En torno al Monasterio


El 12 de Junio de 1866, fue declarado Monumento Histórico Artístico el Monasterio de Santa María la Real. La orden premostratense (canónigos regulares) que regentaba el edificio, se había visto obligada a abandonarlo como consecuencia de la desamortización de Mendizábal (1835). Las referencias históricas de los investigadores nos devuelven a épocas sombrías, donde el poder, tan ciego en esto como los actuales, dotaba de prebendas y títulos a lugares que se sacaban a subasta o estaban a punto de caerse. Es obvio que en los últimos años del régimen isabelino, se vivía una situaciòn caótica de desamparo, de ansiedad y de temores. Y es, precísamente, el año 1866 cuando se desata una crisis de subsistencia que trajo escasez de cereales, hambre, enfermedades y enormes dificultades financieras.


En cierta manera, con otro tipo de vivencias y sufrimientos, esa es la vida. Sabemos que todo no puede conjugarse y que las crisis temporales nos alcanzan de alguna manera a todos, sirva como referencia lo vivido hace unos meses en Aguilar con la —permítaseme la palabra— desamortización de Fontaneda.

La empresa que tanto nombre y prosperidad dio a la comarca, cayó en poder de manos extranjeras que obviaron una remodelación y relanzamiento de la misma. Y no me pongan por excusa que la comunicación no es adecuada, porque la misma comunicación sirve para los que ahora trabajan y prosperan. Pero es verdad que no habìa raíces ni sentimientos que mediaran, lo que sin duda pesa mucho a la hora de romper definitivamente con una comarca que, gracias a su propio esfuerzo, gracias al empeño de nuevos empresarios y a la lucha y promoción de colectivos y personas, alcanzará en unos años, estoy convencido de ello, una estabilidad jamás soñada.

Vuelvo a fijarme aquí en el turismo rural, al que de contínuo hacemos referencia. Quizás sea ese, principalmente, el motivo que guía las remodelaciones que ahora se están llevando a cabo en el entorno: la recuperación del castillo, la reforma de “La Posada”, la Escuela de Turismo Rural... Quienes se encargan de promoverlo y gestionarlo, han abierto los ojos al futuro, habilitando edificios y espacios que en otro tiempo fueron lugares de oración, centros de poder y de defensa, influyendo sobre los pueblos y tierras del contorno. A mucha gente le gustaría que Adempa, Arestur, El País Románico..., todas las personas y asociaciones que suenan, con independencia de otros que lleguen más adelante, se unan en un frente común para recuperar en esa parte de la historia y del arte, no sólo Aguilar de Campoo, sino también todos los pueblos del contorno, tal y como parece derivarse del convenio que en su día firmaron la Fundación Santa María La Real y la Asociación Arestur.

Por la misma causa que los habitantes de la villa tienen reciente un precedente que los vapuleaba, como es la pérdida de una empresa que nació aquí, y deben solicitar, a mi entender, la protección o la marca de los que existen, quienes se embarcan en la difícil tarea de recuperar los rincones más emblemáticos de esta villa, deben levantar los ojos y no perder de vista los lugares del entorno: Monte Cildá, Las Tuerces, Cañón de la Horadada, sin olvidarse de otros algo más alejados y no por ello menos significativos como es el Monasterio de San Sandrés de Arroyo.

Aunque muchos de los proyectos se muevan entre la utopía y la dificultad yo creo que, de momento, estos colectivos han logrado remover nuestras conciencias, como si el efecto y el poder que emanaban estos edificios en el pasado nos estuviera ahora alcanzando. San Norberto, el fundador o, Andrés, que fue el primer abad premostratense que ocupó el monasterio de Santa María La Real (1169), seguro que miran complacidos el resurgir de un edificio que marcó el auge de la villa y su comarca.

No se trata de volver los ojos al pasado para pedirle cuentas a los personajes que por aquí pasaron y a su modo se repartieron el poder, ni a los gobiernos que entre bulas y prebendas fueron arrinconando estos lugares donde tantas historias se bordaron. Sabemos que alguien está poniendo todo su empeño en recuperar parte de la historia de Aguilar, que es parte de nuestra historia, que es la historia de nuestros pueblos.—


De la sección del autor: "Vuelta a los Orígenes" en "Diario Palentino".

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