19 julio 1999

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Alguien me da la razón. Bernado Atxaga, el escritor guipuzcoano, Premio Nacional de Literatura 1994, autor de "Memorias de una vaca", "Bámbulo", "Lista de locos y otros alfabetos"..., ya avisó hace unos años que cerraría el libro que le había llevado a lo más alto. Entonces casi nadíe le creyó. Bernardo, en el marco de los cursos de verano de la Fundación Duques de Soria, anunció dias pasados que se retirará del mundo literario y volverá a recuperar su verdadero nombre, Joseba Irazu.Y para mucha gente con la que me tropiezo, romper con ese mundo cuando se está dentro, cerrar de sopetón la puerta de la fama por la que tantos otros suspiran y a la que saben que no se llega sólo por merecerlo, meterte de golpe en el traje de los dias de labor, entre el montón de anónimos, es un pecado clamoroso.


Yo, que oralmente no me defiendo con la misma seguridad, tal vez porque la timidez y los nervios me pierden, dejo que hablen todos, mientras en algún lugar de mi interior se desatan los aplausos.Cualquiera puede llegar a ese cajón. Sí, usted también. A usted, al del periódico le digo, no mire hacia otro lado. Yo, que no tengo recetas para mis defectos, puedo asegurarle que cualquier persona normal puede llegar a ser famosa. Dice usted que no sabe escribir. ¡Bueno!, pero, a lo mejor sabe cantar, o contar chistes. Puede que sea usted un individuo de costumbres extrañas, y basta, ya le digo, la insistencia, la perseverancia, la seguridad en uno mismo.

Cualquiera puede llegar a esa zona caliente donde se disfruta de ostentosos manjares. Se codeará usted con los personajes de pelicula, con la gente de la farándula, vivirá en una balsa de aceite... Además, disfrutará usted de una prensa amarilla que paga estos días bien por desnudar el cuerpo... y el alma. El sexo, a veces, se convierte en opio, y en los cenáculos más concurridos ya se cuentan historias que matan de envidia a los más cautos.Pero sí, aunque no niegue mis pecados, he de reconocer que alguien me da la razón; un día es un portero, otro día un ciclista y hoy un escritor. Ganeko, que como Joseba utiliza seudónimo, se pregunta en su columna del "Mundo del Pais Vasco": "¿Cambiará también de estilo? ¿Cuál de los dos cobraba los derechos de autor?¿Dejará herencia?...A mí no se me ocurre cuestionar una decisión tan importante. Cuando lo que se hace es bueno, como lo es la obra de Bernardo, el mundo pierde un artista y gana un hombre. Es lógico pensar que vaya donde vaya se irá con él la obra, no la que fue, que esa ya es patrimonio de todos, sino la que siga creciendo después, detrás de ese telón que la pregona y que la hace llegar a nuestras manos.

Querido lector, todo no se puede tener.No se puede subir a lo más alto del podium y esconderse entre el gentío. O estás en el estrado, aplaudiendo a tu líder, o estás entre el pelotón rompiendo las marcas establecidas y colocándote con un poco de suerte entre los primeros.Y por si álguna vez se te ocurriera dar este paso, si estuviera en tu mano alcanzar esas cotas de popularidad que disfrutan tus ídolos, también has de saber que no vale ya ese famoso dicho de triunfar y dormir. Detrás del autor hay un montaje, lo que exigirá crear más deprisa, vestirse para la conferencia, posar para las revistas, firmar autógrafos en las ferias y romperse los cuernos ante escenarios que poco o nada tienen que ver con la actividad que desempeñas...Pueden estar seguros de una cosa: aunque tuviera la suerte de llegar a ese lugar que no he buscado, jamás lo aceptaría: no se está mejor donde los otros están bien. Al paso que vamos, nunca conseguiremos separar esa fina tela que, a un hombre cualquiera, con capacidades para ganarse el beneplácito del público, lo meten sin dudar en una pista y lo espolean sin compasión hasta convertirle en una muñeca como a Belén Esteban.

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