Año nuevo, todo igual


Cuesta mucho volver a este rincón del diario después de vivir inmerso en otros quehaceres durante dos meses. Creo que este diario se merece con creces esa medalla que le han dado, porque muy escasos hombres han vivido tanto, porque pocos negocios han llegado tan lejos y, son contados los medios de comunicación que pueden apagar velas como este, llevando a Palencia desde la primera hasta la última página.


Porque no es lo que se dice, ni la forma en que se dice, sino la intención con la que se dice. Es curioso, pero en el blog donde vierto estos artículos semanales, hay visitantes que, amparándose en el anonimato, se dedican a regalarme puntos en negativo; es decir, no me quieren, les molesto, estoy suspendido por muchas de mis valoraciones en torno a los lugares por donde fui creciendo. Por lo que dije y por la forma en que lo dije, sin considerar que lo que cuenta de verdad es la intención, el deseo de que tu tierra mejore en todos los conceptos y la gente que vive en ella se involucre en todo lo que supone vida y crecimiento.

Y para nada van a cambiar mis pensamientos cuatro jueces con careta (señal de que no se sienten a gusto con lo que hacen), cuyo único afán es silenciar al mensajero, que la tierra descanse en paz axfisiada por esa muerte que nos anuncian los demógrafos, pero todos necesitamos el aliento y la esperanza de los otros para seguir luchando.

Como decía Nina Yomerowska en un minúsculo libro de pensamientos, prologado por Fredo Arias de la Canal y publicado en México en 1995:

“Si te sientes incomprendido por una u otra persona no te preocupes; pero si te sientes incoprendido por toda la gente, busca la causa en ti”.

Y como este no es mi caso, y puedo dar fe de ello, aunque a veces te traicionen algunos de los que más te alaban, vamos a reiniciar la lucha por donde la dejamos, posicionándonos en contra del desmonte que empobrece y devasta las tierras de Guardo y cuyas demostraciones de reposición no convencen a nadie, porque nadie confía en que se cumplan, como ocurrió años atrás más arriba ante las fianzas ridículas de los ayuntamientos.

Y entre otras muchas posturas vamos seguir apoyando la estación de San Glorio, pues si por deseos hablamos, los nuestros se han expresado ya con un margen fuera de toda duda.

Es un privilegio acudir cada sábado a la cita del diario palentino, en el que he venido creciendo cada mes desde hace treinta años. A mí me condujo mi padre hacia este vehículo, al que ha estado ligado hasta que la vista ha comenzado a jugarle malas pasadas, aunque todavía su afición a la lectura del periódico y su deseo de saber cosas de Palencia, le lleven a adquirirlo en los quioscos de Aguilar de Campoo.

Me gusta escribir sobre mi tierra, volver al surco, a los orígenes, enmendar los errores que pude cometer. Por esa incomprensión de la que hablaba al comienzo, me comentaba un seguir desde Barcelona: “¿nos has tenido a veces deseos de mandar a paseo a nuestra tierra...?” Y para que lo entienda me cita a continuación el poema de Salvador Espriu:

“Cuánto me agradadaría
marchar hacia el norte
dicen que es una bella tierra
donde los hombres son más cultos,
pero mis hermanos en el templo me dirían
mira, éste nos ha abandonado
nos ha dejado solos.”

Por eso seguiré adelante en esta difícil, dura y desolada tierra
amada tierra, hasta el fin de mis días...”

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