Tierra de júbilo


¿Qué es un año Santo?. Alguien lo ha contestado muy bien: un año de gracia en el que la Iglesia concede indulgencia plenaria, es decir, el perdón de los pecados. Los años santos pueden ser ordinarios, los normales como el lebaniego, o extraordinarios cuando los proclama el Papa por un motivo especial. Sus orígenes se remontan al antiguo testamento. La ley de Moisés había determinado para el pueblo un año particular: “Declararéis Santo el año 50, y proclamaréis en la tierra la liberación para todos sus habitantes. Será para vosotros un jubileo; cada uno recobrará su propiedad, y cada cual regresará a su familia”.


El presidente cántabro, Miguel Angel Revilla, con motivo de la inauguración de la carretera que daba acceso a Cabariezo, en Cabezón de Liébana, adelantó el pasado año que su ejecutivo la iba a armar, publicitariamente hablando, con motivo del Año Santo Lebaniego en 2006. “El gobierno cántabro se piensa volcar con la comarca lebaniega en un alarde y un despliegue propagandístico como nunca ha conocido esta región”.

De este modo, el gobierno de la nación ya ha equiparado Santo Toribio a lo que ha sido Santiago de Compostela, el Año del Quijote y Salamanca 2005.

Curiosamente, Santo Toribio de Liébana, es el único que no ha recibido una visita papal, por lo que varios colectivos de la villa, animados por la invitación que el gobierno regional cursaba al Papa Benedicto a primeros de Octubre, estudiaron la posibilidad de un encuentro.

El Monasterio de Santo Toribio tiene junto a Jerusalén, Roma, Santiago de Compostela y Caravaca de la Cruz, el privilegio de celebrar el Año Santo, otorgado por medio de una bula del Papa Julio II, en el año 1512.

Pero a nadie se le escapa que el motivo principal de la celebración del jubileo se centra en que allí se guarda y se venera el trozo más grande de la Cruz de Cristo, que trajo a España Santo Toribio, obispo de Astorga, y que fue trasladado a este rincón ante el peligro de invasión de los árabes.

En cualquier época del año, se celebre o no este importante acontecimiento, Liébana brilla con luz propia. Pero el turismo, que es la mayor baza económica del otro lado de nuestras fronteras, está ya amenazando con desbordarlo todo, de ahí nuestro proyecto de un túnel, o una vía rápida que diera salida hacia la meseta a los miles de turistas que visitan la comarca y que, una vez recorrida, vuelven a toparse con el lento calvario de salir hacia el mar por el desfiladero de la Hermida. Parece que hay ya una voluntad política de arreglarlo. Tarde, como siempre, pero bueno al fin y al cabo, y entre los proyectos de Revilla se encuentra el acceso a Fuente De y el tramo que nos afecta desde Ojedo a Piedrasluengas. Buena nota que han tomado ya nuestras autoridades para hacer un esfuerzo similar y reparar la vía que va desde Cervera al puerto.

Confiamos que no se trata de un asfaltado sin más, porque no se puede promocionar el turismo sin abordar antes el estado de las carreteras que nos llevan hacia ese bello e incomparable marco que es La Liébana.


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