23 junio 2007

Reflexiones románicas



Jaime Cobreros, en un artículo que lleva por título “Románico y creencias”, escribe que el románico es un estilo de plasmación arquitectónica y escultórica vivo y actuante sobre el hombre” Y va más lejos al señalar que, como arte sagrado, tiene la particularidad de dirigirse a todos los hombres y a todas las dimensiones de cada hombre”.

Si esto es así, no estaremos tan alejados ni seremos tan salvajes como algunos imaginan, cuando los expertos en arte han llegado a decir de nuestra colegiata de San Salvador que constituye un ejemplar hermoso y extraño, belleza sólo igualada y repetida en la iglesia de Villaconancio. Se habla mucho de la decoración de sus capiteles a base de tréboles y frutas, de espirales y aves y de su nave que engancha en tres ábsides a partir del crucero, o su espadaña de dos o tres cuerpos (parece ser que lo de los cuerpos es válido de las dos maneras, depende de quien la mire y de la observación que cada uno alcance en esa observación de los elementos que la forman).

Todos los visitantes coinciden en la sensación que aporta de unidad y equilibrio, teniendo en cuenta que se levantó en pocos años y fue obra de un maestro y de los mismos canteros y tallistas.

Otros van más lejos en su reflexiones afirmando que este arte sagrado constituye un concreto modo de entender el mundo, una manera de concebir la sociedad, la política, la economía, la religión...

A mi, que no entiendo de arte, me fascina que alguien deduzca tanta profundidad y sentimiento en el entorno donde se enclavan estas naves. Hasta me siento transportado a otras épocas donde los especialistas dedicaban una vida entera a imprimir dibujos en las piedras. Deduzco que la montaña, al decir de quienes pintan ese sentimiento en el románico, es un lugar al que sólo le falta gente que la entienda y que quiera vivirla. Hay quienes se atreven a descifrar en una escena el miedo que soportaban los habitantes de aquel tiempo, o los castigos que temían; de qué modo, basándose en la cualificación intelectual de las personas, su grado de visión o lectura les ayuda a penetrar en la intimidad de los símbolos.

Y a lo mejor, pienso yo que, debido a ese modo tan profundo de interpretar el arte, no vieron o no quisieron ver a los moradores que viviendo a la sombra de tan esbeltos muebles parecen condenados a extinguirse en silencio.

Nuestros antepasados, que eran inteligentes —pues han sabido emocionar como nadie a estos cultísimos—, ya debieron deducir que su trabajo dejaría boquiabiertos a muchos visitantes y sería una balsa de oxígeno para quienes abrieran una casa de turismo rural en las inmediaciones.

Aunque me parece más coherente y apunto la respuesta que ofrece Peridis: tratar el Patrimonio, ponerlo en valor, comunicarlo, que nazcan artesanos que lo valoren y lo restauren y que todo gire alrededor con la premisa de repoblar estos lugares.

Seguro que esa restauración no dura siempre, pero si estamos hablando de un románico tan especial y rico, si toda la montaña palentina está llena de templos que necesitan revisión y cuidado, tendremos que insistir en ese camino y, puesto que las piedras nos hablan con tanta vehemencia y claridad, tendremos que aprender su lenguaje para que pueda servirle de acicate a las generaciones venideras.

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09 junio 2007

Los hilos de Piedad


Nada que justifique tanto el título de este blog, como retraerse en el tiempo a la montaña que retrata y resume mi amiga Piedad Isla.La montaña que aquí voy mostrando es apetecida ya por miles de personas que buscan en el turismo rural una aventura mágica. Piedad tiene en Cervera de Pisuerga la llave que mostrará la historia de esta tierra. No sólo la ha retratado en sus concejos y en sus fiestas, sino que, fundamentalmente, la ha vivido, dos puntos clave para promocionarla y defenderla.

Piedad Isla ha triunfado sin salir de casa y sigue latiendo el buen sabor de boca que deja en la exposición de Salamanca a finales del año pasado, con ochenta años de historia a las espaldas.

¡Qué mal organizado lo tenemos todo! La Comisión de Patrimonio y Promoción Cultural propuso a nuestra fotógrafa para uno de los premios Castilla y León 2006, que la Junta concede cada 23 de abril, a las personalidades de la región que han destacado en las artes, la investigación o la cultura.

Piedad ha trabajado en las tres, porque la fotografía es arte, porque la recuperación de nuestro pasado requiere una investigación permanente, al que se entrega cuando cierra su estudio; y porque nos deja como legado histórico un Museo Etnográfico con más de 140.000 negativos que hablan de la nieve, de la cosecha, de los oficios y costumbres, de la gente que habitó estas comarcas.

En una entrevista reciente para un medio regional, nuestra protagonista muestra su asombro porque, revisando sus archivos, ha visto duplicarse el contenido. Baste decir que dos personas llevan año y medio digitalizando imágenes y queda mucho trabajo pendiente todavía.

Nadie le va a quitar ya a estas alturas la satisfacción de haber cumplido con creces, con ella misma y con su tierra. La mujer se muestra agradecida por todo lo que ha recibido, pero entiendo que no basta, que la recompensa no es la justa. Ahora que a la gente se la premia por una canción, por un libro, por una escultura, nuestra paisana que ha dedicado su vida entera a rescatar nuestra memoria, merece mucho más que un premio.

No es cuestión de política. A uno siempre le marginan los hechos por más libertad que le otorgue la Constitución para expresarse con respeto hacia el lado que quiera. Seguro que le darán su nombre a una calle cuando muera y los libros locales le recordarán durante algunos años como la mujer que supo rescatar nuestra memoria de una forma altruísta y desinteresada, en un momento en el que tanto prima la moneda y tanto valor se le da a la farándula.

¿Dónde está toda esa camarilla de la Sociedad General de Autores de España, para que vengan a reconocer y a recompensar a una auténtica autora que cedió todos sus derechos al pueblo que la vio crecer humana y artísticamente?

Con razón se considera millonaria de emociones transmitidas a través de la fotografía. “Estás tejiendo tu vida con un hilo, pero de pronto te dejan otro hilo, y otro, y otro más... y vas metiendo en tu vida hilos de todas las personas que fotografías.”

Para ésta y tantas otras personas entregadas a rescatar la memoria colectiva, los premios siempre llegarán tarde.

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Carta de "El Conde de Polentinos"

Como muy bien sabe nuestra familia está unida a Polentinos, Lebanza y toda Pernía.

.../Si bien salimos de Polentinos en 1580 hacia Madrid y luego hacia Lima, siempre todos hemos sabido de donde veníamos. Por ello mi abuelo, séptimo, solicitó la denominación de Polentinos para el título que Felipe V le otorgó en 1716. Y eso ocurrió casi 150 años después de haber dejado la montaña palentina, y en otro continente! Y por eso mi bisabuelo Aurelio, mi abuelo Ricardo, mi padre y yo hemos ido con alguna frecuencia y conocido Polentinos, Lebanza...pero siempre lo hemos hecho lo más "discretamente" posible.

Volviendo a su libro que es el motivo por el que le escribo, es un magnífico libro de historia, costumbres, sociología, pero sobre todo un magnífico libro con el que generaciones futuras conocerán la montaña palentina. Felicidades por este buen trabajo de investigación y seria divulgación...

El Conde de Polentinos

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