31 marzo 2013

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Uno de los recursos otoñales de nuestra montaña son las setas. Las hay de todas las clases y colores, ¡ojo!, también malas.
A este apartado se dedican las "jornadas micológicas", lo que sin duda es un recurso valioso de la zona, no exento de polémica, al que dedicamos este capítulo a modo de recordatorio.
Entre las buenas, encontramos "la borracha", "la capuchina", barbuda, bola de nieve, la carbonera, cazoleta, yema de huevo...
Entre las malas, algunas mortales:
El bonete "Gyromitra esculenta", Amanita vinosa, champiñón amarilleante, Engañosa o falsa pardilla...

Reportaje gráfico: Toño Gutiérrez
Para saber más:
Sigue nuestros álbumes en Facebook
Guía micológica, Cervera de Pisuerga

29 marzo 2013

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Llega un tiempo en que uno se agarra con fuerza a los recuerdos.No hay ánimo de entorpecer a nadie sus planes de futuro, que ya dicen que es donde debemos mirar, aunque sólo acertemos a ver nubes.Y en esto quería yo basar la reflexión de hoy.



Durante más de treinta años, he ido dejando aquí, sobre el papel, aspectos e impresiones de una Palencia ignorada, todavía hoy desconocida, sin otra pretensión que la de generar inquietud por ella; insuflar en los amigos y paisanos, deseos de conocerla; motivar a las autoridades para que restauren y dignifiquen los lugares en la medida que los presupuestos lo permitan y sin abandonar al resto de pueblos que la forman.

Hay días en los que uno, como voluntario de esta lucha por la recuperación y el reconocimiento de nuestra montaña, lo dejaría todo, cansado de no ver un cambio generoso después de tanto tiempo, un paso adelante que mitigue un poco esa cantinela de la despoblación que nos amenaza, y el miedo de nuestra gente a perder el derecho a la vida;  me refiero a la vida allí, en el mismo entorno donde vivieron las generaciones anteriores.

Cuando veo esos desfalcos tan grandes de los últimos tiempos, donde los mismos que se niegan a profundizar y resolver las causas que nos preocupan de verdad, se muestran insaciables, entiendo que no hay disculpa para que cualquier de estos pueblos pierda, por ejemplo, su Centro de Salud, que es a fin de cuentas algo de lo poco que lograron, y que en buena medida supone la continuidad de un municipio.

Y en momentos de reflexión como éste, creo que sigo teniendo la obligación de continuar mientras pueda en la defensa y la promoción de estos lugares, más allá del reconocimiento y la comprensión de los demás.

Lo que suena, aunque sea suavemente, finalmente se oye, y va de boca en boca, y es evidente que convence, pues quienes vienen, vuelven.

Imagen: Toño Gutierrez

24 marzo 2013

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Miguel Vicente Basterra Adán 
Vestigios medievales de la montaña palentina 


(y IV)


En la documentación medieval que ha llegado hasta nuestros días, existen ciertas referencias de una cierta fortificación en la alta Edad Media en las proximidades de Resoba (Palencia), la cual aparece nombrada como 'Castro de San Juan'. Los textos atestiguan que fue cabeza del alfoz homónimo, que abarcaba los actuales términos de Polentinos y de Resoba, así como las comarcas que hoy se denominan Fuentes Carrionas y el Valle Estrecho. 

A continuación, detallaremos documentalmente la existencia del castro y del alfoz de San Juan, e indicaremos de una forma razonada la previsible ubicación de la fortificación. Como decíamos, documentalmente se puede atestiguar la existencia de:
a) El alfoz de San Juan (o de Resoba):
  • En el documento de dotación de la Abadía de Santa María de Lebanza por parte de los Condes de Liébana Alfonso y Justa, fechado en el año 952, se dice que estos nobles donaron a la abadía, entre otros lugares, la localidad de Vidrieros, la cual, según ese mismo texto, se hallaba en el «alfoz de San Juan» (alfoz di sancti Joanis) [34].
  • Así mismo, en el documento de cesión del monasterio de San Salvador de Polentinos a la Abadía de Lebanza y a la diócesis de Palencia por parte del rey Alfonso VIII, se alude a las 'villas de Polentinos' que se hallaban «en el alfoz de Resoba» (in alloz de Rivosa) [35]. Este documento está datado en el año 1178.
  • Creemos que existe otro texto, fechado en el año 1158, que también puede ser significativo al respecto, puesto que en su interior existe una mención al «Río de los Herreros» (Rio de los Ferreros). Consideramos que este lugar viene a coincidir con el alfoz de San Juan [36].
b) El castro de San Juan:
  • En el Tratado de Medina de Rioseco, en el año 1181, por el que los reyes Fernando II de León y Alfonso VIII de Castilla establecerían por cada reino cinco castillos puestos en prenda de fidelidad en manos de Pedro Femández, Maestro de la orden militar de Santiago y Pedro de Areis, Prior de la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, para lograr conservar la paz varios castillos, entre ellos el de Santíbañez de Resoba «Similiter ego Aldefonsus rex Castelle millo quinque castella in fidelitate in manis Petri Fernandez, magistri militie Sancti lacobi, et in manu Petri de Areis. Prioris Hospitalis, uidelicet, Sanctum lohannem de Resoa, Sanctum Romanum de la Penna, Saldaniam, Ceiam, Couellas, pro tenenda et observanda pace inter nos, et filios et filias nostras in perpetuum bona fide et sine malo ingenio» [37].
  • En el Tratado de Tordehumos, firmado en el año 1194 por los reyes Alfonso VIII de Castilla y Alfonso IX de León, fallido el anterior pacto subscrito por los respectivos antecesores en el trono, y con la pretensión de lograr definitivamente la ansiada pacificación, se dice que «A favor de la paz entre ellos se fijan cinco castros en ambas partes, a saber, de parte del rey de Castilla éstos: Cubillas de Duero, Villanueva, San Juan de Resoba, San Román de la Peña, Tremaya, los cuales deben de ser fieles al Maestre de Calatrava en el Reino de Castilla (Pro pace inter eos firmiter obseruanda quinque castra hinc inde ponuntur, scilicet, ex parte regis Castelle ista: Couellas de Dorio, Villanoua, Sanctus Iohannes de Risoua. Sanctus Romanus de Pennis. Tramaia, que debet tenere in fidelilate magister de Calatraua in regno Castelle)".

Podemos entender, por tanto, que el Castro de San Juan de Santibáñez de Resoba surgió previsiblemente en los primeros períodos de la Reconquista, siglos VIII-IX, esto es, cuando aquellas montañas eran frontera y defensa del reino cristiano. Esta fortificación sería cabeza de un alfoz del condado de Liébana, e integrante de un sistema defensivo creado en la vertiente meridional de la cordillera para la protección contra incursiones árabes. [40] 

El alfoz de San Juan confinaba a oriente con otros dos alfoces: el de Peñas Negras, que abarcaba las actuales comarcas de La Pernía y Castillería, el de Mudá, que comprendía lo que hoy se denomina La Braña, y el de Cervera [41] , que coincidía con toda su comarca. De modo que entre los trcs dominaban las cuencas montañosas de los ríos Pisuerga y Carrión y protegían dc las eventuales incursiones árabes que intentaban acceder al reino cristiano siguiendo el curso de ambos ríos.
Posteriormente, a medida que la frontera del reino cristiano se alejaba hacia el sur de la península por la reconquista y, con ello, disminuía el peligro árabe, el castro de San Juan perdía su valor defensivo contra las razias árabes. Sin embargo, no por ello mermaba su importancia militar, ya que adquiría un valor estratégico distinto, conferido por su situación fronteriza, no ya entre los territorios cristiano y musulmán, sino entre los reinos cristianos de Castilla y León, tantas veces beligerantes entre sí. Prueba de esta nueva importancia estratégica es la mención que se hace de él en el Tratado de Tordehumos, subscrito en el siglo XII para lograr la paz entre ambos reinos.

Además de esta función militar, el castro de San Juan se constituia como elemento vertebrador económico y social del alfoz, bajo del control de un poder aristocrático local [42]. El castro de San Juan desapareceria a finales de la Edad Media debido a la pérdida total de valor estratégico militar, asi como a la variación de la organización socio-politica acaecida a finales de esa época histórica [43]. Sin embargo, su población pervivió hasta nuestros días aglutinada en lo que seria el arrabal del castro; el cual, como ya justificaremos, viene a ser la actual localidad de Santibáñez de Resoba.
Son varias las razones que inducen a ubicar al 'Castro de San Juan' en la peña homóníma contigua al casco urbano de 'la localidad de Santibáñez ue Resoba, situada a 50 metros escasos a occidente del mismo.
Estas razones son:
  • a) La toponimia: Como ya se ha indicado, el mencionado castro posee, significativamente, la misma denominación que la peña donde creemos que se ubica e, incluso, que el mismo nombre del pueblo, Santibáñez (='Sanctus Ioannes' esto es, 'San Juan') de Resoba. Además, el hecho de que el nombre del pueblo coincida con el nombre del castro y no con el titular de su parroquia, que siempre fue y sigue siendo San Cristóbal [44], lleva a pensar que el pueblo nació, no tanto como barrio de Resoba, sino como arrabal del castro. Más aún, en dicha peña existe una gruta denominada, también significativamente, la 'Cueva de los Moros' [45] 
  • b) Los vestigios: En una obra publicada en el año 1990, M. A. Fraile López afirmó la existencia de una fortificación en la cumbre de la peña de San Juan [46]. Sin embargo, este autor no la identificó con el 'Castro de San Juan', ni, a nuestro juicio, llegó a describirla en toda su amplitud. No es de extrañar que en la actualidad no se conserven más restos de las construcciones originarias, ya que las piedras que conformaban los muros de la fortificación bien pudieron haber servido como material de construcción de las edificaciones de la actual localidad de Santibáñez de Resoba, muy próxima a la antigua fortificación.
  •  c) La descripción comparativa: Nosotros opinamos que la fortificación sigue un patrón común con los recintos fortificados de aquel tiempo [47], semejante también al de otras fortificaciones de esa índole que aún se aprecian en la comarca, tales como la peña de Tremaya y la peña de los Moros de Polentinos [48]. Ésta no sólo abarcaba el espigón en sí, sino que su perímetro, aprovechando siempre un farallón calizo, descendía desde la cumbre por la ladera occidental de la roca; posteriormente discurría paralelo a la misma y contiguo al actual camino. Una vez finalizada la veta rocosa, el perímetro fortificado continuaba con un foso excavado artificialmente, el cual más adelante volvía perpendicularmente de nuevo a la peña. De modo que toda la fortificación, esto es, tanto la explanada de la cumbre de la peña como el recinto situado a los pies de la misma, ocupaba una superficie de casi dos hectáreas.
En la actualidad no se aprecian más vestigios que los indicados por dicho autor. Lo cual no es de extrañar, ya que las piedras de los muros de la fortificación bien pudieron haber servido como material de construcción de las edificaciones de la localidad de Santibáñcz, tan próxima a la antigua fortificación.
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[34] Cf. ANDRÉS MARTÍN, M., art. cit., p. 163.
[35] Cf. APÉNDICE IV.
[36] «Guterri Fredinandez. mandante Cervera, Petras Nigras et Mudave, confirma. Comitissa Urgella, mandante Rio de los Ferreros» (GONZÁLEZ GONZÁLEZ, J., El reino de Castilla .. '. p. 63). Nosotros justificamos esta concordancia ya que 'Rio de los Feneros': a) en ese texto está a la par de los otros alfoces de aquella zona: Cervera, Peñas Negras y Mudá; y b) coincide con los nombres de algunas localidadcs próximas a Santibáñez de Resoba: San Martín de los Herreros y Vidrieros,
cuyo origen etimológico quizá haya sido 'Villa de Fierros' o 'Villa de Ferreros'.
[37] GONZÁLEZ GONZÁLEZ, J., El reino de Castilla en la época de Alfonso VllI. Vol. III, Documentos 1191-1217. Madrid, 1960, p. 617.
[38] Cf. nota nº 5.
[39] GONZÁLEZ GONZÁLEZ, J. El reino de Caslilla ... , III. p. 106;  cf. DE AYALA MARTÍNEZ., C. «Las fortalezas castellanas de la Orden de Calatrava en el siglo XII»: España Medieval, 16 (1993), p. 31.
[40] Cf. BASTERRA ADAN, M. V., «El origen del nombre de "La Pernía"»: PITTM, 78 (2007). pp. 447-456.
[41] Cf. nota nº 36.
[42] Cf. MARTÍN VISO, I., «Territorios, poder feudal y comunidades en la Castilla septentrional (siglos XI-XIV)): Edad Media. Revista de la historia 5 (2002), pp. 217-226.
[43] Cf. ldem, pp. 246-253.
[44] Cf. FERNÁDEZ FLORES. J. A., o. c., p. 485.
[45] En Polentinos se aprecian vestigios de lo que nosotros consideramos que fue una fortificación defensiva contra las razias árabes, la cual se halla junto a una gran roca que posee un nombre análogo: 'Peña de los Moros'. Aún se aprecia en la ladera meridional el muro perimetral defensivo de mampostería, no paramentado y de 1-2 metros de altura. Era una fortificación de unos 30 x 35 metros (cf. nota n° 5).
[46] «Santibáñez de Resoba reposa en la solana de dos espigones calizos que derivan apagadamente del corpulento macizo de Santa Lucia (cota 1853). El más oriental de ellos fue sede de una fortificación altomedieval. Por el norte el paisaje es montañoso e inhospitalario, cerrándose toda panorámica, en tanto que al sur van derramándose una serie de arroyuelos que son cabecera de una incipiente vega formada unos kilómetros más abajo por el sudeste. Apenas existen llanos inmediatos al castro, y todo en derredor en mucha distancia son laberínticas y breves vertientes que caen al fondo de este intervalo de pliegues alpinos. Por el oeste se forma un collado que nos oculta la cuenca alta del Carrión, y al este se abre un pasillo natural, aunque largo, hacia la cuenca del Pisuerga.
La roca contempla mucho de este panorama, habiéndose erguido a consccuencia de las convulsiones tectónicas que rompieron y encresparon un estrato, dejándolo muy escorado y agreste. El lado meridional se precipita rocoso. en tanto que por el norte se derrama una muy violenta pendiente hasta la pequeña hondonada que a sus pies se forma. La cresta es alargada de sureste a noroeste, siendo por este último punto más breve la ladera. La cima es poco aplanada, y más bien ,se afila y se distribuye en rellanos diferentes e irregulares, todavia delimitados algunos por pálidos residuos de terraplén y pared. Ofrece una particular curiosidad la gran cueva que, casi en la cumbre, atraviesa de parte a parte la roca;  ésta desciencie describiendo un quiebro. y toda ella es un pasillo de muy alto techo, con amplios y rasgados boquerones de entrada y salida, y bien pudo utílizarse como acceso directo desde el pueblo, asi como de refugio contra las máximas inclemencias dc la intemperie de esta inhóspita comarca» Historia social y conómica de Cantabria hasta el siglo X Historia-
sociología-cconomía-arqueología-toponimia. Reinosa 1990. p. 427.
[47] Cf. MARCOS MARTÍNE:.Z, J., MANTECÓN CALLEJO. L., «El castillo del monte Subiedes (Camaleño, Liébana, Cantabria): Control del territorio lebaniego en la Alta Edad Media»: Territorio, sociedad y poder. Revista de estudios medievales 4 (2009), pp. 33-35.
[48] Cf. notas nº. 5 y 45.

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Bibliografía
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• SÁNCHEZ BELDA, L., Cartulario de Santo Toribio de Liébana. Archivo Histórico Nacional, Madrid 1948.

22 marzo 2013

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Vicente Basterra, que me remite un saluda desde Roma, con parte de un interesante trabajo sobre los Monasterios que, según documentos encontrados, existieron en torno a las villas de Polentinos, Santibáñez de Resoba, San Salvador y Tremaya, está de enhorabuena estos días, junto a todos los miembros de la Asociación "Valle de los Redondos" con la reedición de un mapa donde se muestra toda la toponimia de aquellos lugares.
Según pone de manifiesto en su carta, han logrado recoger unos 750 nombres de lugares y colocarlos en una gran "ortofoto" del valle.


Basterra, en el "Origen del Convento del Corpus Chisti", publicado por la Institución Tello Téllez de Meneses hace unos años, ya hace un canto a las excelencias del lugar. "La belleza de su ubicación no podía ser mayor: se sitúa en el idícilo paisaje natural del Valle de Viarce, sobre una pequeña planicie en la ladera norte de "El Pical" y al pie de las Peñas del Moro, que, a modo de grandes menhires, se yerguen junto a un frondodo bosque de hayas...

Y tiene una importancia capital que, personas inquietas como Vicente, vayan recogiendo y plasmando esos capítulos de los que muy tímidamente hemos oído hablar a los lugareños. Es obvio que los vecinos tuvieron mucho que ver en el entramado de lo que se conoce por haber acaecido en fechas más recientes y de la historia que se perdió en los siglos de atrás.

Para los investigadores y los sociólogos, yo creo que para todos, es importante que se rebusque y se recuerde, pero estimo que nos olvidamos darle la importancia debida a lo que ahora atesoramos, a todo lo que se acabará cayendo si no ponemos los remedios; a quienes se van sin importarles mucho la historia que les trajo hasta aquí, porque no encuentran justificación a su existencia, porque no encuentran la ayuda de sus respectivos ayuntamientos, porque se los venera como a estatuas sin ayudarlos a encontrar una camino.

Digo que todo es importante, y me incluyo humildemente entre los que hemos refrescado la historia de estos puertos, pero importa que los que viven aquí ahora, encuentren el acomodo digno. Que la historia no se quede en los documentos. Que se de valor también a lo que ahora nos ocupa y nos preocupa, poniendo las instituciones y autoridades de nuestra provincia el máximo interés en que así sea.
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La ortofotografía (del griego Orthós: correcto, exacto) es una presentación fotográfica de una zona de la superficie terrestre, en la que todos los elementos presentan la misma escala, libre de errores y deformaciones, con la misma validez de un plano cartográfico.

Imagen: @Toño Gutiérrez


17 marzo 2013

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Miguel Vicente Basterra Adán
Vestigios medievales de la montaña palentina
(III)

Siguiendo dos testimonios documentales de la segunda mitad del siglo XII, se puede afirmar la existencia de los monasterios de San Salvador del Monte y de San Miguel de Infravillas en el término de Polentinos (Palencia) durante la época altomedieval. Estos documentos son los siguientes:
  • 1) La donación que el rey Alfonso VII y su familia hacen de la villa de Polentinos y de la iglesia de San Salvador a la sede episcopal palentina. Este escrito está datado el 18 de junio de 1153 (21) 
  • 2) La donación del rey Alfonso VIII a la abadía de Santa Maria de Lebanza y a la sede episcopal palentina de la villa de Polentinos y de sus monasterios de San Miguel de lnfravillas y de San Salvador de Monte. El documento en cuestión está fechado en marzo de 1178. Este texto es el único testimonio documental que se conserva del monasterio de  San Miguel de Infravillas [22].
En contra de lo que afirma algún autor, consideramos que se ha de descartar que el monasterio de San Salvador del Monte coincidiese con el monasterio homónimo, situado en la vecina localidad de San Salvador de Cantamuda [23] . Son varias las razones que nos llevan a ello:
a) La iglesia de San Salvador de Cantamuda siempre ha sido una colegiata independiente de la abadía de Lebanza.
b) En los documentos anteriormente transcritos el monasterio de San Salvador (de Montes) se vincula expresamente a la villa de Polentinos; mientra que en otro documento firmado por el mismo monarca y datado poco tiempo después, concretamente el 31 de julio de 1181 [24], el monasterio de San Salvador de Cantamuda aparece claramente vinculado a la localidad homónima del actual municipio de La Pernía y, más aún, en ningún lugar de este último texto se alude a la villa de Polentinos. 
c) En este documento de 1181 se afirma que el monasterio de San Salvador de Cantamuda posee solares en Lebanza y Santa Maria de Lebanza. Si este monasterio hubiese sido donado precedentemente, carecería de personalidad jurídica y, por ello, no podría poseer propiedad alguna.
Igualmente habría que descartar la probable identificación que hace otro autor del monasterio de San Salvador (del Monte) con la iglesia parroquial homónima de Vañes [25] . Son varias las razones que aducimos en contra de esta equiparación. La primera de ellas es que Vañes (Bannes) aparece como una localidad con identidad propia en el documento del año 1181 [26]. Luego, en el caso de que el monasterio de San Salvador del Monte se ubicase en Vañes, debería haber una constancia expresa de esta pertenencia en los textos que estamos analizando y, además, una omisión de cualquier vinculación con Polentinos. Es también significativo al respecto lo que el libro Becerro de las Behetrías afirma de Vañes. Es preciso resaltar que esta obra recoge datos de mediados del siglo XIV, pero que fueron cristalizándose en los tiempos precedentes. En este libro se afirma que la localidad de Polentinos, esto es, allí donde sostenemos que estuvo el monasterio de San Salvador del Monte, pertenecía totalmente al abadengo de Lebanza; mientras que, por el contrario, Vañes, esto es, la localidad donde existía una parroquia con título de San Salvador, pertenecía al abadengo de Sahagún [27]. En dicho libro no consta ningún vinculo entre Vañes y la abadía de Lebanza.

Creemos que el monasterio de San Salvador del Monte se correspondería con las ruinas de edificaciones que se hallan a unos 900 metros al sureste del casco urbano, aliado de la carretera general y como su mismo nombre indica, junto a un monte: el de Peña Cereza y las casas. El pago en cuestión actualmente se denomina, significativamente, 'el Santo'. En dicho lugar se aprecian gran número de piedras sin labrar, amontonadas entre las fincas. También se observan muros perpendiculares, los cuales bien pudieron haber sido paredes de antiguas edificaciones. A ello habría que añadir el testimonio de los lugareños de haber hallado en una de las fincas losas que conformaban un pavimento. Ahora bien, hemos de precisar que no todos estos vestigios corresponden sólo al monasterio de San Salvador del Monte, sino también a modificaciones y ampliaciones realizadas por la Abadía de Lebanza tras la donación real del año 1178. Finalmente, cabe preguntarse si el locativo presente en la denominación del monasterio, " ... del Monte", no sólo hacía referencia al lugar donde se ubícaba, sino, además, permitía diferenciarlo de los templos homónimos de San Salvador de Cantamuda y de Vañes, que se hallan en el valle del Pisuerga y junto a su cauce.

El monasterio medieval de San Miguel de Infravillas, como su nombre indica, habría de estar situado debajo (lnfra-) de los núcleos urbanos (-villas) que a la sazón configuraban la localidad de Polentinos en la época altomedieval. 
Debemos subrayar que en el documento de 1178 se indica expresamente que Polentinos estuvo constituido por varias villas: ("Prefatas uillas, (scilicet, Polen)tinos" (año 1178). Una de ellas coincidiría con el actual casco urbano de Polentinos, mientras que la otra se hallaría a unos 100-200 metros al este de la actual localidad. Este último lugar actualmente recibe el significativo nombre de 'Pra(d)o Barrio'. Los anteriores datos nos conducen hacia un lugar denomínado los 'Casares', que está situado en las mismas laderas en las que se halla Polentinos, y por debajo (infra-) de esa localidad y de su antiguo barrio (-villas) [28]. Hemos de advertir que, según el Diccionario de la RAE, el término 'casar' antiguamente significaba «solar, pueblo arruinado, o conjunto de restos de edificios antiguos» [29]. En el terreno se observan algunos fragmentos de cerámica y algún resto de tejas. También se ven alineaciones de piedras mayormente soterradas en el terreno. Hay bastantes bloques calizos, algunos parecen haber sido labrados. Así pues, en virtud de todos estos datos, consideramos que el antiguo monasterio de San Miguel de Infravillas bien podría haber estado situado en el pago de los 'Casares'.

Se entiende así que, tras la donación que se menciona en dicho documento, ambos monasterios fueron incorporados a la Abadía de Lebanza, pasando a ser anexos de la misma. Atendiendo a los vestigios, se aprecia que el monasterio de San Salvador del Monte adquirió más desarrollo que San Miguel de Infravillas.

Habida cuenta de los monasterios dc San Salvador de Cantamuda, Tremaya y Polentinos aquí estudiados, así como la abadía de Lebanza [30] y del eremitorío de San Vicente de Cervera del Pisuerga [31] , se puede constatar el florecimiento de la vida monástica durante los siglos VIII al XI en la comarca actualmente llamada Montaña Palentina [32], en consonancia con lo acontecido en la comarca cismontana de Liébana. Serían pequeños monasterios, algunos de ellos dúplices o familiares, regidos por la regula communis de vida inspirada en la regla de San Fructuoso de Braga y en los que sus miembros se integraban por un pacto con el abad del monasterio [33].
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[21] Cf. APENDICE III.
[22] Cf. APENDICE IV
[23] «En 1155 Alfonso VI dio al obispo la villa de Polentinos y la iglesia de San Salvador de Cantamuda; probablemente la primcra volvió a la corona» GONZALEZ GONZÁLEZ, J. Historia de Palencia. T. I. Diputación Provincial, Palencia 1984. p. 212.
[24] Cf. APÉNDICE V.
[25] Cf. MARTÍNEZ DIEZ, G, «Restauración y límites de la diócesis de Palencia»; PITTM. 59 (1988), p.377.
[26] Cf. APENDICE V.
[27] Cf. MARTÍNEZ DÍEZ, G, Becerro de las Behetrías. Vol. I. Centro de Estudios e Investigación San Isidoro León 1981, p.566.
[28] Lat.: 42° 56' 08"; Log.: 04° 31' 39",
[29] Cf. BASTERRA ADÁN, M. V., «San Martín de Redondo. Existencia y ubicación»: PITTM, 73
(2002), p. 442.
[30] Cf. ANDRÉS MARTÍN, M.. «En torno a los orígenes del castellano. Un documento del año 932»: Norba 3 (1982). pp. 162-164
[31] En un estudio anterior intentaba deducir el origen de dos ermitas que actualmente se conservan en la comarca de Castillería: la dc San Roque de Celada de Roblecedo y la de Nuestra Señora del Monte de Herreruela de Castillería (cf BASTERRA ADÁN, M.V. Las antiguas vías... p. 134). En aquel momento, apoyado en razones arquitectónicas y circunstanciales y desconociendo otra posibilidad, intuía que éstas hubiesen sido antiguas ventas y hospitales de transeúntes convertidas en ermitas al perderse con el tiempo la utilidad para la que fueron erigidas. Ahora bien, habida cuenta el auge de la vida monástica en esta comarca durante el Medioevo. cabe reconsiderar la hipótesis de que estas ermitas pudieron haber sido en su origen sendos monasterios, análogos a los estudiados en este artículo. Si hubiese sido asi, hubiese habido presencia de monasteríos en toda la comarca aquí estudiada durante la Edad Media. Su distribución seria: San Tirso y Santa Maria de Tremaya, San Salvador de Cantamuda y Santa María de Lebanza en La Pernía; Nuestra Señora de las Nieves de Herreruela dc Castillería y San Roque de Cclada de Roblecedo en Castillería;  San Viccnte en Cervera de Pisuerga; y San Miguel de Infravillas y San Salvador del Monte en Polentinos.
[32] El convento del Corpus Christi de Viarce del Valle de Redondo y, por ende, enclavado también en la Montaña Palentina, fuere erigido con posterioridad. Corría por aquel entonces el año 1320. Con su creación se reinstauró en un contexto social y religíoso distinto aquel mismo estilo de vida eremítico que tanto floreció en esa comarca unos siglos antes (cf.  BASTERRA ADÁN, M. V., El origen del convento..., pp. 155-189).
[33] Cf. Idem, p. 163

15 marzo 2013

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El pasado fin de semana era la fecha elegida para el encuentro. Un encuentro que nos reunía en la localidad de Camasobres, a pocos kilómetros del puerto. El lugar elegido era la Posada de Fuentes Carrionas, casona solariega del siglo XVIII, que ha sido transformada en un centro turístico de lujo, aunque bien es cierto que ha comenzado a funcionar de verdad desde el momento en que cambió su explotación de manos y se abrió a los pueblos de la zona.


De camino hacia el lugar, fuimos testigos de las obras, ahora paralizadas, que nos dejarán después de muchos años una vía de comunicación decente, y de las aguas del pantano rozando ya la isla, ahora que el deshielo termina con las últimas nieves.

Pero recuperemos la historia motivo de este articulo.
Susana conoció a Jose Luis Ruesga hace dos años.  Y de alli fue naciendo una relación que ha ido cuajando, dóblemente atrapada por el hombre y el medio.

Y ella ha sido la culpable de esta iniciativa con la complicidad de todos: primos y amigos que llegaban desde Burgos, Bilbao, y Barcelona; compañeros de trabajo en el Ramon y Cajal de Madrid y vecinos y amigos de su pueblo. Todos lo sabiamos menos Jose Luis. El homenajeado, que nació en Polentinos el 10 de marzo de 1953, fue conducido con tino por Felipe, el cocinero cubano que regenta el local y que es ya un referente en la comarca por su carácter y disciplina. 

A través de un largo pasillo, aunque esto nadie me lo ha dicho, seguramente fue recurriendo a pequeñas artimañas, pero interpretando a la perfección el encargo de que no se le escapara nada que hiciera sospechar al invitado. Al final del mismo, se encuentra una escalera que conduce a una sala grande, por encima de la piscina, donde nos encontrábamos en silencio y con las luces apagadas en torno a unos 40 convocados.

 Esto me recuerda un poco a alguna pelicula americana, que terminó con la actuación de los dulzaineros, entre los que se encontraba Pablo, una parte muy importante de su vida. Pero eso ya es parte de otra historia.

10 marzo 2013

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Resumen del trabajo remitido desde Roma por el investigador Vicente Basterra y publicado en 2010, en una separata, por la Institución Tello Téllez de Meneses.



Miguel Vicente Basterra Adán
Vestigios medievales de la montaña palentina
(II)

En estos mismos testamentos en los que Dª Elvira dota a la iglesia de San Salvador de Cantamuda, se mencionan también otros dos 'monasterios' dedicados, respectivamente, a San Tirso y a Santa María. Según estos textos, se indica que ambos se ubicaban "en el riachuelo de Obles (in riuulo de Obles)" (año 1037) y "en el alfoz de Tremaya (in alfoze de Tramaia)" (año 1069). El primero de ellos, el de San Tirso, se hallaba muy próximo al actual casco urbano de Tremaya y junto al cauce del río Pisuerga.[18]
Con ello se deduce, además, que el curso alto del Pisuerga recibía por aquel entonces el nombre de 'Obles'[19]. Aún hoy se puede apreciar sobre el terreno restos de los mampuestos de sus paredes que afloran sobre el terreno, así como el relieve de su planta. Por lo que se puede deducir que eran un edificio de planta rectangular, de unos nueve metros de largo y cinco metros de ancho, con orientación este-oeste y con la puerta de entrada en el hastial de poniente. Así mismo, se puede observar que esta última pared de poniente y la septentrional fueron continuadas con sendos muros de una veintena de metros hasta alcanzar el río Pisuerga; dando lugar así a un recinto a escuadra, en cuyo vértice estaría el monasterio, y cuyo fondo sería el cauce fluvial. 


Son varias las razones que nos llevan a situar aquel 'monasterio' en el lugar que apuntamos: 
  • a) los vecinos de Tremaya oyeron decir a sus mayores que allí se hallaba la 'capilla' de San Tirso;
  • b) en el pago en el que afirmamos que se localizaba el referido monasterio actualmente se denomina 'Santotís', clara evolución del nombre latino Sanctus Tirsus[20]
  • c) como señala el último testamento de Dª Elvira, se halla junto a un río, en este caso el Pisuerga. 
  • d) Como ya se ha dicho, en el sitio en cuestión se aprecian restos de una edificación. Según cuentan los lugareños, el 'monasterio' de San Tirso de Tremaya estuvo en el lugar que apuntamos hasta que lo derrumbó una crecida del Pisuerga. El año de su destrucción es incierto, aunque no parece que fuese excesivamente lejano, puesto que los recuerdos de aquel episodio permanecen aún vivos en la mente de las gentes. De hecho, aún narran los vecinos de Tremaya que, las aguas de la riada no sólo destruyeron el edificio, sino que, además, arrastraron consigo la imagen del santo patrono, lo cual hizo que tuviesen que correr tras la imagen a merced de la corriente. Se cuenta que lograron recuperarla y salvarla de las aguas a la altura de Villanueva de Vañes, el pueblo desaparecido en el año 1934 bajo el pantano de la Requejada. Más aún, se menciona como hecho anecdótico que aquel día una mujer anciana. pensando que sus vecinos corrían junto al río en crecida tras una 'ballena', sin saber que lo hacían tras la imagen de San Tirso, se puso a seguirles, diciendo: «Aunque sea vieja, voy detrás, para tener parte de ella, como los demás».
Esta imagen de San Tirso actualmente se guarda y venera en la parroquia de Tremaya. Se debe advertir que esta talla en madera policromada es de estilo tardogótico y, por tanto, ha de ser datada en la segunda mitad del siglo XV o principios del XVI. De aqui que resulte obvio que no fue la primigenia de aquel monasterio, sino que fue colocada en ese templo para su veneración con posterioridad a la Edad Media.

El otro edificio sacro del alfoz del castro de Tremaya, el monasterio de Santa María, muy probablemente venga a coincidir con el actual templo parroquial de la localidad de Tremaya. Se debe hacer notar que la actual iglesia es una reedificación casi total que se realizó a finales de la Edad Media de una iglesia anterior y más pequeña. Aún hoy se puede apreciar en su espadaña un lienzo de pared de la antigua iglesia. Este fragmento viene a medir unos cinco metros de ancho y casi otro tanto de alto. El hastial del antiguo templo se conservó gracias a que durante la mencionada reedificación se optó por no demolerlo, sino que, para ensanchar el templo, construyeron junto al mismo, en su lateral sur, un muro análogo de 3,40 metros y, a continuación, alzaron ambas paredes a una, hasta conferir al hastial la forma y altura que hoy tiene.

Se observa también en esa fachada un vano a ras de suelo, de unos dos metros de anchura y otro tanto de altura, y rematado en su parte superior por un arco de medio punto. Posteriormente este hueco se condenó con un muro de mampostería en línea con la fachada exterior, y en el que dejaron una pequeña ventana para iluminación del interior del vano. Muy probablemente la finalidad de esta modificación fuese la de albergar en la oquedad la pila bautismal y, por ende, hacer del vano el baptisterio de la parroquia. Al menos, esto es lo que hoy día sucede.

Sin embargo, una observación atenta permite ver que, mientras en el interior de la iglesia las dovelas del arco están perfectamente rasadas con la línea de pared, las de la fachada externa sobresalen irregularmente respecto de la fachada externa. Lo cual induce a pensar que el arco se prolongaba hacia el exterior o, más probablemente, terminaba con una bóveda de horno.
Quizá este saliente fuese demolido para construir una escalera de caracol de acceso a la espadaña, la cual perduró hasta tiempos muy recientes. Esta estructura de subida al campanario era muy similar a la que actualmente se conserva en la iglesia de San Salvador de Cantamuda.
En un principio parece suponer que este vano correspondería con la puerta de entrada del primitivo templo, puesto que está claramente centrado respecto al lienzo de pared más antiguo. Sin embargo, la calidad de la sillería del arco no coincide con la de los esquinales de la antigua iglesia, sino, más bien, con las piedras angulares del templo reedificado. Cabe la duda de saber si ese vano fue consecuencia de la ampliación de la puerta de entrada del antiguo templo o del vaciamiento de aquella pared. La primera de las opciones es más probable, puesto que, de haber sido un vaciamiento hubiese sido más fácil y menos comprometido haberlo realizarlo en el muro lateral y no así en hastial que sirve de espadaña. Hemos de pensar que ésta es la ubicación del baptisterio en la iglesia del pueblo contiguo de San Juan de Redondo. Aún con todo y en espera de poder halJar nuevos indicios, no sabemos con certeza si el actual baptisterio corresponde con la puerta de entrada al antiguo templo.

Debemos hacer constar que la similitud, cuanto menos parcial, de los monasterios de San Tirso y de Santa María de Tremaya deducida a partir de sus respectivos vestigios. De hecho, las dos iglesias poseían una orientación este oeste y medían unos cinco metros de anchura. En ambos casos las paredes exteriores eran de mampostería. Y, como acabamos de decir, pudiera ser también que ambos monasterios hubiesen tenido también la puerta de entrada en el hastial de poniente.

A raíz de todo ello se puede intuir que la localidad de Tremaya surgiria como un arrabal erigido sobre una llanada próxima al castro de la peña homónima, y a no mucha distancia de dicha fortificación. Esta nueva población, donde se asentaban mayormente la soldadesca o sus allegados, se erigiría junto al monasterio de Santa María y próxima al de San Tirso; todo ello dentro del término de Los Llazos. Este hecho explicaría una serie de cuestiones:

  • La vinculación de estos monasterios al arroyo de Obles o al castro de Tremaya, y no a la localidad homónima a esta fortificación, da a entender que la población de Tremaya por aquel entonces no existía o, llegado el caso, aún estaba en ciernes. Hemos de percatarnos que, salvo la iglesia de San Salvador de Cantamuda, que ya ha sido objeto de nuestro estudio, las demás iglesias mencionadas en los testamentos aparecen relacionadas con alguna localidad.
  • El hecho de que la proximidad del castro y el referente de los monasterios hayan primado sobre las características del lugar explicaría por qué Tremaya se erigió en un sitio poco resguardado de los fríos vientos del invierno y, algo más significativo, sin manantial de agua en sus proximidades. De hecho, hasta la construcción de la moderna instalación municipal de suministro de agua, siempre han debido surtirse de la misma mediante pozos artesanales o transportándola directamente desde el río.
  • La erección de la localidad de Tremaya junto al monasterio de Santa María y en las proximidades del monasterio de San Tirso, explicaría por qué tradicionalmente la fiesta de la localidad se celebra el 15 de agosto, solemnidad de la Asunción de Nuestra Señora, y que también el día 28 de enero, festividad de San Tirso, revista especial solemnidad en el pueblo.
  • La creación del arrabal dentro del castro en el término de Los Llazos explicaría que históricamente ambas localidades hayan compartido el mismo término o, dicho de otro modo, que en dicho término  hayan existido dos cascos urbanos: el originario de Los Llazos y el añadido de Tremaya, constituido este último por las gentes advenedizas del castro.
  • Al ser Tremaya un arrabal del castro situado en su peña, se puede intuir que la fortificación de esa montaña dio nombre al pueblo, y no el pueblo a la montaña. La talla de Santa María que se venera actualmente en la parroquia de Tremaya es del mismo estilo y época que la imagen anteriormente descrita de San Tirso (Fig. 6). Por lo que se deduce que tampoco fue la talla la que presidió originariamente esa iglesia, sino que comenzó a hacerlo con posterioridad a la Eda Media.
___________

[18] Lat.: 42° 5W 49,6" N; Log.: 04° 27' 32,1" W.
[19] No hemos hallado ninguna otra constancia documental de este nombre. Ahora bien. cabe preguntarse:
  • a) ¿,no sería éste el nombre, no del río, sino de la comarca geográfica donde se halla.esto es, la vertiente meridional de la cordillera?. De hecho, existen localidades con cierto parecido fonético a Obles: Lores o Camasobres (¿o="Campus de Obles", de modo parecido a Cantamuda, que en su origen era 'Campus de Muga'):  
  • b) ¿'Obles' no sería sino corrupción del término 'robles'; en tanto que en La Pernía, que es el alto valle del Pisuerga, predominan estos árboles, mientras que en Liébana abundan las hayas, y en el alto Carrión, hasta que los destruyeron durante las Guerras Carlistas, proliferaban los pinos, de ahi el nombre de sus puertos: 'Pineda'?. Dejamos estas cuestiones abiertas en espera de un análisis filológico experto.
[20]En el valle cántabro de Polaciones, limítrofe, por cierto, con La Pernia, existe una localidad llamada también Santotis, la cual ciertamente toma su nombre de su parroquia de San Tirso.

08 marzo 2013

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Todo está muy revuelto estos días. No se si reconforta saber que la queja hacia las administraciones aumenta cada año y que en nuestra Comunidad lideran los salmantinos, o sirve para poco el rebufo de esas asociaciones que siguen latiendo, que siguen elevando la voz en aquellos asuntos que tanto preocupan a los pequeños pueblos.


Una de las protestas que más se airean estos días es la supresión o el cierre de algunos Centros de Salud, entre los que se encuentra Barruelo.

Resulta que la Agrupación Barruelo Independiente denunciaba el pasotismo del Ayuntamiento,  corroborado en la página del Defensor del Pueblo al que en tres ocasiones se le había solicitado una respuesta. Si la respuesta no llega, se cierra el expediente.

Menos mal que a la par van surgiendo voces como la del Foro del Valle de Santullán, motivo de la visita que realizaba estos días el director de Atención Primaria, Francisco Vaquero, y donde volvía a ponerse sobre la mesa el temor de estos pueblos a quedarse sin urgencias médicas. Es curiosa la manifestación que el día 1 y 15 de cada mes siguen alentando, y a la que acuden con velas, en clara alusión a la pobre situación que la Administración les ha dejado.

Vamos a ver, si el Ayuntamiento donde uno se encuentra y al que uno paga religiosamente sus impuestos, se aparta sibilinamente de estos problemas cotidianos, se cierra en banda y hace caso omiso de las reclamaciones que le hace el Defensor del Pueblo y al que está obligado a responder por Ley Orgánica, que solución les queda a los habitantes de estos lugares, los mismos que les dieron su confianza, sino acudir a la protesta.

Pues es evidente que si no vienen de fuera la respuesta, los vecinos tendrán que echar mano de la cacerola y de las velas y acudir para que el asunto llegue donde deba y le oprima de verdad a quien deba tomar solución.

Y lo malo es que no se trata de un caso aislado, sino de un tema serio que afecta a muchos otros pueblos de la montaña palentina, de la Comunidad y del País, y donde todos los ciudadanos deberíamos manifestarnos seriamente.

Imagen: Residencia de Barruelo de Santullán, Froilán de Lózar

03 marzo 2013

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  • Resumen del trabajo remitido desde Roma por el investigador Vicente Basterra y publicado en 2010, en una separata, por la Institución Tello Téllez de Meneses.

Vestigios medievales de la montaña palentina
Miguel Vicente Basterra Adán
(I)

La Montaña Palentina aún hoy esconde en sus bellos paisajes huellas de los hombres y mujeres que la habitaron en tiempos pretéritos. Lejos de incurrir en la ingenua pretensión de hacer aquí un listado exhaustivo de todas ellas, nos ceñiremos a algunas que fueron mencionadas en textos medievales y que, pese a la significación histórica que tuvieron por aquel entonces en la comarca, su existencia y emplazamiento fueron cayendo en el olvido.
Así, espigando en los documentos del medioevo, consultando nuevos estudios, analizando la toponimia, preguntando a los lugareños y observando el terreno, creemos haber logrado:

a) identificar Una localidad llamada Mazurros;
b) hallar los vestigios de cuatro monasterios: los de San Tirso y Santa María en Tremaya y los de San Salvador del Monte y San Miguel de Infravillas en Polentinos;
c) conocer el emplazamiento del castro de San Juan de Santibáñez de Resoba. Será la arqueología quien confirme, si fuese el caso, los datos aportados en este artículo.

La población de Mazurros
En el archivo de la catedral de León se conservan dos documentos de singular importancia no sólo para la historia de la Montaña Palentina, sino también para toda la diócesis y provincia de Palencia. Son los testamentos de Doña Elvira, hija del conde Favila Fernández y esposa de Munio Gómez. Hablamos de 'testamentos' en plural, ya que actualmente se conservan, tanto una redacción inicial del 1 de marzo de 1037[1], como su modificación del 2 de septiembre de 1069 [2].
En ambos escritos se relata cómo esta noble dama hizo entrega de algunas villas, heredades e iglesias a la diócesis de León.
Según nos narran los documentos, la principal de las donaciones de Da Elvira a la sede leonesa fue el «monasterio de San Salvador que está en Pernía, en Campo de Muga, no lejos del castro de Tremaya, en el curso del río Pisuerga [3].
En ambos testamentos aparece citada una localidad envuelta en el misterio: «Mazurros>>Mazurrus). Este carácter enigmático se debe a que actualmente no existe ninguna localidad con dicho nombre, ni hay constancia escrita u oral de su existencia pretérita salvo la mención que se hacen en estos dos textos. Sin embargo, de la lectura atenta de ambos se pueden extraer ciertos datos que permiten esclarecer cuál fue en verdad aquella localidad. Así, pues, partiremos del análisis de lo que en ellos se refiere a los orígenes de la iglesia de San Salvador de Cantamuda, puesto que estos datos favorecerán el posterior estudio de la mencionada localidad.../
Ahora bien, los testamentos de Doña Elvira dan pistas sobre su ubicación. En la secuencia de las primeras localidades mencionadas en ambos documentos, claramente se aprecia que Mazurros se encuentra al inicio de una serie de localidades colindantes entre si, todas cllas pertenecientes al actual municipio de La Pemía: (Mazurros), Lebanza, El Campo, Caminos[7], Areños[8] y Camasobres. Luego, cabe preguntarse: ¿No será Mazurros el nombre originario de la actual localidad de San Salvador de Cantamuda? y ¿no estaría en esta localidad la residencia de los donantes?.../

Antes de responder a estas cuestiones, sería bueno tomar en consideración que en latín medieval 'Mazurros' designaba una morada o residencia nobiliaria, señorial o feudal[9]. La actual localidad de San Salvador de Cantamuda en su origen fue la residencia de aquellos condes, y de ahí su nombre. Así se entendería el motivo de la construcción de la iglesia en aquel lugar, esto es, junto a la resídencia de los donantes. Más aún, si esto fuese así, se comprendería que en ambos testamentos el listado de localídades y monasterios donados comenzase por la villa de Mazurros, esto es, por el lugar de residencia de los donantes. Resulta enormemente significatívo al respecto que, colindante al actual casco urbano de San Salvador de Cantamuda, al este del mismo, existe un pago denominado Matamazurros.

Así mismo, hemos de apreciar un dato significativo al comparar estos dos textos con el documento datado en el 31 de julio de 1181, por el que el rey Alfonso VIII dona a la sede episcopal palentína el monasterio de San Salvador de Campo de Muga con sus numerosos bienes y derechos. Este último texto supone en gran medida la transferencia 'en bloque' a la diócesis palentina de la misma herencia que en su día realizó Doña Elvira a la diócesis de León1o. El dato a destacar es que, en el lugar del testamento en el que se mencionaba una villa llamada Mazurros, y en cuyas proximidades consideramos que fue construida la iglesia de San Salvador de Cantamuda-, en el posterior documento de donación de Alfonso VIII se habla del «el monasterio de San Salvador de Campo de Muga [ ] con toda su villa (monasterium Sancti Saluatoris de Campo de Muga [] cum tota sua uilla)>>.

De aquí que se pueda intuir que 'Mazurros' fuese la villa de residencia de Doña Elvira, hija del conde Favila Fernández y esposa de Munnio Gómez, y que en sus inmediaciones hubiese mandado erigir un monasterio en honor del 'Salvador y Señor nuestro Jesucristo y de Santa María Virgen'. Así mismo, cabe pensar que, por el gran predicamento que adquiriría posteriormente la nueva construcción, la villa de Mazurros sustituiría su nombre por el del nuevo templo y el lugar de su emplazamiento, pasando a llamarse por ese moti vo 'San Salvador de Cantamuda', que es el nombre por el que actualmente se conoce esa localidad. Del mismo modo y con el tiempo, esa población habría hecho del nuevo templo su iglesia parroquial.

Debemos añadir, finalmente, que no hemos hallado ningún otro testimonio documental histórico de 'Malurros' posterior a la erección de la iglesia de San Salvador, como tampoco hemos encontrado ninguna referencia a la localidad de San Salvador de Cantamuda con ese nombre con anterioridad a la construcción del monasterio por Da Elvira. Lo cual corrobora la opinión de que Mazurros era el antiguo nombre de San Salvador de Cantamuda.
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PITTM, 81, Palencia, 2010, pp. 103-138.
[1] Cf. Apéndice I.
[2] Cf. Apéndice II.
[3] (monasterio Sancti Saluatoris qui est in Pernio in Campo de Muga non longe Castrurn Tremaia, decurrente riui Pisorga) (año 1037; cf. año 1069)
[7] Despoblado. Cf. Idem, p. 116.
[8] Bien pudiera ser que por aquel enlonees esta población se hallaba ell el aclLIal despoblado de Río Las Casas, ef. Idem, p: 117.
[9] «Mazure (mazura): Etymologie el Histoire: l. a) 1180-90 "demeure;' b) 1213 "maison et terres qui en dépendent dans le systéme feodal" seulement au Moy. Age); 2. a) fin XIVe s. au plur. "baraquements qui servent de logement provisoire á une armée"; b) 1454 "ce qui reste d'un batiment tombé en ruines"; c) 1611 "une vieille maison (ou un mur) quí menace ruine: les ruines d'un bâtiment". Du lat. pop *ma(n)sura "demeure" (de manere. mansum"rester, demeurer dans ses foyers", v. aussí maison, manoir; mas), lat. tardif mansura "tenure domaniale, manse*" (1 re moitié VIIIe s.) "demeure, maison" (950)>> (Centre National de Ressources Textuelles et Lexicales; en ínternet). «Mazura, pro mansura, domus» (Du Cange. D. Glossarium mediae et infimae latinitatis, ed. augm,. L Favre, Niort 1883 1887, t. 5, col. 317c). en este vocablo remite a «MASURA, pro Mansura, mansio, domus; interdum cum a liqua agri portione)'» (Idem. 301b).

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