sábado, 20 de diciembre de 2003

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A Paco, en el aniversario

Ahora nos invade la nostalgia y metidos de lleno en los cuarenta, afloran los recuerdos, se mueven los archivos de nuestra pequeña gran historia y regresan por momentos aquellos que se fueron y que a su manera nos hicieron más ligero el rutinario acto de vivir.
Nadie lo tiene fácil. La escritora albaceteña Alícia Giménez Bartlett, que en estos días anda promocionando “Secreta Penélope” (Seix Barral), reconoce en una entrevista que publica “El Correo”, “que todas las generaciones fracasan en sus sueños, porque estas son superiores a la evolución del hombre en el tiempo que dura una generación. El ser humano no puede realizar sus ilusiones”.



Todos tenemos ilusiones. Francisco las tenía también. A mí me contó alguna en el hospital Río Carrión donde, tras su regreso de Perú, se recuperaba de una infección sin importancia, que no era tal y que un año después le quitaba la vida, esperando muy cerca de la Clínica Universitaria de Navarra un trasplante que no pudo ser.

Estas cosas te marcan para siempre, rompen el esquema que te hiciste, reducen todos los proyectos de futuro y, sigues, claro, qué remedio, achicando el agua que a medida que los días van cayendo se va colando por los poros de tus viejas heridas.

Francisco escribió consciente y sereno la última carta de su vida.

¿Cómo te gustaría morir? De repente –decimos casi todos–. ¿Cómo reaccionaríamos si alguien nos dijera que nos quedan pocos meses de vida? Porque no es un asunto éste lejano. La muerte está al lado de la vida, pasa cada vez más cerca y un día nos hiere cuando alcanza a la persona con la que convivíamos, al familiar, al amigo; y otro día nos toca. No hay más vuelta de hoja. Convendría reflexionar ahora, cuál es la vida que queremos vivir, cómo vamos a vivir la vida que nos queda.

Francisco realizó el año de Pastoral en Velilla y de allí llegó a evangelizar los pueblos de Castillería, Vañes y Polentinos, donde encontró las casas abiertas de “gente humilde, pobre, sencilla, pero buenos como el pan.”-cuenta en su última carta. Al referirse a Celada de Roblecedo, dice: “Allí pasamos muchas tardes y noches hablando, mientras la nieve cubría campos, tejados y caminos... Ahora tienen una nietecita, Angela, que me quiere, me busca y cuando ve un templo y oye las campanas, dice: “Casa de Paco”.

Recuerda la casa del guarda forestal de Vañes, a toda su familia que le acogieron, dice, con una conciencia ilimitada. Más tarde en Arbejal, Ruesga, Valsadornín y Cervera, donde Paco se integra totalmente practicando lo que él llama en su última y sentida misiva, “la corresponsabilidad”.

Tampoco pretendo hacer un canto desmesurado al sacerdote, al amigo que ya no está, al hijo que le pide a su madre comprensión. A una madre que lo ha perdido casi todo: “Gracias, mil gracias a mi madre Evangelina, que ha tenido que sufrir la muerte de mis hermanos: Eulogio, de 37 años; Clementino, de 24 (en la mina); la muerte de su marido... ¡Mamá, sigue siendo la mujer fuerte de la Biblia.”

Aunque es su propia madre la que me lo cuenta desde Villanueva de Arriba, yo vi la pobreza de latinoamérica en sus ojos. Él podía hablar con razón de las casas sin techo. Una familia numerosa compuesta por ocho personas, sentados a la mesa a la hora de cenar, cuyo manjar consistía en una naranja que iban chupando uno tras otro. Hasta tal punto le impresionó la pobreza que vio, que dejó allá sus maletas y todo lo que llevaba en ellas.

Estamos a punto de abrir la página de un año nuevo. Les estoy resumiendo la última carta de Francisco Gutiérrez de Celis, escrita en Vitoria el 29 de Julio del año 2002 y remitida al obispo de Palencia.

“Manifiesto que mi alma está tranquila y serena y he aceptado los muchos dolores que he pasado y ofrezco por las vocaciones sacerdotales y acepto la muerte para presentarme al Padre en los brazos de nuestra Sta María del Brezo, mi virgen querida desde la Iglesia, que preside la habitación del hospital; en manos de la Virgen del Rebollar y de Sta.María del Castillo y con ellos digo: el Señor ha estado grande conmigo y estoy alegre. Nací para amar. Amo y soy feliz.”

Decía Platón, queridos lectores, querida Evangelina: “Buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro.”

Imagen de Gonzalo Alcalde Crespo

sábado, 13 de diciembre de 2003

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La misma incertidumbre que se cierne sobre el futuro del oso y que ha movilizado enseguida a Medio Ambiente, me invade a mí, nos invade a todos, con el asunto peliagudo de la despoblación. Esto es como un volcán que va perdiendo lava día tras día, anegando pueblos y comarcas que nosotros conocimos llenos de vida, pese a la sangría que los iba consumiendo en las últimas décadas del pasado siglo.

Quiero devolverle los elegios a Rafael Palacios que, en sus "vientos del norte" pone sobre el tapete tantas preguntas a las que nadie nos responde. No importa que nos esmeremos en pedir soluciones, si quienes son responsables de llevarlas a cabo, duermen a pierna suelta. Fíjate, amigo Rafael, los ríos de tinta que han corrido en torno al caso "Adri". Falsedades, enchufes, estafas, prevaricación... Y los silencios en los que se han envuelto por miedo, por favores, por véte tú a saber cuántas historias que bien se ocupan de tapar los implicados.

Y eso es una estafa y nos preocupa, pero toda la parafernalia que hay montada en torno al oso me parece denigrante.

En el diario "La Voz de Asturias", de mediados de octubre, se recoge una información que nos afecta. El Ministerio de Medio Ambiente ha comenzado a trabajar en el desarrollo de un banco de células germinales, integrado por muestras de semen, óvulos y embriones que permitirá garantizar la cría de ejemplares de la especie en caso de una amenaza inminente de extinción.

Este proyecto, en el que colabora el Centro Superior de Investigaciones Científicas, extenderá su actuación a otras categorías animales incluídas en el catálogo de la fauna amenazada, como el lince ibérico, el visón europeo o la foca monje.

A mediados de marzo, “El Diario palentino” informaba de la decisión de la Junta de Castilla y León, que invertirá en el Plan de Recuperación del Oso Pardo 540.000 euros. En dicho Plan se incluye la formación de agentes y celadores medioambientales, la sensibilización de colectivos sociales y de la población escolar en el norte de la provincia. Vamos, que le digan al pueblo el dinero que destinan a los animalitos, que ya verán la sensibilidad que sienten.

A mí el oso no me preocupa en absoluto. Vivirá lo que tenga que vivir y desaparecerá si tiene que desaparecer aunque le llenen de arneses.

Si al oso se le antoja vivir aquí, porque le gusta esto y el ambiente o la sabia naturaleza le mueve a emparejarse y procrear, encantados estamos, pero hablar de semen de oso cantábrico de gran calidad para fecundar a Paca y a Tola, es ganas de perpetuar una especie que, como tantas otras que vivieron en los siglos pasados, tiene los años contados.

Me preocupa el hombre que está desapareciendo poco a poco y nadie levanta un dedo ni se mueve un ministerio para evitarlo.Que hagan una seria reflexión todos esos colectivos de políticos, técnicos, naturalistas y todos los que se quieren añadir a este despliegue de salvamento.

Veo lógico que las patrullas que le alimentan y la fundación que le proteje, se esmeren en cumplir la tarea encomendada, evitando o denunciando el furtivismo.

Lógico, por lo tanto, que quienes aman a los animales por encima de todas las personas y de las cosas, se sientan preocupados por la extinción de una especie. Lógico, que quienes viven a su costa, nos lancen ayes lastimeros y nos envuelvan de información en la que cualquier cosa que se haga, cualquier proyecto que tenga que ver con la comunicación, tendrá que someterse a un juicio sumarísimo en el que intervienen ya muchos poderes.

Pero a mí, de toda la información que se ha ido generando, lo que más me sorprende es la coletilla que la adorna- Dice el Ministerio que "la conservación de los animales amenazados es una actividad imprescindible para restaurar población en el medio natural" y, lo cierto es que, enseguida se ha puesto en movimiento un gabinete entero y se ha abierto una cuenta millonaria para el cuidado, la conservación y el futuro de los bichos.

He llegado a la conclusión de que lo que quieren los conservacionistas es un "Parque Natural Animal", o "Parque Animal Fuentes Carrionas-Fuente Cobre", porque son los únicos que consiguen prebendas y subvenciones con sólo chascar un dedo Palomero y la poderosa fundación que suscita el proyecto. Y no digo esto por capricho o para cubrir el espacio de los sábados en el "Diario Palentino". Lo digo porque es lo que piensa el pueblo llano, al que curiosamente nadie se ha preocupado de buscarle otras alternativas.

Que una empresa contamina, silencio; Que una empresa cierra, silencio; Que la demografía señala un descenso alarmante de población, silencio. Pero, ¡ay!, cuidado con el oso. No me lo toquen. Es animal sagrado. Es una herencia valiosa. Es el fundamento del bosque, la razón de existir de unos pueblos, el futuro de estas tierras.

¿Y el hombre?
¡Pobre hombre!


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