Agua de borrajas

Pero la indiferencia no es hacia lo idílico del paisaje, que es lo primero que te da en la cara, sino hacia el forúnculo envenenado que se advierte dentro.





A uno le pone en guardia la indiferencia que se palpa en torno a lo que sucede a nuestro alrededor. No me refiero a la indiferencia hacia los demás, que también, sino hacia los problemas que se suscitan en el resto de pueblos, en el mundo rural, y para la que, seguramente, mi amigo Fernando Martín Aduriz nos aportaría una respuesta ecuánime.

Pero la indiferencia no es hacia lo idílico del paisaje, que es lo primero que te da en la cara, sino hacia el forúnculo envenenado que se advierte dentro. Hacia los asuntos tan manidos y preocupantes como la despoblación de la que hablamos todos, situándola en un plano distinto, como un tabú al que no llegamos por más soluciones que pinten quienes lo pergeñan desde lejos. Y me parece preocupante que no nos preocupe en absoluto nada de lo que se relaciona con el medio, excepto su vestido.

Cuando se sube a una de las redes sociales una foto, sorprende algunas veces la rapidez con la que se visiona y se comparte por tus seguidores. Algunas de las fotos que yo he compartido de otros amigos en mis canales  han recibido más de 10000 visitas, han suscitado comentarios, se han compartido y hasta  300 personas, que es una nimiedad en internet, pero que es una cifra importante para nosotros, han dicho que les gusta.

No sucede lo mismo cuando subes un post hablando de los problemas que ha generado la nieve, el cierre de servicios, la incertidumbre en torno a cuestiones viejas y enquistadas como el arreglo de la carretera o el finiquito de la estación de San Glorio, asunto polémico que durante 20 años nos ha tenido ahora sí, ahora no, sin arrancar ni concluir definitivamente y en el que, pese a los predicamentos de quienes se oponen, la mayoría de habitantes que viven aquí tenía puestos sus ojos. Ni esto último, con toda la polémica, alcanza la repercusión de cualquier foto, quedándose los asuntos que importan de verdad en agua de borrajas.

Uno se agarra a lo que hay, a lo poco que suscita el interés de los turistas y a este respecto algo de luz se quiere ver en San Cebrián y un sin fin de arte por todas partes que a nadie dejará indiferente. Es la foto in situ. Es el "me gusta" hecho realidad. Es lo que hay, aunque no deje de sorprenderme y preocuparme, porque lo que hay en realidad, no sé por qué razón, todo el mundo trata de esquivarlo.

Sección "La Madeja", para "Diario Palentino" y Globedia.
Imagen: @José Luis Estalayo, amaneciendo en Castrejón de la Peña.

Lo +visto el último año

Pueblos desaparecidos y despoblados (II)

El Santuario del “Carmen”

Guardo