Hasta las Médulas



El tiempo no merma la pasión por aquellos rincones con los que uno más se identifica: los propios, aquellos con los que te alientas desde niño, y los anexos, rincones preciosos por donde, a pesar de tanto contratiempo, todavía luce el río y alumbra la vereda.

Hace unos días llegaba a mis manos una preciosa leyenda cabreiresa, transmitida oralmente de generación en generación, que explica de forma sugerente, cómo crearon los romanos la red de canales para conducir hasta Las Médulas el agua y extraer así el oro de sus minas.

Cuentan que el rey prometió la mano de su hija al primero de los siete hermanos que consiguiera llevar agua hasta unas tierras repletas de oro. Curiosamente, todos empezaron a excavar desde el río, a excepción del más pequeño que empezó desde las minas, soportando las chanzas de todo el mundo porque su canal estaba vacío. Él hizo oídos sordos y siguió adelante hasta encontrarse con uno de los canales de sus hermanos, lo que sirvió para llenar el suyo, cumpliendo así con el encargo del rey.

Esta singular obra, que al decir de los estudiosos, no tiene parangón en ningún otro lugar del mundo, se compone de once canales (nueve principales y dos secundarios) con los que los romanos lograron trasladar el agua de La Cabrera hasta Las Médulas, con una precisión sorprendente.

En 2002 se descubre casualmente un túnel, una especie de hilo de madeja de la que ha tirado el ingeniero e investigador Roberto Matías. Lo que allí se evidencia, después de tantos años oculto, es un mundo complejo de galerías y pozos, abiertos a pico en lo más intrincado de la montaña.

Hoy las voces se aúnan para pedir una puesta en valor de estos descubrimientos, y por ende, dar un empujón decisivo a estas tierras que parecen condenadas al olvido.

Imagen: Wikipedia

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