CERVERA, POLENTINOS, PERNÍA Y CASTILLERÍA, Froilán de Lózar (3ª Edición)

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24 de febrero de 2017

Cartas a Barrio y Mier

Decía el maestro Félix Buisán, querido periodista de esta casa, que había que leer para saber y que sabiendo se podía llegar adonde uno se lo propusiera. Aunque no sea del todo así, es cierto que ayuda mucho a conocer las cosas y que la lectura es uno de los caminos que nos llevan al entendimiento de la historia y sus protagonistas.



En un limitado espacio se hace imposible rescatar todas las impresiones que uno recibe al abrir la correspondencia que mantuvieron Carlos VII y Matías Barrio y Mier, su Delegado en España, a veces con guiños secretos, en las que le ruega información desde Venecia, atento a todo aquello que sucede y que le afecta, y que desea trasladar a sus leales.

Jaime de Carlos Gómez-Rodulfo descubre estas cartas en Valladolid, en 1938, correspondencia que verá la luz en una edición limitada en 1959, con preámbulo del jurista y académico de la Fernán González, Luis Cortes Echanove.

Se trata de un centenar de cartas, autógrafas, auténticas, conservadas por los descendientes de nuestro vecino de Verdeña. Aunque las primeras, que datan de últimos de diciembre de 1900, las escribe a máquina, la mayoría son manuscritas, encabezadas siempre con una cruz, costumbre entonces de muchos católicos.

Nuestro hidalgo, de Verdeña, Matías Barrio y Mier, fue el principal destinatario. Matías inicia su actividad parlamentaria como carlista, representando al Distrito de Cervera, en 1871, siendo el más joven de los Diputados. Más allá de esa correspondencia, quisiera seguir ahondando en la figura y la vida de nuestro paisano, que tantas buenas impresiones dejó en todos, incluso entre sus adversarios. "El País", el medio más avanzado de los Republicanos en aquellos momentos, reconoce que Matías poseía las virtudes de su Castilla: llaneza, sencillez, claridad de juicio, nobleza de intención... y Angel Salcedo Ruiz, periodista y Diputado gaditano, quince años más joven, escribe al morir Barrio y Mier: "explicaba nuestras antiguas instituciones jurídicas con sencillez de aldeano palentino que habla de la cosecha o de las cosas que sucedían en su pueblo hace tiempo".

Pero algo que debería causar ejemplo hoy fue su abnegación y entrega al cargo, negándose a recibir remuneración alguna por el trabajo desempeñado, todo lo contrario de lo que está ocurriendo ahora.

De la sección "La Madeja" para el "Diario Palentino", @Febrero de 2017

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10 de febrero de 2017

Borradores peregrinos

Un día más me presento ante ustedes con este borrador de carretera comarcal que se nos ha atascado. Lleva cuarenta años en proyecto de la administración regional, lo que viene a dar fe de la situación de alejamiento, despoblación y dejadez que padecemos. 

Lo que viene a certificar que estamos condenados.




Hace ahora dos años, los regidores de Cervera, La Pernía y Polentinos remitieron una carta a la Consejería de Fomento, recordando el estado de esta importante vía de comunicación, sobre la que ya se había realizado una pequeña pero insuficiente actuación unos años atrás, dejando señalizado el puente de Vañes y con un lamentable resultado en otras zonas que necesitaron un reforzamiento del firme. Los regidores, desoyendo ese refrán del ritmo que llevan las cosas de Palacio, escribieron al Consejero Antonio Silván para que se incluyese una partida de dinero en los presupuestos de 2015 y así culminar la reforma de esta carretera, para que se reactivara un poco la vida de sus pueblos y tomara sentido el turismo que desde otras instancias se está publicitando.

Urbano Alonso, el regidor entonces de Cervera y miembro de la diputación provincial lo resumió de esta manera: «Nos han dicho que aún falta algún permiso y que a día de hoy se está trabajando en el proyecto de terminación de la carretera que es fundamental para toda la Montaña Palentina, y además que nos comunica con Cantabria.  Es muy necesaria para las personas que habitan en nuestro municipio, el de La Pernía y Polentinos, y también desde el punto de vista turístico.» Juan Vicente Herrera declaró en Cervera de Pisuerga en 2010 la importancia de las infraestructuras para el desarrollo rural. Pero los representantes de estos municipios se quedan de piedra al darse cuenta que no se incluye en los presupuestos ninguna partida para su conclusión. Quiero decir con esto que, todo, hasta las palabras del presidente regional, me parecen palabras huecas, promesas baldías, olvidos que se repiten y nos abocan más y más al pesimismo.

Si tan importantes son las infraestructuras, algo falla, alguien miente, porque siete años más tarde todo sigue en proyecto. Llevamos más de 10 años con líneas amarillas y no hay auspicios de un cambio. Quien no cuida el camino para llegar a estos últimos pueblos, demuestra el escaso interés que para ellos tienen las rutas y edificios que atesoran y, sobre todo, lo poco que valoran a las personas que nos legaron estos rincones tan hermosos.

Para la sección "La Madeja", en "Diario Palentino", @Febrero 2017

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3 de febrero de 2017

Nuevo viaje al invierno



Uno de los viajes que más agrado me producen es el que me introduce por esta tierra nuestra, ahora mustia por la sequía, con los embalses vacíos o al mínimo de su capacidad.
Un viaje donde siempre interviene la memoria. Uno se retrotrae a otros momentos de la historia, sabiendo que los pueblos, los montes, los caminos, la expresión de la Naturaleza, obedece un poco a los cambios propios de cada estación, aunque de soslayo nos ronronee ese cambio climático que no acertamos a entender, pero que tan pronto nos ahoga como nos deja secos.

¿Quién no ha disfrutado en alguna ocasión de esa visión incomparable de Vañes desde el alto del Vallegón, con el pantano de Requejada lleno y a lo lejos, Peñalabra y Tres Mares adornados por las primeras nieves?

El invierno se nos resiste cuando más falta nos hace.

Hasta el pantano de Ruesga, el primer embalse construido en la cuenca del Duero (1923), que siempre se reserva, y que en sus inicios tenía como misión abastecer el Canal de Castilla, se encuentra en uno de los caudales más bajos de su historia.

Le sigue el embalse de Camporredondo, término donde se sitúa la presa y que impresiona a los viajeros que se detienen a observarlo desde el mirador de Alba. Hemos de recordar una vez más que el agua de estos pantanos ha sido determinante para el Sur, donde han cambiado los cultivos tradicionales de secano por otros más rentables.

Y finalmente, el embalse de Compuerto, una obra finalizada en 1960, con una capacidad de 95 millones de metros cúbicos.

Vamos camino de Palencia donde nos aguarda Fernando Martín Aduriz, para programar con el Ateneo historias relacionadas con esta tierra. No voy a desvelar nada hasta que avancen los primeros proyectos, que hemos colocado a buen recaudo en manos de una joven historiadora, Cristina Parbole, porque necesitamos savia nueva y necesitamos que todos los palentinos se impliquen en la defensa y la promoción de su tierra.

A ver si llueve o nieva mientras...

De la sección "La Madeja", para "Diario Palentino", @Febrero de 2017

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13 de enero de 2017

Devoción de leyenda

Leo en una revista de folklore que las leyendas se gestaron a partir de un hecho real que se ha ido adaptando a lo largo del tiempo para dar respuesta a las necesidades de quienes las transmitían, bien para obtener una moraleja, bien para explicar algún hecho curioso.



La leyenda es una historia ficticia, inventada, eso sí, para dar explicación al nombre de un lugar, o a un suceso que tiene que ver con la zona de la que hablamos.

Primero surge la historia, el hecho, el acontecimiento y, detrás, surge la leyenda que hace uso de animales, sonidos y misterios, condimentos que se van engordando de boca en boca, que era como nos llegaban antes las historias, y que, en estos lugares apartados, se rodean de esa aureola especial, donde, hasta el más extraño relato adquiere sentido.
Ya hemos citado muchas veces la leyenda de la muda que bajó acompañando a su señora, la condesa Elvira, por la parte más agreste de la Peña Tremaya y que, pasado el peligro, canta al llegar al pueblo que a partir de entonces se llamará de Cantamuda.

Otra fantasía es la que se escribe en torno al pozo Curavacas. Sebastián Miñano, en su Diccionario Geográfico Estadístico, lo describe así: "...la peña de "Curavacas, en cuya cima hay un pozo cuya profundidad no ha podido aún descubrirse, de figura redonda, y apenas puede atravesarse con un tiro de piedra, tiene el agua muy verde, algunas veces parece que brama, y se advierten sobre él continuamente las nieblas".

A Juan Diaz Caneja, le pilló la tormenta cuando fue a visitarlo y escribe en "Cumbres palentinas": "...Tenían razón, ¡el pozo brama!".

Quiero decir que, las leyendas, a pesar de haber sido maleadas con el paso de los siglos, toman un sentido especial en aquellos lugares de donde parten, como si, efectivamente, antes de producirse el hecho hubiera surgido el relato y ese efecto de misterio parece transmitirse de generación en generación a quienes vienen de nuevo a visitarlo en un día de tormenta.

De la sección "La Madeja" en Diario Palentino, @2017

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6 de enero de 2017

Una limosna para la Colegiata

Avelino, un emigrante en la ciudad condal, unos años mayor que yo, me va recordando cosas cuando nos encontramos en verano. Cosas, algunas, muy curiosas, que no sé si llegaron a los cronistas de la época o si se escribieron en alguna parte donde pueda contarse luego. Me cuenta que una de las últimas reformas que se llevó a cabo en nuestra iglesia, se consiguió gracias a la colaboración de todo el pueblo.




Yo tenía un vago recuerdo de las obras que se ejecutaron en esta colegiata de bello porte externo, cuyo interior renace al descubrirse la piedra, cuando en el frente lucía un retablo y el sacerdote oficiaba de espaldas a los feligreses.

Avelino lo recuerda perfectamente y recuerda que el cura se llamaba don Teodoro, y que mandaba cartas a los que estaban fuera, para pedirles una aportación. Así les llegaba la carta a quienes trabajaban en los Pinos en el País Vasco o a quienes emigraron a Suiza o Alemania. El hijo mayor de Abilio Iglesias, me recuerda que llegaron canteros lebaniegos para llevar a cabo la obra y que se quedaban de posada en casa de Asunción, la mujer del herrero.

No es de extrañar que vinieran canteros de aquella parte, que tan buena reputación tuvieron siempre y cuyos trabajos se recuerdan con orgullo en otras localidades palentinas. Así, por ejemplo, las bóvedas de la iglesia de Santa Ana, de Herrera de Pisuerga, que se finalizan hacia 1425, son obra de canteros lebaniegos. La torre, que se edificó dos siglos más tarde será realizada por los canteros Andrés de Carandil y Andrés Prieto, de la merindad cántabra de Trasmiera, quienes utilizaron piedra de las canteras de Becerril del Carpio y Villaescusa de Ecla.

La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, de Villamelendro, es obra del maestro cantero cántabro Juan de la Cuesta que firma también en Capillas, Osorno, Fuentes de Nava y Carrión de los Condes.

Las cosas tienen la importancia que les queramos dar. Yo agradezco que los paisanos me recuerden historias, pues, por más que investigues, por más que busques, siempre hay datos que no trascendieron y sabemos que sirven para conocer mejor la pequeña historia de cada pueblo.

De la sección La Madeja" para Diario Palentino, @2017
Imagen: José L Estalayo

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30 de diciembre de 2016

Nada por lo que felicitarnos

Llegado este momento, toca desmadejarse un poco. Como ateneísta se impone felicitarse porque, uno ha visto parcialmente hecho realidad el sueño de unir corazones que potencien y agiten la vida cultural de Palencia, que remuevan conciencias, que susciten ideas, que nos sorprendan de vez en cuando con la palabra de un autor, de un cantautor, de un artista. Pero no se fien, no piense nadie que remover o agitar conciencias es un lema cualquiera y ya está todo hecho. Por idéntica ilusión pasé con la fundación de Fuente Cobre a primeros de este siglo. Y alcanzamos los 300 socios en la montaña, un record de milagro en un lugar tan lejano, de todas las manos olvidado.



Por un lado, me gustaría poner punto final a esta Madeja. Lo medito, lo doy vueltas. O me arrastra el entusiasmo, o me descoloca la apatía, que ambos luchan por imponer su criterio a estas alturas de la vida.  El entusiasmo porque te siguen rondando ideas en la cabeza, como para no descansar nunca y, la apatía, que se cuela por todos los resquicios hasta apagarte por completo. Apatía, sobre todo, porque percibes el desinterés tan devastador de los demás ante las necesidades que tú expones un día y otro de su ciudad y de su pueblo.

Ya he gritado bastante, ya he gritado durante cuarenta años y no sé si ha servido para algo. Mi amigo Fernando Martín Aduriz seguro que me dice que estamos en la mejor edad, que este momento es el idóneo para brindar por el próximo año, que hay que seguir haciendo la ronda.

Por si toda esa dedicación que estas entregas me suponen fuera poco, por si fuera poco dedicarse a ello desinteresadamente, sigues aporreando las teclas de la máquina, porque esperas el grito de tu tierra, porque esperas una recuperación que vuelva a lucirle la cara, aunque los milagros tengan fecha de caducidad, y aunque siempre te nazcan enemigos, ilustrados cobardes, gente desinteresada de todo lo que no sea su pobre vida, que vienen a lanzarte piedras cuando lo único qué pretendías era una carretera mejor, un centro de salud abierto, un mejor aprovechamiento de los recursos, todo lo mejor para ellos, puesto que tu estás lejos y a tí estas guerras ya no te aprietan en el cuerpo.

Me he apuntado este fin de año, como fundador, al Ateneo de Palencia, con el mensaje claro de que debemos darle voz a la montaña también. Esta montaña que se nos va deshabitando, que se va quedando en la más absoluta soledad sin que nadie haga nada para cambiar el curso de las cosas.

Si van a seguir ustedes en la misma onda, me lo dicen, que mis bártulos apenas ocupan lo que ocupa un cestillo de ropa y me voy con mis dolencias a otro sitio. La vida es un bien muy preciado que pasa ligero y no permite hacer paradas largas ni proyectos inmensos, y no merece la pena perder el tiempo lanzando proclamas a quienes viven dentro y no tienen la intención de cargar con su parte de responsabilidad.

Es posible que espere un poco más, pero no será por la esperanza ni la ilusión que percibo de los demás.

No será por las esperanzas que a estas alturas de misión me quedan de reserva.

@ De la sección La Madeja, en "Diario Palentino", 2016

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23 de diciembre de 2016

Mi vida en otras vidas

No sé en qué medida, la vida de uno interesa a los demás. Acaso interesa en una proporción justa, conforme te interese a ti la suya, porque todos tenemos vida, todos sufrimos golpes y quebrantos del destino y quienes se presentan ante los demás como mecenas, a veces se sorprenden de la humanidad que impera en mucha gente, a pesar de esas cifras que ahora nos consideran fríos, solitarios, despreocupados del quebranto que sufren tantas personas en el mundo.



Sé que he vivido en otros mundos, en otras épocas, atrapado o gozando de otro cuerpo. No es que lo sepa porque alguien me lo haya dicho.

Estimó que ustedes también vienen de otros momentos como yo. Por eso, en alguna ocasión, parece normal que nos detengamos a pensar en qué lugar hemos visto antes ese rostro, de qué nos suena tanto. Y deducir, finalmente, que a ese y a otros muchos con los que nos hemos cruzado los conocemos porque hemos coincidido con ellos en otras vidas.

Con esta idea trataba de meterme en la piel del protagonista de una de mis novelas, donde en un ambiente de ficción caben todos los supuestos que podamos hacernos.

Encuentra uno allí también la solución a los problemas, el final feliz a las historias más rocambolescas; todo el amor que ansía, toda la comprensión que necesita, todo el afecto que viene una vez al año, en estas fechas, para algunos, malditas, engañosas, donde, como por arte de magia, la gente está dispuesta a ser por unos días un rey mago.

Alguien que escribe con regularidad en un periódico que ha cumplido 135 años de vida, no debe engañar a sus lectores en fechas tan señaladas como estas. No confíen que se de en otra vida la oportunidad que ahora se les brinda para hacer felices a quienes les rodean.

Estamos a tiempo de reconciliarnos, de perdonar, de amar sin límites, de amar hasta que duela.

Es posible que no haya una segunda vez.

De la sección La Madeja, en Diario Palentino.
Imagen: Pumar59

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9 de diciembre de 2016

Al borde de la extinción

Durante años mantuve mi batalla personal contra el oso pardo y sus cuidadores. Aunque en realidad no tenía nada contra el oso. Lo estaba utilizando, es verdad, para que las autoridades y las gentes no olvidasen al hombre en una tierra tan lejana, en una tierra tan ausente. Y, por supuesto, nada tenía en contra de quienes le promocionaban o cuidaron, no porque comprendan lo que escribo, sino porque no está reñida la defensa de un animal que encaja en el medio perfectamente con el desarrollo de su trabajo que les obliga en exceso a ver sólo y únicamente al oso pardo. 



Nunca he visto un ejemplar, salvo el que se mostraba en la casa que la Asociación Oso Pardo abrió en Verdeña, un pueblo que a mi tanto me atrapó siempre en todos los sentidos, y que lleva mucho tiempo cerrada, seguramente, en espera de un traslado a Cervera, donde ya se suscitó un polémico debate por el emplazamiento que querían darle en la bolera.

Según informaba a este diario la Junta de Castilla y León, en los últimos 25 años se había triplicado el número de osas reproductoras en la zona oriental de la Cordillera Cantábrica. Pero el colectivo conservacionista en el primer boletín de este año que estamos a punto de despedir, vuelve a lanzar una proclama preocupante: la población de osos pardos de la zona cantábrica oriental se encuentra al borde de la extinción.

Se estima en 230 ejemplares, cuyo número más abultado se localiza entre los Ancares (León) y Lugo, no superando la treintena en el sector oriental que nos toca y donde vive un único núcleo reproductor consolidado de 5 o 6 osas.

Si los primeros censos realizados en 1952 estimaban la población del oso pardo en 40 ejemplares, si el primer censo del Fapas en 1986 ya arroja un número aproximado de 90 osos, estimación que va aumentando en estudios que realiza Palomero en 1993 y 2007, no entiendo ahora la alarma que pretenden mostrarnos. Sí es cierto que crece muy poco, en algunos sectores se ha estancado y en otros peligra por diversas causas entre las que se cita el furtivismo, pero  no menos al borde de la extinción que la vida humana.

Nada tengo en contra del oso y de quienes le defienden a capa y espada, pero he de insistir, porque todo me condiciona a ello, que esos supuestos miedos a la desaparición de la especie, hace ya cincuenta años que los vienen anunciando, los mismos años que los demás venimos anunciando la muerte de tantos y tantos pueblos.

De la sección "La Madeja" en Diario Palentino, @2016

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28 de octubre de 2016

Tiempos convulsos

Vivimos momentos convulsos en todos los aspectos. Y basta sentarse en un banco del parque, observar el lento peregrinaje de personas a las que apenas conocemos, que son vecinos, que viven a nuestro lado, que van y vienen, para concluir que el mundo es un perfecto desconocido de sí mismo.



Yo me llevo disgustos por las mismas cosas que se los llevan los demás, pero también por el desinterés que veo en la promoción de nuestra tierra. Una gran mayoría pasa olímpicamente, si acaso saca a pasear la lengua para mostrarse insatisfecho con todo lo que ve, con todo lo que procuran enseñarle los demás.

La culpa siempre es de los otros. El ya contribuye con lo que puede, que de momento es la crítica y el entorpecimiento del trabajo de quienes dedican sus ratos libres a impulsar esta bella cantinela, para que protesten los demás, para que se caigan si es preciso, para que no se levanten con un poco de suerte... Y luego vuelta a empezar, sin dejar resquicio para nada más que la defenestración y el descontento.

Y lo cierto es que no tiene uno por dónde cogerlo, porque ahora todos gozamos de una fina sabiduría que nos da riendas para meter la puya aunque no tengamos ni pajolera idea del esfuerzo que hacen los demás por agradarnos.

Quienes interpretan los distintos Organismos vienen a exponer los próximos proyectos. Pasan unos años y como no se hizo nada de lo que prometían, vuelven otra vez a reiterar sus plácemes. Y así una vez tras otra. Esto no tendría importancia si no pasara el tiempo, porque no queda otro remedio que seguir aferrado a los caminos y utensilios que a uno le sirven para avanzar y uno advierte que los caminos son muy cortos, están llenos de trabas a propósito. Trabas que no te matan pero que te dejan bien ajustado el acto de vivir.

Quiero aclarar que a mí no me pagan por opinar, ni van a tener en cuenta mi entrega quienes están preocupados por la dejadez de los poderes públicos, que viene de tan atrás y que a mí eso no me importa.

Yo me tracé un camino al margen de alabanzas y reconocimientos y creo que mi función, si alguna tengo, es insistir, que algo siempre queda de bueno.

De la sección "La Madeja" en "Diario Palentino", 2016

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30 de septiembre de 2016

La independencia del Pisuerga

Vicente Basterra ya hace un recorrido en algunas de las publicaciones de la Tello Téllez por el valle del río Pisuerga, una de las principales vías de comunicación que entrelazaba la Meseta con Liébana y Polaciones. Inicialmente la ribera derecha de su cauce fue lugar favorable para el trazado de un Camino real, que, partiendo desde Cervera de Pisuerga, continuaba por estas tierras hasta alcanzar los mencionados valles cantábricos. 


El Pisuerga que durante muchos años puso el límite a la ciudad de Valladolid -a partir de los años 70 ya se comenzó a construir al otro lado del río- les inquietaba a primeros de este siglo al sufrir la mayor inundación de los últimos cuarenta años, inundaciones de las que no hemos estado ausentes en muchos puntos de nuestra montaña.

Pero quería fijarme hoy en su nacimiento. Suelo acordarme de retocar las fuentes que nos sirvieron de vehículo para conocer un poco mejor aquellos accidentes que forman parte de la historia de estos lugares. No basta. A veces me confundo y es por este motivo que hoy quiero comentar que gracias a la tenacidad de un grupo de investigadores se ha sabido que el rio Pisuerga no nace en Fuente Cobre. Lo hemos sabido hace poco y todavía lo estamos asimilando, porque repetimos, aún sabiéndolo, que vamos de paseo a Fuente Cobre, a ver el nacimiento del Pisuerga.

La cueva Cobre es una brecha abierta al sur del Peñalabra, a 1600 metros de altitud.
Ahora se impone corregir en los libros de texto que por su boca salen las aguas que vienen del Valdecebollas (2143 mtr), o de otro modo, lo que los  espeleólogos vienen a definir como un "circo modelado por el glaciarismo cuaternario".

En la página de Brañosera titulan: "El  rio Pisuerga nace en Brañosera". En Wikiloc, que ya lo saben y han procedido a corregirlo lo explican así:  "Si bien el verdadero nacimiento del Pisuerga se encuentra en un lugar conocido como Sel de la Fuente, desde hace muchos años se ha considerado  que el arroyo que brota en la Cueva del Cobre es su nacimiento y ahí nos dirigimos  para hacer esta bonita ruta."

Pues nos quedamos con eso, sobre todo por la idea de hacer la ruta y conocer este lugar tan emblemático de nuestra montaña palentina.

@De la sección La Madeja, para Diario Palentino

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23 de septiembre de 2016

Como un cuento de hadas

Sobre un verde intenso, que se extiende como un mar sobre este hermoso valle de Cantabria, al visitar Caloca, uno se adentra por sus empinadas callejuelas, por donde se mezclan los olores a robles, hayas y alcornoques.



Hasta en los días más cálidos (raro que se superen aquí los 25 grados) la chimenea humea y la sensación de paz te invade, en estos lugares donde el turismo no lo ocupa todo, como sucede en Potes, pocos kilómetros más abajo.

Bajo la atenta mirada de dos estupendos labradores, observamos el bosque lebaniego. Una periodista viajera lo definiría como "una pincelada azafranada"; otro bloguero, escribe que estos bosques han salido de un cuento de hadas, describiendo lugares cercanos a estos de Caloca y Vendejo poblados de robles enormes y de bellísimos acebos.

Los habitantes del norte de Palencia, sobre todo los ganaderos, cuando suben a revisar los ganados que pastan en el puerto de Pineda, suelen mirar hacia este pueblo desde el ojo de Vistruey, en Casavegas y es por este motivo que algo me empujó a visitarlo el pasado mes de agosto, para dejar constancia de una forma de vida, incluso diferente a la vida de los nuestros. No hablamos de un pueblo viejo, algunos aseguran que es un pueblo de 400 años, pero hay muchos detalles que nos hacen volver la vista: la panera que sobresale por los muros de alguna de sus casas; la larga escalera que nos sube a la iglesia, el potro de herrar, la cantina y un conjunto de casas rurales que invitan a conocer la abnegada vida de sus gentes. Tan dura como hermosa. Tan arriesgada como envidiable; en primavera, como un inmenso mar de verde y en otoño con tonos ocres de una hermosura sin igual.

Aquí los quesucos tienen denominación de origen, y el borono, y los embutidos de venado, sin olvidarnos del cocido lebaniego, plato obligado si llegas a estos lugares de Cantabria.

Dejamos para otro rato el Valle de Cereceda, con pueblos como Bárago, de donde guardo algunos recuerdos juveniles; Cosgaya, ya de camino hacia Espinama y Fuente Dé, una de cuyas pistas nos conduce hacia el collado de Llesba, junto al Puerto de San Glorio, rincones, todos, como salidos de ese cuento de hadas.

@De la sección "La Madeja" en Diario Palentino, 2016


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14 de septiembre de 2016

Entre las palabras y las mil imágenes

Después de tantos años matizando la historia, agarrando la historia de los nuestros y prolongándola en la medida de nuestras posibilidades, siempre hemos querido vislumbrar ciertas notas de color en el horizonte. Ilusionado ante la gran cantidad de proyectos nuevos que han surgido, con la mejor intención, le doy la vuelta al cartel que hace meses colgaba de otra ventanilla Germán Burgoa: “Entre la imagen y las mil palabras”, con el propósito de remover ese silencio que a veces se hace tan largo como los kilómetros que nos separan de Palencia. El autor que cito, plantea nuestra evolución y nuestra desventaja en un tono político, como miembro de un Ayuntamiento del norte provincial, y baraja la riqueza del sur, frente al abandono sistemático del norte.



La imagen es el todo. Se pueden argumentar cien mil historias, donde se refleje el modo de vida, las preocupaciones, las costumbres… y, sin embargo, todos los discursos con sus bondades y emociones pasan y sólo el paisaje permanece. Las efemérides nos devuelven los asuntos que quedaron pendientes en otras legislaturas y gobiernos y que los actuales gobernantes siguen sin resolvernos.
El Parque de la Montaña Palentina es lo más fácil que se ha hecho nunca.

Lo pensaron, lo escrituraron y ahora se repartirán nuestros vestidos, sin darle consistencia a lo más básico. De eso modo, no sólo se nos resiste la distancia, sino también los medios de transporte, las carreteras que prometieron restaurar unos y otros, los millones que vienen y van en los papeles como si se tratara de una apuesta; las minas a cielo abierto de piedra noble que valen para unos y para otros no: depende mucho del rango que tenga cada uno, y el color de los ojos, la simpatía, los modales. Si uno no causa buena impresión a quienes tienen el don de concedérselo, basta con poner delante al oso.

En base a una engañosa promoción eso es lo que los montañeses no verán en los libros: muchas fotos bonitas, muchos mensajes emotivos, sí, pero los asuntos fundamentales siempre a medias, en proyecto, en estudio. La noticia que hablaba de un hospital para Cervera, fue una especie de globo sonda, un sueño que contribuyó a un manifiesto de ilusión por parte de muchos montañeses que obviamente tenían buena excusa para creérselo.

El partido en la oposición, después de sabernos tantos años resignados, pedía hace unos días autorización para que nuestra gente pudiera acudir a las clínicas de Reinosa, y no sabemos bien si su proclama se hace a efectos de ganar más votos o si sienten realmente que ellos tampoco podrían levantar un hospital en el norte de la provincia.

¿Se convertirán los Senadores que han venido a Aguilar en sanadores? ¿Entenderán nuestros representantes que nuestro mundo rural necesita antes que Parque Natural, soluciones concretas? ¿Hasta tal punto se habrá resignado nuestro pueblo, que deje marchar sin una queja el poco aire fresco que nos llega?

La imagen es lo que a los ojos del exterior nos cura y nos disculpa.

El lamento es lo que no quisieran ver los Organismos, las Instituciones, los periódicos. Y es evidente que lo que el pueblo montañés necesita, más allá del mangoneo y de las réplicas, es que todo aquello que se nos prometió, se cumpla de una vez, cueste lo que cueste.

De la sección "Vuelta a los Orígenes" en "Diario Palentino".
Archivado en Impresiones y Temas Candentes, 1998.

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9 de septiembre de 2016

Cuarenta años después

Se cumplen ahora 40 años desde que yo me plantee como objetivo escribir del mundo rural, defenderle en la medida que pudiese sin pretender emular otras gestas similares, que sé que las hay a porrillo de gentes entregadas a tantas causas solidarias, algunas de primera necesidad, como el hambre del mundo, el problema de quienes todo lo dejaron por la guerra, la investigación para paliar tantas enfermedades que nos diezman... Eso demanda la plena dedicación de todo el planeta y hay muchísima gente que se mira el ombligo cada día y se justifican con esa burda frase: cada perro que se lama su cipote.




Leí en algún lugar que seríamos más felices si nos dedicásemos a promover las pequeñas causas, y son testigos que a eso me dediqué, y puedo asegurarles que en ese estado emocional me encuentro ahora. Feliz, aunque en todos los casos, -y no iba a ser una excepción el mio- sientas alguna carencia, porque en este mundo nadie lo tiene resuelto todo, ni quienes presumen o aparentar tenerlo todo al alcance de la mano. Siempre hay carencias y sueños que no pueden cumplirse.

Pero en cuanto a este afán mío de remover los campos por capricho, he de confesar, sinceramente, que nada espero. Ni un premio, ni una mención, ni una recompensa monetaria.  Lo agradecería si se diera el caso, pero no espero nada. Es una buena premisa para no llevarte desazones.

Y si alguien piensa dármelo, si alguien entiende que lo merezco, que lo he ganado a pulso, pues que me lo de ahora, que incentive mi ánimo, porque lo que no quiero son medallas póstumas, ni calles con mi nombre, ni placas de reconocimiento.

Hace unos meses, en la entrevista previa a la llegada del libro "la más bella canción", que me realizaba en Aguilar mi amiga Marta Redondo para este diario, me preguntaba por las carencias de los pueblos, por el carácter de la gente, mi definición de los paisajes que nos brinda este pequeño paraíso y creo que no supe responder, me quedé mudo, impresionado de no encontrar palabras que pudieran hacer justicia a la que para mi ha sido de corazón la mas bella canción de la naturaleza.

@De la sección "La Madeja", en Diario Palentino, 2016.

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22 de julio de 2016

La canción más hermosa: el libro


Aunque se vive una historia paralela, la del diario cada domingo, y aunque en el diario se trabaja con mucho mimo, el libro es el hijo verdadero donde se han cuidado los más pequeños detalles.

Es un hijo de mucha gente que fue tomando notas sobre su historia, sobre su situación, sobre su estado.

Pueblos vivos que mueren. Pueblos muertos que viven en la memoria de la gente. Gente que vuelve preguntando por ellos, sus ojos como goznes que chirrían al albrirse en el umbral de un tiempo ya caduco.

El viajero que llega hasta estos rincones de silencio, no entiende los lamentos, ante esta sinfonía de la naturaleza donde todo huele y sabe a vida, a vida de verdad, a vida auténtica.


Por fin
¡Mi tierra hecha canción!
Montaña Palentina
... La más bella canción...


Pueblos-Lugares-Turismo
-Historia-Arte

Un libro que en pocas palabras
te contará todo lo que debes saber
para conocer esta tierra mágica.

Froilán de Lózar-Editorial Aruz, 
Junio de 2016



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22 de junio de 2016

Viaje al occidente de Cantabria

Cinco son los nervios principales que forman esta extensa comarca: La ruta de Piedrasluengas: un extenso ramillete de pueblos que junto al río Buyón caminan hacia la capital de los mercados: Potes; la ruta de Espinama, en el extremo más occidental, que enseguida nos dejará en el Monasterio de Santo Toribio; la ruta de Aliva, el desfiladero de la Hermida y la ruta de San Glorio.
Pero por proximidad y contacto voy a centrarme en la primera.




Nadie ha discutido nunca la majestuosidad del Peñalabra, que los paisanos denominan familiarmente “mesa” o “baúl de Polaciones”. Subir a la cima es cosa de dos horas, y quienes conocen su bravura, aconsejan hacerlo por la parte sur, la que mira al valle de Pernía.
Mi buen amigo, el poeta vasco Marrodán, lo expresaría así en verso:

 “te rindo estas palabras, te evidencio:
montaña de color, devoción sana…”

Su ladera está plagada de flores muy conocidas y apreciadas por nuestra gente: arzolla, genciana, te, sanguinaria…, milagrosas porque abren el apetito de los niños, desintoxican la sangre y curan las hinchazones. Pero no hay palabras para describir el mundo que se divisa desde su cima. Uno se imagina cómo buscan el mar aquellos valles cántabros, a la derecha, esa luz especial que despide la barrera de los Picos de Europa, y,  al frente, las inmensas llanuras castellanas, los pantanos. Desde la parte palentina uno se va metiendo en estos valles fértiles, donde, merced a esa incomunicación y lejanía que padecieron, se nos muestra un paisaje inmaculado y una forma de vida inalterable. Los carreteros que viajaban hacia Palencia, tenían su última parada en la Venta del Horquero, antes conocida como la venta de Ezequiel y las Cortes. En otro tiempo también se conoció como la venta de Cantalguardia y los nativos del lugar aseguran que perteneció al valle de Santa María de Valdeprado, según papeles donde se especifica los gastos que tuvo el valle en retejarla hacia 1750.
En este punto, donde la historia nos divide por un famoso y viejo pleito, el viajero puede recrearse con las leyendas de bandidos y las historias de carreteros y caminantes que en los crudos inviernos trataban de salvar los últimos kilómetros.

Los viejos lebaniegos recuerdan los largos viajes que realizaban con los carros, sobre todo a las poblaciones de Cervera, Aguilar y Mave, donde llevaban ruedas y barandillas, albarcas y escarpines, para regresar cargados de patatas, vino y harina. En documentos antiguos, según el Becerro de las Behetrías, los reyes mandaban donaciones y de su estudio se desprende el vínculo tan fuerte que nos mantuvo unidos a esta tierra. Así, el obispo de Palencia tuvo en tiempos Señorío en la parte de Polaciones, los pueblos enteros de Cotillos, Salceda, San Mamés y Tresabuela. Y en Liébana, los pueblos de Viñón, Castro, Rasés, Soberado, Valmeo, Bárago y Bedoya. Soberado en la actualidad forma parte del concejo de Bárago (cuya fundación se calcula hacia el 929). Desde estos pueblos se transportaban en carros las manzanas para venderlas en los pueblos palentinos de Lores, Vidrieros y Triollo.

Nos encontramos en el paso natural que los Cántabros emplearon tras ser derrotados por Agrippa, para ir a refugiarse en el Monte Vindium. Aquellos bravos cántabros, que al decir de algunos investigadores bebían sangre de caballo, pasta de la que llevan bastante nuestros cuerpos, fueron capaces de mantener una guerra de diez años contra las invencibles legiones romanas.
Me he referido en varias ocasiones a la belleza de estos valles vecinos que, cobijados del cierzo por la grandeza de los Picos de Europa, disfrutan de un micro clima que permite el cultivo de la vid y el cerezo, el trigo y el maíz, el olivo y el alcornoque.

Cuando hablo de la inmensidad y la grandeza de estos lugares, recuerdo la lectura de Robert Wagner en Verdeña. El descubridor del bosque de fósiles explicaba allí la causa de aquellas formaciones haciendo mención al cataclismo que alteró la tierra y levantó una montaña donde antes había un mar. Si allí colmó la alegría de nuestros ojos semejante fenómeno, a medida que nos metemos en la comarca lebaniega mayor se nos representa el espectáculo que las fuerzas tectónicas produjeron hasta elevar los sedimentos del lecho marino a la altura que hoy se encuentran.
A la belleza del paisaje se une la variedad y la riqueza de su flora y su fauna y un largo capítulo etnográfico todavía por estudiar.

De la sección "Vuelta a los Orígenes", en Diario Palentino. 
20.11.04 @ 08:00:00. Archivado en Artículos, Los lugares.

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15 de junio de 2016

El engranaje que nos mueve

El mundo se mueve. Lo mueven millones de engranajes pequeños que por si solos pasan ignorados ante la inmensa mayoría. ¿Quién sabe que existe, por ejemplo, un lugar que se conoce como la ruta de los pantanos?. ¿Quién ha oído alguna vez hablar de "El Golobar" o de "Las Tuerces", o de un pueblo llamado Polentinos?.



Ya no voy a referirme a las Villas romanas de La Olmeda o Quintanilla de la Cueza, o a la Cueva de los Franceses y a tantos otros lugares por los que Palencia bien podría tintinear en la conciencia de todos y cada uno de los ciudadanos de este mundo. No, no se escandalicen. No me miren sorprendidos. ¿Conoce Pablo Zuazua, el director del Parque Natural, toda la belleza que florece en los puertos de Pineda o en las Sierras de Alba?¿Ha visto amanecer en Peñalabra?¿Ha subido a algún punto (el Cueto de San Salvador, el Cueto de Herreruela...) desde donde puedan verse los pueblos, valles y pantanos? Tal vez si, tal vez a medias. ¿Sabe Guillermo Palomero que en Herreruela de Castillería hay auspicios de un lugar prerrománico, o vive exclusivamente para preservar los caminos al oso pardo? Tal vez pueda explicárselo Cristina Lión, adjunta al Patrimonio cultural de la Junta de Castilla y León a quien hemos puesto en antecedentes, o Rubio Mielgo, Diputado de Turismo, o Rafael Martínez González, responsable del departamento de Cultura de la Diputación.

Si en Palencia no hay conciencia verdadera de lo que tenemos, ¿cómo vamos a pedirle al resto del mundo que venga a disfrutar de nuestro paisaje o de nuestra gastronomía?

Para defender algo con pasión hay que estar convencidos. Y desde mi convencimiento absoluto, aprovechando todas las pequeñas posibilidades que se me brindan, he vivido y viviré reclamando atención para esta tierra. Hoy hablo de ello con mas tranquilidad, pues se que no estoy solo. El movimiento que nace es imparable, los proyectos muy serios y hay confianza en rellenar muchas de las lagunas que las autoridades locales se han limitado a bordear. Hay una frase que hemos vuelto a encontrar este verano en los despachos palentinos: "Con ese alcalde no hemos tenido problemas. ¡No ha venido! ¡No ha pedido nada...!  Entonces parece que todo está en orden, que cuando no se pide es que no se necesita, o que cuando se devuelve el dinero, es que no hay en el horizonte proyectos importantes.

Personalmente, he de confesar mi gran ausencia en todo lo concerniente a Guardo. Algo leo, algún movimiento percibo, pero me da en las venas que es un pueblo muy grande que no mete el ruido que debiera. Y mira que hay historias escondidas, bien lo sabe mi amigo y corregidor Jaime García Reyero, que ha colocado en las librerías un ejemplar de 610 páginas sobre la historia de ese confín de la montaña. Jaime, que tiene un pie en Alar del Rey, por sus raíces, es un personaje popular de Guardo, gracias a sus iniciativas culturales y literarias. Jaime es un engranaje diminuto de la gran rueda que con tanto esfuerzo mueve la historia de estos pueblos. Pero, si usted pregunta a muchas de las personas que allí viven, seguro que todavía ignoran su nombre, la ilusión que depositó en el Concurso Internacional de Cuentos, el alcance de las actividades desarrolladas por el Grupo Literario y la defensa encorajinada que hizo siempre de esta villa a efectos del reconocimiento de su nombre y de todo aquello que resulta casi imprescindible, como la sanidad, la educación, las comunicaciones...

No hemos sabido. No hemos querido. No hemos podido vender la montaña. A unos porque les viene bien que nada cambie; les viene bien de momento, claro, para su vida, para su egoísmo llevado a lo mas alto. A otros porque la distancia siempre les vino al pelo para justificar la ausencia. No es lo que cobran los alcaldes, por muy desorbitado que parezca, es lo que logren. ¿De qué le sirve a un pueblo que el alcalde no cobre si rara vez le encuentran en el Ayuntamiento o rara vez baja a Palencia para poner sobre la mesa los problemas y las necesidades? El pueblo se mueve en la medida en la que se mueven aquellos que lo ocupan ocasional o permanentemente. Aunque a simple vista los proyectos se presenten como utopías gigantes y no se conozca de verdad a las personas que los promueven, hay mucha gente implicada. Son a veces iniciativas pequeñas, rostros sin nombre; personas, por lo general, desprendidas, que sin pretender placas al honor y a la memoria quieren lo mejor para su pueblo. Henrik Ibsen, dramaturgo noruego, nos dejó la definición que le va a este texto como anillo al dedo:  "La sociedad viene a ser como un navío y todo el mundo debe contribuir a la buena dirección de su timón."—

De la sección "Vuelta a los Orígenes".
Diario Palentino, sábado 20 Sep. 2003

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1 de junio de 2016

Después del encanto

Sigo con interés todas las historias que en los últimos años se vienen publicando en los periódicos sobre la Montaña palentina. Con interés y con preocupación. Más de lo segundo que de lo primero, porque ni machacando la piedra, como nos auguraron, se hace agujero, se consigue el afianzamiento mil veces pronosticado. Y lo sabemos. Y no podemos hacer nada.
Es importante que antes y después de estas palabras: que antes y después de este escrito, vengan otros, que canten aquellos que lo sienten y lo viven de manera distinta y que sus cantos minimicen así nuestro presunto abatimiento.


Si hay cien personas en un pueblo y a las cien les preguntan lo mismo, te darán cien respuestas distintas. Sabes que habrá cien puntos encontrados, cien capítulos de una historia diminuta que lo aúnan todo: progreso y decadencia, envidia y duelo, desprecio y remordimiento...

Todo el mundo sabe desde hace mucho tiempo que los pueblos se mueren. No se puede evitar que mueran las personas que trabajan en ellos, aquellos que mantuvieron viva la llama de tantas historias. Lo sabemos y lo asimilamos. Pero tampoco se puede vivir respirando paisaje, ni llevando como principio fundamental al oso, al rebeco, a las garduñas, el respeto a los bosques, la sumisa entrega a las pautas de moda como la ecología...

Y esto lo saben, también deben saberlo, quienes planifican su futuro. Hay dos formas de ver las cosas: desde el interior, como lo ven quienes lo viven, y desde el exterior, como lo pintan quienes lo promocionan. Entonces la belleza es figurativa. La belleza es sublime para quienes nacimos en su entraña y todo lo vemos de color, por ejemplo la nieve, la distancia, la tendencia al envejecimiento de los pueblos ... y en la misma linea, todo aquello que implica un freno riguroso para el crecimiento a los ojos de los visitantes, es para el lugareño un insignificante callo. Lo era, al menos. Lo fue mientras tuvimos fuerzas para esperar las soluciones que se nos prometieron, que fueron postergándose un gobierno tras otro.

Así pues, querido lector, mucho diccionario, mucho recorrido por el Norte, muchas costumbres recuperadas, pero a la hora de la verdad los habitantes siguen esperando. Y es cierto que los pueblos lucen cada día más hermosos. Se construyen nuevas viviendas, en algunos todavía se dan cita cantos y tradiciones, algunos jóvenes se casaron aquí o han venido de fuera, y como mucho, el que pudo, adquirió su segunda vivienda en la villa más próxima, lo que le permite venir de vez en cuando, abrir las ventanas, sacudir el polvo de la casa y de año en año revisar paredes y tejados.

Primero fue el canto primaveral, la explosión sincera de un sentimiento que queríamos compartir con el resto de ciudades y pueblos. Y cantamos con interés y expectación hasta que se fueron agotando nuestros cantos, hasta que disminuyeron nuestras fuerzas.

Ayer nos advirtieron que tomásemos con paciencia nuestro sino, que pronto llegaría la recuperación de nuestros pueblos. Y si, llegó el turismo rural, hubo pequeñas concesiones, se fraguaron muchas esperanzas y parece que ahí se acabó la historia.

Hemos mostrado una resignación de varias vidas, y pasados los años, pese a los cantos de nuestros escritores, pese a los reportajes y a las citas de los medios de comunicación, pese a los millones y millones que se citan para arreglo de carreteras, debemos rendirnos a la evidencia de que en la Montaña nada cambia, nada se transforma, todo se termina.


@ Sección "Fin de Siglo" en Diario Palentino, 3.4.1999

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25 de mayo de 2016

Pequeños dioses

Mi memoria es muy limitada, se me pone el corazón a mil por hora aunque haya pisado un montón de veces los escenarios y no entiendo para nada esa superioridad que manifiestan tantos hombres y mujeres. En un mundo donde circulan millones de historias cada día, nuestro conocimiento es tan limitado que no debiéramos mostrarnos como abanderados, capitanes o expertos ni tan siquiera de uno solo.




Concibo este capítulo como un recuerdo hacia muchas de esas personas que no conocí, esas gentes de las que te hablan otros por recuerdos de terceros, lo que viene a ser una especie de álbum con rostros, sin nombre, donde vas anotando las impresiones que te causan a primera vista, la que vale a veces, pero no siempre; la que tienes de los viejos montañeses, que es la que te han contado y que, según las versiones, viene corregida, aumentada, distorsionada en ocasiones, según y cómo quien la cuente.

Antxón Urrosolo, periodista menudo, que durante varios años firmó en las páginas del Grupo Correo entrevistas y reportajes a personajes curiosos, y que llegó a saborear su propio programa en la primera de televisión española (hasta el día en que Francisco Umbral fue vituperado por una invitada y se armó la gorda), reaparece ahora en la edición del País Vasco del diario "El País" con una sección titulada "Personajes insólitos".

Segundo Villarías es el Alonso Quijano de una de sus historias. Antiguo y próspero empresario de mármoles, decidió desprenderse de sus bienes, convencido de que el dinero no tendría valor en un mundo dominado por los inteligentes, lo que –presume Antón– debió alarmar a familiares, herederos y deudos en general.

El marmolista, convencido de sus teorías, decidió erigirse un monumento a sí mismo e instalarlo en el alto burgalés de "La Mazorra". Se trata de una estatua de mármol en la que un tipo desconocido eleva los ojos al cielo mientras sostiene un frutero vació. El periodista vasco afirma que "Villarías, desde la inmortalidad, espera que llegue el momento en el que reine el derecho a la pereza, en un mundo sin amos ni cardenales, sin armas ni dinero, sin patrias ni parias..., en un país gobernado justamente por un primer mandatario mundial conocido como "El inteligente" y auxiliado por un amplio consejo de inventores, soñadores, visionarios y sabios que vendrían a reemplazar a políticos, consejeros, ministros, portavoces....etc.

Un lector que sigue fielmente esta segunda etapa de "Vuelta a los orígenes", hace un ligero repaso a los personajes curiosos que, por su forma de ser, por sus logros, por sus excentricidades o locuras, ocupan hoy un lugar destacado en la memoria de los montañeses. El lector cita, efectivamente, a personajes populares como "el dios" de San Salvador, el "zorro" de Verdeña, Pedro "leyes" de Camasobres, el capador Oliva, El Resiste, Manolo Nestar, Mariano Doce...

Pedro "leyes" fue el hombre solo y llegué a tiempo de oir sus peroratas, allá, cerca del puerto, llenas por otro lado de una rancia y estilizada sabiduría. Si como dice alguno, la mitad de un hombre es su expresión, el "zorro" era todo expresión: inquieto, activo, un inmenso anecdotario que tocaremos otro día.

Y, desde luego, llegué a tiempo de conocer al "dios"de San Salvador, sabio apodo para un perniano que, sin erigirse un monumento en el puerto de Piedrasluengas, al estilo de Villarías, soñó con un mundo mejor:

"Yo mismo, que soy perniano,
aunque me sea feo el decirlo,
llegaré a Presidente 
en el Consejo de Ministros, 
de un barrio de Cantarranas,
o un barrio de los Cossíos, 
o de un barrio de La Campa, 
La Urbaneja o El Molino...

Debo reconocer que aquellos versos salieron de una entrevista a traición, como las que ahora desatan las polémicas en las televisiones privadas, alimentando así el morbo de la ciudad, los desmentidos de los protagonistas, la fiebre de un amarillismo que rebosa con creces la paciencia de cualquiera.

Lo cierto es que, sabiendo lo reacio que era a las entrevistas, metí en un bolso la grabadora que puse en marcha así que traspasé el umbral de su puerta, y lo demás fue coser y cantar. Salió a flote el artista, el poeta, el publicista, el "dios" que era.

El sábado, 23 de Julio de 1983, bajo el título de "El sueño de un perniano" y ocupando dos páginas completas veía la luz en el diario "Noticias de Palencia".

Fue la historia robada de un hombre que apuró los días gobernado por una gran cadena en la que pudimos reflejarnos los que llegamos a tiempo. Sueños e historias que nos hacen ver la vida de otro modo a quienes pasamos por ella como meros y sorprendidos espectadores.

"Y ahora, con las nuevas leyes, 
si nos dan la Autonomía
como a Gallegos y a Vascos,
arreglaremos Pernía.

Pero, para repoblarla, 
lo que sería bonito, 
no hacer grandes las ciudades, 
sino barrios, muchos barrios pequeñitos..."

De la sección Las Gentes en "Diario Palentino" 12/06/2004

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20 de mayo de 2016

Canto al labrante

Yo quería hacer un canto al hombre, a quien dedicó su vida a labrar estas piedras, a quien invirtió su vida en enseñar a labrarlas a sus descendientes y discípulos. Pequeñas iglesias que no figuran en los libros, pero que tanto representan para nosotros. Todo un recorrido por una provincia considerada Capital Mundial del Románico. ¿Les empujaba el miedo? ¡Tal vez¡ 


Como inspiración, además, para seguir sumando, se encuentran en medio de un paisaje inmenso, de una tierra que al igual que inunda y refresca nuestros sentimientos, debe influir, necesariamente, en los acabados de estos templos, en la improvisación de algunas obras que a lo mejor no estaban en un papel pintadas...

Manuel Gila, uno de esos sabios del románico, escribía hace poco en uno de los blog que alimento en la red de qué manera a través del románico podemos leer la historia, los miedos de las gente del medievo. Es evidente la importancia de la imagen en todos los tiempos y eso fue a mi modesto entender lo que nos legaron los canteros, sin que se detuvieran a valorar la importancia de aquellas obras a las que se entregaron con paciencia y temple.

Las piedras trabajadas y adornadas con mil motivos, que nos hablan sin poder precisarlo del trabajo, de las relaciones laborales y familiares, del temor a los castigos, del lugar donde venían... en un momento en el que la religiosidad lo atrapa todo. Muchas de las observaciones que han realizado los expertos, el mismo García Guinea que ante la decoración de unos capiteles de esta ermita de Santa Cecilia, sugiere una posible representación del alma encadenada por el pecado mortal, no dejan de ser intentos por descubrir aquella historia.

Estas ermitas, estos templos que ustedes ven desde sus casas, cuando van a los prados, cuando van de paseo… son templos diferentes, bellos, emblemáticos, románticos... que aúnan momentos y estilos constructivos locales y que es imprescindible visitar en más de una ocasión, en sosiego, en homenaje a quienes labraron y colocaron las piedras, en homenaje a los canteros.

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11 de mayo de 2016

Libro de libros

Cada persona es un libro que viaja, deleita y entristece a los libros que se sitúan en la misma balda; que conoce, admira o disiente de las historias que cuentan los libros ubicados arriba y abajo de su hueco; que intuye las historias tan importantes que deben llevar escritas los otros libros, aquellos que están situados en otras estanterías; que sabe por ellos que existen otros mundos.


 Libros de color deshechos por el uso. Libros inmaculados cuya lectura se fue postergando por unas u otras causas. Libros con erratas, a veces incompletos, también desesperados, descosidos, maltrechos....
En nuestro libro se halla impreso el tiempo de la cosecha, cuando padres, abuelos e hijos se volcaban en las tareas agrícolas y donde la mujer era una pieza fundamental para el mantenimiento de la economía familiar, encargándose de las faenas del campo mientras el hombre trabajaba en la mina.A medida que va pasando el tiempo, uno hace obligado balance de ese libro que lleva su historia, de esas historias que han ido alimentando el carácter y la forma de ser de estas gentes que se debaten entre el olvido y la distancia.También hay aquí libros muy bien encuadernados de orgullo e indiferencia; libros que, aún a sabiendas de las dificultades que impiden el resurgimiento, rechazan cualquier cambio, viejos y profundos conocedores de sus costumbres y su entorno. Ni peleando, ni escribiendo, vamos a conseguir mucho más de lo que consiguieron nuestros predecesores.

La tierra habla por ella misma y todos aquellos que se han perdido en ella, o aquellos que no tenían muy claro lo de la montaña de Palencia; los que vinieron invitados por un amigo, los que se sintieron cautivados por una imagen, aquellos que dedujeron por la publicidad que el oso vivía en un paraíso; quienes por tantas circunstancias tuvieron que abandonarla y regresan puntualmenta cada año...

Todos hablan maravillas de sus paisajes y sus pueblos. ¡Qué mensaje tan lleno de evidencias para que nuestros políticos se sacudan la mosca de la oreja y comiencen a hacer realidad el sueño de engrandecerla. En la contraportada de un diario nacional, nuestro ilustre vecino, Miguel Angel Revilla, oriundo del cercano valle de Polaciones, presidente de Cantabria, confiesa que le ha pedido a Zapatero carreteras y el proyecto de Comillas como centro de referencia mundial de la lengua castellana. Lo de las carreteras nos afecta, por fin, a los palentinos de la montaña, no con un túnel, como un puñado de gente proponíamos, una alternativa de enjundia que evitara en buena medida la dureza de los inviernos, pero ha hablado recientemente su consejero en la Merindad de Campoo y ha hecho alusión a una vía de gran calidad que nos comunicará con Potes, lo que de alguna manera debe tranquilizarnos.

Hay libros ocultos sobre la envoltura de esta tierra. Es un gozo vivirla, es un gozo sentirla cuando uno vive tan alejado de ella. Es una gozada retratarla, transmitirla, que nos cubra su aliento, que no nos mate el frío, que no nos pierda la memoria. Después de tantos años aflora débilmente una luz que habla de ella. La montaña es un libro lleno de viejos libros, como expuestos en vitrina durante muchos años, a la que todos se acercan con curiosidad, con cierto miedo, como esperando abrirlo y hallar dentro una historia que pese a estar en progresivo resurgimiento, siempre parece vieja, siempre parece nueva.

Sección "Vuelta a los Orígenes", en Diario Palentino.
Artículo publicado el 31 de Diciembre de 2005.


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Orígenes Montaña Palentina

El autor

Froilán de Lózar. Publicista-Escritor.

Premio de periodismo Ciudad de Palencia; II Premio Internacional de Poesía "Diego de Losada" (Zamora); Premio Nacional de Novela Corta "La Tribuna de Castilla (Valladolid); Finalista Premio de Novela Bubok-Lengua de Trapo, 2016.

La más bella canción: los libros

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