Toponimia

Aunque algunos establezcan comparaciones en el modo de hacer con autores e historias que no vienen al caso, hemos de rendimos a la evidencia y reconocer que la obra de Gonzalo Alcalde Crespo, en general, puede servir para establecer una línea de comunicación entre los pueblos que forman estas cuatro comarcas y el exterior que, salvo los cuatro rasgos históricos que ya se conocían por boca de otros autores, ignoraron muchas de las leyes y costumbres en las que ha vivido inmerso el pueblo montañés.


 
Por un lado, Matías Barrio y Mier hace alusión en sus etiologías político-geográficas a infinidad de lugares hoy desaparecidos; tal es el caso de Carracedo, donde gobierna don Tello; del Castillo en la cima de la Peña Tremaya, donde habitaba don Munio y desde donde arranca la leyenda de San Salvador; del pueblo de San Martín en la zona de los Redondos, Roblecedo en la Castillería, Ballabar cerca de Venta Morena... etc.

Asimismo, nos describe la vestimenta que utilizaba nuestra gente: corpiño, refajo, calcetas, albarcas y escarpines, sayas, dengues, calzorras, justillos... Los múltiples retazos de la pradera: Cepeda, El Quiñón, la Presa, Sahuco... Huebras y tradiciones: pinar el Mayo, cantar la enhorabuena, pedir los aguinaldos, marzas,, hilas, rogativas, entierros, procesiones, novenas, bailes...

Don Matías hace referencia en su versión etimológica a las riñas de gallos, peleas de toros; juegos y costumbres como sorber las natas, derretir mantecas, calostrada; y describe con precisión los hatos de la tierra: amajuelas, amiérganos, agavillas, hayucos, arráspanos, avellanas, calambretas, frambuesas, tallos, lecherinas, borrajas, cuernicabras... En la obra de Gonzalo vuelven a recogerse y comentarse estos trabajos, complementados con la valiosa aportación de los habitantes, que recuerdan a su manera las tradiciones y costumbres que han llegado a sus manos. Este autor llegó a tiempo de recoger en una cámara la instantánea de la trilla, por ejemplo, los aperos, los carros, y fue testigo directo de tantas voces queridas, artistas a su modo, mantenedores de estilos que tanto carácter imprimieron a este alejado pueblo.

Quizá el compendio de su trabajo se vea reflejado en una frase que cita en el tomo III dedicado a Pernía:
"En estos parajes hay duendes que te encadenan el alma a un gran roble y aunque tu cuerpo se aleje, terminan regresando una y otra vez a buscarla".

Serviría esta semblanza para darnos aliento a quienes nos empeñamos en remover historias del pasado, pero como bien dijo el autor, algo hay en estas montañas que te empuja a volver, que te mantiene suspendido en otra especie de universo.

Quisiera, lector, que me has seguido hasta estos últimos renglones, que no vieras en este capítulo que te brindo un canto a la exageración- En tu mismo lugar, seguramente, hay historias preciosas y tus antepasados librarían también importantes batallas, pero puedo asegurarte que, aún cuando sea consciente que estoy participándote las últimas historias, quedan infinidad de datos esperando a que Gonzalo vuelva a la montaña.

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