¿De qué color es la nieve?



No me gusta exagerar las historias. Como ustedes me pregunto de qué color es la nieve, porque, como la vida, la nieve representa colores en la memoria de la gente. Alguna vez he contado, incluso he publicado en algún libro, las tremendas nevadas que cubrieron los pueblos de la montaña. Que no es cuento, que no es materia de novela... De esto sabe mucho Ignacio cuando subía con la correspondencia detrás de la máquina y de aquellos momentos conserva instantáneas preciosas.

El Procurador socialista José María Crespo, tirando de la imaginación, les pide que piensen en el posible caos que podría adueñarse de la ciudad de Palencia, si la nieve cubriera sus calles, y se fuese la luz, y el niño se pusiera enfermo. A mí me gusta que los políticos empiecen a imaginarse cosas, pero consciente de que los males de los demás se diluyen y merman a medida que torcemos la esquina y cerramos la puerta de casa. Eso mismo pasa con el hambre en el mundo, con las inundaciones, con el terrorismo. Nos encojen el corazón, no encontramos palabras. Lo explicaba bien el político apostando por esa solidaridad que llena el mundo, cuando todos hacen lo que pueden para contrarrestar esas catástrofes que, rizando el rizo, siempre le caen de lleno al pobre.

Pero yo voy más lejos porque he vivido atrapado en ese invierno de diez días. Mis llamadas obedecen a sentimientos reales de soledad y de impotencia. Sí, sabes que, como dice el refrán, escampará, pero no sabes cuándo. La incertidumbre lo envuelve todo. Y la casualidad. Una enfermedad, un accidente, las cosas pasan cuando menos lo esperas, cuando mayor es la dificultad, y mucho se puede meter uno en el culebrón de los demás, tanto que hasta puede interpretarlo y sacarle chispas al sentimiento de solidaridad, pero nada como vivirlo en carne propia.

Eso es lo que le ocurre a la gente de Celada de Roblecedo, conforme relata Jesús García en un email que remite al diario palentino. Gente mayor que se ve literalmente enterrada por la nieve, incapaces de transpasar los neveros de metro y medio que les conducen a la calle. ¿Cómo llegar hasta la furgoneta del pan o del pescado, que se queda a la entrada de un pueblo, castigado por las competencias que le impiden al maquinista despejar cuando menos la calle principal.?

Desde la redacción de Aguilar, Marta Redondo se hace eco de ese desamparo, tomando la palabra del vecino de Redondo Alberto Espartero: "Hemos llamado a la Diputación y nos ha dicho que no tiene que abrir". "El ayuntamiento nos dice que el tractor no puede y la Diputación que hablemos con el Consistorio. ¿A quién acudimos?".

Un habitual del foro "Salvar la montaña palentina" traslada la pregunta y la información recogida del diario digital. La vergüenza tan grande que sienten los vecinos de Salcedillo que llevan semanas desatendidos. "La pala del alcalde no actúa y nosotros estamos hartos de la actuación de las administraciones".

Pero es ahora, después de muchos años, cuando los medios de comunicación comienzan a llegar tímidamente hasta la noticia real, hasta el lugar de la noticia, hasta la Palencia alejada y profunda: "magnífica combinación de montañas" –refleja el semanal del diario "La Vanguardia"; "sorpresa para el viajero en cada recoveco del camino..." afirmaba hace pocos días en "El Correo" una firma habitual de las secciones de montaña.

Muchas veces el hombre de la calle se pregunta: ¿Dónde está el poder? ¿Quién lo ostenta?¿Quién maneja nuestra barca? Si un procurador pide soluciones para nuestro temeroso invierno y recurre a la imaginación para exponernos la desidia que impera, quién más que él tiene el don de remover la brasa, exponiéndoles a sus señorías la angustia, el miedo, el abandono, todo lo que acompaña al temporal en esa época, sensaciones e historias por las que pasarán todos y cada uno de los habitantes de esta tierra. Qué esperanza les queda a quienes están obligados a vivir bajo esas circunstancias, cuando saben que el Gobierno regional en pleno rehuyó la pregunta de uno de sus miembros, la pregunta angustiosa del representante de los excasos votos de una tierra que expira, de una tierra que muere un poco cada día, esperando soluciones y medidas.

No me gusta exagerar las cosas. Como ustedes me pregunto si merecerá la pena repetir un año tras otro artículos como este, para que quede constancia de un buen motivo para despoblar esto. ¿Y no tienen la culpa de este olvido esos mismos hombres que dictan la normas para garantizar la vida en esta tierra?.

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