Volver, Volver, Volver

No siempre se cumplen todas las previsiones, pero si ahora mismo les cuento a gentes de otras latitudes que he veraneado en lo que se pretende sea mañana Parque Natural, el segundo más grande de Europa, y añado que dicho fenómeno está enclavado al norte de Palencia, seguro que tenemos polémica.


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Pero esa es la verdad. Este año, como los anteriores, guiado por la curiosidad de conocer terrenos nuevos, he llegado a las postrimerías del lago Fuentes Carrionas. La idea era bajar a La Vega de Liébana, saliendo por el puehlo de Barrio a la carretera que une Potes con el puerto de San Glorio. Y así lo hicimos, aunque con la mala suerte de encontramos arriba con una espesa niebla.

O soy medio tonto, que me embeleso con las cumbres y me hace daño a la vista ver tendido sobre el césped a un humilde pastor o esto es lo máximo. Lo máximo en cuanto a diversidad de paisaje, en cuanto a paz, en cuanto a clima. Este año la afluencia de gentes ha sido mayor: muchas matrículas de Barcelona, muchas de Andalucía que recalarán en el futuro por estos pagos para buscar lo que para los habitantes de esta zona no reviste significados especiales. Pero los tiene y bueno sería que comenzasen a valorarlos.

La tentación de frenar se la hace el forastero varias veces: en el alto del Ballegón, de camino hacia el puerto, en las Peñas de la Hoz y si aún no se atreviera a soltar una exclamación de sorpresa, puede apearse y explorar la zona tomando a pie una senda, cualquier camino viejo, que siempre hallará el viajero aquí impresiones nuevas que le cautiven y le devuelvan a la realidad que ante sus ojos se ha ido descubriendo.

Es posible que cuanto vengo reflejando en este cuaderno se repita otro día, se haya escrito en mil folletos, lo presientan también muchos de los nuestros que aún deseconocen estas zonas, pero después de tanto machacar montaña palentina debo advertirles que, si el paraíso es así, o la creencia en algo nos augura el descanso en un valle a elegir, quiero que me apunten a éste. Aquí no se gastarán dinero en flores, ni habrá problemas con las lápidas, ni se suscitarán comentarios morbosos, porque todo lo que alcanzar puede la vista es hermoso. Hermosura en su expresión más alta.

Quienes me conocen de verdad, ya saben que en cualquier momento me da la locura y vuelvo a mi rincón, a mi hogar, a mi casa de verdad. ¿Para qué coño maquinar tanto futuro, teniendo aquí el paisaje que tenemos.

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