La isla

Desde el camino que serpentea mansamente  en dirección al Roblón de Estalaya, un ejemplar de roble que dicen ha sobrevivido en la ladera del bosque más de 500 años a pesar de haber sido herido por un rayo, el horizonte es un mar de copas de robles  verdes y fornidos sobre el  fondo azul de un cielo limpio que se refleja en las aguas del pantano de Requejada, el primero en recoger las aguas del deshielo de la Montaña Palentina, que en primavera  alimentan el cauce del Pisuerga, nuestro río más perniano. En los años en que la nieve ha cubierto generosamente las cumbres y laderas, una lengua de tierra se queda aislada  de  la orilla izquierda del pantano en Vañes en dirección a Cervera, formando una isleta que  no escapa  a la mirada plural  del Puente de Polentinos. En la margen opuesta  el Curavacas,  aún moteado de blanco, otea curioso, la Isla.


© Margarita Marcos
© Gemma Marcos
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