Piedrasluengas

Buscando en documentos antiguos referencias sobre nuestros pueblos, a veces se encuentran noticias y datos curiosos relacionados con su historia y costumbres. Así, por ejemplo, sobre Piedrasluengas, el pueblo más septentrional de Pernía y de la provincia de Palencia, la primera referencia documental parece que es una escritura del monasterio de Sahagún de 1191, por la que Alfonso VIII dona a un tal Pedro Domínguez y a su mujer una extensa heredad desde Avellanedo hasta “terminum de Petris Longis et de Populatione”.


Como buena parte de los pueblos de la Montaña Palentina, Piedrasluengas perteneció hasta tiempos recientes a la diócesis de León y como tal figura en el “Becerro de Presentaciones”, parroquial de la diócesis leonesa de mediados del siglo XIII; según este documento, el concejo del pueblo tiene el derecho de presentar al obispo para su confirmación, al clérigo que hubieran escogido como párroco, pero como tributo eclesiástico deben dar anualmente a la catedral de León “quatro cambas e vn exe”, es decir, un juego de ruedas de carro con su eje. Si como apunta el dicho popular, arar no era la labor principal de los bueyes de Piedrasluengas, ésta debía ser, en cambio, el trabajo de acarrear productos y mercancías.
Según el “Becerro de las Behetrías”, Piedrasluengas era señorío de Don Tello, hijo natural de Alfonso XI y Leonor de Guzmán; más tarde pasó a la jurisdicción de los condes de Siruela y así se mantuvo hasta el final del Antiguo Régimen.
Al establecerse el sistema liberal, el concejo de Piedrasluengas se constituyó en ayuntamiento; el “Diccionario” de Madoz dice que el pueblo tiene oficialmente 5 vecinos y 26 almas, pero noticias fidedignas le atribuyen 10 vecinos y 40 habitantes; los datos del denominado “Censo de la Matrícula Catastral” de 1842, que son los oficiales que recoge Madoz, están manipulados a la baja, como él mismo apunta,  posiblemente con el propósito de aminorar las quintas de reemplazo del Ejército en aquellos desasosegados tiempos, apenas finalizada la guerra carlista y agitado el país por la inestabilidad política.
Pronto Piedrasluengas y otros pueblos constituyeron el municipio de Redondo-Areños, permaneciendo así muchos años, hasta que en 1976 todos los pueblos de Pernía se integraron en el municipio de este nombre, como continúan actualmente.

© Valentín Ruesga Herreros 2016
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