El Villadiego de Luciano

Así como en La Olmeda fue fundamental la intervención de Javier Cortés, un nombre desconocido por la gran mayoría de los palentinos, en la Cueva de los Franceses fue capital la voz de Luciano Huidobro, hijo predilecto de Villadiego y autor de "Breve historia y descripción de la Muy leal villa de Aguilar de Campoo".


Aunque reconoce el autor que su localidad natal no puede alegar un antiguo abolengo como Amaya o Sasamón, fue baluarte para ensanchar los límites de Castilla, gracias al Conde Diego García de Porcelos que saliendo de las escabrosidades de Brañosera ocupó la parte llana del Campo de Treviño.

Entre las reseñas que el autor hace en su alocución del día 17 de agosto de 1953, recuerda a las gentes que huyendo de la invasión agarena vuelven a las montañas y tomando de nuevo herramientas como la esteva, el cayado y la podadera, se implican para obtener pan, queso, vino y miel. Resulta que estudiando los antiguos diplomas de San Pedro de Arlanza, el historiador encuentra un capítulo donde Villadiego tributaba con doce panales de miel anualmente, lo que induce a considerar la abundancia de colmenas en un terreno donde abunda el espino y las flores.

Huidobro nos descubre la importancia de Villadiego, que fue cabeza de merindad de 95 lugares y tuvo tan acreditada feria que allí acudían para comprar ganados gentes venidas de los montes de Oca.

Explica con gracejo el origen del dicho extendido por España y América de "Tomar las de Villadiego", mención que aparece ya en obras clásicas como "La Celestina", de Rojas y "El Quijote", de Cervantes. Entre todas las versiones, la que parece albergar algún fundamento histórico es aquella donde se relaciona el dicho con la existencia de ciertas calzas que se confeccionaban en Villadiego y que se utilizarían para huir por temor o persecución de una localidad, una costumbre que se hizo hábito en los tiempos del Rey San Fernando.

Pero lo que contribuyó más a su propagación fue la décima del artista burgalés Abelenda, en la que se representa a un ángel libertador que ordena a San Pedro que se calce presto para salir de prisión. El apóstol, con tanta prisa, en vez de tomar sus calzas, tomó las del soldado Villadiego.

Para la sección "La Madeja" en "Diario Palentino" y Globedia.
Imagen: Arco de la cárcel de Villadiego, por por Mi65 en la Wikipedia

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