El regreso del Oso

"...Quedan entre estas ruínas hombres?" -se preguntaba Unamuno en el Alto de las Tuerces. Hay agua en el fondo, en el hondo del corazón rocoso, y una ruína puede ser una esperanza. El Oso ha vuelto. Dicen los ganaderos de Sarceda que los osos que vieron ya pasaron de Sejos y aseguran que ahora están en Pernía, cerca de Polaciones, tal vez hacia los montes de Redondo.



¿Qué hubiera ocurrido si los ganaderos cántabros, asustados como estaban, temerosos de recibir un golpe mortal de la fiera adulta, hubiesen atacado? No vamos a establecer ahora conjeturas basándonos en viejas y polémicas historias, léase el caso de Brañosera, pero me sorprende la manera en la que los diarios cántabros se han apresurado a destacar el hecho, que al pie de la letra me transmite un vecino de Polaciones.

La historia, a mi modo de ver, tiene connotaciones que van más allá de la simple transmisión de la noticia. Es por ello por lo que, acaso inocentemente, se crea alrededor de la misma un ambiente propicio, como de cuento, donde el corresponsal, desde Tudanca, concluye: "El episodio terminó gracias al osezno, que tras observar las hazañas de su madre, se debió de aburrir y se puso a correr".

¿Acaso no se nos trata de transmitir un mensaje, en el que se ponen de manifiesto ciertas dosis de valentía por parte de los hombres que esperaban en jarras la resolución de un animal que le cuentan "muy agresivo"? "La osa se me echó encima -declara uno-, posó sus manazas sobre mis hombros y me olfateó de arriba a abajo, introduciendo el hocico por debajo de la chaqueta".

Quedan entre estas ruínas hombres y Osos amables todavía, porque la agresividad se ostentaba, si acaso, para salir en defensa de sus hijos.

Escribe Miguel Delibes: "ahora en un pueblo completamente abandonado, yo creo que la resurrección de la vieja comunidad, a base de gente nueva, sería factible..."

Gente nueva... y osos nuevos, maestro, para que, siquiera, podamos enviarles un mensaje a nuestros vecinos.

En toda esta historia, esperanzadora en el fondo, porque nos afianza en la existencia de una raza que parece a extinguir, tal es el ánimo de quienes se empeñan en defenderla, se me ocurre una pregunta escueta para poner el punto a la presente reflexión. La prensa nacional que escriba lo que quiera y que reflexionen los cántabros y los ecologistas que desde la cornisa nos varearon las espaldas, porque los animales, que en ciertos aspectos nos llevan la delantera, no salieron de estampida ante tantos tropiezos y trampas como les tienden a diario: voladuras infernales en Barruelo, la muerte de un compañero en Brañosera, el envenenamiento de otros...

De verdad, que me contesten si es que pueden: ¿Por qué los osos vuelven a la montaña palentina...?


1994. De la sección "Eco Montañés", publicada en el Norte de Castilla
Imagen: diarioanimales


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