Un tesoro en La Olmeda

Pienso en el arrojo, en la soledad, en la suerte de un hombre corriente, aunque especial, como lo fue Javier Cortés para Palencia.


Seguro que la mayoría de ustedes ya conocen la historia que arranca cerca de Saldaña, una tarde de 1968, cuando Javier, acompañado de un amigo se dispone a rebajar un terreno para ponerlo en regadío, y aparece una piedra, como le ocurrió a Ciriaco del Rio un siglo atrás en Brañosera, cuando encontró una piedra y comenzó la historia del carbón en nuestra tierra.

En este caso se trataba de un mosaico, que al ir excavando va mostrando infinidad de formas y grabados hasta ocupar los 1400 metros de terreno, donde con el correr del tiempo y gracias al empeño de un hombre, se descubrió la Villa Romana de la Olmeda, uno de los principales yacimientos del Bajo Imperio Romano (siglo IV a. de C.) conservados en la península y uno de los más destacados del Occidente.

En las crónicas se dice que cambió la vida de Cortés, quien sufragó de su bolsillo la obra durante más de doce años y que no se rindió a las ofertas que llegaron, acaso intuyendo la importancia de su descubrimiento. Cuando se encuentra algo de tanto valor, uno quiere saber quién habitaba aquella mansión, donde se han localizado desde ánforas de Cartago y Gaza hasta conchas de ostras procedentes del Cantábrico.

Abásolo, que tomó el testigo de Pedro Palol, ambos procedentes de la Universidad de Valladolid, habla así de la importancia de este hallazgo:
"Es una referencia inexcusable para el estudio de la sociedad de un periodo tan sugerente como el de la transición entre el mundo antiguo y la época medieval".
Los arqueólogos que han intervenido se inclinan por la teoría de que allí vivieron prósperos tratantes de caballos, un negocio que cesó con el gran incendio que parece sentenció a la villa.
Poco se sabe del dueño, anque se sigue investigando, pero toda aquella magnificencia que se desprende del hallazgo, viene a corroborar que se trataba de un hombre acaudalado, tal vez un aristócrata por dos medallones encontrados, correspondientes a acuñaciones especiales.

Pero quería comenzar esta nueva temporada recordando la generosidad y la valentía de Javier Cortés, lo que nos ha llevado a un encuentro increíble con la historia, romanizando más si cabe la tierra palentina.

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