sábado, 31 de diciembre de 2005

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Cada persona es un libro que viaja, deleita y entristece a los libros que se sitúan en la misma balda; que conoce, admira o disiente de las historias que cuentan los libros ubicados arriba y abajo de su hueco; que intuye las historias tan importantes que deben llevar escritas los otros libros, aquellos que están situados en otras estanterías; que sabe por ellos que existen otros mundos. Libros de color deshechos por el uso. Libros inmaculados cuya lectura se fue postergando por unas u otras causas.


Libros con erratas, a veces incompletos, también desesperados, descosidos, maltrechos.... En nuestro libro se halla impreso el tiempo de la cosecha, cuando padres, abuelos e hijos se volcaban en las tareas agrícolas y donde la mujer era una pieza fundamental para el mantenimiento de la economía familiar, encargándose de las faenas del campo mientras el hombre trabajaba en la mina.A medida que va pasando el tiempo, uno hace obligado balance de ese libro que lleva su historia, de esas historias que han ido alimentando el carácter y la forma de ser de estas gentes que se debaten entre el olvido y la distancia.También hay aquí libros muy bien encuadernados de orgullo e indiferencia; libros que, aún a sabiendas de las dificultades que impiden el resurgimiento, rechazan cualquier cambio, viejos y profundos conocedores de sus costumbres y su entorno.Ni peleando, ni escribiendo, vamos a conseguir mucho más de lo que consiguieron nuestros predecesores.

La tierra habla por ella misma y todos aquellos que se han perdido en ella, o aquellos que no tenían muy claro lo de la montaña de Palencia; los que vinieron invitados por un amigo, los que se sintieron cautivados por una imagen, aquellos que dedujeron por la publicidad que el oso vivía en un paraíso; quienes por tantas circunstancias tuvieron que abandonarla y regresan puntualmenta cada año... Todos hablan maravillas de sus paisajes y sus pueblos. ¡Qué mensaje tan lleno de evidencias para que nuestros políticos se sacudan la mosca de la oreja y comiencen a hacer realidad el sueño de engrandecerla.En la contraportada de un diario nacional, nuestro ilustre vecino, Miguel Angel Revilla, oriundo del cercano valle de Polaciones, presidente de Cantabria, confiesa que le ha pedido a Zapatero carreteras y el proyecto de Comillas como centro de referencia mundial de la lengua castellana. Lo de las carreteras nos afecta, por fin, a los palentinos de la montaña, no con un túnel, como un puñado de gente proponíamos, una alternativa de enjundia que evitara en buena medida la dureza de los inviernos, pero ha hablado recientemente su consejero en la Merindad de Campoo y ha hecho alusión a una vía de gran calidad que nos comunicará con Potes, lo que de alguna manera debe tranquilizarnos.Hay libros ocultos sobre la envoltura de esta tierra. Es un gozo vivirla, es un gozo sentirla cuando uno vive tan alejado de ella. Es una gozada retratarla, transmitirla, que nos cubra su aliento, que no nos mate el frío, que no nos pierda la memoria.

Después de tantos años aflora débilmente una luz que habla de ella. La montaña es un libro lleno de viejos libros, como expuestos en vitrina durante muchos años, a la que todos se acercan con curiosidad, con cierto miedo, como esperando abrirlo y hallar dentro una historia que pese a estar en progresivo resurgimiento, siempre parece vieja, siempre parece nueva.


sábado, 24 de diciembre de 2005

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"Hay hombres que luchan un día... y son buenos. Hay otros que luchan un año... y son mejores. Hay otros que luchan varios años... y son muy buenos. Sin embargo, hay otros que luchan toda la vida. ¡Esos son los imprescindibles¡"


Bonito adorno de Bertolt Brecht que podría completarse con la cita que los libros recogen del escritor "Voltaire": "Esta vida es una lucha permanente, y la filosofía es el único emplasto que podemos aplicar a las heridas que de todas partes recibimos".

Un editor me comunica la idea de publicar un libro que contenga la historia más reciente y más completa de la montaña palentina. ¿Un libro? Es una idea tentadora después de la bonita experiencia que me deja la "Historia de Guardo" en manos de mi buen amigo Jaime García Reyero. Cómo se convierte en la primera población de la provincia, cómo crece al amparo de la industria y con cuánto mimo va descubriendo el autor palentino su vida, su evolución, su orígen; todo lo que se mueve y respira en aquellos años tan llenos de incertidumbres y carencias. Pero se requiere tiempo, mucho tiempo. Un libro de esa enjundia lleva años de trabajo, de consultas, de entrevistas... Jaime exhibe todas sus armas: las de maestro, las de cronista oficial de la villa, las de investigador curioso y paciente, que un día despierta su inquietud en un Archivo Parroquial repleto de personajes, historias y acontecimientos.

Curiosamente, Jaime pone broche de oro a una serie de entrevistas que a lo largo de tres años publiqué en el "Norte de Castilla" bajo el subtítulo de "Protagonistas de la montaña palentina".. Vuelvo a recrearme en tantas personas, personas de pueblo, sencillas, dicharacheras, con un corazón que se salía del pecho.

Me asusta la carta que remite Faustino Varona, lector asíduo de este diario, que ejerció en Valderredible cinco años, a quien visito en su rincón de Angulo; veinte años de misionero en los rincones más pobres de América y no puede evangelizar este rincón de Burgos. "Veo por el palentino que vives, revives, coleas y la lucha constante te hará ganar la batalla".

Me llama desde Aguilar Marta Redondo para decirme que tengo muchos seguidores en aquella plaza. Y es probable. Después de tantos años, uno no quiere premios póstumos y no espera otra cosa que sentirse apreciado por los suyos. Es una invitación clara a seguir ejerciendo este noble oficio, a seguir peleando para que nuestra tierra sea reconocida y valorada con justicia.

Antes de llegar hasta ustedes, he recorrido muchos pueblos, he visitado muchas casas, me he sentido arropado por tantos rostros, que para mí el hombre de esta tierra es lo primero, y no lo digo sólo porque estamos ya en la Nochebuena, donde parecen apagarse todas las malas cosas. Lo digo porque el hombre me ha traído lo que soy, me ha dado lo que siento, y con él me he sentido impotente o despierto, apagado o vencido, con él he volado por estos cielos nuestros, con él me he adentrado en las entrañas de la mina para dar de comer a un caballo ya ciego. Los hombres y las mujeres de esta tierra han sido el motivo de que ahora mismo le de a esa tecla del recuerdo.

Como diría Chillida, yo no entiendo casi nada,y me muevo torpemente, pero el espacio es hermoso, silencioso, perfecto... Yo no represento, pregunto.

sábado, 17 de diciembre de 2005

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No me gusta exagerar las historias. Como ustedes me pregunto de qué color es la nieve, porque, como la vida, la nieve representa colores en la memoria de la gente. Alguna vez he contado, incluso he publicado en algún libro, las tremendas nevadas que cubrieron los pueblos de la montaña. Que no es cuento, que no es materia de novela... De esto sabe mucho Ignacio cuando subía con la correspondencia detrás de la máquina y de aquellos momentos conserva instantáneas preciosas.

El Procurador socialista José María Crespo, tirando de la imaginación, les pide que piensen en el posible caos que podría adueñarse de la ciudad de Palencia, si la nieve cubriera sus calles, y se fuese la luz, y el niño se pusiera enfermo. A mí me gusta que los políticos empiecen a imaginarse cosas, pero consciente de que los males de los demás se diluyen y merman a medida que torcemos la esquina y cerramos la puerta de casa. Eso mismo pasa con el hambre en el mundo, con las inundaciones, con el terrorismo. Nos encojen el corazón, no encontramos palabras. Lo explicaba bien el político apostando por esa solidaridad que llena el mundo, cuando todos hacen lo que pueden para contrarrestar esas catástrofes que, rizando el rizo, siempre le caen de lleno al pobre.

Pero yo voy más lejos porque he vivido atrapado en ese invierno de diez días. Mis llamadas obedecen a sentimientos reales de soledad y de impotencia. Sí, sabes que, como dice el refrán, escampará, pero no sabes cuándo. La incertidumbre lo envuelve todo. Y la casualidad. Una enfermedad, un accidente, las cosas pasan cuando menos lo esperas, cuando mayor es la dificultad, y mucho se puede meter uno en el culebrón de los demás, tanto que hasta puede interpretarlo y sacarle chispas al sentimiento de solidaridad, pero nada como vivirlo en carne propia.

Eso es lo que le ocurre a la gente de Celada de Roblecedo, conforme relata Jesús García en un email que remite al diario palentino. Gente mayor que se ve literalmente enterrada por la nieve, incapaces de transpasar los neveros de metro y medio que les conducen a la calle. ¿Cómo llegar hasta la furgoneta del pan o del pescado, que se queda a la entrada de un pueblo, castigado por las competencias que le impiden al maquinista despejar cuando menos la calle principal.?

Desde la redacción de Aguilar, Marta Redondo se hace eco de ese desamparo, tomando la palabra del vecino de Redondo Alberto Espartero: "Hemos llamado a la Diputación y nos ha dicho que no tiene que abrir". "El ayuntamiento nos dice que el tractor no puede y la Diputación que hablemos con el Consistorio. ¿A quién acudimos?".

Un habitual del foro "Salvar la montaña palentina" traslada la pregunta y la información recogida del diario digital. La vergüenza tan grande que sienten los vecinos de Salcedillo que llevan semanas desatendidos. "La pala del alcalde no actúa y nosotros estamos hartos de la actuación de las administraciones".

Pero es ahora, después de muchos años, cuando los medios de comunicación comienzan a llegar tímidamente hasta la noticia real, hasta el lugar de la noticia, hasta la Palencia alejada y profunda: "magnífica combinación de montañas" –refleja el semanal del diario "La Vanguardia"; "sorpresa para el viajero en cada recoveco del camino..." afirmaba hace pocos días en "El Correo" una firma habitual de las secciones de montaña.

Muchas veces el hombre de la calle se pregunta: ¿Dónde está el poder? ¿Quién lo ostenta?¿Quién maneja nuestra barca? Si un procurador pide soluciones para nuestro temeroso invierno y recurre a la imaginación para exponernos la desidia que impera, quién más que él tiene el don de remover la brasa, exponiéndoles a sus señorías la angustia, el miedo, el abandono, todo lo que acompaña al temporal en esa época, sensaciones e historias por las que pasarán todos y cada uno de los habitantes de esta tierra. Qué esperanza les queda a quienes están obligados a vivir bajo esas circunstancias, cuando saben que el Gobierno regional en pleno rehuyó la pregunta de uno de sus miembros, la pregunta angustiosa del representante de los excasos votos de una tierra que expira, de una tierra que muere un poco cada día, esperando soluciones y medidas.

No me gusta exagerar las cosas. Como ustedes me pregunto si merecerá la pena repetir un año tras otro artículos como este, para que quede constancia de un buen motivo para despoblar esto. ¿Y no tienen la culpa de este olvido esos mismos hombres que dictan la normas para garantizar la vida en esta tierra?.

sábado, 10 de diciembre de 2005

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No sé si sirve de consuelo, pero lo cierto es que la montaña palentina es un referente ya en la red. No sé si el consuelo es suficiente, o si las expectativas que nos anuncian influyen en el buen ànimo de los montañeses, pero tendremos que seguir soñando, tendremos que trabajar pensando que algunos de nuestros sueños están llegando a ser mencionados en el parlamento regional.


A propósito de las últimas propuestas de comarcalización, la petición del PSOE en las Cortes para conseguir una identidad similar a la del Bierzo, alimenta los deseos y las espectativas de otras comunidades. Pero no es oro todo lo que reluce y sin dejarme llevar por los cantos de sirena, he querido ahondar un poco más en la noticia, buscando las experiencias de los bercianos, que no se sienten en modo alguno protegidos, saneados y contentos con esta nueva iniciativa a la que el Presidente del Consejo comarcal Ricardo Saavedra, se refiere como una fórmula eficaz y a lo que puede ser una buena solución no sólo para determinadas zonas sino para el resto de la Comunidad. José Marìa Crespo, nuestro representante socialista, que parece involucrado ya en todo lo que hace referencia al desarrollo de la Montaña Palentina (¡cuàntos años han sido necesarios para que comiencen a mirarnos y a entendernos¡), hacìa referencia a una vieja leyenda de esta tierra: “por eso miran más hacia Cantabria que a Palencia...” tratando así de justificar, entre otras cosas, la aspiración de la zona de Aguilar para hacer uso de los Servicios Sanitarios de Reinosa. Propuesta que, tampoco ven descabellada otros pueblos y comarcas próximos.

Lo cierto es que los bercianos nos advierten de la mala gestión que hizo Aznar con aquello, montando instituciones a las que nadie quiere ceder sus competencias, ejemplo pequeño del que tenemos buena muestra con el hospital de Cervera. El alcalde de Ponferrada, Ismael Alvarez, habló de esto mismo en la Casa de León en Madrid, donde ponía de manifiesto esa paralización, animando a los Ayuntamientos, Diputacion y Junta de Castilla y León a ceder competencias, poniendo como ejemplo de eficacia a Cataluña. No deja de ser este un proyecto esperanzador pero lleno de dificultades.

Casi todos entienden que en un medio rural envejecido y disperso como el de Castilla y León, como el nuestro de la Montaña, es imprescindible abordarlo para garantizar la viabilidad de los servicios básicos, pero la distancia es el olvido, la distancia es un problema sin solución o con soluciones que no gustan a los distanciados. Al fin y al cabo eso era lo que se pretendía con el hospital de Cervera: situarlo en el centro de la montaña y dotarlo de recursos y servicios para que todos los habitantes encontrasen una mejor atención y tranquilidad.

Hace unos días he leído aquí mismo que se habilitarán nuevos centros sanitarios para la zona de Guardo. Y me pregunto, como se pregunta José María Francia, un médico de Ciudad Rodrigo: ¿No habrá llegado el momento de crear servicios y laboratorios comarcales de salud pública que integren distintas zonas de salud, e impulsen el trabajo de farmacéuticos y veterinarios en coordinación con otros centros de Medio Ambiente, Consumo, Ganadería, Ayuntamiento...etc? Porque, lógicamente, sembrar de hospitales la montaña como que no tiene nada que ver con la comarcalización, un tema apasionante que seguiremos abordando en próximos artículos.


sábado, 5 de noviembre de 2005

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En Diciembre de 2003, Miguel Angel Martín Carbajo, arqueólogo de la empresa “Strato”, bajo la supervisión de Cristina Lión Bustillo, arqueóloga de la Junta de Castilla y León en Palencia, inicia la prospección arqueológica intensiva del paraje denominado “Casa de los Moros”, ubicado al este del casco urbano de Herreruela de Castillería.

 

En el verano de 2003, la “Asociación Fuente Cobre”, como consta en la memoria elaborada por Carbajo, y firmada en “La Cistérniga” (Valladolid), el 15 de enero de 2004, entregaba un informe en el Servicio Territorial de Cultura de la Junta de Castilla y León en Palencia, donde se hace referencia al asentamiento defensivo en el lugar conocido como “Casa de los Moros”, en aquel pueblo.

En 1981, el escritor y académico Gonzalo Alcalde Crespo, hace mención al sitio en el III Tomo de la Montaña Palentina (Pernía), invitando a realizar una prospección arqueológica en el Castro Corisa (o Antroído) para determinar la existencia de una fortificación medieval.

Pero la intuición o el interés que mueve a espeleólogos y estudiosos, se da una vez tras otra contra el muro de piedra de quienes lo examinan y así se sabe que, en los trabajos de inventario, en la Campaña 2000–2001, se vuelve a mencionar como una anécdota, interpretándose los restos como simples cercas de corral para el ganado, describiéndolo como un gran canchal de piedras calizas, lo que no parecer corresponderse con un asentamiento de la importancia que señalan quienes vienen invitando a removerlo. La primera mención que se tiene de un intento de investigación, es la de los trabajos realizados entre febrero de 1983 y mayo de 1985, donde se da cuenta del hallazgo de un yacimiento medieval con este nombre y que fue publicado en el Primer Congreso de Historia de Palencia. Posteriormente, el arqueólogo Francisco J. Pérez, abre una ficha en 1986, refiriéndose al término como Castro o recinto, perteneciente, posiblemente, a la Edad de Hierro o Época Medieval.

Debido a las condiciones climáticas tan duras, se entiende que los restos encontrados han sufrido un deterioro y, en muchos casos, han perdido alguna de sus características. El lugar del estudio se encuentra condicionado por el curso del Arroyo Herreruela, que vienen a desagüar otros acuíferos que bajan de la sierra. En una de las elevaciones se localiza una plataforma que viene acompañada por una serie de farallones rocosos y que la convierten en un punto estratégico, dominando el paso a través del valle. Lógicamente, en el informe que emiten los técnicos y que los interesados podrán encontrar en la página Web de nuestra Asociación, el estudio se realiza en la peor época del año; una tierra como la nuestra, condicionada tanto por el tiempo, presenta en el último mes del año una vegetación tupida que impide una prospección adecuada. Los encargados de realizar el estudio hacen uso de una importante recopilación bibliográfica, como es el caso del Diccionario de Pascual Madoz; el Becerro de las Behetrías, que estudia ampliamente Martínez Díaz en 1981, y los primeros capítulos de la Historia de Palencia, dirigida por Julio González y escrita por R.Martín Valls y L. Balmaseda (1984) en los que se recoge información sobre los yacimientos arqueológicos más significativos de la provincia. Aunque desde los departamentos que los apoyan, se nos ruega confidencialidad, ya han pasado dos años desde que se abre nuevamente el estudio y nos tememos que no hay indicios de un seguimiento serio y puntual.

El arqueólogo que firma en Valladolid el largo informe, acaba señalando que el enclave, por su situación, presenta un gran potencial, por lo que sería interesante (y urgente) acometer actuaciones arqueológicas encaminadas al conocimiento del mismo. De este modo se podría realizar una documentación de la muralla y limpiezas y excavaciones en toda la zona para su puesta en valor y acondicionamiento. También sería aconsejable señalar los accesos e incluir el lugar en las guías turísticas.

No perdamos la ilusión. No bajemos la guardia. Quienes entienden vienen reafirmándose en la importancia del hallazgo. Quienes gobiernan no deben demorar las obras y medidas necesarias para restaurarlo.


sábado, 15 de octubre de 2005

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Reconozco también que, a quienes se sitúan a ese lado del camino donde el medio natural lo es todo, no les sirve como justificación los puestos de trabajo con los que se pretende romper cualquier reticencia y oposición que conlleve un proyecto.


Alfonso Balmorí escribe en “Diario de León” un artículo titulado “El valor del patrimonio natural”, con cuyo planteamiento busca echar por tierra esa locura de proyecto que se pretende levantar en San Glorio.

En principio, las cifras son abultadas, pues habla de la entrada de 30.000 esquiadores por hora, buena parte de los cuales se prevee que lleguen a través de Cardaño de Arriba, por el idílico valle de Las Lomas. El autor mantiene a lo largo del artículo una lucha frenética, presentando como argumentos de mucho peso la repetida cantinela de la conservación del oso pardo y de otras especies protegidas como el urogallo. Tampoco es bueno para la perdiz pardilla, catalogada como especie vulnerable en el Libro Rojo de las Aves de España.

Claro, la obra que se cita, 80 kilómetros de pistas, 22 kilómetros de cañones de nieve artificial, 16 remontes de telecabinas y telesillas, vista así, al desnudo, con todas las máquinas que se necesitan, los tendidos eléctricos, la supuesta alteración de cursos de agua y los daños colaterales que toda obra conlleva, mete un poco de yuyu como dice mi chica. Ni una sola vez he leído hombre, mujer, vida humana. Estos defensores a ultranza de animales y tierras están llenos de buenos argumentos. Tienen razón, oiga, para qué vamos a llevarles la contraria, pero voy a citar aquí, por gusto, para que se recreen, un párrafo donde resume las razones de peso para negar o impedir por todos los medios que se lleve a cabo la citada obra.

“La Ley 4/2000 de Declaración de Parque Natural Fuentes Carrionas Fuente Cobre- Montaña Palentina tiene como objetivo: conservar, proteger y mejorar los recursos naturales, su vegetación, flora y fauna, agua y paisaje, preservando la diversidad genética y manteniendo la dinámica y estructura funcional de los ecosistemas y garantizar la conservación de su biodiversidad y las persistencia de las especies de la flora y de la fauna singularmente amenazadas, con especial atención al oso pardo.”

¡Pero cómo cambian las cosas cuando le toca a uno vivirlas de cerca¡ A este buen hombre, que piensa bien, porque defiende la conservación de estos privilegiados paisajes, le traemos a Celada de Roblecedo o a Resoba dos meses de inviernos y se mea por las patas. A este y a todos los ecologistas del mundo les metemos en Salcedillo un invierno de 20 días sin avistar un alma y se les caen todos los principios a los pies, porque sin hombre, no hay historias que valgan; no hay luz, no hay comunicación, no hay garantías de vida. Y sin hombre, ya lo he dicho más veces, nos importan tres pitos la conservación de todas las especies animales. Que me parece bien que todos convivan en el mismo espacio, pero dando prioridad al ser humano en una zona de repobladores.

Adecentando los caminos y los pueblos, educando a las gentes en la convivencia, enseñándoles a trabajar unidos, venir y vivir para saber y hablar. Si la reparación de un triste puente o la tala de un bosque van a suponer el levantamiento de esa especie nueva de hombres verdes, escribamos bien claro las condiciones de penuria en las que se desenvuelven los habitantes de esta tierra. Si a las adversidades climatológicas se unen las deficiencias sanitarias y el escaso interés de nuestros gobernantes por detener los graves problemas que siguen acuciándole, es evidente, incluso para el tío más patrimonialista del mundo, que a la gente lo que menos le importa ahora mismo es si canta la urraca o si el oso encontrará un lugar para hibernar con garantía.

Una de dos: o le metemos una inyección que lo remueva todo, o le nombramos paraíso de las flores, porque si se detiene el progreso y las obras, se detiene la vida. La vida humana, me refiero, que no parece preocupar a quienes están observando la montaña desde la lejanía o desde las alturas.

sábado, 24 de septiembre de 2005

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Cuando Gonzalo Alcalde describe los términos de San Juan y Santa María de Redondo en los albores de los años ochenta, nos transmite a la perfección su estado de ánimo, esa sensación de bienestar que deleita todos los sentidos, al tocar y recorrer este jardín botánico que da cobijo a robles, hayas, abedules, álamos, fresnos, acebos, amargosos, avellanos, mostajos... etc.


No sólo por el enclave de los caseríos situados bajo Cueto Mañín, Cuchillón y Tres Mares; no sólo por encontrarse en las proximidades de Cueva Cobre, la que hasta hace muy pocos años se consideró como el nacimiento del Pisuerga. También y sobre todo por la cita de los diez molinos harineros y la industria de la carretería. Pero esa emoción que se percibe a lo largo de la obra del académico palentino, ya la sintieron sus propios moradores quienes, sopesando la importancia de aquellas historias, pusieron a buen recaudo en los Archivos de la Diputación de Palencia, una valiosa documentación de la entidad administrativa que entonces constituían estos dos pueblos: el concejo del valle de Redondo, en la actualidad, perteneciente al municipio de La Pernía.

El trinitario Basterra Adán me envía desde Salamanca una amplia información recogida en los mencionados archivos y, en concreto, un estudio sobre la fabricación de muelas de molino, publicada en 2003 por la Institución Tello Téllez de Meneses. Este perniano me hace llegar este trabajo con el ánimo de que lo difunda como estime conveniente, puesto que el objeto es, sencillamente, el público conocimiento de su contenido.

Entre ese legado fundamental, Vicente se detiene en el convenio y concierto subscrito en el siglo XVIII, entre los Concejos del Valle de Redondo, Brañosera, Celada de Roblecedo, Salcedillo y Herreruela, para la fabricación de muelas de molino. Se constata la importancia que tuvo la fabricación de piedras de molino en la zona Occidental de la Montaña Palentina: las serranías de Peñalabra, las Sierras de Corisa e Hijar, y el promontorio de Valdecebrollas, en términos de Castillería. Lugares donde abunda la roca pudinga o conglomerado, también conocida por los lugareños como piedra de grano.

El origen de dicha cantería se regula ya en unas Ordenanzas de finales del siglo XVI o principios del XVII y según el estudio en cuestión adquirió tanta importancia que llegó a rivalizar en los siglos siguientes con otras muelas de molino fabricadas en lugares tan distantes como Segovia, La Rioja y Navarra, de manera que les obliga a ponerse de acuerdo para evitar ciertos excesos que dañaban su comercialización. La riqueza que generaba esta actividad, se distribuía entre el vecindario y, dependiendo de la abundancia de este tipo de roca en cada término, variaba el número de piedras que se permitía elaborar a cada vecino. Se deduce la necesidad de este convenio por el número significativo de Concejos, cinco y, por otro lado, el procedimiento jurídico con el que se realizó: «Para su cumplimiento dieron poder a las justicias y jueces de SM competentes de ser fuero, para que ellos les compelan y apremien, como si fuese por sentencia definitiva pasada en autoridad de cosa juzgada y renunciaran todas y cualesquiera leyes, fueros y derechos de su favor con la general en forma».

A la emoción del primero se une el anhelo del segundo y, a pesar de la trasncendental historia que los tres manejamos, tenemos la impresión de que, ni siquiera hoy, después de haber hablado tanto sobre tantas tradiciones y legados importantes de estos núcleos, ni siquiera estando situados en pleno Parque Natural Fuentes Carrionas-Fuente Cobre, donde tantas leyes protectoras se citan, recibimos la atención necesaria que reactive y potencie la figura de estos lugares.

Mucho se habla de la despoblación, de planes que la frenen, de decisiones orientativas, pero el tiempo avanza en contra y el silencio afecta, como siempre, a las zonas más desfavorecidas.

Nuestra alegría, ese vigor que parece generarse en tu cuerpo al admirar los pueblos desde tan altas cimas y las historias importantes que en ellos se tejieron, ya no contagian a nadie. Ni a muchos de los que viven en ellos que se limitan a esperar su declive como la cosa más natural del mundo.

sábado, 17 de septiembre de 2005

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A finales de Noviembre del pasado año, Amando Vega, que ejerce como profesor en la Universidad del País Vasco y que colabora asíduamente en mi página web con fotos de la Ojeda y reportajes de San Andrés de Arroyo, me hace llegar un comentario alentador sobre el nacimiento de un nuevo grupo en “Fuentes Carrionas”. El día 21 de Noviembre de 2004 se constituyó la Asociación Valdenievas, cuya acta fundacional fue firmada por 54 personas vinculadas con los pueblos de Triollo, Vidrieros y la Lastra.


Esta Asociación nace con la finalidad de contribuir a la conservación y mejora del ecosistema natural, en armonía con los usos, derechos y aprovechamientos tradicionales, y a la realización de actividades educativas, culturales y turísticas compatibles con la protección del espacio rústico y urbano. La nota extraída de algún diario o recogida en algún portal de internet, concluye con la invitación a integrarse en la citada agrupación a todas las personas de los pueblos citados que lo deseen. Es una forma de agarrarse a la tierra para frenar en lo posible ese temido anuncio de la despoblación.

En esta región nuestra, la más extensa de la Península Ibérica, que pierde más de un millón de habitantes entre 1950 y 2001, hay ejemplos de reconversión exitosa, como el de Garray, muy cerca de las ruinas de Numancia, donde brota Soria Natural, una empresa que comercializa productos de agricultura biológicos, produce medicamentos naturales y da trabajo a 300 personas. Pero, como bien saben los alcaldes y promotores de las industrias, ni el mayor estoicismo, ni la entrega absoluta, ni el el amor a la tierra, garantizan el éxito. Ya estamos viendo que el fenómeno de la despoblación se agudiza en aquellos lugares donde la concentración parcelaria y la mecanización han reducido los meses de trabajo, al establecerse en la capital muchos de los agricultores. Se mira entonces y con cierta lógica a la revitalización de las cabeceras de comarca.

El Ministerio de Medio ambiente publicita cada cierto tiempo en prensa un anuncio muy curioso. Al pie del mismo, escribe: “Este paisaje es tu herencia”. Y para reafirmarlo, insiste: “Has heredado una gran tierra, cuídala”. Los políticos se limitan a valorar con excesivo entusiasmo el cúmulo de riqueza que anida en nuestra región; aprueban presupuestos millonarios, que no sabemos bien si llegan a su tiempo, si se distribuyen con equidad y teniendo en cuenta siempre los lugares más desfavorecidos. En el caso concreto de nuestro Parque Natural, estamos rodeados de imposiciones que agrietan cada día más la posibilidad de crecimiento: leyes estrictas sobre la construcción, sobre el uso del suelo, sobre la localización de Parques Eólicos, que generarían riquezas a las arcas locales.

Si tomamos como ejemplo el mismo libro que los políticos marcan como pauta a seguir, veremos cómo se bendice desde el poder el incumplimiento a la escasa rentabilidad de tantas normas. A ello se refería claramente el profesor Emiliano Vega, uno de los fundadores de la asociación “Fuente Cobre”, en un artículo dirigido a la prensa regional: “un paseo por los pueblos de la montaña palentina es suficiente para evidenciar serias y viejas carencias que su nueva condición de Parque Natural no ha cambiado lo más mínimo. Y lejos de percibir síntomas de desarrollo económico, lo que se constata es una clara y tememos que imparable regresión. Y para corroborarlo cita entre otros asuntos, las carencias respecto a la atención médico-sanitaria de la mayoría de los pueblos, el problema de la recogida de basuras en verano, el estado de las fosas sépticas, el problema de almacenamiento de estiercol típico de las zonas ganaderas, la disarmonía entre paisajes incomparables y pueblos destartalados, la precariedad de las infraestructuras...

Pero más preocupante que esa realidad es la ausencia, por parte de la administración, de planes o proyectos para dinamizar la montaña, y de su escaso, por no decir, nulo interés y apoyo a iniciativas de asociaciones implantadas en la zona. De ahí nuestra visión pesimista sobre el futuro y el temor a que estas zonas se despueblen.

Los políticos nuestros se limitan a confeccionar estudios y a decir que el problema no es de ahora, ni es nuestro solamente.

Menos mal que ya existe un libro blanco sobre la despoblación.

Ahora que no hay remedio.


sábado, 26 de marzo de 2005

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Suelen sugerirnos los grandes pensadores que eliminemos de nuestra mente los malos recuerdos porque son piedras en el camino de la felicidad. Y un refrán dice que “no hay mayor puerto que el de la puerta de casa”.

 

De nuestros puertos sabe mucho Enrique Delgado, barruelano que luego se estableció en Cervera y que para los paisanos de la montaña fue durante muchos años la referencia de la luz, de la vida, de la libertad, porque venía al volante de la quintanieves. En una entrevista que me concedió para "El Norte de Castilla", contaba lo que le dijo Benito Tejerina cuando le encontró un invierno atrapado en su coche en el alto del Vallegón: “Lo he pasado peor aquí que cuando estuve en la guerra, en Teruel”.

En un balance que realiza Sebastián de Miñano sobre la provincia de Palencia, se cita a Camasobres, pueblo habitado entonces por 237 almas, e inmmerso por aquellos años en el oficio de la carretería para el trasnporte de sales, construcción de barriles para harinas y aperos de labor. Un pueblo que produce centeno, mucha hierba y alguna porción de trigo y lino. En el atrio de su Iglesia, grabado en una piedra, recuerda el sacerdote Daniel Fernández en “Apuntes Palentinos” que aparece la siguiente cita:

“Año 1713. A 26 de febrero comenzó a nevar y no cesó hasta el 29 de abril. Ese día había 12 varas”.

Como ocurría a mediados del siglo pasado en Lores, aquel fue un año en el que los habitantes de nuestra montaña se debieron emplear a fondo para hacer auténticos túneles, ya que las plantas bajas de las viviendas estaban cubiertas de nieve.

Hace unos días me llamaban de allá para decirme que en Piedrasluengas este año han tenido que salir por las ventanas a la calle.

Una cadena de televisión hablaba de la cruz que les toca soportar todos los inviernos a los vecinos de Salcedillo, cogidos en medio de la disculpa eterna de las dichosas competencias y otro medio nacional mostraba la estampa de Camasobres, con una nevada que casi volvió a tapar su iglesia y con un espesor de nieve que ya nadie esperaba después de tantos años de sequía.

Rebuscando historias –las tengo a miles repartidas por mi oficina–, encuentro el libro de Gabriel González, donde, en sentido poético, habla del tributo a exigir a los de “Tierra de Campos”, “pues conservamos la nieve que alimentará el pantano”. Y sigue apuntando:

“Van a pagar de momento,
unos mil sacos de hieros
para envernar los ganados.
Para hacer el San Martín,
esto es también necesario,
den mil arcos de cebollas
y otros mil ramos de ajos...”



Y llevando la anécdota al punto más alto: ...si los de Campos hicieran oídos sordos y no se hiciese frente al pago de esos tributos que decidirían en Concejo, propone desviar el agua de Cueva Cobre al Ebro.

Bromas aparte, quienes pagan con creces el tributo del invierno son estos últimos pueblos de Palencia, afectados por el infierno de la nieve, y en muchos casos, olvidados por las autoridades que apelan de contínuo a las competencias no acertando a dirimir en qué lado se encuentran, si pertenecen a esta provincia, si vendrá alguien a despejarlos el camino; si mientras llegan, no pasará nada que rompa la aparente calma.

A los periodistas de esta casa les interesa rescatar ante todo y antes que otra cosa, el estado de ansiedad en el que se han venido debatiendo las almas que habitan Salcedillo, pueblo palentino que ha visto el camino abierto gracias a las máquinas quitanieves de Cantabria. Los ganaderos, con buena lógica, han puesto el grito en el cielo ante el desconcierto y la apatía que se percibe en sus respectivos municipios. Por una parte, la normativa les obliga a construir las naves fuera de las localidades y, ante un invierno crudo como este, se las ven y se las desean para llegar a atender a los animales.Las autoridades locales ni sal, ni máquinas en condiciones, ni caso.

Estamos hablando de hechos que se repiten cada año. Una cosa es que implique más esfuerzo y compromiso llegar a estos lugares, y otra que nuestras autoridades se lo tomen con tanta pachorra. A mí no me gusta lo de hablar de soluciones de todo tipo para los nuestros en otras comunidades, pero comprenderán que uno se separa, se anexiona, se congratula al fin con aquellos que le tienden la mano cuando llega la urgencia.

Y, finalmente, eso será lo que suceda con la Sanidad, con la Educación, con el invierno y, al fin, con todo. Pueblos palentinos que, como Treviño, acabarán dudando razonablemente de su condición de castellanos y volverán los ojos, lo más lógico, a quienes les presten los servicios.


sábado, 19 de marzo de 2005

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La Institución "Tello Téllez de Meneses", recoge en una separata publicada en 2002, la historia de San Martín de Redondo, según la investigación aportada por el trinitario Miguel Vicente Basterra Adán que ahora me remite una copia desde su residencia en Salamanca. Según los documentos aportados , entre ellos "el Becerro de los Beneficios del Obispado de Palencia" (1345), consta que existió en el valle de los Redondos un pueblo llamado San Martín. Su desaparición pudo estar motivada por la fractura demográfica que aconteció en Castilla desde finales del siglo XIII hasta finales del XIV, debido a la confluencia de muchas causas: climáticas, baja producción agrícola, hambruna, conflictividad social y política, y que alcanza su mayor incidencia en la segunda mitad del siglo XIV como consecuencia de la Peste Negra. Su despoblación pudo ser el reflejo de la fuerte crisis demográfica acaecida en ese tiempo en toda Europa.


Por la peste también fue abandonado en ese mismo tiempo el pueblo de Valdelloso, situado entre Córcoles y Casasana, en la provincia de Guadalajara. Así consta en las Relaciones Topográficas de Felipe II: "Que es pueblo mui antiguo y ansí paresce por los edificios viejos que en él ay, y que ni saben quándo se fundó, ni quién fue el fundador..."

Un pueblo que se está rehabilitando en la zona de Barcelona es Castelladrall, gracias a la intervención de una Asociación que lleva su nombre y vuya cita escrita más antigua es del 941. Otra Asociación de Tarragona intenta hacer lo mismo con el pueblo de Castelló. Ambas entidades pretenden recuperar el patrimonio histórico y cultural del pueblo: recuperar oficios antiguos, costumbres, tradiciones, algo que aquí, en nuestros pagos, se propuso en su día la Asociación Amigos del Valle de los Redondos.

En Navarra encontramos pueblos como Larraingoa, que se ha reconvertido en un centro de desintoxicación, ejemplo muy cercano a lo que está sucediendo ya con el pueblo palentino de Vañes, a orillas del pantano de Requejada.

Un colaborador, Miguel Induráin (ignoro si se trata del famoso ciclista) escribe la historia del pueblo Navarro de Guetadar, en la comarca de Ezprogui, que aparece documentado a finales del siglo XII como apellido locativo de un monje de Leire. Un lugar que al decir de este espontáneo y según el Diccionario de 1802, "es uno de los siete lugares comprendidos en la tierra que llaman Vizcaya del Valle de Aibar". Como dato curioso se sabe que en 1847 contaba con escuela frecuentada por ocho alumnos y dotada con 38 pesos.

Hace unos años se puso en marcha el programa experimental de Recuperación y Utilización Educativa de Pueblos Abandonados y con ello unas normas que dejan claro su carácter no turístico, pues no hay restaurantes, ni hoteles, ni se permite comer ni transitar con animales domésticos.

Granadilla, es un enclave de la provincia de Cáceres afectado por la cosntrucción de un embalse y con un aire fantasmagórico que le sirve al cineasta manchego Pedro Almodóvar para situar allí el final de su película "Atame". Fundada en 1170 con el nombre de Granada por el rey de León, Fernando II, y después de pasar por musulmanes y cristianos llegó a manos del primer Duque de Alba funcionando a partir de aquel momento como cabeza de una comunidad compuesta por 17 pueblos de las actuales provincias de Cáceres y Salamanca. En 1957 su suerte cambió radicalmente al construirse en sus inmediaciones el embalse de Gabriel y Galán.

Otro tanto de lo mismo sucedió con Bubal, uno de los pueblos ganaderos más prósperos en la zona de Huesca, que en 1965 vio llegado el final de su historia cuando se decide la construcción de los embalses de Bubal y Lanuza.

El programa de Recuperación se pone en marcha tras comprobar el gran número de núcleos rurales que quedarán deshabitados.

El objetivo no era malo: acercar la vida rural a los jóvenes que viven en un entorno urbano, posibilitando un cambio de actitud que asegure el equilibrio del hombre con su entorno, pero la sangría no ha cesado y no nos hace falta ir muy lejos para verificarlo. Es ridículo hacer predicciones de asuntos tan serios, cuando ya todo el mundo lo presiente, pero es verdad que de seguir por esta camino la tendencia de la gente a buscar amparo en los núcleos más grandes, se cernirá el ocaso sobre muchos pueblos donde todavía queda un hilo de vida, y por qué no, un hilo de esperanza.



sábado, 12 de marzo de 2005

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Angel Gómez, actual alcalde de Verdeña(2005), inquieto y muy polémico miembro de "Fuente Cobre", en unas declaraciones que realizó a este diario a mediados de abril del pasado año, piensa en la rehabilitación de nuestra zona convirtiéndola en la segunda residencia de Asturianos y Cántabros. De ahí parte o a esa consecuencia se llega después de proponer la revolucionaria idea de un túnel que agilice la comunicación con aquellas comunidades.

 

Luis Bricio, alcalde del pueblo turolense de Aguaviva, fue uno de los pioneros de la repoblación. Ya sabemos que no hay medidas milagrosas que solucionen de golpe la tan temida y tan manida cuestión del vacío de los pueblos. La Coorporación de aquel lugar de la provincia de Teruel, uno de los territorios europeos más castigados por la despoblación, seguían buscando una salida al precio que fuera y, como ya una experiencia previa con familias españolas había sido un fracaso, se pensó en los inmigrantes. Bastó un anuncio en los medios de comunicación de Mar de Plata y Buenos Aires, en el que se ofrecía trabajo, vivienda en alquiler y préstamo para los billetes de avión a familias con hijos que quisieran instalarse en Aguaviva. Quienes patrocinaban esta idea se vieron sorprendidos con la llegada de más de 6000 solicitudes y después de estudiar la situación y disponibilidad de medio centenar de familias que cumplían todos los requisitos, fueron seleccionadas trece para viajar a España.

En Mayo de 2001 se crea la Asociación Española de Municipios contra la Despoblación, en la que están integrados más de 80 municipios de Aragón, Valencia y Soria, que utilizarán la misma fórmula que aplicó el alcalde de Aguaviva: Acoger a las familias de inmigrantes a las que se ofrece trabajo y una vivienda en alquiler con el objetivo de frenar la pérdida de población de los núcleos rurales. Se piden matrimonios, no mayores de cuarenta años, con al menos dos hijos menores de doce, sin titulación universitaria y con la documentación en regla para formalizar un contrato de trabajo.

El ayuntamiento de Perales de Alfambra, otro núcleo acogida a esta fórmula, gracia a una ayuda de la Diputación Provincial de Teruel, destinada a la rehabilitación de viviendas para inmigrantes, decidió apostar por el proyecto "nexos–equalteruel".

Hasta hace pocos años, la tendencia era buscar en la ciudad la calidad de vida, y es curioso que en los pequeños pueblos siga alimentándose todavía esa teoría, ante la llegada de quienes se fueron en busca de otros puertos. Vuelven, volvemos, luciendo coches nuevos, aparentemente ricos, aprovechando puentes y vacaciones y dando a veces una idea equivocada de ese tumulto en el que se ha convertido la ciudad.

Ni las ciudades ni los pueblos son vividos hoy como lo fueron en las últimas décadas y algunos valores se están invirtiendo y algunos valientes se están apuntando a un cambio que los descontamina, que regenere en ellos una ilusión nueva ante el reto de vivir en los pueblos.

Muchas son las dificultades que a nosotros nos marcan, entre otras la insalvable distancia, pero los poderes locales juegan una importante baza, buscando y presionando a las Instituciones y Organismos provinciales y regionales para mejorar la sanidad, el transporte, la telefonía, internet, en definitiva, todo aquello que no sólo dignifique el medio rural para quienes lo trabajan y lo viven, sino que abra nuevas expectativas para aquellos que apuesten por vivir su vida de otra forma. De momento el proceso es lento, pero la tendencia tira a incrementarse con los años y, en ese tiempo, si todos ponemos de nuestra parte un poco, llegaremos a tiempo de salvar algunos pueblos hoy por hoy condenados a su desaparición.


sábado, 5 de marzo de 2005

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A través de Internet se puede comprar un pueblo entero. Yosa de Broto, en la comarca de Sobrarbe, ha sido puesto a la venta este año por su dueño, después de fracasar un proyecto inmobiliario con el que se pretendía rehabilitar el núcleo urbano. El anónimo propietario reunió hace una década a los herederos de las casas y tras diversas negociaciones individuales logró la adquisición de todo el pueblo. Desde entonces intentó infructuosamente desarrollar un proyecto urbanístico destinado al turismo.

Otra página de ese inmenso y curioso universo como es Internet, "toprural", dedica un amplio espacio a los pueblos abandonados. En Galicia se aproximan al millar; Asturias, 531; Castilla y León, 237; Madrid, 196; Cataluña, 166; Andalucía, 165. En total, aproximadamente, 2700 pueblos abandonados en España –según recoge el Instituto Nacional de Estadística. El portal ha habilitado un espacio para cada pueblo y ha abierto una sección para que los internautas que sepan algo, vayan dejando sus fotos e impresiones, como han hecho muy bien Serafín Salazar y Daniel Velba, con los pueblos palentinos de Valcobero y Valsurbio. Valcobero se despobló en 1970, y allí queda como legado "La Benina", una edificación realizada con bálago o cuelmos (colmos de paja de centeno), pizarra o terraza natural, único vestigio arcáico de este tipo de techumbres que nos queda en toda la provincia. Y Valsurbio, cuyo dato curioso lo marca su altitud, 1520 metros, la mayor de toda la provincia.

Como digo, el internauta encontrará aquí curiosas referencias a lugares que todavía se preguntan por la causa que motivó su muerte.

Hueli (Almería), un caserío en la comarca de Sorbas que quedó despoblado en los años 80. El conjunto es una aldea de apariencia totalmente africana que se alza sobre un terreno de bancales con almendros y olivos, y con una alberca de agua abundante rodeada de chumberos y cañaverales.

La Aldea del Cerezo es un pueblo que se ha rehabilitado en Córdoba mediante una escuela taller, dentro del Parque Natural de Cardeña-Montoro, por donde discurre el río Yeguas, encajonado entre sierras de espléndido bosque mediterráneo.

En la provincia de Huesca se halla el curioso ejemplo de Suelves. El pueblo también lo compró alguien que posteriormente se lo vendió a familias belgas. Estos construyeron una magnífica urbanización junto al antiguo pueblo, con chalets, piscina, pistas de tenis. Todo está hoy abandonado.

Más justificación podemos encontrar en Vallemoru, en la comarca asturiana de Ponga, cuyo último habitante, de nombre Juan, lo abandonó a principios de los años 80. Aquí sí había un motivo para la huída: Un pueblo sin luz, sin carretera y sin agua corriente. Pero, sorprende, en cambio, las leyendas ponguetas que hablan de la gente de este lugar en buenos términos: altos, más rubios que el resto, "un pueblo noble y arrogante", en el que todos eran medio poetas e inteligentes y con unas dotes para las artes y el pensamiento impresionantes.

En Gomeciego, un pueblo de Salamanca, en la comarca de Peralejos de Arriba, un lugar abandonado hace más de veinte años, cuentan que el obispado puso un guarda para que nadie cogiera las piñas de unos pinares transplantados.

Peñalcázar, un lugar de extraordinario interés en la comarca soriana de "La Quiñonería", por estar situado en lo alto de una montaña.

A Soria pertenece, asímismo, el pueblo de Sarnago. Son muchas las gentes que se han quedado prendadas de su singularidad y ponen como ejemplo a Julio Llamazares que se inspiró en este lugar para escribir su famosa novela "La lluvia amarilla".

El poeta Rafael Caffarena escribió un poema titulado "La Frontera", en el que menciona el lugar abandonado de "Azapiedra", en la comarca soriana de Villar del Ala. Quienes han hecho un seguimiento del lugar lo califican de profético, dado que fue escrito allá por 1923 y se ahonda en el tema ahora tan preocupante de la despoblación.


sábado, 19 de febrero de 2005

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Todas las personas que habitan estos núcleos, desde un anonimato del que se niegan a salir en muchas ocasiones, han contribuido al cuidado y desarrollo de esta tierra. No sé si ese aspecto lo contemplan también quienes hacen las leyes , aquellos que tienen la palabra para hacer y deshacer las normas a las que luego deben someterse quienes lo cuidan para que vengan a disfrutarlo otros.


 

Revisando la hemeroteca de un diario de Asturias, cuenta allí un colaborador la importancia que desempeñaron pastores y montañeros para la exploración y divulgación de los muchos accidentes geográficos que se extienden por los Picos de Europa. Así, por ejemplo, uno de los picos situado sobre el Neverón de Urriellu había sido hollado por el pastor de Bulnes Fidel Mier Bárcena, quien la última vez que subió encontró una tarjeta de Emilio Ribera Pou, famoso montañero que, equivocadamente pasa por haber sido el 15 de agosto de 1933, junto con Carlos Mier, el primer ascensionista.

Un millonario francés, que corona entre 1890 y 1893 muchas de las cimas a las que nadie había llegado, topógrafos militares y geólogos, como el gallego Casiano de Prado, que explora la garganta del Cares a partir de la aldea leonesa de Caín hacia el siglo XIX. Son nombres que sirven como ejemplo, y que han contribuido de algún modo, al descubrimiento de zonas a las que sólo llegábamos con la vista.

Aquí ocurre algo parecido y así lo describen los investigadores: lugares e historias a las que llegamos gracias a la providencial mano de un pastor que un día quiso recorrer los roquedos que veía cotidianamente.Quiero hace hincapié en esto por si coincide y me leen quienes hacen las leyes, quienes miran por el cuidado de las especies protegidas, y aquellos que, por un amor a la naturaleza fuera de toda duda, arrinconan, ensombrecen, anulan la figura de quienes viven en tantos pequeños pueblos alejados de tantas prestaciones.

Ignoro si es un hecho ya o lo será en los próximos meses. Un estudioso de estos pagos, el trinitario Vicente Basterra Adán, adelantó la noticia en una conferencia que ofreció en San Juan de Redondo: pronto recibirá un nombramiento especial todo el entorno de "Peñas Negras", lugar por donde atraviesa la llamada "Senda del Oso", siglos atrás lugar conocido como "El Condado de Peñas Negras".

Digo que no me extrañaría al paso que vamos, y una vez demostrado el alto valor ecológico y todo el complemento emocional que conlleva el verdor, la fauna, el agua, el monte..., no quedará un reducto que se libre de un nombramiento que lo aupe más en el escalafón del Patrimonio, dicen las autoridades y los entendidos que para preservarlo, a veces pensamos los neófitos, que para alejarlo más del pueblo, interrogándonos qué sentido tiene tanta medalla y distinción, si a la postre, esas medidas al pueblo no le reportan nada más que disciplina severas, impidiendo en muchos casos el normal desarrollo de sus actividades.

Del olvido total hemos pasado a la reserva, para ser observados y conducidos como especies raras que durante años sobrevivieron al pasotismo de la administración. Dicen que de los errores siempre se aprende y uno de los errores donde más veces se ha tropezado ha sido nombrar parques sin consultar a las administraciones y ciudadanos implicados en las posibles zonas afectadas, de manera que, el ejecutivo, para enmendar el error más grave, destina dos de cada tres euros de las inversiones a las zonas rurales. Dinero que se dedicará a la construcción y arreglo de carreteras, establecimiento de nuevas empresas, mantenimiento de centros educativos y otras medidas que, como siempre llegan tarde, destinadas a frenar la sangría poblacional.

Alguien tiene que enfrentarse decidido a los errores del pasado y, sobre todo, no confundir hombres con árboles, ni ecología con armonía. La convivencia nos obliga a todos un poco a aportar y a ceder para que la historia siga su curso.

sábado, 5 de febrero de 2005

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Uno de los estigmas que marcó a esta tierra desde siempre, fue la hospitalidad de sus gentes.
Hemos llenado páginas y páginas hablando de la carne como marca, de la gastronomía en general, de las rutas; en una palabra, del enorme potencial turístico.



La Ley de Espacios Naturales nos define como "áreas naturales poco transformadas por la explotación u ocupación humana..." Y en razón a esa belleza que nos rodea y a esa enorme riqueza de flora y fauna que nos avala, los gobernantes descubrieron por fin sus altos valores ecológicos, estéticos, educativos y científicos, cuyo cuidado y observación merece una atención permanente. Sobre esto mismo hablaba Mañueco siendo presidente de la Diputación en un especial que el diario ABC le dedicó a Palencia en Julio de 1994.

En la contraportada de nuestro diario, el 12 de diciembre, el redactor llevaba a un titular las palabras del alcalde de Villalba de Guardo: "Estoy orgulloso de la honestidad que ofrecemos", que bien mirado, tiene mucho que ver con esa acogida de la que ahora hablo.

Pero yo dudo que seamos herederos de quienes dicen.

David del Olmo, asegura en un informe realizado con motivo de la Feria de Turismo de ese año, que los pobladores de Cervera tuvieron un gran protagonismo como héroes durante la toma de Baeza y Antequera, y que desempeñaron un papel importante en la batalla de Salado. Y aún hay más: nuestros antepasados fueron hasta Granada a reclamar el tributo castellano que les correspondía y se les negaba, acompañados por Sancho Rojas, a la sazón obispo de Palencia. La historia les recuerda tan entregados en la batalla del Desfiladero de Boca del Asno, a las puertas de aquella ciudad andaluza, que si miramos hoy la pasividad y el desinterés que reina por todo, no podemos dar crédito.

Porque, sin ir tan lejos, buceando en los recuerdos más recientes, uno se acuerda de la camaradería que imperaba, de la entrega de los vecinos para ayudar a los menos pudientes en la recolección de la cosecha, en las labores del campo, en las huebras...

Por todo lo que se ha contado, por todo lo que yo he visto, la fiesta de cada pueblo era un encuentro con los pueblos vecinos, un día de romería donde todos los forasteros encontraban acomodo y comida.

Sobre la hospitalidad de las gentes de la montaña habló bien en Cervera el seleccionador Iñaki Sáez: rudo, campechano, a todos nos cameló con un pregón sencillo.

"Buena tierra, mejores gentes" —escribe aquí mismo Eduardo Alvarez— Y añade: "No escribo nada que no piense. Exageraciones, las justas. Volveré a disfrutar de la hospitalidad de verdad y sobre todo de algo tan escaso en esta comunidad: el sentimiento de orgullo del que se sabe nacido en Palencia".

Bello criterio, pero de todo hay en la viña del señor y no faltan aquí raudales de indiferencia, pisotones, portazos, negaciones a diario de gentes que sí, a todo amén, amén, pero allá te las apañes luego.

Uno se aferra a los recuerdos donde se hallan tradiciones e historias en las que participaban todos. No es que se hayan cerrado las puertas, pero no nos engañemos: ni asomo queda de la hospitalidad de antaño. Y les hay que se sienten hasta molestos cuando se llenan los pueblos en verano, como para pensar en ir más lejos con la repoblación.

Como destino turístico, pase.

Como lugar de vacaciones, pase, pero para hacer realidad ese lema que algunas asociaciones lanzaron años atrás de "quédate a vivir", hace falta una acogida plena que ahora no se vislumbra.

Lo de la hospitalidad, si somos sinceros, es un bonito criterio, sirve bien como título, puede que algunos lo contemplen en su corazón y lo practiquen en su vida cotidiana, pero no es algo que abunde y eso contribuye también al empobrecimiento y a la despoblación de nuestra tierra.


De la sección del autor "Impresiones" en Diario Palentino.
Imagen: @Orígenes, Sierra de Brañosera

sábado, 29 de enero de 2005

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En "Castilla, lo castellano y los castellanos", Miguel Delibes afirma que el viejo campesino ha parado deliberadamente el reloj. El reloj del campo es la tradición. Avanzando en la lectura, que recoge un compendio de su obra, así ve Miguel Delibes al castellano ante el progreso:"quedan pocos y envejecidos y de no sobrevivir un milagro pueden ser considerados como los últimos exponentes de un modo de vida que desaparecerá con ellos".

Ante estos y otros juicios similares, la crítica le tildó a nuestro prolífico escritor de reaccionario, sin querer advertir –como él mismo confesaría más tarde– que para nada rechazaba el progreso en cuanto a tal, sino una orientación del progreso que considera torpe e irracional por el doble motivo de que deshumaniza al hombre y destruye la naturaleza.Al hilo del libro que ahora prepara con su hijo, me pregunto: ¿cómo considerará el maestro la implantación de estas centrales eólicas?¿Será una lucha real del hombre contra los artificios?En la explanada del Cerro de Campo de Criptana, Don Quijote retó a un puñado de gigantes desaforados, unos molinos que en la vida real funcionaron hasta bien entrados los años ochenta. Los diez que ahora quedan tienen su nombre, tres de ellos conservan la maquinaria y el primer domingo de cada mes se hace una demostración.

Pero yo me refiero a los molinos del progreso. A finales del pasado año el Gobierno Vasco hacía público un documento, en el que contemplaba como viable y necesario el Parque Eólico de Ordunte. Con la culminación de este proyecto se pretende conseguir que Euzkadi produzca en 2012 el 12 por ciento de su electricidad de forma limpia. Pero pronto le llueven las protestas. La Diputación, su socio en el gobierno, a través del Servicio de Montes, se opone al proyecto, alegando que su construcción influiría negativamente sobre la flora, la fauna y el pasiaje.El Consistorio de Carranza, término donde se ubicaría la instalación, elabora sus alegaciones, temiendo que sus habitantes, muy castigados por la falta de agua, se sumergan en una sequía permanente. Y la bola sigue extendiéndose hacia otros lugares. Los vecinos del Valle de Mena (Burgos) muestran su rotunda oposición, ya que 14 molinos serán izados sobre terreno burgalés, temiendo por la baza, ahora en auge, del turismo rural.Lo cierto es que, el mencionado plan ha vomitado opositores por doquier, además de las asociaciones ecologistas, ya presentes en todos los proyectos que tienen que ver con el progreso. Y en Palencia tenemos buena muestra de ello.

Para estos grupos el progreso pasa por una conservación del entorno que no admite la roturación ni el cambio y su NO es categórico y rotundo. No a los proyectos de infraestructuras. NO a las miniscentrales de Cardaño y Brañosera, NO al túnel que nos comunique con Piedrasluengas, NO a un proyecto de carretera que ahora vuelve a intentar el ejecutivo cántabro, que comunique Piedrasluengas con Reinosa, NO a los parques eólicos, NO a las presas como la de Castrovido, a la que han calificado como "el proyecto de construcción más absurdo del territorio nacional".Se limitan a decir a todo que NO sin presentar proyectos alternativos que puedan darnos vida. Lo suyo es defender la tierra contra todo lo que se manifiesta como ataque del hombre, que mira que es un pensamiento inabarcable y por lo tanto, de difícil tratamiento, contemplándonos únicamente como una zona verde y mágica, nunca como un lugar en el que vive gente, gente que necesita adaptarse a los tiempos para no seguir padeciendo el aislamiento; gente que necesita llegar a los sitios: ambulatorios, centros educativos, organismos... etc; gente que lo único que ha hecho es mantenerlo. 

Ciértamente, si todo lo que se contempla como progreso, entre ello esta energía alternativa que los expertos señalan como limpia y necesaria, tuviera que someterse a la opinión de cada pueblo o cada experto, los proyectos se quedarían obsoletos, cuando no arrinconados, puesto que son tantas las demandas como las objeciones. ¿Cuánta razón tienen los que se oponen? ¿No les gusta, porque no es tan limpia como dicen, o no les gusta porque son muy aparatosos los molinos que portan la fuerza? ¿Por qué se aprueba en Vallespinoso?¿Por qué el Ayuntamiento de Velilla no lo quiere, si tanto dinero genera para las maltrechas arcas municipales? Yo creo que deben aclararse, y si es bueno, y es alternativo, y va a suponer dinero para los ayuntamientos y para los pueblos, sin abusar de ello –que todo es malo cuando no existe freno–, alguien debe decir que sí y empezar a ver algo más que la montaña seca de tanta pancarta prohibitiva como se empeñan en anunciar quienes ni nacieron ni vivirán en ella.

sábado, 22 de enero de 2005

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Al amigo y colaborador desde México, José Luis Estalayo

Suerte o tesón, tal vez un poco de ambos, quiero agradecer a los responsables de este diario la oportunidad que me brindan de escribir cada semana de la montaña palentina, realizando una mezcla, en ocasiones explosiva, que viene bien para desperezarnos y advertir que el letargo no es bueno para nadie.
Pero no basta la fe, es necesario la paciencia, es conveniente la insistencia, aunque el pasado sea un prólogo y vivamos cada cambio y ruptura con esa sensación de ir perdiendo por el camino cosas.

En medio de estos capítulos, además de las cartas de quienes se sienten ofendidos o en desacuerdo con mis juicios, hay personas tan entregadas como José Luis Estalayo, franciscano que vuelve sus ojos a la tierra desde Méjico, buscando cada año la complicidad de una estación. Este año ha tocado el otoño con todo el olor y el colorido que la tierra desprende a estas alturas. El hombre, que cumple bien con el adagio de su congregación, se mueve por las cercanías, visita las parroquias vecinas, ayuda al sacerdote, y trae consigo en cada escapada a uno de esos muchachos de ojos grandes, que vivirá, seguramente, sorprendido por cada paso que le invite a dar su protector perniano. José Luis, que ha logrado este año filmar al oso, no sé si con la connivencia de quienes tanto le protejen, viaja desde Tremaya a Bilbao para hacerme entrega de un DVD con el que a título personal quiere agradecerme esta sección de "Vuelta a los orígenes", considerando mi labor como un puente para que se mantenga viva la llama del recuerdo, y se reconozca y se potencie nuestro rico folklore.

Yo diría como Yasmina Reza: "Donde quiera que vaya, sea cual sea mi suerte, juego en la llanura (montaña) solitaria, lloro lo que lloran los olvidados". José Luis me acerca la tierra de la que hablo con todos los latidos y sonidos: el invierno entrando en Tremaya, la cabaña llegando al puerto en primavera, el raposo, el ciervo, la perdiz...

No voy a negar que me siento en deuda con él y con tantos otros que siguen desde hace años este concierto mío, con sus altibajos, con sus silencios, a veces llenos también de torpes notas, pero siempre sincero a un propósito que me marqué siendo muy joven: sin apagar el protagonismo de quienes lo viven y lo cuídan, publicitarlo sin descanso, sabedor de la riqueza que guarda esta montaña nuestra. A todos nos preocupa la demografía. El pasado año se cerraba la última explotación minera ubicada en los Redondos.

Promoverla es la parte más fácil, aunque sí es cierto que requiere mucha fuerza de voluntad para no sucumbir ante esas voces negativas que en todas partes hacen nido y que extrañamente disfrutan con el escabroso entretenimiento de poner trabas.
Hay que salvarla, aunque en el fondo no encontremos argumentos, salvo las palabras generosas de nuestros representantes.

Yo digo lo que siento, lo que ya siente tanta gente: "quien viene, vuelve", quien se adentra en ella, y conoce a su gente, y recorre sus montes, y visita las cuevas y museos, se siente de inmediato atrapado por ese encanto que desprende.

No estoy negando tantos lugares lejanos y hermosos de la Tierra, estoy empeñado y resuelto en que se conozca este Parque nuestro, que lo tenemos tan cerca, que define con tanta precisión cada estación del año.

@De la serie "Impresiones", en Diario Palentino.
Imagen: Camasobres, por José Luis Estalayo



sábado, 15 de enero de 2005

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Frente a todos los miedos y las necesidades, hay algo que, paradójicamente, avanza y se sitúa a nuestro favor: me refiero a la comunicación.El 19 de Noviembre, los responsables de este diario llevaron a la portada un titular que bien podría provocar la risa de cualquier turista. La risa se convertiría en carcajada monumental en el caso de que este incidente llegara a oídos de esos concursantes de "gran hermano" que ignoraban la existencia de Palencia. Manda huevos, los mismos que luego por soltar cuatro chorradas, o insultar a diestro y siniestro a medio mundo, se ganarán miles de euros.


Antes de la nevada que colapsó Burgos y dejó a medio norte temporalmente aislado, tres vecinos de "El Golobar" estuvieron incomunicados por la nieve una semana. Esto no es nuevo ni allí ni en otros lugares de nuestra zona norte. Es probable que la prensa lo resalte mucho y los afectados tiendan a exagerarlo, pero quienes no han pasado nunca por una historia parecida no saben hasta qué punto penetra ese estado de incomunicación, esa sensación de alejamiento. La mismas carcajadas me provocan a mí las protestas airadas de quienes se han visto sorprendidos por una tormentilla a las afueras de Madrid, que no alcanza ni con mucho la peligrosidad que adquiere aquí por el terreno, la señalización, los pantanos y la falta de medios.

Yo me indigno porque, sinceramente, todo el encono que depositamos nosotros en estas líneas de periódico, le sirven al ejecutivo para diseñar un Plan de Emergencia que, no entiendo por qué, casi nunca llega a los pequeños pueblos.

El Plan de Protección Civil de Castilla y León se compone de más de 250 máquinas quitanieves (Palencia, 15), excavadoras, motoniveladoras y cargadoras, que se ponen en marcha para evitar la acumulación de nieve y la formación de placas de hielo.

Y es lógico que la mayor parte de ellos vayan destinados a los lugares donde mayor tránsito se da, pero sin olvidar a los pueblos más alejados. ¿Qué ocurre?

Pues que las competencias están en manos de otros organismos, en el caso que nos ocupa, de la Diputación, y cada uno se defiende como puede de la quema achacando la situación a los contrarios en la política, a la escasez de medios, a la imposibilidad de hacerlo más rápido porque no amaina el temporal o no se ha previsto en otros casos la magnitud que luego alcanza. Lógico esto, porque de momento la adivinación no es un título como para que los afectados vengan exigiendo responsabilidad por ello.

Jesús Guerrero, portavoz del PSOE en la Diputación habla de "atasco monumental" en la carretera que da acceso al Golobar. Y Enrique Martín, el presidente, le responde que fue algo puntual debido a una situación muy concreta.

Si es verdad que se contaron mil vehículos, que me parece una cifra muy abultada, la Diputación, que tanto clama por el norte, debería plantearse en serio la apertura de las instalaciones que se habilitaron en la sierra de Brañosera, puesto que los responsables de la Institucion provincial en épocas pasadas nos dejaron con la miel en los labios y nadie se ha acercado en estos años tanto como Enrique Martín, todo sea dicho. Que Enrique no atribuya importancia a la incomunicación de tres vecinos está mal, pero hay que reconocer el esfuerzo que el organismo palentino viene realizando en todos los campos y en todas las comarcas.

Resumiendo: el presidente del Gobierno pidió perdón y prometió remedios. La Junta nos envió una quitanieves nueva valorada en 300.000 euros y se puso en marcha un plan de viabilidad para luchar contra el invierno. Pero que nadie se tome al pie de la letra todo lo que dicen o todo lo que leen. Está en boca de todos que al invierno no se lo come el lobo y que no sirven para nada las valentías ni los coches fantásticos. Los planes son bonitos pero conviene tirar de la precaución, de la paciencia, de la sensatez y de la calma.

Si tuviéramos la posibilidad de poder comprar el tiempo, nos mataríamos unos a otros y da la impresión de que la lluvia que no cae o la nieve que tapa los caminos es obra del gobierno de turno.


sábado, 8 de enero de 2005

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Mientras un diario digital se refiere a las cigüeñas como habitantes que embellecen la ciudad de Alcalá de Henares, un diario de Zamora comenta que el obispado de aquella ciudad castellana recibe a diario las quejas de sus párrocos. Están preocupados porque peligran los edificios religiosos por el peso de los nidos. ¿Qué les iba a decir el obispo, si en la misma catedral se pueden contemplar más de veinte cigüeñas que permanecen todo el año?

Esa referencia se repite a lo largo y ancho de nuestro país. También en nuestra capital y provincia.

Los observadores señalan que una de las mayores colonias de cigüeñas del mundo se ubican en la localidad riojana de Alfaro. Cornisas, pináculos, tejados y oquedales; repisas y ventanas de la iglesia colegiata de San Miguel, cualquier lugar es bueno para restaurar o construir su nido, para poner sus huevos, para alimentar luego a sus hijos, hasta que dos meses más tarde abandonen el sitio. Para los amantes y seguidores de la cigüeña blanca, poder observar tan alto número de animales sobre un solo edificio, genera una auténtica escuela para el conocimiento biológico y científico de la especie. Pero, curioseando por la red, uno se encuentra escenas sorprendentes. La especie en peligro de extinción es la cigüeña negra.

Los internautas de la República Checa, que durante meses siguieron el viaje de Jonás por España, un pollo de cigüeña negra, vieron que su señal desaparecía al ser abatido cerca de Doñana. El polluelo tenía más seguidores que "Gran Hermano" y se cuentan por miles las cartas de protesta que van llegando a la embajada Checa en España. Este seguimiento masivo tiene su explicación, porque desde 1996 la radio de aquel país organiza expediciones científicas a África y convierte a sus oyentes en biólogos virtuales. Jonás pertenecía a una familia, una pareja y sus tres polluelos, que fueron equipados con transmisores y una cámara de televisión transmitió durante 24 horas en Internet la actividad del nido. Miles de escolares de la República Checa estuvieron pendientes de lo que le ocurría a la familia. Jonás puso rumbo hacia el sur, pero sufrió un envenenamiento por el camino. Es curado por unos biólogos que lo liberan en 1998 cerca del Parque de Doñana, hasta que en septiembre deja de emitirse su señal. Los biólogos encontraron el transmisor en Villafranco del Guadalquivir (Sevilla), pero ni rastro del pájaro, que se supone, fue abatido por un desaprensivo. Una suerte parecida corre su compañero A Hynek, a quien se lo carga un cazador en Francia, a la vista de todos los que seguían por Internet a estas estrellas televisivas.

La delicada situación de esta especie activa las protestas en "Quercus" y otras revistas especializadas por parte de los naturalistas.

A mí me llegó al corazón el relato de la cigüeña viuda de Vitoria. Una mañana entera gastaron un equipo de técnicos del Departamento de Medio Ambiente para evitar que se malograran los retoños no natos de una pareja de zancudas que anidaban en la Torre de la Iglesia de san Vicente. Una noche, cuando la cigüeña padre regresaba al nido con varios objetos en el pico, fue a estrellarse contra el tejado de "Los Arquillos" y nada se pudo hacer por salvarle la vida. Entre los expertos se dilucidaba el tipo de actuación que evitara la pérdida de la nidada. Pero se determina finalmente no actuar en ningún sentido. Subir al nido con una grúa puede ahuyentar al animal, retirarle los retoños y poner huevos de oca para que no los eche en falta, con la intención de incubarlos artificialmente, tampoco parece una decisión que agrade a nadie.

Pero sí es verdad que aquel año de 1996 se dijo que las cigüeñas eran las aves mejor cuidadas por las autoridades alavesas. Hasta tal punto llegaron a interesarse todas las Instituciones por estos animales, que recomendaron retirar banderas y pancartas de los campanarios a fin de no asustarlas. A primeros de abril de aquel año, el Ayuntamiento de Vitoria y la Diputación acuerdan prohibir el lanzamiento de cohetes en las fiestas de San Prudencio.

Las historias y los ejemplos se suceden en otros lugares. Unos años más tarde, en el 2000, se fragua el movimiento "Cigüeñas para Oviedo", que tiene como objetivo fomentar la receptividad de las personas que habitan en los entornos rurales hacia la conservación de la fauna silvestre.

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