El lado oscuro de las redes sociales


No se puede, ni se debe bajar la guardia. Uno airea su vida. La mueve a modo de bandera en las redes sociales. Los más curtidos; a primera vista, los más preparados, el último grito humano, te dicen con un desparpajo que te deja perplejo, que no eres nadie si no estás en ellas. Si al teclear tu nombre en Google, te dice el servidor que no se encuentran resultados, malo. Ya puedes tener todos los títulos que quieras, que si no estás allí, no existes. Pero tampoco te deprimas por eso. Puedes tomarte una licencia poética, como que "vives sin vivir en tí", como el que vive pero no lo siente, como el que malvive esperando un final que no entiende.

Además el tiempo va limando asperezas y a tenor de lo que se va viendo, tampoco es mala la clausura, pues parece que no figurar en esos campos "internetinos", te ayuda a valorarte más, te devuelve al diálogo, uno puedo moverse sin espías de la ciudad al campo; en definitiva, uno puede sentirse tan útil en su pequeño barrio como el bloguero más famoso en su comuna.

Yo que me muevo mucho por esos lares, cada día me lo pienso más. Es una idea que me ronda desde hace tiempo, y más ahora, que las redes parecen invadidas por tipos anónimos que dejan recados y amenazas.

Qué sencillo resulta desde la oscuridad y la distancia exponenciar a ese pequeño terrorista que todos llevamos dentro. Tanto vaivén futurista, tanta prisa por llegar a ningún lado, nos ha deparado un cúmulo de actuaciones y sucesos que antes no se concebían.

Sí, no cabe duda, como dijo Hobbes, en el estado de la Naturaleza, el hombre vive una guerra de todos contra todos. "El hombre es un lobo para el hombre."

Imagen vista en blogs bazaar

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