de hacerla inexpugnable.

La Diputación de Palencia lo adquirió en 1995 y allí se han realizado importantes obras de rehabilitación. Por cierto, tuve la curiosidad de bajar hasta la mazmorra del castillo, un pozo de 6 metros de altura, adonde tiraban a los apresados, muertos o vivos, de donde viene el dicho: Ahí, que te pudras".
De la sección "La Madeja", para Diario Palentino, 2018.

06 julio 2018

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Resonada es la fama de la iglesia templaria de Villalcázar, construida en la transición del románico al gótico, un ambicioso proyecto que no se completó nunca. Hito del Camino de Santiago, del que ha sido uno de sus centros religiosos más importantes, y vinculado a la Orden del Temple. En la Documentación de 1069, se cita a esta localidad como Villasirga, en referencia al camino (de sirga) que pasaba por sus cercanías y que los propietarios ribereños deben dejar para uso público. Alfonso X el Sabio, refirió en sus “Cantigas” doce milagros atribuidos a Santa María, la titular de este templo y es parada importante del Camino.


Aunque hoy quiero exponer mi queja por varios detalles, que son lagunas para mucha gente que llega hasta sus puertas.

A la decepción por los excrementos de las palomas que pueblan la entrada, se suma la pésima iluminación del interior, que el visitante si quiere debe ir llenando las huchas de las esquinas, que son las que encienden las lámparas y esto parece un sacadineros al que, para más inri, después de abonar la entrada correspondiente, le falta un guía que te lo explique.

Ya nos pasó algo parecido en Paredes de Nava, donde quisimos detenernos en la iglesia de Santa Eulalia, con su original torre que acumula tres estilos distintos: románico, gótico y mudéjar y que alberga en su interior el museo con más de 300 obras de arte.

No obstante, aquello fue una anécdota, a una de las guías le había surgido un imprevisto y no era cuestión de armar follón por eso, pero lo de Villalcázar parece una costumbre y contentos si esta nota sirve para que las palomas vuelen a otro lugar y alguien explique con buena iluminación las características del templo, que para eso se paga una entrada.

Si vienes y te queda tiempo, tienes un palomar, el Palacio de los Condes de Villasirga, restos del antiguo hospital de Santiago y la Ermita de Nuestra Señora del Río. Al lado de la iglesia se encuentra el mesón de los templarios, el mesón de Pablo, el mesonero mayor del Camino de Santiago, de donde todos parecen salir contentos: sopa castellana y lechazo al mejor punto.

De la sección ¨La Madeja", para Diario Palentino, 2018

22 junio 2018

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Ciento setenta jóvenes de institutos de Soria, El Burgo de Osma y San Esteban de Gormaz, en un taller conducido por Xavier Verdaguer, uno de los emprendedores españoles con buena proyección internacional, exponían hace unos meses algunas alternativas en esa lucha contra la despoblación de la que hablamos todo el mundo. Estamos ante un argumento futurista, lanzado por un grupo de escolares en un taller de innovación creativa.


La impresión de que los pueblos se terminan cerrando, viene de muy atrás y, ahora todos los gobiernos y las Instituciones andan buscando ideas, entiendo que lo hacen para que sirvan de prueba y recapacite e intervenga el gobierno de la nación, ante esa desnudez que se palpa en el sector servicios.

No ha habido un mantenimiento preventivo en este medio y ahora salen de golpe los problemas, que no se detienen en un punto concreto, van tocando territorios que no lo contemplaban; quienes hacen su vida en ellos, ante la falta de ayuda e interés, están sopesando hacer las maletas y vivir desarraigados lo que quede de vida.

Lo cierto es que este grupo de soñadores han mirado a la Soria que quieren, no a la que tienen. Y no cabe duda de que todo viene bien para mover conciencias, e interesa moverlas, porque el año se iniciaba otra vez con datos negativos.

Hace unos días la Diputación de aquella provincia firmaba un convenio con la Junta que conlleva unas medidas para que los pueblos no desaparezcan. La vicepresidenta ya dejó claro que los planes no consisten en soplar y hacer porrones, y entendemos que los problemas no se solucionan de la noche a la mañana, pero es que son muchos años esperando un cambio, no es de ahora este mal, no son porrones lo que queremos, sino servicios, mejorar los que están funcionando, reactivar algunos de los que se han dejado perder; si acaso, emprender algo nuevo, que los convoque a todos. Ahora ya se empiezan a contemplar algunos problemas que plantea la superpoblación. Y en Zamora están a favor del modelo soriano, aunque no se entiende si es para desbancar a los políticos contrarios, o es para llevarlo en serio al plano de estos pueblos.

De la sección ¨La Madeja", para Diario Palentino, 2018.

15 junio 2018

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Vinimos a parar a once kilómetros de Palencia, concretamente, a Valdeolmillos, “el lugar de los pequeños olmos”, una localidad cerrateña que exhibe con galanura el verde de su páramo.
Me gusta la descripción que hacen de este pueblo en la web: “Nucleo situado en un umbral terciario sobre el valle del arroyo Mayor, zona de transición entre las campiñas onduladas y las laderas del páramo.”


Si sales a dar un paseo te encontrarás con los abuelos de la residencia cercana, que después de tanta sequía asisten emocionados al crecimiento del centeno.
Mi familia suele preguntarme, cuando sale el tema a colación: pero ¿a tí qué te da la escritura? ¿Con qué fin te prodigas tanto en el Diario?

Yo siempre los respondo: ¡Estoy sembrando! Y como pasan los años y sigo a lo mío, sin ver por parte alguna productos de la siembra, pues la guasa es evidente. Porque ellos no cuentan por fruto las emociones, los sentimientos, las historias. No cuentan los amigos. Personas imbuidas en sus mundos, pintores, escritores, simpatizantes de todas aquellas historias que tu cuentas con el único fin de dar a conocer aquellos lugares que a ti te cautivaron, que se conozca la tierra de tus ancestros, que se de una buena mano de brea a la carretera y que se cambie o se repare el puente de Vañes.

Que se ponga, en fin, todo lo que sea menester para detener esa despoblación que ya nos señala por todas partes. Y en este meneo incesante, uno gana amigos que apostaron por esa historia tuya, que era la suya de algún modo. Vine a caer aquí un fin de semana. En medio de este pueblo, una casa como de cuento, con su bodega y todo, que en nada ha de envidiar a mi txoko de Erandio, lectura imprescindible de mi novela “Castilla”, que este año presentaré en las ferias del libro de nuestra capital y provincia.

Gracias, Margarita Marcos. Gracias por tu amistad, por tu humanidad, por tu sencillez, por tu sabiduría.

De la serie "La Madeja", para Diario Palentino, 2018.

25 mayo 2018

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Laureano Pérez Mier, que estudia en el siglo pasado la historia de Pernía, y al que ya me he referido en numerosas ocasiones, habla sobre la concesión de estas tierras por parte del Rey Alfonso VIII a su tío, el obispo Raimundo, concesiones renovadas después por los “Alfonsos” que siguieron. Poder compartido en muchos lugares de Liébana y Pernía por el Señorío. La lucha por la posesión de Liébana, Pernía y Campoo se encuentra resumida en los numerosos pleitos que abordaron durante siglo y medio; de una parte, La Casa de Castañeda y los Condes de Siruela, y de la otra La Casa de Vega y los Duques del Infantado.


Desaparecidas las necesidades y condiciones que les dieron vida, llega la nobleza, que adopta la forma hereditaria, de ahí los sucesivos condes de Polentinos y los de Pernía.

Pero a mí lo que siempre me ha apasionado, la razón por la que sigo refiriéndoles a ustedes a sorbos la historia de esta tierra es el perfecto entramado de su Concejo, que nace espontáneamente, como bien hace notar Laureano en sus apuntes, como exigencia natural de la organización de su vida social y económica. Hay que marcar unas pautas, elaborar unas ordenanzas donde se contemplen las normas necesarias para el cuidado de sus ganados y propiedades, la participación del pueblo en la vida religiosa y en los gastos parroquiales; de qué modo todos intervienen sin que medien instancias superiores, en la ratificación de contratos, testamentos y en la reglamentación en general de toda su vida social y económica. Y uno de los ejemplos que hace notar nuestro ilustre paisano y que consta en un privilegio de la Abadía de Lebanza, es cuando se congrega todo el Concejo de Vergaño en el atrio de su iglesia, para oír la lectura y confirmar una Carta de Behetría otorgada en el año 1165.

Dice Laureano y así lo estimo yo también que el concejo rural es esencialmente democrático. Estas poblaciones tenían aseguradas facultades y atribuciones para desenvolverse. Formaban parte del concejo todos los hombres libres, a cuya asamblea general eran convocados los domingos a campana tañida, para tratar y resolver los asuntos de interés general.

De la serie "La Madeja", para Diario Palentino, 2018.

04 mayo 2018

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Cuando pasan los años y miras de soslayo hacia el pasado, siempre se te abre una puerta para poner en orden tantos pasos como diste, sin fijarte de verdad en la importancia de aquellas pequeñas cosas que estaban en tu entorno retenidas, encerradas, desprotegidas.
Palencia es un gran museo al aire libre, como titula una página de facebook mi amigo Eduardo. Y mi querida amiga Margarita, que sabe vibrar con las pequeñas cosas, me lleva la tarde de un domingo cercano a Perazancas, una de las 27 localidades que le dan nombre a La Ojeda, ese territorio de transición entre Tierra de Campos y la Cordillera Cantábrica.



Un pueblo que en el siglo XVIII contaba con 17 tejedores de lienzos y 11 cardadores de lana, capítulos que junto a otros de su cultura tradicional han sido recuperados en el Museo Etnográfico situado en las antiguas escuelas.

Pues resulta que, estando retenidos ahí en su belleza y en el tiempo, siempre he pasado de largo ante una de las joyas del Románico Norte, uno de los pocos vestigios de lombardo existentes en la provincia, cuya construcción puede remontarse al siglo IX. Me refiero, claro está, a la ermita de San Pelayo, donde se realizaba una fuerte inversión en los años pasados para recuperar el ábside que se estaba separando de la nave. Debe ser el mismo ábside cuyos sillares tocaba Margarita, donde asegura que nació su pasión por el románico.

“Si nuestro románico rural estuviese en Valle de Bohí o en Francia, sería la repera, pero nosotros confundimos rural con insignificante y así andamos, recogiendo migajas de aquí y de allá.”

Algunos historiadores aseguran que su humilladero de las Ánimas fue mojón divisorio de los reinos de León y Castilla y lugar de tribus pastoriles y de guerreros cántabros y de romanos que vinieron con la intención de apoderarse de ellos.

Un trasiego de gente que nos dejó ese ramillete de templos y ermitas que, en su pequeñez, dejan ver lo más grande, un arte que nos sopla a cada paso, un grito que parece retenido en lo más recóndito de sus valles, una presencia que hace que estos pueblos resalten a pocos pasos del camino que transitamos tantas veces.

De la serie "La Madeja", en Diario Palentino, 2018.

27 abril 2018

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No crean ustedes que volverán la vista, que pondrán el remedio, que adecentarán esta carretera que comunica con Cantabria. No crean ustedes que pasarán vergüenza de mantenerla así otros cien años. No crean ustedes nada. A quienes nos gobiernan en esta comunidad, en esta provincia, en esta comarca, no les importa que sus homónimos en la comunidad vecina hagan los deberes en el tramo de carretera que comunica con la nuestra.
Por norma general, es la inercia equivocada que nos lleva, nos fijamos siempre en los alcaldes que no intervienen para que se arregle, en lo que no hacen los demás. ¿Y por qué lo tengo que hacer yo, cuando tanta gente pasa a diario por esa carretera?



Hace unos días, los responsables de la comunidad vecina presentaban el proyecto que mejorará la comunicación entre las comarcas del Besaya y del Pas, la Autovía de la Meseta o la red ferroviaria y la carretera a Burgos. Cinco millones de euros para la primera fase de mejora de esa carretera, seis kilómetros entre Arenas de Iguña y Villasuso de Anievas, lugar elegido por el presidente Revilla y su Consejero de Obras Públicas, para la presentación de esta obra que parte con un plazo de ejecución de 18 meses.

En Anievas se esperaba el arreglo de la carretera desde hace quince años, como nosotros lo esperamos desde hace cuarenta, porque hace cuarenta años que lo estamos esperando nosotros, que ya llovió y escampó un montón de veces, pero como si nada, que los nuestros se colocan buenas orejeras y que chirríen las ruedas lo que quieran, y que se quejen los amantes y los sufrientes montañeros.

Pero hay un detalle que no se escapa a los ojos de quien quiera verlo, preocupado por esta espera que casi nos consume. En aquella presentación, junto a Revilla, estuvieron los alcaldes de Corvera de Toranzos, el de Arenas y el de Anievas, que casualmente lleva el apellido Pernía. (De aquella tierra, según la versión de algún toponimista, podría venir el nombre de Pernía). Pues aquel alcalde pronunció una frase histórica que parece que los nuestros no pronunciaran nunca: «Hoy se cumple mi sueño desde que llegué al Ayuntamiento, el mío y el de todos los vecinos del valle».

De la serie "La Madeja", para Diario Palentino, 2018.

13 abril 2018

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Preguntamos a un anciano en Rebolledo de la Torre, si hay algún atajo para llegar a Pozancos y nos señala un camino rural que llega a Castrecías, advirtiéndonos bien: “la parte de Burgos está asfaltada, no hay problema; la otra parte, la de Palencia, está inmisericorde.” Y así fue, y quienes viajábamos aquel domingo para ver la renombrada galería de Rebolledo, coincidimos en reconocer que el paisano se había quedado corto. Pozancos es una localidad de 30 habitantes, en la línea divisoria entre Palencia y Burgos, a cinco kilómetros de Mave. Aquí se conserva íntegro el ventanal de poniente, que luce acantos carnosos y columnas con curiosos acalanamientos, atribuido a uno de los talleres que trabajan en Carrión de los Condes.


Comemos en Aguilar, en el restaurante de la familia Cortés, donde ya nos advierten: “hoy “Diario Palentino” dedica una de sus páginas a Valle de Santullán”. No será la única sorpresa que me hinche un poco, aunque trate de disimularlo. Al llegar a Moarves, José Antonio, el custodio, nos pregunta que de dónde venimos. De San Salvador de Cantamuda -le contestan mis acompañantes. “Pues Froilán ha dicho que no es de Cantamuda, que es de Cantamuga”, llego a escuchar a tiempo, lo que me confirma que tengo algo más de cien seguidores en la provincia que esperan impacientes el diario del viernes. Hay que aclarar que la advocación de este templo es a San Juan, no a San Pedro como parece advertir en varias publicaciones de cierto prestigio.

Con razón, José Antonio, ante nuestra encendida mirada contemplando el majestuoso Pantocrátor flanqueado por dos grupos de seis apóstoles, exclama: ¡Solo hay que mirar! ¡Qué les voy a decir! Uniformidad que evidencia una sola mano en su factura, que es la mano que interesa destacar, el cantero que interesa conocer y aplaudir.

En Moarves la pila bautismal nos da en la cara. Situada al lado norte de la cabecera, de perfil troncocónico, viene a recordarnos los componentes del friso que admiramos en la rojiza portada.

Entre los años 1989 y 1995 se restauran, quedando una muestra de curiosas caras que motivan numerosas críticas. Ya no existen canteros como los de antes. Pero el viaje ha sido una señal para seguir promocionando la riqueza y el sentimiento de nuestra bella tierra.

De la serie "La Madeja", para Diario Palentino, 2018.

06 abril 2018

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Ya saben ustedes que la Agencia Estatal de Meteorología pone nombre a las borrascas profundas para que sea más efectivo el aviso del riesgo que implica acercarse a los lugares por donde pasa. El 24 de marzo Hugo pone en alerta a 16 comunidades y 51 provincias, prácticamente a España entera y mientras en Estaca de Bares, un municipio de Mañón, en A Coruña, las rachas de viento llegan a 146 kms por hora, en la montaña palentina el temporal viene en forma de nieve.
Y nieva copiosamente durante todo el día y parte de la noche.


Pero lo nuestro era un viaje en el tiempo planeado desde hace tiempo. Queríamos terminar lo que empezamos, allá en Piasca, cerca de Potes, en los últimos meses de 2017, siguiendo la pista al taller de Covaterio y al maestro Juan de Piasca, si es que no se trata de la misma persona, a quien se le atribuyen obras significativas en el norte de nuestra provincia. Algunas son tan cercanas entre sí, (1185 en Lebanza, 1186 en Rebolledo), que es lógico suponer que el maestro no podía estar en ambos sitios y serán discípulos de la misma escuela quienes las ejecuten apoyándose en el libro de modelos.

Pero será en la iglesia de San Julián y Santa Basilisa, en la renombrada galería porticada de la localidad burgalesa de Rebolledo de la Torre, donde firme el maestro allá por el año 1186.

Se trata, como bien nos habían advertido amigos y entendidos, de uno de los monumentos más notables del románico hispano.

Mientras Margarita hace un recorrido por la galería, y me asombra el mainel que, encajado en mitad de la saetera y bien rematado en una cabeza de león que simula engullir el fuste (gloutón), busco la firma del autor que salió de Piasca. No sé, es un afán que me persigue, aquella visión que me transporta a los siglos pasados, un hombre con su cincel dibujando en la piedra obras de arte. Su breve mensaje hoy explicado en miles y miles de lecturas que quieren intuir lo que pensaba Juan de Piasca.

Por cierto, “Hugo” ha desaparecido y el sol relumbra sobre la Peña Amaya.

De la serie "La Madeja", para Diario Palentino, 2018.

10 noviembre 2017

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No he sido, y me arrepiento, un cronista de toda la montaña palentina. Me he limitado durante años a cantar las excelencias de una parte muy pequeña de esta montaña, que ahora venimos retratando de arriba a abajo y de lado a lado, y que ahora vamos descubriendo no sólo para quien quiera verlo, sino para nosotros, que no la ignorábamos porque nos la iban enseñando escritores y espeleólogos, pero que no veníamos a conocerla en las distintas estaciones del año, en las mismas preocupaciones que nos invadían a nosotros, en el mismo temor a perder poco a poco población, en un lamento que no trasciende pero que se nota cuando llegas de visita y te dispones a recorrerlo. Desconocía en esa magnitud esta montaña, me había limitado a citarla o a repetir lo que otros contaban de ella.Y cómo cambia todo cuando la miras desde dentro, con los pequeños gestos que la mantienen viva, con esa fuerza de voluntad que capitanean quienes nacieron y vivieron en el devenir de la historia.   


Hace unos días entraba por segunda vez en el camino que lleva hasta el corazón de este espacio natural, a espaldas de Revilla de Pomar. La imagen que se capta desde la entrada a este lugar en un día soleado te deja sin aliento. Era la segunda vez en mi vida que visitaba Covalagua (cueva del agua/cueva del Ivia), a la espera de la lluvia que alimente esa toba para que se oiga la cascada antes de llegar a la balsa reguladora.

Lo explica detalladamente un cartel a la entrada, donde crecen plantas curiosas como el torvisco, y el poligonato; la primera con muchas hojas en forma de punta de espada y la segunda una planta con propiedades medicinales, utilizada como analgésico, diurético y antidiarréico.

Ya de camino a este lugar, nos detuvimos en el pueblo de Villarén de Valdivia, bajo el monte Bernorio, importante escenario de las guerras cántabras contra Roma, donde se localiza la ermita rupestre de San Martín.

Pueblo llenos de historia que necesitan ser vividos, que necesitan ser contados. He llegado tarde, no tiene perdón, pero he sentido otro mundo lleno de encanto que no deben perderse los amantes de la montaña palentina.

De la sección "La Madeja", para Diario Palentino. @2017

27 octubre 2017

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A mediados de septiembre, aprovechando unos días de vacaciones, fuímos a visitar Cenera de Zalima y Villanueva del Río, dos pueblos que no conocíamos, pues cuando los anegó el pantano de Aguilar nosotros éramos unos críos. Pero no fuímos los únicos. El lugar, al que se accede por una carretera de tierra, lo que queda de la vieja carretera que los comunicaba, estaba lleno de coches, visitantes que habían tenido el mismo impulso que nosotros por revivir la historia, o que venían de fuera, alertados por las imágenes que estos meses han publicado los medios de comunicación. 


Un servidor, como mero observador más de aquellas ruinas, pero Estalayo, intrépido fotógrafo, indagando por aquí y por allá, haciéndose con una balsa para llegar hasta las ruinas ahora regurgitadas por las aguas, retratando los restos de su iglesia, cuya portada románica se instaló en el castillo de Monzón de Campos, reportaje que estudiamos presentar al filo de la Navidad en la sección de los domingos, como recuerdo a quienes vivieron en aquel lugar.

Hacia el otro lado, muy cerca de la ubicación que tuvo el pueblo de Villanueva del Río, se localiza el puente medieval, de cinco magníficos ojos, levantado entre los siglos XIII y XIV, muy parecido, según los entendidos, al puente mayor de Aguilar de Campoo. Algunos ya han propuesto el traslado y la reconstrucción de este puente, tal vez formando parte del Camino Francés de Santiago que venía de Cervatos, pero se ha rechazado desde el consistorio aguilarense por su elevado costo.

Otra cosa es el expolio del patrimonio al que dicen no poder poner freno desde los Organismos y la Fundación Santa María la Real. Algo parecido sucedió en León, donde el embalse de Luna engulló 70 molinos, 28 puentes, cuatro fraguas, iglesias, ermitas y castros y de cuyo saqueo da detallada cuenta la historiadora Ana Villanueva. Los bienes que evacuan los vecinos antes de inundarse, lo que va demoliendo el agua con el paso del tiempo y lo que se expolia cuando desciende el caudal del pantano.

En nuestro caso bastaría, digo yo, con cerrar los caminos durante ciertas horas y que una cámara grabase en estos puntos hasta que las aguas vuelvan a cubrirlos.

De la sección "La Madeja", en Diario Palentino, @2017

20 octubre 2017

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Hay lugares cercanos que desconocemos, con historias y encantos similares a los que por aquí vamos contando de nuestra montaña palentina. Es el caso del valle cántabro de Valdeolea que comunica con los nuestros por la sierra de Hijar y que es clave para conocer el proceso de romanización que allí se hila, un proceso que nos alcanza y nos hermana de algún modo, pues aquí llegaron algunos de los maestros canteros que trabajaron en las nuestras y uno de cuyos ejemplos lo encontramos en Las Henestrosas de las Quintanillas, una pequeña población a 7 kilómetros de Mataporquera. 



Entre aquel término y Bercedo, en lo alto de un cerro, se localiza Santa María la Real, una pequeña iglesia, cuya primera construcción, de una sola nave, data de finales del siglo XII. Los historiadores la sitúan en el románico tardío, aunque muy reformada en los siglos posteriores. En 1503 se ampliará con dos naves laterales. De la mano de nuestra guía y amiga Margarita Marcos, pudimos admirar las pinturas murales atribuidas al maestro de San Felices que también dejó su huella en las de Santa Olalla de la Loma y Mata de la Hoz.
El buen tiempo nos permitió disfrutar de un menú especial en La Cuchara del Camesa, un rincón encantador levantado en Olea, uno de los pueblos más grandes de la comarca, donde todo es diferente a lo que viste antes en otros sitios, con una visión estupenda del valle y donde uno se queda alelado con todos y cada uno de los detalles que adornan el contorno: bancos de madera o de piedra, simpáticos bocetos en los mojones, un lugar para la siesta en la planta superior, con una biblioteca muy bien alimentada con las publicaciones que se han ido haciendo de estos lugares y, en fin, manos artesanas que no sólo miran la naturaleza sino que ponen el mismo mimo en cada plato que presentan: ollas ferroviarias, con una buena muestra de las alubias de Saldaña; trillos de calabacín o tocineta, orujo de los Camachos de Liébana...

Es la primera vez que me adentro en este valle. He de volver muy pronto. Si es posible, en primavera, que hay muchas cosas que admirar en este lugar vecino de Valdeolea.

De la sección La Madeja, para Diario Palentino, @2017

06 octubre 2017

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Hoy quiero hablarles de una historia curiosa que se vive en Quintanalara, una localidad burgalesa de 34 habitantes, perteneciente al municipio de Revilla del Campo y a la tierra de Lara, donde también podemos encontrar una abundante muestra del románico.
La noticia que se extendió como reguero de pólvora es que se abrió en aquel lugar, a instancias de su alcalde, Rubén Heras, una biblioteca con 25000 ejemplares, de los que más de la mitad ya estaban registrados y expuestos cuando acudí a recoger datos para contárselo a ustedes. 


Quintanalara se localiza a 27 kilómetros de la capital, y se ha convertido en el mayor punto de intercambio de la provincia burgalesa adherida al fenómeno Bookcrossing, una red internacional que desea hacer del mundo una biblioteca y para ello permite liberar y cazar volúmenes y seguir su viaje a través de internet. Hileras de libros ordenados por temática: poesía, biografías, historia, salud, y clásicos de la literatura universal que han seducido al mundo y que han comenzado a hablar de un pueblo por donde nunca pasó nadie.

Hace años que vengo trabajando en una idea parecida, aunque mi pretensión es más humilde y con la idea de una biblioteca museo en San Salvador.

En ella, cuando internet nos llegue en condiciones, si es que llega algún día, se instalarán varias pantallas donde se podrán consultar artículos y materias relacionadas con la montaña palentina, se expondrán ejemplares de ediciones raras o limitadas, se abrirá una sección para donaciones y se habilitará el lugar para charlas y conferencias. Pero eso se lo contaré, si es que la vida nos sonríe por un tiempo, cuando estén ordenados y expuestos los primeros 2500 libros que he ido atesorando.
De momento ahí queda la iniciativa de nuestros vecinos, en un pueblo de 33 habitantes, situado a las faldas de la sierra de la Demanda.

Imagen vista en burgosconecta.es
De la sección "La Madeja" en "Diario Palentino"

29 septiembre 2017

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Durante años hemos asistido impotentes a la violencia de género. En un reportaje de Juanma Velasco para el diario "El Correo", a propósito del libro que se publica a finales del 2016, "Violencia contra las mujeres en la Castilla del final de la Edad Media", hay una clara referencia a la violencia ejercida contra las mujeres en todos los tiempos.


Muchos de los documentos analizados corresponden a denuncias de las mujeres vascas que piden ayuda para defenderse de los maridos y de los hijos.

Así, Mencía de la Vera (1456-1515), señora de Tordehumos (Valladolid) y casada con Fernando de Granada, hermano de Boabdil, el último rey de aquella ciudad, lleva el testimonio de los criados que declaran de qué modo "le agrede, le rompe un dedo, le tira de los pelos..."

En la Chancillería de Valladolid, hay una sala de fijosdalgos de Vizcaya, exclusiva para casos de litigantes vascos (una especie de Tribunal Supremo de la época, donde llegaban las mujeres, cuando carecían de recursos o no habían sido oídas en sus denuncias por los alcaldes de los concejos, a los que acudían en primera instancia.

Como en la actualidad se citan las medidas de alejamiento, antes existía la "Carta de Seguro". Los pregoneros tenían la obligación de vocear el documento donde vivía la víctima para que todo el mundo supiera que el agresor no se podía acercar a la mujer.

A este respecto, la autora hace mención a otro documento donde figura la petición de María Sarmiento de Orduña, que en 1488, cuando queda viuda, reclama a los monarcas la Carta de Seguro para defenderse de su propio hijo, Pedro López de Ayala. "Dice que tiene miedo de él y de sus hombres y criados y está segura que la herirán o la matarán a ella o a sus otros hijos para quedarse con la herencia".

La investigadora trata de apartar la idea de la pasividad de las mujeres a lo largo de la historia en esta historia del maltrato que no parece tener fin.

De la sección "La Madeja", para Diario Palentino, @2017

01 septiembre 2017

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A primeros de siglo le proponen un viaje a Miguel Ángel García Guinea, conocido y admirado arqueólogo e historiador, que ya había recorrido en solitario la provincia en los años cincuenta para preparar su tesis doctoral. 


Quien le invita a intervenir parece sugerirle un repaso a lo que vio en el siglo anterior y un balance de lo que todavía puede sorprendernos hoy, en su caso, cincuenta años más tarde.
Me refiero, claro está, a las excelencias de nuestro románico, que aquel selecto viajero llevó al libro "El arte románico en Palencia" (1961) del que se han hecho ya varias ediciones.
Y entendiéndolo así el maestro no percibe notables diferencias porque los edificios se muestran con idéntico alzado de muros que los canteros levantaron en su siglo, aunque, como luego matiza, en la vida todo cambia, todo está en tránsito. No lo ve ni lo siente igual un viajero del siglo XVIII, imbuido por otras manifestaciones artísticas, y el ejemplo se evidencia en la exclamación, cien años después, de quienes califican el Monasterio de Aguilar de "un edificio magnífico en sus ruinas".
Pero con la obligación impuesta de analizar el arte románico del que nuestra montaña está repleta, encuentra las excelencias del paisaje y la calidad humana de las gentes que habitan estos pueblos. Fascinación y embeleso fue lo que sintió este ilustre viajero en aquel tiempo, cuando con 30 años descubre los distintos escenarios de estos rincones nuestros que quedan para siempre en su memoria.

No hay sitio para tanta gente, pero bien nos vendría, al hilo de esta madeja, que vengan los turistas, que aquí no vamos a oponernos con pintadas y seguro que alguno de los que venga, volverá algún día a vivir en ella.

@ De la sección "La Madeja" para Diario Palentino
@ Imagen: Diario Montañés. 

25 agosto 2017

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Un servidor no es partidario de reyes. A quién le asusta y para qué vamos a negarlo, ahora que quienes gobiernan en Cataluña van a por todas de cabeza, van a por la independencia sabiendo que, sin dinero, están atados de pies y manos y no hay todavía una mayoría resuelta a rubricarlo. En un artículo que publiqué en esta misma casa allá por los noventa del siglo pasado, ya invocaba yo al rey, aunque no fuera partidario de reyes, para que viniera a conocer estos rincones palentinos. 


Tirando de hemeroteca, uno recoge datos curiosos en los que no había caído antes.
Dicen los periodistas que el rey conoce profundamente la historia regional. Siendo príncipe de Asturias la ha visitado hasta 70 veces.

Que se dejó ver en Segovia y en el verano de 1993, realizó el tramo del Camino de Santiago que une las localidades burgalesas de Villafranca Montes de Oca y San Juan de Ortega con motivo del Año Xacobeo.

También paso por la localidad zamorana de San Martín de Castañeda y por el Mercado Grande de Ávila.

Y cuando cursaba BUP en una excursión de fin de curso y junto a sus compañeros del colegio de Santa María de los Rosales, visitó Baños de Cerrato, Palencia, Frómista, Carrión de los Condes, Cervera de Pisuerga, San Salvador de Cantamuda y Aguilar de Campoo. El viaje se centró en los monumentos del románico pero también incluyó un paseo por la capital y una visita a la fábrica de Fontaneda.

Sabemos lo que sus señorías mueven y lo cercanos que se sienten al pueblo por el interés, que no por devoción. Y sea por lo que sea lo mejor es que vengan, que tras ellos vienen los periódicos y tras los periodistas la situación por la que pasan estos pueblos. Que venga, a ver si se remangan ya los parlamentarios castellanos y llega un poco de luz para esta tierra.

De la sección "La Madeja", en Diario Palentino, @2017.

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