El Castro de San Juan de Santibáñez de Resoba

Miguel Vicente Basterra Adán 
Vestigios medievales de la montaña palentina 


(y IV)


En la documentación medieval que ha llegado hasta nuestros días, existen ciertas referencias de una cierta fortificación en la alta Edad Media en las proximidades de Resoba (Palencia), la cual aparece nombrada como 'Castro de San Juan'. Los textos atestiguan que fue cabeza del alfoz homónimo, que abarcaba los actuales términos de Polentinos y de Resoba, así como las comarcas que hoy se denominan Fuentes Carrionas y el Valle Estrecho. 

A continuación, detallaremos documentalmente la existencia del castro y del alfoz de San Juan, e indicaremos de una forma razonada la previsible ubicación de la fortificación. Como decíamos, documentalmente se puede atestiguar la existencia de:
a) El alfoz de San Juan (o de Resoba):
  • En el documento de dotación de la Abadía de Santa María de Lebanza por parte de los Condes de Liébana Alfonso y Justa, fechado en el año 952, se dice que estos nobles donaron a la abadía, entre otros lugares, la localidad de Vidrieros, la cual, según ese mismo texto, se hallaba en el «alfoz de San Juan» (alfoz di sancti Joanis) [34].
  • Así mismo, en el documento de cesión del monasterio de San Salvador de Polentinos a la Abadía de Lebanza y a la diócesis de Palencia por parte del rey Alfonso VIII, se alude a las 'villas de Polentinos' que se hallaban «en el alfoz de Resoba» (in alloz de Rivosa) [35]. Este documento está datado en el año 1178.
  • Creemos que existe otro texto, fechado en el año 1158, que también puede ser significativo al respecto, puesto que en su interior existe una mención al «Río de los Herreros» (Rio de los Ferreros). Consideramos que este lugar viene a coincidir con el alfoz de San Juan [36].
b) El castro de San Juan:
  • En el Tratado de Medina de Rioseco, en el año 1181, por el que los reyes Fernando II de León y Alfonso VIII de Castilla establecerían por cada reino cinco castillos puestos en prenda de fidelidad en manos de Pedro Femández, Maestro de la orden militar de Santiago y Pedro de Areis, Prior de la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, para lograr conservar la paz varios castillos, entre ellos el de Santíbañez de Resoba «Similiter ego Aldefonsus rex Castelle millo quinque castella in fidelitate in manis Petri Fernandez, magistri militie Sancti lacobi, et in manu Petri de Areis. Prioris Hospitalis, uidelicet, Sanctum lohannem de Resoa, Sanctum Romanum de la Penna, Saldaniam, Ceiam, Couellas, pro tenenda et observanda pace inter nos, et filios et filias nostras in perpetuum bona fide et sine malo ingenio» [37].
  • En el Tratado de Tordehumos, firmado en el año 1194 por los reyes Alfonso VIII de Castilla y Alfonso IX de León, fallido el anterior pacto subscrito por los respectivos antecesores en el trono, y con la pretensión de lograr definitivamente la ansiada pacificación, se dice que «A favor de la paz entre ellos se fijan cinco castros en ambas partes, a saber, de parte del rey de Castilla éstos: Cubillas de Duero, Villanueva, San Juan de Resoba, San Román de la Peña, Tremaya, los cuales deben de ser fieles al Maestre de Calatrava en el Reino de Castilla (Pro pace inter eos firmiter obseruanda quinque castra hinc inde ponuntur, scilicet, ex parte regis Castelle ista: Couellas de Dorio, Villanoua, Sanctus Iohannes de Risoua. Sanctus Romanus de Pennis. Tramaia, que debet tenere in fidelilate magister de Calatraua in regno Castelle)".

Podemos entender, por tanto, que el Castro de San Juan de Santibáñez de Resoba surgió previsiblemente en los primeros períodos de la Reconquista, siglos VIII-IX, esto es, cuando aquellas montañas eran frontera y defensa del reino cristiano. Esta fortificación sería cabeza de un alfoz del condado de Liébana, e integrante de un sistema defensivo creado en la vertiente meridional de la cordillera para la protección contra incursiones árabes. [40] 

El alfoz de San Juan confinaba a oriente con otros dos alfoces: el de Peñas Negras, que abarcaba las actuales comarcas de La Pernía y Castillería, el de Mudá, que comprendía lo que hoy se denomina La Braña, y el de Cervera [41] , que coincidía con toda su comarca. De modo que entre los trcs dominaban las cuencas montañosas de los ríos Pisuerga y Carrión y protegían dc las eventuales incursiones árabes que intentaban acceder al reino cristiano siguiendo el curso de ambos ríos.
Posteriormente, a medida que la frontera del reino cristiano se alejaba hacia el sur de la península por la reconquista y, con ello, disminuía el peligro árabe, el castro de San Juan perdía su valor defensivo contra las razias árabes. Sin embargo, no por ello mermaba su importancia militar, ya que adquiría un valor estratégico distinto, conferido por su situación fronteriza, no ya entre los territorios cristiano y musulmán, sino entre los reinos cristianos de Castilla y León, tantas veces beligerantes entre sí. Prueba de esta nueva importancia estratégica es la mención que se hace de él en el Tratado de Tordehumos, subscrito en el siglo XII para lograr la paz entre ambos reinos.

Además de esta función militar, el castro de San Juan se constituia como elemento vertebrador económico y social del alfoz, bajo del control de un poder aristocrático local [42]. El castro de San Juan desapareceria a finales de la Edad Media debido a la pérdida total de valor estratégico militar, asi como a la variación de la organización socio-politica acaecida a finales de esa época histórica [43]. Sin embargo, su población pervivió hasta nuestros días aglutinada en lo que seria el arrabal del castro; el cual, como ya justificaremos, viene a ser la actual localidad de Santibáñez de Resoba.
Son varias las razones que inducen a ubicar al 'Castro de San Juan' en la peña homóníma contigua al casco urbano de 'la localidad de Santibáñez ue Resoba, situada a 50 metros escasos a occidente del mismo.
Estas razones son:
  • a) La toponimia: Como ya se ha indicado, el mencionado castro posee, significativamente, la misma denominación que la peña donde creemos que se ubica e, incluso, que el mismo nombre del pueblo, Santibáñez (='Sanctus Ioannes' esto es, 'San Juan') de Resoba. Además, el hecho de que el nombre del pueblo coincida con el nombre del castro y no con el titular de su parroquia, que siempre fue y sigue siendo San Cristóbal [44], lleva a pensar que el pueblo nació, no tanto como barrio de Resoba, sino como arrabal del castro. Más aún, en dicha peña existe una gruta denominada, también significativamente, la 'Cueva de los Moros' [45] 
  • b) Los vestigios: En una obra publicada en el año 1990, M. A. Fraile López afirmó la existencia de una fortificación en la cumbre de la peña de San Juan [46]. Sin embargo, este autor no la identificó con el 'Castro de San Juan', ni, a nuestro juicio, llegó a describirla en toda su amplitud. No es de extrañar que en la actualidad no se conserven más restos de las construcciones originarias, ya que las piedras que conformaban los muros de la fortificación bien pudieron haber servido como material de construcción de las edificaciones de la actual localidad de Santibáñez de Resoba, muy próxima a la antigua fortificación.
  •  c) La descripción comparativa: Nosotros opinamos que la fortificación sigue un patrón común con los recintos fortificados de aquel tiempo [47], semejante también al de otras fortificaciones de esa índole que aún se aprecian en la comarca, tales como la peña de Tremaya y la peña de los Moros de Polentinos [48]. Ésta no sólo abarcaba el espigón en sí, sino que su perímetro, aprovechando siempre un farallón calizo, descendía desde la cumbre por la ladera occidental de la roca; posteriormente discurría paralelo a la misma y contiguo al actual camino. Una vez finalizada la veta rocosa, el perímetro fortificado continuaba con un foso excavado artificialmente, el cual más adelante volvía perpendicularmente de nuevo a la peña. De modo que toda la fortificación, esto es, tanto la explanada de la cumbre de la peña como el recinto situado a los pies de la misma, ocupaba una superficie de casi dos hectáreas.
En la actualidad no se aprecian más vestigios que los indicados por dicho autor. Lo cual no es de extrañar, ya que las piedras de los muros de la fortificación bien pudieron haber servido como material de construcción de las edificaciones de la localidad de Santibáñcz, tan próxima a la antigua fortificación.
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[34] Cf. ANDRÉS MARTÍN, M., art. cit., p. 163.
[35] Cf. APÉNDICE IV.
[36] «Guterri Fredinandez. mandante Cervera, Petras Nigras et Mudave, confirma. Comitissa Urgella, mandante Rio de los Ferreros» (GONZÁLEZ GONZÁLEZ, J., El reino de Castilla .. '. p. 63). Nosotros justificamos esta concordancia ya que 'Rio de los Feneros': a) en ese texto está a la par de los otros alfoces de aquella zona: Cervera, Peñas Negras y Mudá; y b) coincide con los nombres de algunas localidadcs próximas a Santibáñez de Resoba: San Martín de los Herreros y Vidrieros,
cuyo origen etimológico quizá haya sido 'Villa de Fierros' o 'Villa de Ferreros'.
[37] GONZÁLEZ GONZÁLEZ, J., El reino de Castilla en la época de Alfonso VllI. Vol. III, Documentos 1191-1217. Madrid, 1960, p. 617.
[38] Cf. nota nº 5.
[39] GONZÁLEZ GONZÁLEZ, J. El reino de Caslilla ... , III. p. 106;  cf. DE AYALA MARTÍNEZ., C. «Las fortalezas castellanas de la Orden de Calatrava en el siglo XII»: España Medieval, 16 (1993), p. 31.
[40] Cf. BASTERRA ADAN, M. V., «El origen del nombre de "La Pernía"»: PITTM, 78 (2007). pp. 447-456.
[41] Cf. nota nº 36.
[42] Cf. MARTÍN VISO, I., «Territorios, poder feudal y comunidades en la Castilla septentrional (siglos XI-XIV)): Edad Media. Revista de la historia 5 (2002), pp. 217-226.
[43] Cf. ldem, pp. 246-253.
[44] Cf. FERNÁDEZ FLORES. J. A., o. c., p. 485.
[45] En Polentinos se aprecian vestigios de lo que nosotros consideramos que fue una fortificación defensiva contra las razias árabes, la cual se halla junto a una gran roca que posee un nombre análogo: 'Peña de los Moros'. Aún se aprecia en la ladera meridional el muro perimetral defensivo de mampostería, no paramentado y de 1-2 metros de altura. Era una fortificación de unos 30 x 35 metros (cf. nota n° 5).
[46] «Santibáñez de Resoba reposa en la solana de dos espigones calizos que derivan apagadamente del corpulento macizo de Santa Lucia (cota 1853). El más oriental de ellos fue sede de una fortificación altomedieval. Por el norte el paisaje es montañoso e inhospitalario, cerrándose toda panorámica, en tanto que al sur van derramándose una serie de arroyuelos que son cabecera de una incipiente vega formada unos kilómetros más abajo por el sudeste. Apenas existen llanos inmediatos al castro, y todo en derredor en mucha distancia son laberínticas y breves vertientes que caen al fondo de este intervalo de pliegues alpinos. Por el oeste se forma un collado que nos oculta la cuenca alta del Carrión, y al este se abre un pasillo natural, aunque largo, hacia la cuenca del Pisuerga.
La roca contempla mucho de este panorama, habiéndose erguido a consccuencia de las convulsiones tectónicas que rompieron y encresparon un estrato, dejándolo muy escorado y agreste. El lado meridional se precipita rocoso. en tanto que por el norte se derrama una muy violenta pendiente hasta la pequeña hondonada que a sus pies se forma. La cresta es alargada de sureste a noroeste, siendo por este último punto más breve la ladera. La cima es poco aplanada, y más bien ,se afila y se distribuye en rellanos diferentes e irregulares, todavia delimitados algunos por pálidos residuos de terraplén y pared. Ofrece una particular curiosidad la gran cueva que, casi en la cumbre, atraviesa de parte a parte la roca;  ésta desciencie describiendo un quiebro. y toda ella es un pasillo de muy alto techo, con amplios y rasgados boquerones de entrada y salida, y bien pudo utílizarse como acceso directo desde el pueblo, asi como de refugio contra las máximas inclemencias dc la intemperie de esta inhóspita comarca» Historia social y conómica de Cantabria hasta el siglo X Historia-
sociología-cconomía-arqueología-toponimia. Reinosa 1990. p. 427.
[47] Cf. MARCOS MARTÍNE:.Z, J., MANTECÓN CALLEJO. L., «El castillo del monte Subiedes (Camaleño, Liébana, Cantabria): Control del territorio lebaniego en la Alta Edad Media»: Territorio, sociedad y poder. Revista de estudios medievales 4 (2009), pp. 33-35.
[48] Cf. notas nº. 5 y 45.

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