Todo el Campo es orégano




Pocos pueblos, tan pequeños, con tanta historia como el pueblo perniano de "El Campo", recogido lugar que, pese a no vivir ajeno a los problemas que acucian al mundo rural, bien se puede decir que atesora una sabrosa historia, donde convergen rutas camineras y donde se citan tradiciones y costumbres que nos llevan a conocer cómo era la vida en esta comarca norteña en los pasados siglos.
En las citas de otros autores se recuerda, por ejemplo, la casona ya desaparecida de Domingo de Rábago, natural de Lombraña (Polaciones, Cantabria) emigrado a México y con descendencia en América, que obtuvo el título de Conde de Rábago en 1774, concedido por Carlos III, cuyo último titular conocido era Mauricio de los Casares y Bergstrom (1982). En el recuerdo de los más ancianos de los pueblos próximos, se mencionan las costumbres.

Los toros también intervenían en la fiesta, pero no se mataban. Los vecinos de El Campo, pueblo al que llegamos próximamente en la sección "montaña palentina, la más bella canción de la naturaleza", se citaban para "la Pelea" con los del pueblo vecino de Lebanza y echaban a pelear los toros el 28 de agosto en el paraje de "El Cuquillo", celebrando a continuación una bonita romería, cada año en un pueblo.

Mi abuela Lorenza Simal, que era panderetera y muy querida en San Salvador, me contaba, siendo un adolescente, cómo eran las fiestas de los pueblos entonces, antes de amenizar las verbenas las famosas orquestinas.

Tengo pendiente, lo he prometido, un viaje al mundo de las hilas, aquellas reuniones de invierno en casa de algunos vecinos para tratar el lino o la lana.

En el año 1069 ya se cita este pueblo en el libro "Tumbo de la Catedral de León" y allí aparece como uno de los lugares más importantes de Pernía; Alfonso VIII concede a los obispos de Palencia derechos y heredades sobre este lugar, siendo lugar de realengo. Por esa intensa y dilatada historia, bien puede decirse, a pesar de los quebrantos -que haberlos "haylos" en todas partes- que aquí se les hizo el campo orégano.

De la sección La Madeja, para "Diario Palentino" y Globedia.
Imagen: El Campo, por José Luis Estalayo

_________

Nota que me remite hoy el escritor Valentín Ruesga
He leído tu artículo "Todo El Campo es orégano" y aunque anónimamente, me veo aludido en él, pues creo que para redactarlo has tenido presente la reseña que sobre El Campo figura en la Web "Pueblos España"; esa reseña la escribí yo y la envié a la Web, que la publicó; aunque la escribí hace algunos años, la considero actual, pues solamente introduciría algunos pequeños retoques; únicamente debe modificarse lo dedicado a la casona; según he podido averiguar recientemente, la casona no la construyó el conde de Rábago, sino que Domingo de Rábago, cuando aún no había recibido el título nobiliario, la compró, ya construida, a Santiago Gómez Inguanzo, vecino de El Campo y miembro de una familia de prestancia en Pernía.

Sirva esto para añadir algo más a la historia de El Campo.

Recibe un atento saludo
Valentín Ruesga, 28/09/2015

Lo +visto el último año

Pueblos desaparecidos y despoblados (II)

El Santuario del “Carmen”

Guardo