Ahorrarse disgustos

Desde el principio, allá por el año 81, que comencé a remitir historias al diario, muchas han sido las sensaciones experimentadas. No ha faltado la desilusión, el desencanto, la impotencia, sensaciones que se han ido agrandando a medida que pasaban los días, con interrogantes nuevos a las que nadie ha contestado. Si quienes se prestan para representarnos, lo hacen convencidos de poder cambiar la situación, y no vuelven nunca para poner remedio, una de dos, o aquel sistema no funciona, o no hay remedio y nos mintieron.


Si quienes se quedan en los pueblos, se sienten a su manera satisfechos con lo que tienen y no se sienten parte de nuestro lamento, es evidente que no hemos sabido transmitirlo o hemos pretendido cambiarlo, sin adaptarnos a ese cambio paulatino que ha ido experimentando el mundo rural, en definitiva, el mundo de los que dejamos.

Nuestra voz es un pequeño surco sobre el que se va depositando una semilla en un afán sincero y nada interesado de que aquella tierra donde diste tus primeros pasos prospere; prospere más de lo que quieren sus alcaldes, aleje cuanto pueda esa sensación de vacío que parece amenazar en el ambiente. Resista a esa presión de la soledad que busca puertas, que busc a ventanas, que busca manos que se sumen para que los Gobiernos valoren ya el momento de un cambio efectivo, si es que, como digo, no nos falta la razón a nosotros y todo está donde debiera, y todo será como está escrito en algún lado y todo tiene su comienzo y su final.

Aún así, que todo esté en su lugar, a juicio general de los más críticos, y de quienes no hacen nada porque entienden que nada puede hacerse, nos lleva a quienes exponemos aquí nuestro pensamiento al pesimismo, pues nada desaparece tan rápido, y menos una forma de vida, aunque los recuerdos nos acompañen siempre, aunque quienes están ya no sonríen como antes.

Ya digo que no es cosa a estas alturas de echar la culpa a nadie, que ya dijo Confucio: "Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos".

Imagen: Molino de Lores, por Pumar59

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