De boca en boca



La antropóloga argentina Patricia Fasano, en su libro “De boca en boca” realiza un exhaustivo análisis sobre “el chisme”. Sobre la dimensión que alcanza este fenómeno, lo resume muy bien una de sus interlocutoras: “¡Acá el chisme corre como reguero de pólvora! Capaz que si vos queréis avisar algo, en vez de hacer tantos carteles, lo más seguro es decirlo en voz baja, como chisme. ¡Ahí seguro que se enteran todos!”.


En los comienzos de la civilización se cita a los navegantes griegos relatando en la plaza pública historias curiosas sobre las tierras visitadas. Quienes se hacen eco de la tradición oral, coinciden en señalar que su conservación ha supuesto la supervivencia de muchos pueblos. Ken Follett, en “Los pilares de la tierra” y su continuación, “Un mundo sin fin”, ya nos regala el principio de los maestros constructores de la Edad Media, que asociados en gremios, transmiten oralmente su saber, prohibiéndo su difusión de cualquier otra forma, lo que impide también, todo sea dicho, el público conocimiento de muchas de las técnicas utilizadas para levantar los edificios.

Si los estudiosos de este fenómeno entendemos que a ello se debe el mantenimiento de muchos pueblos apartados, es para nosotros motivo de satisfacción desmenuzarlo, hacerlo público, ahora que ya no hay en ellos gremios de carpinteros que puedan disputarse la construcción de un puente o de una colegiata.

Hace unos años, con motivo de una celebración familiar, se me quedó grabada la caldereta de cobre en la que se guisó la carne, con los mismos ingredientes y fórmulas que utilizaban los pastores de “Cortes” donde tuve la suerte de degustarlo siendo muy joven todavía.

Por el boca a boca sabemos de la importancia de la luna. Desde antiguo, a través de nuestros mayores, conocimos que una determinada fase de luna era propicia para la siembra. Por ejemplo, dicen que las remolachas que son cosechadas durante la fase de luna llena, tienen un sabor algo picante, que tirará a dulzón si la cosecha se hizo en Cuarto Menguante. Y que de Cuarto Creciente a Luna Llena es el tiempo propicio para sembrar melones, tomates, pimientos, cereales, granos y semillas de flores. Basándose en esos y otros conceptos, se sabe el tiempo propicio para la cosecha, el mejor momento para sacar el estiercol, arar, extirpar las malas hierbas, cortar la madera…

El boca a boca es lo que se viene prodigando ahora en los foros de internet, véase el de “Pernía”, donde se van apuntando costumbres y maneras que marcaron un tiempo; nombres, vivencias, datos que pueden contrastarse y que nos transmiten casi a la perfección momentos de la historia de nuestros pueblos. Datos y efectos que, de un ámbito familiar o vecinal, pueden llegar a otras regiones y otras gentes, multiplicándose por cien, por mil, al poder acceder a ellos el mundo entero. Antropólogos, historiadores y lingüístas, sabedores de tantas cosas que tras los montes y los valles se esconden, han viajado a los pueblos en busca de los sabios iletrados, que guardan en su memoria historias terribles, encantadoras leyendas, coplas populares, dichos y romances; relatos, en fin, que van dibujándonos paso a paso el riquísimo acervo cultural de estos lugares.


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