Rico de Sobremonte

Suele decirse que "de raza le viene al galgo", expresión que utilizamos con frecuencia para justificar las buenas o malas andanzas de los hijos. En este caso, de los antepasados como Gaspar Bravo Ramírez, que pasó a la posteridad como Gaspar Bravo de Sobremonte; nacido a principios del siglo XVII en San Cristóbal del Monte, pueblo de Valderredible, próximo al nuestro de Navas, municipio de Aguilar de Campoo, (antes Campo de Navas, según consta en las anotaciones del libro de Montería de Alfonso XI) y que desapareció de los mapas y casi de la memoria en 1970.


Resulta que doce años más tarde, en 1982, llegó un repoblador nuevo, José Javier Rico que, aunque es consciente de que la vida aquí no es fácil, decide comenzar a vivirla allí mismo, a dos kilómetros de Villanueva de Henares, donde nada le auspiciaba de bueno. Un pueblo abandonado que ha dejado de salir en los libros, con un panorama desolador en el entorno, sin carretera, sin servicios… De aquello que en otro tiempo fue una acogedora y reducida iglesia románica, solo queda una espadaña mocha y en dudoso equilibrio, a punto de caer, olvidada por la iglesia, olvidada por quienes recuperan y promocionan el románico norte, con claros indicios de haber sido saqueada su piedra. Y otro tanto sucede con la necrópolis de tumbas excavadas en la roca, siete tumbas antropomorfas tapadas por los muros que se han ido cayendo y un sarcófago de idénticas características utilizado como abrevadero.

Si se fijan, no siempre se cumple ese adagio que hacemos quienes lo denunciamos, arguyendo que el grito no sirve para nada cuando se grita desde lejos, cuando hay poca gente. Uno sólo era Javier Rico, todo estaba en su contra y no se vino abajo por eso. Mientras faenaba en su granja, mientras formaba una familia, se le ocurrió la idea de poner su situación en conocimiento del Procurador del Común, después de 20 años solicitando a su municipio que volviera los ojos hacia aquel camino por donde transitaban a diario, aquel pueblo que ya no contaba para nadie a ningún efecto. Y mira tú por donde, una figura de la Administración se empapó de la historia y el caso llegaba a los juzgados que obligan al ayuntamiento de Aguilar a pavimentar el camino de acceso a Navas de Sobremonte. Las medidas judiciales se aplicarán al margen de la decisión que tome el Ayuntamiento. Camino abierto para otras pedanías amenazadas por lo mismo.

Para la sección "La Madeja", en Diario Palentino y Globedia
Imagen: Orígenes

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