La fiebre del Oso

Remítase un ejemplar de este diario de su digna dirección, a la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, para que se dignen explicar a la gente y a los habitantes de la montaña palentina, a qué obedece la defensa prioritaria del Oso, que parece primar y de hecho prima sobre los derechos y, antes si cabe, sobre las carencias que aquí hemos ido exponiendo y reiterando desde hace tantos años.



Que nos respondan ya a la pregunta a la que no se han dignado responder, centrados como están en los suculentos presupuestos que se lleva el reinado y la conservación de esta especie sagrada.

¿Qué tiene el oso que no tenga el hombre?.

Por las declaraciones que se han hecho estos días a los medios, hemos sabido que el objetivo de esa restricción tan sumarísima, es evitar las interferencias que los turistas puedan hacerle al oso. Véase hasta donde llega la ocupación. Poner en cuarentena una tierra que ha estado anunciándose desde la misma Junta, los mismos que la publicitan la ponen el cerrojo; los mismos que esperan la visita de los turistas para mostrarles la casa de Verdeña, son los que impiden el paseo más allá de las cercas. Unos y otros en connivencia. Todo para que pueda dormir la siesta o pasear ¿un oso? o, ¿son dos?. Es igual, aunque sean tres, me parece indignante el juego de los políticos que, ni nos entienden, ni nos defienden.

Primero, desde un departamento, nos promocionan en la tele y, luego, influenciados por esas Asociaciones que llevan como bandera al oso nos llenan el camino de cadenas. De momento, sólo de momento, la medida no afecta a los vecinos. Es evidente que ambos, la administración y los patrocinadores, han descuidado por costumbre la atención de los hombres que viven y trabajan en los bosques por donde pasea el animal. Y lo que riza el rizo, es que les hagan también corresponsables de su mantenimiento, anunciando el envío de perros adiestrados. Con esas medidas de cierre temporal en varias zonas, el turismo, que es la única moneda que nos queda, va de capa caída. El oso ha llegado hasta aquí sin necesidad de tantas encomiendas. Sobran todas las prohibiciones que están especulando. Ustedes son los que ganan dinero con la fiera. Ustedes son los que están creando miedos y prebendas.


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