Entre las palabras y las mil imágenes

Después de tantos años matizando la historia, agarrando la historia de los nuestros y prolongándola en la medida de nuestras posibilidades, siempre hemos querido vislumbrar ciertas notas de color en el horizonte. Ilusionado ante la gran cantidad de proyectos nuevos que han surgido, con la mejor intención, le doy la vuelta al cartel que hace meses colgaba de otra ventanilla Germán Burgoa: “Entre la imagen y las mil palabras”, con el propósito de remover ese silencio que a veces se hace tan largo como los kilómetros que nos separan de Palencia. El autor que cito, plantea nuestra evolución y nuestra desventaja en un tono político, como miembro de un Ayuntamiento del norte provincial, y baraja la riqueza del sur, frente al abandono sistemático del norte.



La imagen es el todo. Se pueden argumentar cien mil historias, donde se refleje el modo de vida, las preocupaciones, las costumbres… y, sin embargo, todos los discursos con sus bondades y emociones pasan y sólo el paisaje permanece. Las efemérides nos devuelven los asuntos que quedaron pendientes en otras legislaturas y gobiernos y que los actuales gobernantes siguen sin resolvernos.
El Parque de la Montaña Palentina es lo más fácil que se ha hecho nunca.

Lo pensaron, lo escrituraron y ahora se repartirán nuestros vestidos, sin darle consistencia a lo más básico. De eso modo, no sólo se nos resiste la distancia, sino también los medios de transporte, las carreteras que prometieron restaurar unos y otros, los millones que vienen y van en los papeles como si se tratara de una apuesta; las minas a cielo abierto de piedra noble que valen para unos y para otros no: depende mucho del rango que tenga cada uno, y el color de los ojos, la simpatía, los modales. Si uno no causa buena impresión a quienes tienen el don de concedérselo, basta con poner delante al oso.

En base a una engañosa promoción eso es lo que los montañeses no verán en los libros: muchas fotos bonitas, muchos mensajes emotivos, sí, pero los asuntos fundamentales siempre a medias, en proyecto, en estudio. La noticia que hablaba de un hospital para Cervera, fue una especie de globo sonda, un sueño que contribuyó a un manifiesto de ilusión por parte de muchos montañeses que obviamente tenían buena excusa para creérselo.

El partido en la oposición, después de sabernos tantos años resignados, pedía hace unos días autorización para que nuestra gente pudiera acudir a las clínicas de Reinosa, y no sabemos bien si su proclama se hace a efectos de ganar más votos o si sienten realmente que ellos tampoco podrían levantar un hospital en el norte de la provincia.

¿Se convertirán los Senadores que han venido a Aguilar en sanadores? ¿Entenderán nuestros representantes que nuestro mundo rural necesita antes que Parque Natural, soluciones concretas? ¿Hasta tal punto se habrá resignado nuestro pueblo, que deje marchar sin una queja el poco aire fresco que nos llega?

La imagen es lo que a los ojos del exterior nos cura y nos disculpa.

El lamento es lo que no quisieran ver los Organismos, las Instituciones, los periódicos. Y es evidente que lo que el pueblo montañés necesita, más allá del mangoneo y de las réplicas, es que todo aquello que se nos prometió, se cumpla de una vez, cueste lo que cueste.

De la sección "Vuelta a los Orígenes" en "Diario Palentino".
Archivado en Impresiones y Temas Candentes, 1998.

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