Nieve en la prehistoria

"¿Las regiones atacadas por las nevadas no están en lugares que conocen temperaturas baje cero y heladas durante tres o cuatro meses al año, desde que los osos campaban por sus respetos en la península? ¿Cuándo vamos a dotar de una suficiente estructura de limpiezas de carreteras y mantenimiento de los servicios a estas poblaciones?".




Estos son algunos de los interrogantes que Lidia Falcón se hacía unos meses atrás en un diario nacional. Los mismos o parecidos interrogantes que se hacen las gentes que viven al norte de Palencia. Son situaciones que se repiten cada año y que vienen a recordamos nuestra insignificante fuerza para hacer la llamada de rigor a quienes rigen los destinos de esta provincia.

Ahora que ya ha pasado todo ese remolino de promesas, conviene recordar a quien proceda, ahí está la mandanga, la situación, el trato tan desigual que se dispensa al que está arriba, que está lejos, que está como siempre solo ante el lobo del invierno, tiritando, encerrado -como bien señala Lidia- en un aislamiento prehistórico. Y conviene recordársero ahora en verano, cuando estos núcleos de montaña tornan a la imagen de cielo, trozo de candela, chuletilla a la brasa, fiestas y ferias. Ahora que la temporada está lejana, que no olvidada para siempre; ahora que parece imposible e innecesa-ría una máquina quitanieves, porque, como un negocio más, no se mira a las personas, se mira a la productividad, al rendimiento, al dinero que cuesta y lo que va a dejar o lo que va a suponer para una Diputación Provincial su mantenimiento y puesta a punto.

Y no nos engañemos: lo que pasa con la nieve pasa también con los hospitales. Aquí son pocos, los médicos son muy especiales y muy caros, y así, los pobres y los pocos, se quedan siempre a la puerta de la justicia, a la sombra de la disculpa. Son conscientes de su mal momento, de su mal enclave, y asumen las negociaciones de los poderes públicos sin un reproche. Se les niega un poco de todo para volver dentro de unos años a buscar el filón de su discurso. Hasta los medios de comunicación más renombrados, sabedores más o menos de estos temas, les dan la espalda, porque en esta sociedad que estamos creando, cada uno busca lo que considera más importante, y no está el negocio de la venta en unos pobres prados, en unos pobres pueblos.

Sorpresa mayúscula, cuando en el telediario de las 3 de la tarde, en la primera cadena de televisión, a mediados de primavera, el locutor, Mariñas, menciona "Piedrasluengas" con cadenas. Milagro, diría yo, haciendo justicia a tantas ausencias como nos deparó la historia. Como si de una lotería se tratase, por casualidad sonó la flauta. Son muchos los artículos en los que hemos hecho referencia al invierno en esta zona; importantes por lo que atrás se dijo, y sobre los que volveremos, es probable, si podemos, cuando regrese el frío.

Quienes presiden la cartera de Turismo en Castilla y León, tienen buena disculpa para no hacer nada, o hacer poco y que se note mucho. En diciembre de 1982, hace ahora más de 8 años, Eduardo Barrenechea, hablaba en "El País" de las 40 hurdes de España; es decir, aquellas que acarrean la fama de la suma pobreza y el subdesacollo en nuestro país. En Palencia eran dos las villas afectadas: Saldaña y Cervera.

Cervera no ha tenido muy buena fama nunca, esa es la verdad, para qué vamos a engañarnos, pero tal vez todos los chiringuitos, bares musicales y merenderos que se han abierto en los últimos años, cambien un poco aquella imagen tercermundista que Eduardo creyó hallar en su estudio aproximativo.

Lo cierto es que el Turismo de Invierno, que a todas luces parece una hazaña arriesgada y ridícula, viene a suplirse con creces en la época estival. Sabemos que Cervera sin Ruesga y los pueblos de alrededor no sería ni la mitad. El Parador Fuentes Carrionas parece otro incentivo: los condumios de los pueblos cercanos remueven al personal de sus asientos, tal es el caso de "La Taba", que recientemente se abriera en San Salvador. Todos estos motivos unidos, animados por la promoción del Románico que se ha venido desarrollando en los últimos años, y los campamentos de verano ponen el movimiento deseado a esta comarca tan azotada por el invierno. ¿Qué hacer con el invierno? He aquí el dilema tan agudo que se nos plantea, pregunta que le planteamos a la Junta, al presidente de la Diputación, el presidente del Gobierno.

El invierno es agua pasada, dirán. El invierno es capítulo lejano. Ahora tenemos entre manos la carretera, eso sí que es señal de abandono total, eso sí que es padecer el invierno en lo más alto del verano. Si con la carretera comarcal Burgos-Potes, desde Cervera a Piedrasluengas no puede hacerse nada, vale más que levanten el culo y se vayan a otro lugar, porque aquí, el personal sigue metido en el invierno de la Prehistoria, sin amparo, sin recursos, sin nada. La Diputación reparte veinticinco mil ptas. acá y veinticinco mil ptas. allá para Cultura, dinero que no llega para nada por sí solo y que se gastará en todo menos en Cultura, porque faltando lo necesario. fallando lo más útil, careciendo de lo más elemental, no se puede hacer turismo ni cultura.

Por lo demás, ya se está creando un buen armario para el 92 •• Así nos lucirá el pelo. Aquí no llega el sol ni a tiros y todavía hablan en Palencia de promoción turística por medio de unas cuantas cíntas de vídeo.

Al fin y al cabo, para grabar invierno solamente.

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